Tipo de narrador: Tercera persona
Septiembre no parecía tener una festividad importante y los Mortenson estaban vuelto locos ya que tenían unos mellizos que solo tenían meses de nacidos, y no conforme con el trabajo de cuidar a Peter y Anna Mortenson, aun tuvieron la genial idea de organizar una cena donde iban a estar los Byers, los Wheeler, los Sinclair, Los Henderson, y los Hargrove-Mayfield, además de hermanos no biológicos de su hija mayor y un par de amigos más, que aunque se quejaran de la cantidad de gente, les agradaba en el fondo
En el fondo si tenia un propósito, el cumpleaños de su hija mayor no les parecía ser motivo de celebrar, por lo que ni se molestaban en mencionarlo, porque fue el mismo día de su secuestro, así que en lugar de eso siempre celebraban el 8 de Septiembre, que fue el día en que encontraron a esa pequeña en el bosque y que volvió a ser su hija, solo que nadie decía la razón de su celebración de manera oficial, Liz odiaba que hablaran de su cumpleaños
Algunos se encargaban de limpiar la casa por la cantidad de gente que vendría, mientras que Rachel, Francine, Jessie, Kali, Joy, Jane y Liz se encargaban de barrer las hojas marrón que habían caído de los árboles del jardín, además de vigilar a los dos integrantes más pequeños de la familia Mortenson que estaban en un corralito y bien abrigados por el frío de la noche
—Peter, ya cállate— se quejo Liz cuando oyó a su hermanito llorar
—¡Steve!— gritó Francine llamando la atención del castaño que estaba recogiendo hojas del suelo— Peter te necesita
—Mi sentido del deber me llama— hablo Steve, se acercó al corral donde estaban los gemelos y de inmediato el pequeño levantó los brazos y Steve lo cargó
Las chicas en el jardín se sorprendieron cuando el bebé se tranquilizó en cuanto Harrington empezó a arrullarlo, el castaño se sentó en la hamaca que habían instalado hace un par de semanas, por lo que solo fue cuestión de minutos para que el pequeño rubio se quedara dormido, por lo que Steve entró a la casa para preguntarle a la señora Mortenson donde podía dejar dormido al bebé en sus brazos
—Cuando se casen tendrás esposo y niñera en uno solo— Rachel le dio un pequeño empujón por la cadera a Francine, la pelirroja la miró con los ojos entrecerrados
—Gremlin, cállate— Francine le dio una mala mirada a la rubia de coleta que la miraba burlona
—Tú tienes la culpa— Kali miro a Francine mientras se recargaba con la escoba en su mano— Frank, ya has pasado por mucho, no lo pienses tanto
—Kali tiene razón— apoyo Joy— Frank, ese chico ha estado contigo desde que te conoció
—Y no fueron los inicios correctos— le dijo Jessie— no a cualquiera se le olvida que le apuntaste en la cabeza y que estuviste a punto de matarlo en una base secreta rusa
—Eso fue hace mucho— Francine hizo una mueca de inocencia
—Hace catorce meses— le recordó Liz
—En fin— Francine hizo musarañas con las manos— no es algo que les incumbe
—Vamos Gremlin— Rachel bufo— nos quedaremos en Hawkins, intenta echar raíces
—¿Qué? — Jane y Liz miraron a Rachel y a Frank
—¿Se quedan en Hawkins? — pregunto la rubia sorprendida
—Si— respondió Rachel, tomó una gran respiración— no logre entrar al Grace de Seattle para hacer la especialidad— su voz era algo desanimada— así que me quedaré aquí un tiempo, digo, tengo dinero, no necesito trabajar, y me gustaría estar cerca
—A mí me alegra, las podré ver— Jane le dio una pequeña sonrisa a Rachel que la hizo sonreír por asociación
—Nos tendrán muy cerca— Jessie le rodeo el cuello con su brazo a Joy— hasta estamos pensando en comprarnos una casa, y quien quiera irse de su casa, siempre habrá una habitación en la nuestra
—¿En serio? — Joy las miro esperanzada— no es tan mala idea, digo, odio a mi padre, ya no lo quiero cerca y creo que él tampoco me quiere cerca
—¿Quieres emanciparte? — Le preguntó Jessie— yo puedo ayudarte con eso, soy abogada
—¿En serio? — Joy miró a la pelinegra sorprendida
Siguieron hablando de cosas triviales como juicios de emancipación, internados en cirugía, y otras cosas más, pero pararon cuando oyeron el sonido de un auto que se había aparcado en la entrada
—Ya llegaron los chicos— aviso Jane. Joy, Jane y Rachel caminaron hacia enfrente de la casa para recibirlos
De aquel mustang azul bajaron Max Mayfield, Lucas Sinclair, Dustin Henderson y Mike Wheeler
—Perdonen la tardanza— aviso Dustin y Joy fue abrazarlo
—Llegaste a tiempo para recoger las hojas del jardín— Joy tiro de la mano de Dustin para llevárselo hacia el jardín para que terminaran de limpiar, y por supuesto emocionada de contarle de sus planes de emancipación
—¿Quieren ayuda? — preguntaron Lucas y Mike
—Sí, pero no entren ahí— Jane señalo la casa, estaba segura que adentro la señora Mortenson debe estar muy estresada, y era mejor no entrar
—Bueno nosotras estamos en el patio, y ya saben, por cualquier cosa estoy...— hablo Rachel pero se cayo al ver a un chico salir de auto, era Billy— dispuesta a presentarme— la pelicorta movió a Jane y extendió la mano hacia el hermano mayor de Max— Hola, soy Rachel Hopper, la hermana adoptiva de la mejor amiga de Max
Jane miró a su hermana con las cejas fruncidas al notar como la voz de Rachel cambió al instante
—Billy, el hermanastro de la mejor amiga de tu hermana— sonrió el de rulos sacando el mismo tono que la rubia de la coleta
Max también miró a Billy con una mueca, la pelirroja conocía esa mirada, y sabía que Rachel automáticamente ya había entrado en el radar de Hargrove, solo que Rachel no parecía ser la clase de chica que se dejaba endulzar como la mayoría de las chicas que ya habían pasado por las garras de Billy
—Raichil, tenemos que terminar de limpiar el jardín— Jane jalo el brazo de su hermana buscando alejarla de Billy
—Un gusto, Billy, con permiso — Rachel se despidió con la mano de Hargrove a causa de su hermanita que estaba empeñada en alejarla de ahí
—También, Rachel— respondió Billy mirando por donde desaparecía Rachel
—Dios, es tan sexy— Rachel soltó un chillido agitando el brazo de su hermana— ¿crees que le guste?
—Te lo contaré todo en la mañana— respondió Jane con fastidio— ¿Por qué dices que te apellidas Hopper? Te llamas McKenna
—Sí, pero odio a mi familia biológica y me gusta tu apellido, además sabes que quiero a papá Hop como si fuera mi papá— habló Rachel con una sonrisa victoriosa. Jane le dio una mirada cansada, por lo que la de coleta solo le dio un beso en la coronilla para contentarla, la castaña medio sonrió
—¿Cuántos años tiene?— preguntó Billy hacia los tres chicos una vez que estuvieron solos
—Veintidós— respondió Max algo fastidia
—Excelente...— susurro Billy
—Podrías disimular un poco, ¿lo sabías?— Max rodó los ojos con fastidio dándole una mala mirada a Billy— además, no creo que Rachel le gusten los niños
—Es rubia, es sexy y es mayor que yo, es la mujer que he esperado toda la vida— añadió el de rulos
Billy le dio una última calada a su cigarro antes de tirarlo y seguir el camino donde se había ido la rubia de coleta que había captado su total atención
Mientras que Mike y Lucas miraban reteniendo la risa por la cara de fastidio de Max, sobretodo porque Rachel de verdad le caía bien, pero después de que pase lo que sea que tenga que pasar, es seguro que Rachel ni siquiera iba a querer dirigirle la palabra
—Me voy a reír cuando lo rechace— Max soltó un bufido de fastidio
—Max, sabes que no lo va a rechazar— Mike miró a Max con un mohín
—No, no lo hará— Lucas asintió dándole la razón a Mike— hasta podrían llegar a tener química verdadera
—Y eso será más cansado— Mayfield soltó una ruidosa maldición antes de seguir el camino hacia el jardín de los Mortenson
(...)
Chandler, Joseph, Charlie, Rachel, Jessie y Robin se encontraban sentados en el patio trasero jugando póker mientras mataban en tiempo para que la cena estuviera lista, ellos tenían la intención de ayudar, pero la señora Mortenson les dijo de la manera más educada posible, que mucho ayuda el que no estorba, así que prefirieron salir antes de que se acercara a los cuchillos
—Póker de A's— Joseph mostró sus cartas
—Escalera real— todos hicieron bullicio cuando Charlie mostró su juego, había ganado
—Desgraciado— al pelirrojo no le importó y extendió la mano sobre la mesa para llevarse las monedas y los billetes hacia él
—Los necesitare mucho a donde voy— Charlie empezó contando sus billetes
—¿A dónde vas? — le pregunto Robin
—Seattle— respondió Charlie, miró a Rachel que estaba algo desanimada ante lo que iba a decir— quede en el Grace de Seattle para hacer mi especialidad en cirugía
—Felicidades— le dijo Robin sinceramente
—Raichil— Jessie y Charlie miraron a Rachel por lo desanimada que estaba— sabes que hay más hospitales para la especialidad, podemos buscar una alternativa
—Oigan, es solo una especialidad en cirugía— se excusó la de coleta como si fuera lo más mínimo— estoy bien, después de todo soy millonaria
—Ojala pudiera decir eso— murmuró Robin con una mueca triste
—A mí no me molestaría darte la mitad de mi fortuna— Jessie la miro embobada, todos la miraron con las cejas alzadas, por lo que la pelinegra desvió la vista de la rubia ignorando la vista clavada de todos que tenía— em...— se levantó de su asiento con la cara roja— creo que ya me voy
Jessie desapareció por la puerta trasera de la casa para buscar otra soda, mientras que Robin se le quedo viendo por donde desaparecía la chica que la tenía vuelta loca
—Otra mano— Chandler llamó la atención de todos en esa mesa mientras que tomaba las cartas para volver a repartirlas
—Oye, marinerita— Charlie se acercó a Robin susurrando, que lo miró con los ojos entrecerrados ante el apodo— antes de irme, me gustaría saber que ambas se dan la oportunidad de perder un poco el control
—No sé de qué hablas— Robin desvió la vista
—Por favor, yo la esperaba en el auto mientras que te iba a buscar a tu trabajo— Robin abrió los ojos ante la información que le daba el pelirrojo— solo es un consejo, pero te advierto que Jessie es bonita y lo sabe, nunca se ha sabido quedar quieta mucho tiempo
Robin le entregó la lata vacía a Charlie, mientras que ella iba a buscar a Jessie al interior de la casa, donde todo era un desastre. Maddie y Joyce terminaban la cena, Alex y Hopper lavaban los platos, Liz y Will estaban en el horno vigilando algo y Jonathan sentado en una de las sillas de la barra de desayuno con uno de los mellizos entre los brazos
Busco con la mirada en la sala, pero solo se trataba de Joy, Dustin, Max, Mike, Lucas y Jane coloreando con los cuadernos de Aarón
No había rastro de Jessie, o al menos hasta que fue al comedor y vio a la pelinegra robando unos cupcakes, por lo que tiró de su brazo para llevársela y poder hablar tranquilamente
—¡Ya te dije que no quiero enseñarle nada a tu papá! — Jessie protesto por la persona que la tiraba del brazo, sin embargo detuvo sus pequeñas maldiciones cuando Robin la llevo a uno de los costados de la casa que estaba del lado de la casa que estaba en venta, cuando vio que era Robin, soltó un suspiro— Oh, Robin
—Jess, escucha— la mencionada se quedó perpleja cuando Robin la tomó de las mejillas— tengo miedo, pero no de ti, tengo miedo de dejar en vista lo que en realidad soy
—Robin, yo jamás te he presionado para que salgas del closet— Jessie se quitó las mano de la rubia de su cara
—Pero sé que te molesta
—No, me molesta que creas que soy igual que las otras, que soy algo de tomar a la ligera como Tammy Thompson, o alguien que te dar vergüenza demostrar cómo Vickie
Jessie sabía de las anteriores chicas que habían despertado sentimientos en Robin, que si bien nunca habían llegado con Buckley al nivel que Jessie ya había llegado, sí que les llegaba a tener algo de inseguridad a dos adolescentes
—Robin, es que eres muy pequeña
—¡Deja de decir eso!— se exaspero ante la frase que casi siempre le decía
—Yo ya tengo una carrera terminada, tú sigues en la prepa, una prueba de que tal vez no tenemos los mismos intereses
—Soy mayor de edad— aclaro Robin— y solo nos llevamos dos años, no sobre pienses— respiro profundamente— en todo caso, tú no eres como Tammy ni Vickie
—¿Por qué yo sí me lie contigo? — Jessie bajó ligeramente la cabeza guardando silencio por varios segundos— Robin, en serio me gustas, pero a veces pienso que no tenemos futuro, pero no porque no quiera. Yo jamás iré a tu casa a pedirles permiso a tus papás para ir al cine, vaya, ni siquiera creo que me dejen pasar de la puerta. Las personas como nosotras son vistas como degeneradas, el único futuro es seguir escondiéndonos
—Jessie, sé que tal vez empezamos medio mal— Robin tomó las manos de Jessie— y aunque esto empezó como juego, es imposible no enamorarse de ti, porque eso es lo que siento por ti
Eso hizo que el corazón de la pelinegra se acelerara, porque aunque nunca se lo había dicho a nadie, Jessie hace mucho se había dado cuenta que lo que sentía por Robin no era solo deseo
—Robin, yo también estoy enamorada de ti— Jessie se acercó tomando las mejillas de la mencionada— pero que quede claro, no quiero compartirte con nadie
—No lo harás— Robin se acercaba cada vez más a Jessie— porque ellas, Tammy y Vickie...
—No digas el nombre de tus ex's— Jessie puso su dedo sobre los labios de Robin para callarla— solo el mío.
—Okey...
Cortaron el poco espacio que quedaba entre sus bocas cuando se fundieron en un beso que hacía mucho que anhelaban, la pelinegra tiro de la cintura de la rubia para acercarla más a ella sin dejar de mezclar sus respiraciones, sin embargo el contacto suave al principio se terminó cuando Robin empujó ligeramente a Jessie hacia la pared mientras que Jessie le puso la mano a mitad de la espalda para evitar que se separara de ella, los labios cálidos de la rubia eran tan adictivos, por lo que cuando Robin se separó, Jessie solo se quedó con la respiración acelerada aun recargada en la pared
—Pequeña o no, me vuelves loca— admitió la pelinegra en un suspiro
Robin sonrió mientras que trataba de también regular su respiración
—Debemos volver, nos deben estar buscando
—Pues que les den
Jessie la volvió a tomar de las mejillas para volverla a rezar, lo cual Robin le respondió con gusto
El resto de los chicos que jugaban en el jardín siguieron ignorando la ausencia de las dos chicas, pues seguían jugando póker con apuestas que hacían mucho más interesante las manos. Los únicos que no jugaban eran Steve y Francine, la pelirroja estaba recargada en la baya mirando todo ya que no tenía muchas ganas de jugar, sonrió en grande cuando su castaño favorito se acercó poniéndose a una distancia pequeña de ella recargándose en la baya
—Así que— Steve miró Francine con un vaso de soda entre las manos— te quedas en Hawkins— añadió y bebió de su vaso
—Si— respondió la de ojos cafés con una sonrisa— empecé mi doctorado, así que me quedaré en Hawkins mientras termino mi investigación, luego volveré a Arizona
—Tienes una ingeniería y aún así vas por un doctorado— Steve miró con un mohín a Francine— ¿nada es suficiente, eh?
—Soy muy ambiciosa— declaró la pelirroja mientras bebía el contenido de su vaso
—Tú con un doctorado y yo ni siquiera entre a la universidad
—Es lo que pasa con gente talentosa pero que no está motivada
—Habló la que terminó la universidad a los 16— Francine apretó los labios para no reírse, aunque tenia razón
—¿Qué quieres oír? que tú estabas muy ocupado siendo el rey de la prepa y conquistando niñitas tontas mientras que yo me graduaba con honores— Steve giró a verla con un mohín, Frank no aguanto y si estalló en carcajadas
—A veces pienso que hasta podrías hacer un DeLorean y así cambias el futuro
—Así no funciona la física cuántica— Steve miró a Francine— alterar el pasado no altera el futuro, sólo se crea una nueva línea temporal— finalizó con una sonrisa fina— no entiendo porque la gente piensa eso, y porque tendría razones para pensarlo— Francine rió
—¿En serio?— exclamó Steve muy sorprendido, Francine asintió—¿Volver al futuro son puras mentiras?— preguntó para sí mismo entre una mezcla de sorprendido y decepcionado
—Lamento decepcionarte— añadió Francine mientras acercaba su mano a la de Steve, ambos miraron sus manos de cerca y sonrieron— ¿Quisieras ir al cine un día de estos?— pregunto la pelirroja algo nerviosa
—¿Cine, eh? — Steve sonrió ante la invitación que le estaba haciendo la pelirroja
—Supongo que secuestrarte y apuntarte con una beretta no es mi concepto de primera cita perfecta— soltó Francine con sarcasmo, causando la risa de Harrington
—Eso ya quedó en el pasado— le aclaró el castaño— tal vez podemos ser algo más...
—No te estoy pidiendo matrimonio, solo quiero ir a ver Beetlejuice con un amigo— Francine se encogió de hombros
—¿Así que ahora solo somos amigos? — Steve la miró con un mohín
—Nunca hemos sido amigos normales, bodoquito— Steve se sonrojo ante el apodo de Francine— primero te intente matar
—Luego me salvaste la vida— Steve ladeo la cabeza— y luego empezamos con los besos y otras cosas...
—Entonces podríamos empezar en orden, para variar— propuso la pelirroja. Steve la miró con una sonrisa de lado antes de asentir
Sin embargo se sorprendió cuando Francine tiró de su mano para acercarlo a ella, y acto seguido, le puso las manos en la nuca del castaño dándole un beso que sorprendió a Steve, sin embargo se dejó llevar con la sensación de los labios de la pelirroja contra su boca, poniendo sus manos en la cintura de Geller para atraerla más cerca de él, sus labios aún humedecidos por la soda seguían moviéndose al unísono, sin embargo se separaron por la falta de aire antes de que la de ojos cafés le dejará una pequeña mordida en el labio inferior que dejó suspirando con los ojos cerrados a Harrington
—Ese fue cortesía— Francine dio un paso atrás con una sonrisa curvada en su rostro— siempre que empezábamos así, ya sabes dónde terminamos— eso hizo que Steve se sonrojara— deberíamos encontrar un nuevo escondite
—Sabes que no me gusta mantenerte en secreto, Francis— Steve la miro embobado
—Lo sé— hizo una cara pensativa— pero antes de verdad teníamos razones para escondernos, eso lo hacía más interesante
—¿Ya no soy interesante?
—No dije eso
Francine y Steve se quedaron conversando un rato más donde se coqueteaban descaradamente, cosa que casi todos los chicos en el jardín notaban, o mejor dicho lo habían notado desde la primera vez que esos dos orbitaron en la misma habitación
(...)
—Bon appètit— Liz y Will dejaron sobre la barra de desayuno la tarta de manzana que había pasado horneando media tarde
—Tiene buen aspecto— Jonathan les dio una pequeña mirada orgullosa, no podía más, ya que con una mano tenia cargando a la hermanita de Liz y con la otra sostenía el biberón para alimentar a la niña que no parecía tener intenciones de dormirse
Cuando los dos adolescentes escucharon las palabras de Jonathan, ambos chocaron las cinco con una sonrisa cómplice
—¿Ahora que ya acabaron? — Jonathan señaló a la bebé en sus brazos con la cabeza
—Tú te ofreciste a alimentarla— Will miró a su hermano con un mohín
—Sí, pero es la bebé más lenta para comer que he visto— Jonathan suspiro cansado
—¡Shh! tiene sentimientos— Liz le tapó los oídos a la bebé que seguía tomando del biberón con lentitud
—Además no es como que hayas cargado a muchos bebés— Will rió ante la cara de su hermano
—Pero Annie está más despierta que nosotros tres juntos— Jonathan terminó por quitarle el biberón a la bebé, ya que sentía acalambrada la mano, sin embargo la pequeña rubia empezó a sollozar con intenciones de querer llorar, por lo que Byers se vio obligado a volver a darle el biberón de nuevo— ya, tranquila, no pasa nada, no llores
Liz y Will rieron al ver como la voz del mayor se agudizó con la bebé en sus brazos
—Si se acaba el biberón, intenta dormirla— explicó la rubia mayor mientras se quitaba el gorro de chef que había usado para hornear
—¿Y a dónde van ustedes? — Jonathan los miro ofendidos cuando vio como Will también se quitaba el delantal que le había prestado su suegro
—Volvemos en un momento— los dos chicos se tomaron de las manos para desaparecer por la puerta de la cocina
Se fueron hacia la parte trasera donde estaba la hamaca, ambos se subieron empezando a balancearse y causándoles una pequeña risita a los dos chicos
La fuerza de la hamaca fue disminuyendo con los segundos, por lo que Liz y Will se quedaron en la hamaca mirando el cielo estrellado, la pequeña brisa de la noche empezaba a aparecer, por lo que se acercaron más abrazándose para entrar en calor
Sin embargo Liz se sobresaltó cuando Will puso su mano en su cintura, o más en específico, donde estaba su cicatriz de casi veinte centímetros y que se había convertido en su nueva inseguridad desde la primera vez que la vio en el espejo después de su cirugía
—Lo siento— se disculpó el castaño cuando vio que la rubia hasta se levantó un poco de la hamaca para cubrir la cicatriz con su camiseta ya que se había enrollado sobre su cintura— ¿te duele?
—No, no es eso— Liz tragó en seco— es que... me da asco cada vez que la veo
—Pero sigues viva, bonita— Will se reincorporo dándole un beso en el pelo a Liz
—¿En serio no te da asco? — alzó un poco su camiseta enseñándole con toda la pena del mundo la cicatriz en su costado— porque entiendo si te da asco
—No digas eso— Will cortó de inmediato sus palabras, le puso las manos sobre las mejillas para obligarla a mirarlo— nada de ti me daría asco, jamás— le tomó las manos dándole un beso en ellas, Liz sonrió ante esto— dentro de poco va a cicatrizar, esa cicatriz desaparecerá y no te acordarás de ella
Ambos se volvieron a recostar en la hamaca ya que se estaban mareando por el movimiento de esta, aun abrazándose por el frío de la noche que con cada segundo aumentaba, por lo que no iban a quedarse mucho tiempo afuera, al menos hasta que estuviera la cena
—Aun así, ahí se va a quedar para siempre— la rubia negó sin dejar de pensar en la cicatriz de su costado— te juro que no me descubriré el abdomen hasta que se haya desaparecido
—Con cicatriz o no, sigues siendo la chica más bonita de Hawkins— Will la miró embobado mientras que Liz sonrió mientras se sonrojaba
—Te amo
—Yo también te amo
Acercaron sus labios dándose un beso lento que hizo que el corazón de ambos se aceleraba, se separaron sonriendo mientras se abrazaban con fuerza ya que más les daba frío, pero se sentían tan cómodos que no querían bajarse de la hamaca, y mejor se quedaron viendo el cielo con estrellas para matar el tiempo
—Ay, jóvenes enamorados...— ambos saltaron de la hamaca al oír una voz desconocida que los asustó pensando que se trataría del señor Mortenson
Sin embargo no se trataba de él ni esperándolos con una escopeta, sino de una mujer de cabello negro alborotado, mediana edad, ojos rasgados, y sonrisa amplia, vestía de negro con una blusa de botones y pantalones además del chaleco morado tejido
—Lo siento, no quise asustarlos— se disculpó la mayor con una sonrisa amplia— soy Amelia, su vecina de la derecha— miraron a su derecha, pero más se confundieron ya que la casa de los Bishop, unos viejos adinerados seguía como si nada— no su derecha, mi derecha— explicó con una risita que contagió a ambos cuando vieron la casa junto a la de los Mortenson que estaba en venta, ahora habitada— lamento no haber venido a presentarme, acabo de llegar hace un par de días
—Oh, pues...— Liz intercambio miradas con su novio sin saber que decirle a la nueva vecina— bienvenida a Hawkins
—Y bienvenida al vecindario— sonrió Will hacia la nueva vecina
Amelia les empezó a hacer platica, por lo cual ellos no sabían ni que pensar, ya que hablaba mucho, y ellos solo querían irse a ver si ya estaba la cena, pero no sabían que decir sin que se oyera mal
—Oigan, niños— Joyce Byers fue quien les salvó de que tuvieran que seguir hablando con esa señora tan extraña, la castaña arrugó las cejas al ver a la mujer de morado— ¿hola?
—Hola, soy su nueva vecina— repitió la mujer del chaleco con una sonrisa
—Oh, no, yo solo soy amiga de la familia— Joyce le explico a Amelia de la manera más educada posible, luego miró a los dos adolescentes que había ido a buscar— niños, vengan a comer, solo faltan ustedes
—Ya vamos— respondió la rubia tomando la mano de su novio
—Un placer conocerla— Joyce le dio una última mirada neutro a la nueva vecina de su nuera,
—A usted, vecina— Amelia les dio una amplia sonrisa antes de girarse hacia su casa y desaparecer por donde vino
—¿Les dijo algo?— preguntó Joyce en susurro hacia los dos adolescentes que iban junto a ella de camino a la casa
—Nada, solo se presentó, se llama Amelia
—Medio entrometida— murmuró Will causando la risa de su madre y novia
—Bueno, me tocará a mí de vecina— Liz ladeo la cabeza ligeramente— tal vez sea graciosa... O tiene secuestrado a su esposo en el sótano...
El comentario de la rubia hizo reír a Joyce y Will mientras que se alejaban del jardín para entrar al comedor donde todos los invitados se peleaban por un poco de lasaña y puré de patatas
Fin.
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variante de Agatha Harkness cannon en este multiverso //inserte musiquita
Ellis de las ediciones 2022: en fin, protagonista traumada y lista para Vecna, la vecina loca y el desarrollo de personaje que planeo darle a putazos: ✓
—Ellis
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