Capítulo 25

—¿I-interrumpo algo?—dijo John, quien estaba saliendo de una de las puertas que había en el pasillo donde había ocurrido aquella escena.

Rápidamente, me volteé dejando a la vista las lágrimas que habían quedado en mis ojos, residuos de aquel llanto que había soltado a causa del coraje que me había causado George.

—N-no... eh... ¿dónde te habías metido?—dijo nerviosamente antes de acercarse a John, quien parecía confundido.

—Mar... ¿pasa algo?—preguntó, para luego pasar de largo a George para tomarme la mano.

—No, no. No pasa nada, Johnny—y sonreí en un intento por hacer que mis lágrimas se desvanecieran.

No muy convencido, y con un gesto confundido en su rostro, John se alejó para seguir caminando por el pasillo, al tiempo que George y yo lo seguíamos.

Descubrí, gracias a algunos letreros que se encontraban en algunas puertas, que estábamos en los estudios Dark Horse.

—Oh, creo que es aquí—anunció John, mientras se recargaba en el umbral de una puerta, con los brazos cruzados, y una mirada inexpresiva.

Me acerqué nerviosamente a la escena para ver que esta noche, justo esta noche, había tocado recordar el suceso que había dado otro rumbo a la vida de mi querido fantasma; miraba a George hablando con la mujer que sería su esposa y madre de su único hijo: Olivia.

—Eh... creo que ya terminamos aquí—decía George mientras miraba hacia otro lado, como tratando de alejarse de aquel suceso, como no queriendo mirarlo, en ese momento.

—Seguro, Harrison—dijo John mientras se adelantaba a caminar por donde habíamos llegado, dejándome con George en el umbral de la puerta.

—¿Está enojado? ¿Qué le pasa?—susurró a mi oído, puesto que su compañero aún se encontraba cerca.

—Ah, no lo sé—dije débilmente antes de seguir a Lennon por el pasillo, aún con la voz quebrada, con los ojos llorosos, la cabeza palpitante, y el cuerpo agitado.

Lo último que escuché de George esa noche, fueron sus pasos siguiéndome; más bien, dirigiéndose hacia donde había estado.

Una vez que habíamos regresado ya, a la triste y fea realidad, él se desapareció por la puerta, y yo me quedé en mi habitación.

Una vez cambiada y preparada para dormir, bajo las cobijas, John arribó a mi pieza, para sentarse a mi lado en la cama.

—¿Estás bien, linda?—acarició mi cabello.

—Lo estoy, John.

—No, no...—suspiró—sé que algo pasó para que lloraras, dime, ¿qué te hizo ese estúpido tragón?—sonrió levemente.

Reí por su comentario y lo volví a mirar:

—Fue una tontería, no importa, es solo que... soy muy sensible, sabes—suspiré.

—Pequeña, mira, te diré algo—se levantó y se acercó a la puerta—las personas que muestran sus sentimientos son las más fuertes—dicho esto, sonrió y salió de ahí.

El amor puede convertirte en una persona tan fuerte, que necesitas liberarte de las lágrimas para que las sonrisas entren.




moon•

Holi, ay, perdón, jajsjajs :v
Como sea, recen para que actualice seguido, pls.

Pero les juro que ya empezará otra etapa...

Les despide, Diana.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top