Capítulo 17

Las palabras del chico resonaban en mi cabeza. Se lo que escondes.
Probablemente fueron una broma, pero en ese momento realmente fueron aterradoras. Imaginarme que alguien pudiese saber lo que escondo fue algo realmente preocupante. George dijo que nadie podía verle u oírle, además de mi, claro, pero siempre existía una mínima posibilidad. Nada es seguro. Si había una posibilidad de que ese chico de cabello castaño y ojos esmeralda que ahora me está mirando, supiese todo. Incomodada por su mirar, fui a sentarme a las gradas al lado de George.

—Ese chico no deja de mirarme.

—Si, bueno, tal vez solo quiere ser tu amigo.

—¿Bromeas? Fuiste tú en primer lugar el que se puso celoso de ese chico.

—Shh, ya lo sé, pero simplemente no puedo privarte de que socialices, ya sabes, estás en plena adolescencia, los chicos se fijan en ti, no debería...incomodarme—. Desvío la vista. —Mar, no quiero que yo sea la causa de que dejes de socializar o que te alejes de posibles nuevos amigos en la vida solo por mi.

—Bien, ya, no lo evitaré...tanto.

El profesor había llegado y los pocos alumnos que tenía esa clase se concentraron en un extremo de la alberca. Me senté y el profesor comenzó a hacer su trabajo, dio indicaciones y la clase transcurrió con normalidad. El chico se había acercado a mi varias veces dentro y fuera de la piscina, y yo trataba de no poner cara de pocos amigos para que George no pensara que estaba ahuyentando a las personas por su culpa. Aunque, a decir verdad, yo ya ahuyentaba a las personas antes de él, así que no veía la gran diferencia, pero aún así.

—He visto sus avances de una clase a otra, tal vez algunos de ustedes puedan ser tan trascendentes como para participar en la competencia a nivel provincial, en Londres, ya saben. Vamos a seguir progresando, nos vemos la siguiente semana—. Dijo el Robert antes de salir del recinto hacia los vestidores. A decir verdad, yo a esta clase no le veía ningún futuro, tal vez solo venía para complacer a mi madre, no me gustaba para nada el deporte. Pero tal vez los demás si lo vean como una pasión, alguien de los 8 nadadores que asistíamos a esa clase. Y yo no conocía a ninguno. Se trataba de un grupo de 3 chicas que se la pasaban juntas, eran como una pandilla, y de vez en cuando yo podía escuchar como susurraban que Robert era muy guapo; un chico rubio muy afeminado que nadaba muy bien; una chica bastante gótica muy pálida, un chico de gafas que se hablaba con el afeminado, el chico misterioso y yo.

—Tal vez esa competencia sea mi oportunidad—. Susurró el chico cuando estuvo lo suficientemente cerca de la orilla.

—¿Para qué?—pregunté tratando de no romper mi trato con George.

—Mi oportunidad para demostrar que soy el mejor nadador.

—Entonces a ti sí te gusta nadar.

—Si...es mi pasión. ¿A ti no?

—No, en realidad. No me gusta la natación, ni ningún deporte.

—Entonces, ¿porqué estás aquí?—se sentó en la orilla.

—Fue idea de mi madre.

—Entiendo. Mi madre también quiso introducirme en algo que no me gustaba. Me mandó por un mes a clases de piano.

—En realidad, la música es lo mío—. Confesé.

—Entonces una rockera anda por estos rumbos, ¿no es así?

—Supongo que si.

—Una rockera muy linda—me sonrojé—, ¿tocas algo?

—Guitarra.

—Bien. Tal vez un día te escuche tocar.

—Tal vez—. Se levantó con ayuda de sus manos y me apoyó a hacerlo también. Una vez que estuve parada traté de soltar mi mano de la suya, pero mantuvo el contacto.

—Jake.

—Margot.

—Okay, Margot, te veré en la siguiente clase...o tal vez antes—. Sonrió.

—Bien, tengo que ir a cambiarme, así que con tu permiso...—miré mi mano en referencia a que aún no la había soltado y el enseguida la entendió. Mientras me dirigía hacia los vestidores miré de reojo a las gradas y alcancé a visualizar a un George inexpresivo mirando hacia la nada.

Cuando salí, Jake no se encontraba ahí, pero George si, y se encontraba esperándome. Salimos de ahí y nos encaminamos a la casa en una silenciosa caminata.

—Espero que te quede claro de que no me haces anti-social.

—Bien, entonces no me iré.

—¿En serio consideraste irte?

—Aunque no lo creas.

—¡Pero te quedarías en la tierra!

—Eso no importa, no me perdonaría arruinar otra vida.

Estas palabras me estremecieron. Tan solo pensar que el alma de George puede convertirse en un alma errática en la eternidad, mis huesos temblaron.

Pero, espera, ¿el había dicho "otra vida"?








Moon•

Ya vine con el capítulo, desde el sábado no actualizo ;v pero ya se los traje, disfruten 🌚

Si quieren guarden mi número de wa, es decir, para hablarles más o hacer un grupo o algo :v solo especifiquen que son de Wattpad y su usuario, tal vez les de adelantos 7u7.

+52 4431396864

Les despide, Diana.

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