Epílogo - Fin del dolor y creciente oscuridad

Akashi había hecho mucho daño a muchas personas, pero a pesar de todo, el siempre sería su amigo, y ahí estaban todos, admirando la lápida que llevaba grabado el nombre: Akashi Seijuro.

-Al menos ahora está con la persona que ama...- murmuró Kuroko con la voz quebrada

La tumba de Akashi había sido colocada a un lado de la de Furihata

-Crees que estén bien?- preguntó Takao haciendo una mueca

-Donde quiera que estén...deben ser felices...- murmuró Midorima y miro hacia el cielo nublado...

-Te extrañe mucho Kouki- susurró Akashi mientras lo abrazaba con fuerza

-Todo está bien ahora Sei, al fin estamos juntos de nuevo- correspondió al abrazo mientras una lágrima caía por su mejilla, había estado esperando tanto el momento en el que pudiera reunirse con su amado y finalmente, estaban juntos de nuevo, esta vez, para toda la eternidad...

Pero por otro lado, después del pequeño funeral, aún había cosas que hacer...

Aomine ingreso al hospital decidido y camino hacia la habitación de Kise en la cual había un par de doctores, a los cuales les tendió el frasco

-Que es esto?- preguntó un doctor viendo el envase

-Es el antídoto- respondió serio

Ambos doctores vieron con sorpresa al moreno, el cual después de responder las deudas de los doctores, vieron como estos inyectaban en el brazo de Kise el medicamento

-Probablemente tarde en hacer efecto, llámanos cualquier cosa- respondió y se fueron los dos

Aomine se sentó en una silla a un lado de la cama y tomo la mano de Kise entre las suyas

-Lamento no haberme dado cuenta antes, pero te prometo que en cuanto despiertes...voy a hacerte la persona feliz, porque yo....porque yo...te amo- murmuró bajando la mirada y apretando con mayor fuerza la mano del rubio

-... también te amo Aominecchi- es dulce voz había sido como música para sus oídos

-Kise...- sin hacerse esperar, abrazo al rubio con fuerza para luego besarlo suavemente en los labios

Kise se sonrojo, pero correspondió, al fin, después de todo lo que había pasado, finalmente estaba con el...

Murasakibara había llegado a la dirección en la que encontraría a Himuro, era una pequeña bodega, se adentro y vio a Himuro atado en una esquina con los ojos cubiertos

-... Muro-chin...- el otro se tensó al escuchar su nombre de esa forma, por supuesto que sabía quién era

-Atsushi...- finalmente su vista se aclaró en cuanto la venda fue retirada de sus ojos, y lo vio ahí parado

-Te extrañe tanto!- exclamaron los dos a la vez y se abrazaron en cuanto Murasakibara lo soltó

-Tuve miedo...tuve miedo de perderte Muro-chin- dijo el pelilila mientras abrazaba al otro con fuerza

-Tambien yo...tenía tantas ganas de volverte a ver...- susurró el pelinegro

Ambos se quedaron callados, no había necesidad de palabras, solo recuperar el tiempo perdido...

Kiyoshi se encontraba en el cementerio arrodillado frente a la tumba de Hanamiya Makoto, después de que desapareció aquel dia cuando iban a detener a Akashi, no lo había vuelto a ver

-...Te extraño Mako-chan...- susurró mientras se mordía el labio inferior y aguantaba las lágrimas mientras acariciaba la lápida

Kiyoshi Teppei había tenido un par de novias en su vida, pero a ninguna la había amado como había amado a Hanamiya, con todo el dolor en su corazón, iba a tener que dejarlo ir, nunca lo olvidaría y nunca podría amar a otra persona como lo hizo con Makoto, millones de personas en el mundo, y de todas ellas, se había enamorado de Hanamiya, sus amigos habían dicho que era una mala idea, porque, quién se enamoraría de la persona que, literalmente, le rompió la rodilla?, Incluso el mismo lo consideraba bastante masoquista de su parte haber elegido a esa persona

-Te amo...- murmuró por última vez y se dió la vuelta, comenzando a caminar con la mirada hacia abajo

Miro por última vez la tumba en la que descansaba su amado y prosiguió su camino, hasta que sintió un escalofrío en la espalda y al darse la vuelta

-Crei que habíamos dicho no más lágrimas- comento cruzado de brazos y el entrecejo fruncido

-... Makoto...- corrió hacia el y lo abrazo, o al menos lo intentó, pues apenas y podía sentirlo

Había algo en el vínculo que compartían esos dos, que ni la frase, hasta que la muerte los separe, iba con ellos...

Haizaki se puso de pie y entre la penumbra del cuarto camino a pasos torpes hacia el baño, estaba sudando frío y sentía una inmensa angustia en su pecho, una que ni siquiera el podría explicar

-Maldición...- murmuró y se lavo la cara, pero en cuanto la levanto, quedó viendo su reflejo en el espejo mientras una siniestra sombra se reflejaba detrás de el, helandole la sangre.

-Veo que aún nos has cumplido tu promesa...- dijo con voz tétrica

-Que quieres- preguntó temblando por el repentino frío que inundó la habitación

-Creo que la pregunta correcta es, que queremos?

La sombra se acercó a él por detrás y lo rodeo por los hombros, haciendo que el otro se tensara

-jajaja, mírate, recuerda que todo esto es tu culpa...

La sombra susurró eso en el oído del albino, el cual tragó en seco al recordar a lo que se refería

-Fue un accidente....- se justificó el peliplata

-DEJA DE MENTIR! Todos sabemos que no es verdad, deja de fingir que olvidaste todo cuando sabes perfectamente lo que pasó!!!

La sombra comenzó a gritar mientras se comenzaba a deformar

-NO FUE MI CULPA!- grito y se cubrió los oídos en un intento de dejarlo de escuchar, pero la voz resonaba con fuerza en su cabeza

-TU CAUSASTE TODO, la muerte de Akashi, Imayoshi y Hanamiya....las heridas de Kise y Himuro...todo es tu culpa, todo fue el efecto mariposa...

Grito mientras iba bajando el tono de voz, Haizaki calló de rodillas sobre el piso y la sombra se arrodillaba a su lado

-Tu...fue tu culpa, después de todo, tú fuiste quién empujó a Furihata contra ese auto...

La habitación quedó en un profundo silencio, con un Haizaki completamente horrorizado

-..AHHH!!!- el grito desgarrador despertó a Nijimura, el cual se preocupó al no ver a Haizaki

-Shogo!- lo llamo y apoyándose con los muebles y paredes logro llegar al baño, donde Haizaki estaba en el suelo llorando, frente a él, el espejo roto, sus nudillos sangrando y cubriendo sus oídos con los ojos bien cerrados

Nijimura se arrodilló a su lado y lo abrazo, vio como el otro tenía la mirada perdida y ni siquiera lo volteo a ver, fue cuando Haizaki se movió, pero solo para ver hacia una esquina

-Todo esto paso por tu culpa, ni siquiera Akashi es el principal culpable, tu, que empujarte a Furihata Kouki contra ese auto y luego huiste como un cobarde, tú lo causaste TODO, y nunca lo arreglarás...

Nijimura vio preocupado como Haizaki miraba con terror hacia esa esquina vacía, y vio de nuevo como comenzaba a gritar y tomaba un cristal del espejo y lo dirigía hacia su cuello, por suerte, Nijimura logro detenerlo y ambos comenzaron a forcejear

-DEJAME!- le grito desesperado Haizaki mientras intentaba tomar otro cristal

-YA BASTA! AYUDA!- llamo Nijimura y varias enfermeras no tardaron en entrar e inyectar un sedante al albino

-para...- murmuró y cayó en la inconsciencia

Haizaki se encontraba en un lugar completamente oscuro, donde estaba la sobra sentado frente a él, abrazando sus rodillas y llorando, miro fijamente a la sombra y está no tardo en transformarse en el, parecía estar viéndose en un espejo...uno bastante siniestro, donde todo el mal que había causado, no era provocado por un ente oscuro, si no, por el mismo...

Fin...

Okay, este es un final bastante agridulce, a lo mejor se respondieron sus preguntas, tal vez solo creo más, pero este final espero los haya dejado pensando, la posibilidad de una segunda temporada es también razón por la que hice esta clase de historia, sin más gracias por leer, a todos los que siguieron está historia hasta el final.

La verdad que es mi primer libro en terminar y me siento muy orgullosa :3 así que espero les haya gustado y me sigan apoyando en mis proyectos futuro ;)

Ahora una pregunta!!!!

Qué fue lo más inesperado para ustedes de esta historia?

Y cuál fue la parte más triste para ustedes?

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