35
Sus ojos mostraron sorpresa ante la confesión del rubio, pero al instante una ligera sonrisa se formó en sus labios.
— Si tu corazón te lo está pidiendo,Naruto-kun, escuchalo. El sabe por qué quiere algunas cosas.
Naruto guardó silencio mientras seguía conduciendo. Después de haber visto aquello, se dio cuenta de que quien cometió el error en el caso de su madre y él fue el mismo y no se imaginaba morir y dejar las cosas así como eran y que le pasara igual que el padre de la Hyuga. Estaba seguro de que así como Hinata y Hanabi pudieron dejar de lado el rencor el también podía hacerlo con su madre y así... Quizás así el dolor se sane por completo.
— Mi corazón me está diciendo que tengo que hacerlo. Mi madre no tuvo la culpa, o bueno si, ella seguía los pasos de mi padre... pero aun así... solo me estoy lastimando a mi mismo, a ella e incluso a Bolt y de hecho todo con respecto a Boruto sucedió por yo actuar así y ocultarle la verdad. Fui un chico caprichoso y lo sigo siendo solo que ahora soy adulto.
— Entonces si te lo pide... solo obedecelo. Creo que el notó que todos merecemos una segunda oportunidad. Y aunque... papá ha muerto, la nueva oportunidad cayó en Hanabi y yo.
El rubio no volvió a mencionar palabra, pero tanto el como Hinata sabían que la decisión estaba tomada y que tan pronto como el pudiera iría a casa de nuevo y hablaría con su madre, contándole como se ha sentido todo ese tiempo, ademas de pedirle perdón por como se comporto antes de que el mundo se le haya caído a Boruto al perder la memoria. Llegaron a casa de la madre de Shion. Antes de salir del carro , Naruto tomó las manos de Hinata y unió sus labios por un segundo con los de ella. Dibujó un gracias en sus labios y abrió la puerta del carro, rodeó el vehículo hasta llegar a la puerta de Hinata para así abrirla. Llegaron a la puerta y tras varios toques una mujer de avanzada edad salió junto a Boruto. El Uzumaki menor al ver a sus padres frunció el ceño e hizo un puchero.
— Recuerdo que estaba en la habitación con mamá y cuando desperté estaba en casa de la abuela ¿Como me transporte?
Naruto no pudo evitar reír ante el comentario de su hijo y es que no se puede imaginar que tan inocente puede llegar a ser. Hinata soltó una risilla y por igual aquella mujer.
— Pues la verdad yo tampoco se como lograste eso, a lo mejor Bolt tiene poderes.
Aquello animó un poco a Boruto a quien le agradó la idea de poder tener super poderes.
— Pero me gustaría poder controlarlos, porque solo lo puedo activar cuando estoy dormido.
— Algún día lo podrás lograr, Bolt. Se paciente— lo consoló su padre tras sacudirle su rubia cabellera. El pequeño asintió esperanzado. Naruto posó sus ojos en los de la madre de Shion y sonrió en agradecimiento y no solo por haber cuidado a Bolt toda la noche, sino que ese agradecimiento se refería a todas las veces anteriores, añadiendo el hecho de que no se opuso a su relación con Hinata cuando se le fue contado. Incluso añadió que de cierta forma sabia que su relación se volvería mucho mas intima con el pasar de los tiempos.
La mujer se agacho un poco y beso la cabeza de su nieto y tras un movimiento de la mano se despidió de los tres cuando ya estaban en el auto y se quedó ahí viendo como se alejaban hasta que el vehículo desapareció de su no tan buena vista.
Ese día Naruto se lo tomo para descansar, pues la noche anterior si que fue complicada. Sabe en el fondo que Hinata esta muy dolida y es que lo entiende completamente. El también sufrió una perdida, también oculto el dolor porque debía seguir adelante, y aunque no visita con frecuencia la tumba de su viejo, cada vez que va es como si se enterara nuevamente de esa tragedia. El no pudo participar del entierro y eso es algo de lo que se va a arrepentir toda su vida, pero ya ha sido cometido y por mas que quiera no puede volver el tiempo atrás.
Hinata por su parte se ha mantenido serena todo el día. Ha logrado descansar ya que Naruto se ha levantado varias veces a cuidar de Bolt para que ella pudiera dormir, pero ella siente que por mas horas que haya dormido, el cansancio sigue ahí y es que quizás aquel agotamiento es del alma. No ha vuelto a llorar, pero dentro de si misma lo ha hecho todo el día. Aun no se puede creer que esta totalmente sola en el mundo. Sus padres se fueron y ambos lo hicieron sin despedirse y sabe que aquello la cambio por completo, pero debe de mantenerse firme, porque después de todo encontró a alguien que ayudara a que esa soledad no sea tan fuerte.
En un momento de la tarde cuando Boruto se encontraba tomando su siesta, la chica se acercó a la habitación donde Naruto se encontraba tomando también una siesta. Lentamente se acercó hasta donde el estaba y entró a la cama para acurrucarse en el, pues de esa forma sentía que el dolor era mas ligero. Mientras se aferraba a aquel hombre, el Uzumaki abrió aun soñoliento sus ojos y se tomó por sorpresa que Hinata estuviera a su lado.
— Solo... sera por un momento— susurró.
El rubio asintió y correspondió el abrazo de ella y se limito a mirar el techo.Guardaron silencio por unos segundos, pues sus corazones sabían que no era necesario comentar acerca de la noche pasada.
— Después de todo...— empezó a hablar— si ire donde mamá. Mañana hablare con Menma... le pediré su dirección, ya que el sabe donde vive...
Hinata se alegró de haber escuchado esa noticia. Era la desicion correcta y no solo ella lo sabia, también Naruto y no se imaginó por que antes no había pensado en ello, por que se había dejado cegar por el rencor y el dolor, pero pronto ese rencor sera dejado de lado junto a el sufrimiento y quizás, solo así quizás, la familia que el había estado buscando por tanto tiempo al fin llegaría.
...
El pequeño rubio se había levantado de su siesta. Miró a todos partes en busca de su madre, pero como no la encontró decidió buscarla pues suponía estaba con su padre. Cuando intentó bajarse de la cama su pie se enredó con la sábana y cayó al suelo.
— Auch...— lloriqueó. Estuvo a punto de llamar llorando a Hinata cuando notó que había algo debajo de la cama que nunca había visto hasta ese día.
Curioso se acercó lentamente hacia el objeto. Al notarlo bien quedó un poco desconcertado, cuando salió de debajo de la cama miró extraño el peluche que se encontraba en sus manos. No recuerda que su padre le haya comprado algo así. Mientras inspeccionaba el oso rosa notó que había algo escrito en una de sus patas. Con un poco de esfuerzo trató de descifrar lo que decía.
— ¿Shi...on?
El pequeño Uzumaki miró de nuevo los ojos café del peluche.
Por alguna razón sentía que había escuchado ese nombre antes.
Se puso de pie aun observando el juguete ¿De donde habrá escuchado ese nombre? Empezó a buscar recuerdos en su cabeza, pero por mas que trataba no encontraba aquello que le dijera donde lo había escuchado. Entonces como si se tratase de que la misma Shion queria que s hijo la volviera a recordar el pequeño rubio empezó a escuchar un llanto.
Miró a todos lados aterrado, pero sin comprender que estaba pasando. El lloriqueo seguía ahí y con el paso de los segundos, se empezó no solo a escuchar un llanto, sino también otra voz.
— Shion no digas eso, ¿de que hablas? Estarás con el también, lo veremos crecer, decir sus primeras palabras, cuando entre al kinder, estarás ahí también.
Aquella voz... se parecía tanto a la de... ¿su padre? Estaba seguro de que esa era la voz de su padre, pero ¿Por que llegaba ese recuerdo? ¿De dónde salió? Lo que tampoco entendía era el significado de esas palabras. ¿kinder? ¿A quien le estaba diciendo eso?
— Quiero verlo... Quiero ver a Boruto.
Quien decía eso no era su padre... era una mujer, una mujer a la que nunca había conocido antes, porque nunca había escuchado esa voz. Bolt estuvo a punto de ir corriendo donde estaban sus padres y contarles de eso que estaba pasando en esos momentos, pero algo dentro de si le decía que esperara y obediente se quedó de pie aun desconcertado de lo que estaba pensando. Quizás lo que su padre le había dicho esa mañana era cierto y si tenia poderes.
— Me dijiste que siempre estarías conmigo... ¿por qué?... Yo también te amo... Eres y siempre serás lo mejor que me ha pasado en mi vida... Shion...
Y aquello ultimo que escuchó fue como una gota que cayó en su cerebro, la cual al tocarlo se extendió por todas partes y junto a ella los recuerdos de un niño de cinco años.
Volvió a mirar por todas partes, a pesar de que tenía todo este rato en su habitación, sentía como si hace meses que no había entrado en ella.
— Hinata sensei...
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top