34

Un mes había pasado. El pequeño Uzumaki se había integrado de regreso a sus clases, siendo recibido con mucha alegría por parte de sus compañeros. A pesar de que se había mejorado y tomaba diariamente su medicina, aun el pequeño no había encontrado alguno de los objetos que fueron escondidos por Naruto y Hinata, pero si aparecieron pequeños dolores de cabeza todas las noches antes de dormir. El doctor les había informado que esos dolores eran efectos secundarios de la medicina, lo que daba a entender que estaba funcionando, noticia que provocó que la esperanza de aquellos dos adultos creciera. Todo iba bien por igual en la nueva amistad de Hinata y Sakura quienes las tardes de los viernes pasados se habían convertido en cortas citas donde ambas hablaban de sus dilemas. Al principio se le hacía complicado a Hinata confiar y hablar, pero tras ver que Sakura estaba siendo sincera, no pudo evitar también serlo y con el tiempo ambas hablaban confiadamente.

Esa tarde Hinata se encontraba al lado de un soñoliento Boruto quien tras haberle contado una historia, sus párpados mecánicamente empezaron a cerrarse hasta que solo se escuchaba la respiración del mismo. Hinata sonrió al ver su rostro dormido y de inmediato se puso de pie y se acercó al baño para tomar una ducha, pues ya casi era hora de preparar la cena y aunque normalmente ella tomaba un baño después de prepararla esta vez sentía las ganas de hacerlo primero. Preparó plácidamente la bañera y tras unos segundos su cuerpo desnudo tocó el agua tibia, primero fueron sus pies hasta que fue todo el cuerpo. Se dejó relajar y se concentró hasta que sintió el agua cubrir toda su piel. De inmediato llegaron a su mente todo lo que había pasado y no pudo evitar sonreír, esta vez si que parecían una familia. Jugó con el agua unos segundos como si de una niña se tratase y es que seguía sin creerse que aquel varonil rubio decidiera fijarse en ella y viceversa. Tras unos minutos, decidió salir y prepararse, pues ya casi se acercaba la hora de que Naruto llegara a casa. 

— ¡He vuelto!— anunció un agotado rubio al abrir la puerta. Se dejó caer en un pequeño banco de madera para así quitarse los zapatos. 

— Bienvenido de vuelta— le respondió de inmediato Hinata quien se acercó tímidamente. El rubio notó el acto y como se tratase de un juego, se puso de pie y lentamente se acercó, con las pocas fuerzas que les quedaban logró levantar un poco a la Hyuga lo que provocó un leve gritillo por su parte. Cuando volvió a colocarla en el suelo, Naruto besó tiernamente la frente de la chica y los siguientes fueron sus labios.  

— ¿Cómo has estado, Hina?— preguntó mientras acomodaba el flequillo de la chica que se había desborotado. Miró a todos lados y añadió — ¿dónde está Bolt?

—  Todo ha estado bien, y Bolt... se encuentra durmiendo, le he contado una historia y cayó rendido— respondió mientra ayudaba a aflojar la roja corbata del rubio. 

— De acuerdo— la miró y volvió a besar su frente— iré a tomar un baño, estoy agotado. 

— Está bien, te esperare en la cocina. Cuando termines ¿podrías despertar a Bolt?

— Está bien— obedeció mientras se alejaba — aunque... — volvió a aparecer— ¿por que no me acompañas en el baño? así no debes esperar— sonrió picaramente. Hinata se puso tan roja como un tomate y rápidamente bajó la mirada. 

— Y-ya he tomado un baño...— trató de decir.

— Que cruel eres Hinata— soltó una fuerte carcajada al escuchar la respuesta de la chica —pero no debes bañarte, solo debes ayudarme, ya sabes... — insinuó atrevidamente. La Hyuga guardó silencio aun mas avergonzada.

— S-si tanto insistes...— se acercó lentamente y lo tomó de la mano. Naruto volvió a reír, esta vez contagiado un poco de el sonrojo de Hinata.

—Sólo bromeo, bromeo— le dió unas palmaditas en la cabeza. — Eres tan obediente que a veces me asustas— soltó burlón. Hinata mantuvo silencio, pero aun así disfrutó las palmadas que recibió.  El Uzumaki esta vez si se dirigió al baño pensando lo graciosa que Hinata puede llegar a ser. 

Nuevamente Bolt se encontraba durmiendo tras haber comido su porción. La cena fue como ha sido durante estas ultimas semanas: Naruto contaba los sucesos ocurridos en la oficina y Bolt contaba como le fue esa jornada en clases. Se añadía uno que otro comentario gracioso y Naruto de vez en cuando miraba dulcemente a Hinata, lo que provocaba un leve rubor en sus mejillas. Hinata y Naruto se encontraban viendo una película en la tele, pues a pesar de que Boruto estaba dormido, la noche aun era joven.  Lo que decidieron ver se llamaba 500 días con ella y a pesar de que al principio el rubio no estaba a favor de verla, con los 30 minutos que lleva reproduciéndose se dio cuenta que no es bueno juzgar un libro por su portada, aunque en este caso es una peli.  Ambos adultos se encontraban en silencio, prestando atención a la filmación. Hinata se encontraba apoyada en el hombro de Naruto y este le rodeaba la espalda a la chica con su brazo. Y es que ese simple acto era suficiente para alegrar los corazones cicatrizados de ambos adultos y aunque el otro no lo supiera, cada uno estaba feliz de estar así. Estaban aun concentrados, cuando el teléfono en  el pasillo empezó a sonar. Naruto fastidiado por ser interrumpido, se levantó de mala gana preguntándose quien seria, ya que no esperaba llamadas de nadie a esas horas. Hinata lo siguió con la mirada hasta que la espalda del rubio desapareció de su campo de vista. Unos segundos después de haber desaparecido, el Uzumaki dio a ver su cabeza y le indicó a la chica que se acercara. Aquello tomó por sorpresa a Hinata quien apresuradamente se acercó. Al llegar hasta el pasillo, Naruto le pasó el teléfono. Aunque el rostro del rubio no mostraba preocupación, el sexto sentido le decía a la Hyuga que esa llamada no traería buenas noticias. Algo preocupada sostuvo el aparato y lo acercó a su oído al hacerlo soltó un tímido Hola.  

— Hace mucho que no te escuchaba, Hinata. 

La mencionada al reconocer la voz sintió un gran vuelco en su corazón y diversas emociones recorrieron su cuerpo. 

Era Neji, su primo Neji. 

— Neji ni-san... quien tenia unas semanas sin escucharte era yo— soltó con un risilla. Le alegraba haber recibido una llamada de su primo. Recuerda que le había entregado el numero de teléfono de la casa de Naruto unos días después de haberse mudado ya que se había topado con el y Ten ten de casualidad, por igual le había llamado hace unas semanas, para contarle su relación amorosa con el Uzumaki, aquella noticia en verdad alegró a su primo y de inmediato apoyó su relación. El rubio quien mantenía el silencio, decidió apoyarse de la pared mientras esperaba la razón de aquella llamada. Como recuerda lo que le contó Hinata aquella vez, no se imagina que aquel hombre sólo le este llamando para saludar. — ¿Cómo está Ten ten? Hace tanto tiempo que no conozco de su paradero.

— Ella se encuentra bien, ya sabes, en su diario vivir, ayudando a sus padres.— El Hyuga guardó unos segundos de silencio — Hinata... creo que ya sabes que la razón de mi llamada es mucho mas que para saber como estas... Lamento no haber llamado antes , pero sabes que mi tiempo se basa en la oficina— La Hyuga asintió en forma de respuesta aunque sabia que su primo no la estaba viendo. Apretó sus manos preparada para la noticia: Quizás su padre volvió a insistir en que debía volver o esta vez era su hermana quien tramaba algo, o quizás Toneri... Habían tantas posibilidades. Al parecer la ansiedad se reflejaba en su rostro ya que las manos de Naruto se acercaron a sus hombros. En los ojos azules de aquel rubio se reflejaba un no te preocupes, estoy aquí contigo. Aquello calmó un poco a la chica y tras respirar profundo preguntó a su primo que estaba pasando. 

— Lo que pasa es que tu padre... — al parecer sus oídos se habían cerrado, o quizás estaba escuchando mal, delirando, pero sabia en el fondo que había escuchado a la perfección y que aquellas palabras habían cambiado por completo su vida. 

— ¿Hinata? ¿Estas aun ahí?

A pesar de que Neji la estaba llamando la Hyuga había entrado en un estado en el que no reconocía nada. Mecánicamente sus ojos se encontraron con los de Naruto y el rubio de inmediato la sostuvo preguntando que había pasado, que había escuchado, pero ella no respondía. Y es cuando algunas lagrimas empezaron a brotar de esos hermosos ojos que Naruto toma el teléfono inocente de lo que estaba ocurriendo, pero con deseos de saber.

— ¿Hola? ¿Neji? No se lo que esta pasando, no se lo que le contaste a Hinata, pero ella...— miró nuevamente desesperado a la pelinegra— ¿que pasó? ¿Que le dijiste?

— Es que... me encuentro en el hospital con una gran parte de la familia. El padre de Hinata ha sufrido un infarto y... ha fallecido.— La noticia fue un golpe fuerte para Naruto quien de inmediato acerca a Hinata hacia su pecho y la acurruca. — Se que quizás ella no quiera venir debido a... los problemas , pero... le he avisado porque pues después de todo es su padre y tenia derecho de saberlo. Estamos en la clínica a la que tío Hiashi solía venir y estaremos aquí unas horas hasta que preparen el acto. Dile que la espero aquí...    

— De acuerdo... — pudo decir al mirar a una Hinata que estaba apegada a su pecho— le diré, gracias. 

Y tras un gracias también por parte de Neji, el rubio colgó. No pronunció palabra alguna y la verdad no podía pensar en nada. Y es que haberse imaginado cuando el paso por aquello hace unos años le marcó violentamente. Recuerda por igual como se enteró por otras personas de la muerte de su propio padre, porque el igual se había separado de el, aunque a diferencia de Hinata, fue el mismo quien decidió hacerlo, pero en el caso de la Hyuga su padre fue quien la alejó. De pronto aferró a la chica aun mas de su cuerpo, a fin de que ella pudiera sentir que en verdad el estaba ahí para ella. 

— ¿Irás hoy mismo o lo dejarás para mañana?— preguntó casi en un susurro. La Hyuga no respondió al instante, sino que guardó silencio por unos segundos. Naruto no volvió a preguntar y se quedaron en el mismo lugar, siendo los quejidos de Hinata lo único que resonaba en la habitación. 

— Iré hoy mismo...— replicó al separarse del rubio. Sus ojos llorosos fueron limpiados por las manos del Uzumaki y este asintió sereno. El rubio besó la frente de la chica de nuevo, pero esta vez trató de que ese dulce acto transmitiera el apoyo que estaba recibiendo de su parte.

...

Llegaron en media hora al hospital donde se encontraba su familia no sin antes dejar a un dormido Boruto en casa de su abuela. La Hyuga se había calmado por completo y habían llegado hasta allá sin mencionar palabra alguna. Cuando llegaron al piso donde se encontraban las habitaciones, se encontró con una gran multitud y de hecho lo esperaba, después de todo, su padre fue alguien importante. Empezó a buscar con la mirada a su primo y en el proceso, sus ojos se encontraron con unos celestes, que le pertenecían a una persona que hace unos meses se encargó de hacerle la vida imposible. 

Toneri pasó entre el gentío de inmediato para llegar a Hinata , también notó a Naruto, pero decidió por el momento ignorarlo. 

— Hinata, hace tanto que no te veía. — saludó alegre cuando intentó acercarse a ella para abrazarla, pero por reflejo la chica se echó de lado, evitando así el gesto.

 — ¿Dónde está Neji ni-san?— preguntó gélida. 

— Se encuentra dando la cara a la prensa y Ten ten se encuentra junto a él — respondió de forma natural mientras llevaba sus manos a los bolsillos. Esta vez pasó su mirada de Hinata a aquel rubio que se encontraba al lado de ella y quien no había dicho nada hasta el momento. — No sabía que tenías guardas espaldas, Hina. Pensaba que no estabas bien monetariamente—  comentó con sarcasmo. 

La Hyuga ignoró el comentario tomando de la mano a Naruto y se dirigió hasta donde estaba su primo, dejando detrás a Toneri. Sin decir nada buscó el lugar que se encontraba mas poblado, pues estaba segura de que ahí se encontraba la prensa. Cuando lo encontró, apresuró el paso y trató de dejarse ver de aquel joven y su esposa. Cuando por fin estuvo un poco cerca, fue agarrada de la mano que no estaba siendo sostenida por Naruto. Giró su cabeza y se encontró con otros ojos perla, pero estos no le agradaban para nada, mas bien se sintió intimidada al instante de ver a su hermana. 

— Mira quien decidió volver— en el rostro de la chica apareció una sonrisa de victoria— pensé que la tierra se había tragado a Hyuga Hinata. 

La mencionada forzó con el fin de ser liberada. Sin decir algo, prosiguió a continuar, pero a diferencia de Toneri, Hanabi no se rindió tan fácil. 

— Si has venido a burlarte en la cara de papá, ya se lo han llevado. Pronto iremos a la funeraria, justo iba a buscar a Neji para detener las preguntas. 

— A quien busco es a Neji ni-san. 

— ¿Acaso fue el quien te dio a conocer de esto? Si estas buscando algo mas, deja decirte que papá desde el momento que saliste de la casa te sacó de su testamento, por lo que si tu interés es buscar dinero, no tienes derecho a nada. 

— Vine porque debo recordarte que él también es mi padre.

— ¿El padre que decidiste desobedecer? ¿A ese padre te refieres?— Hanabi se acercó ligeramente a la peli azul y la miró con superioridad — deja de hacerte la inocente, solo estás haciendo el ridículo. — la chica quien no había notado a Naruto en todo este momento, lo observó por reflejo y soltó un soplido— así que no estás sola. Ya veo la razón por la que no volviste a aparecer, si ya te revolcaste con este sujeto para así conseguir un te...

Una bofetada interrumpió a Hanabi y todos los que estaban en aquel lugar guardaron silencio al ver el escenario. Hinata se echó para atrás al ver lo que había hecho. Rápidamente los murmuros empezaron a escucharse y la Hyuga se arrepintió de lo que acababa de cometer. Hanabi volteó y miro a su hermana llena de ira.

— Largate... ¡Largate! No tienes derecho de estar aquí, no tienes derecho de verlo, ¡eres una rebelde! Después de todo lo que papá hizo por ti, después de que dejó de lado el sufrimiento de haber perdido a mamá para seguir adelante y darnos lo mejor, mira que clase de hija obtuvo, una malcriada, mal agradecida que no pudo hacer un sacrificio por él cuando por el contrario papá lo dio?¡todo! por nosotras, lo sacrificó todo por ti y por mi y no te diste cuenta... ¡Largate no quiero verte, no tienes nada que hacer aquí!, desaparece como lo hiciste hasta ahora y ¡No vuelva a molestar jamás!— y luego de mucho tiempo aquella chica había dicho lo que en verdad sentía, las lágrimas rodaban por sus mejillas y lentamente se acercó a quien es su hermana y se acurruco en su pecho soltando cortos quejidos. Hinata quien todo este tiempo reprimia el llanto cubriendo su boca correspondió el gesto de su hermana pequeña y después de mucho tiempo sintió el calor de ella.

— Lo... Siento... Lo siento...

Siguió disculpándose durante varios minutos hasta que Neji se acercó y las separó. El Hyuga sonrió a ambos y por igual lo hizo Naruto quien había estado presente todo ese tiempo observando. Ambos se alegraron de que aquel acto era lo que selló el fin de la discordia que había entre las dos hermanas de la familia principal de los Hyugas.

...

Eran las siete de la mañana cuando Hinata y Naruto se dirigían de vuelta a su casa. Había sido una noche muy larga, pero ya había terminado.

— Si que estoy agotado ¡Me daré el día libre! —soltó agitado el rubio al entrar al vehículo. Hinata sonrió divertida ante el comentario del rubio.

— Ventajas de ser tu propio jefe.

El Uzumaki no pudo estar mejor de acuerdo. Arrancó y antes de partir la Hyuga miró de lejos a su hermana quien se despedía. La madrugada completa ambas chicas se la pasaron hablando y contando sus penas y contando como se habían sentido todo ese tiempo, por lo que se puede decir que su relación dio un paso a la derecha. La Hyuga mayor le contó todo lo que había pasado y como había sobrevivido. Le contó todo, incluso mencionó a Boruto y presentó a Naruto como su pareja. Era cierto de que su padre la había sacado de su testamento y había perdido todo, pero había ganado algo que era mucho mejor que el dinero y era la reconciliación con su hermana menor, a pesar de eso, Hanabi le ofreció parte de la herencia ya que en verdad ella lo merecía. Al principio se negó rotundamente, pero tras las insistencias de Neji, Ten ten y Naruto la chica lo aceptó aunque no la cantidad que su hermana le había ofrecido, sino una cantidad menor.

— Hina...

La mencionada lo observó. El rostro de Naruto mostraba alegría, pero al mismo tiempo pareciera que confesaria algo.

— Nunca se te había pasado por la cabeza ayer o incluso hace unos días atrás que esto pudiera pasar.

Hinata asintió sonriente... Perdió a su padre... Pero ganó de nuevo a su hermana y comprendió que algunas cosas suceden para que otras puedan realizarse.

— ¿Y si yo... —empezó a decir —también me reconcilio con mamá?

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