33

Lentamente sus ojos se abrieron y se tomó por sorpresa el hecho de que estaba en la habitación de Boruto. Sin comprender se sentó en la cama y estuvo a punto de ponerse de pie cuando notó que estaba completamente desnuda. En un pestañeo se cubrió con las sábanas. De inmediato su rostro se puso tan rojo como un tomate cuando llegaron los recuerdos de lo que había ocurrido hace unas horas ¿De verdad Naruto y ella...? ¡No se lo creía!

La ansiedad se apoderó por completo de su cabeza. Respiró varias veces tratando de controlarse y de pensar bien en lo que debía hacer. Lo primero era buscar ropa para cubrirse. Trató de buscar algo, y no tardó mucho, ya que encima de la cama donde dormía segundos antes había un cambio de ropa y una nota. Se vistió y luego tomó en sus manos el trozo de papel. Lo leyó cuidadosamente y mientras avanzaba su rostro se ponía carmesí.

Me he levantado más temprano para preparar el desayuno. Bolt aún se encuentra dormido, espero y despiertes pronto para que estés a su lado, también te he dejado ropa sobre la cama. Cuando vuelva... Debemos hablar, te quiero.

Naruto.

Releyó la carta varias veces entusiasmada y seguía sin creerlo. Se dejó caer en la cama, mientras llevaba sus manos a la cabeza para así pensar en detalle lo que había vivido por primera vez en su vida. Y es que estaba preocupada como también frustrada. Debía esperar hasta la noche para encontrar respuestas, aunque aquel acto... No se hace con cualquiera persona, pensó ingenua, sobre todo le había escuchado decirle que la quería, le había respondido de esa forma su confesión. Acercó avergonzada su pulgar a sus labios mientras trataba de recordar como se sentían aquellos dulces labios que la ignotizaron y la llevaron a aquello... Aunque tenía que admitir, ella fue quien provocó el acto, fue quien dio el primer paso y a pesar de todo, no se arrepentia en lo absoluto.

Respiró profundamente y decidió dejarlo de lado por ahora, lo que tenía que hacer en esos momentos era despertar a Bolt y de inmediato llamar a la escuela para informarles que el pequeño volvería en la semana próxima a clases.

Ambos se encontraban tomando un baño. Despertar a Boruto le costó más de lo usual y la verdad comprendía, el día anterior fue verdaderamente intenso para el pobre. Experimentar todo aquello... Solo de pensarlo era doloroso.

Otro pensamiento perverso se apoderó de ella mientras duchaba a Boruto y es que cuando observó su cuerpo, se preguntó cómo lo habrá visto Naruto... ¿Le habrá parecido bonito? O todo lo contrario...

- ¿Mamá, el agua está muy caliente?-preguntó curioso el pequeño Uzumaki. La expresión de Hinata le hizo comprender que ella no entendía a que se refería. - es que el rostro de mami está muy rojo.

Por reflejo miró al espejo que estaba en el frente y Bolt estaba en lo correcto. Pensar en aquello la había puesto de esa forma y notarlo solo empeoró el sonrojo.

- S-si... Ha de ser que está caliente-trató de sonreír para parecer calmada, pero no resultó - b-bueno, suficiente ducha, debemos ir a cambiarnos.

Salieron de la ducha. Hinata dejó que Boruto buscara la ropa con la intención de que quizás encontrara el primer objeto en el armario que era el gancho. Mientras el lo hacía, la Hyuga llevó la ropa, incluyendo la que hace unos minutos se había puesto, a la cesta de la ropa sucia. Cuando la colocó notó que sobresalía algo de él pantalón que llevaba el día anterior. Confusa tomó en sus manos lo que había y descubrió un papel. Aún más confusa lo abrió, lo primero que observó fue el gran "Sakura" que tenía escrito, añadiendo un número de teléfono. En esos momentos recordó que aquella peli rosa le había pedido encontrarse nuevamente con ella el día anterior. Lo había olvidado por completo por el estrés por el que había pasado.

- Mamá, ya he terminado - la voz de Boruto la sacó de su concentración. Decide que la llamará luego del desayuno ya que la curiosidad se había despertado.

Mientras Bolt se encontraba desayunando decidió hacer la llamada. Marcó con torpeza los números y esperó pacientemente hasta que descolgaran del otro lado. Sonó tres veces y por fin le respondieron.

- ¿Buenas? -ciertamente era la voz de aquella peli rosa aquella que respondió. Hinata dudó por unos segundos hablar, pero ya tenía que hacerlo.

-Buenas... Sakura-san. Le habla Hinata ¿recuerda que me dio su número?

- Ah si, Hinata sensei ¡Que bien que ha llamado! Pensé que quizás no recibiría su llamada.

La Hyuga empezó a jugar con sus dedos a pesar de que Sakura no lo estuviera viendo. Y es que debe admitir que si no hubiera notado el papel estaba segura de que no la llamaría.

— La verdad es que me gustaría hablar con usted en persona. Le dí mi teléfono para que así no se me olvidara pedirle hablar —confesó entre risas— ¿podríamos vernos hoy?

La peli azul se lo pensó un momento. Si que podría, pero el caso es ¿Quien se encargaría de Boruto? Aunque pensándolo bien, podría llamar a su abuela para que lo cuidara solo en la tarde.

— Si podría... ¿Exactamente a qué hora?

— Bien, ¿le parecería si nos vemos en la tarde? Y el lugar podría ser este nuevo café que abrieron hace poco, ese que está en el centro.

— De acuerdo. Entonces en la tarde.

— Perfecto. La estaré esperando allá, Hinata sensei.

Y tras despedirse, ambas colgaron. Aun asi Hinata seguia sosteniendo el telefono en sus manos. Era la primera vez que la madre de Sarada hablaria con ella despues de haber renunciado. Se preguntaba ansiosa de que querra hablar.

— He terminado, mamá. 

Sus ojos se dirigieron a Boruto quien tenía el plato en manos. Colocó el teléfono en su lugar y se acercó a el para acariciar su rubio pelo y sonreirle. No podía negarlo, le alegraba tomar el papel de madre de Bolt y cuando recuperara la memoria quizás no sera su madre biológica, pero quizás podría ser su madre, eso si Naruto decidía casarse con ella... Nuevamente un ligero rubor apareció en su rostro de solo pensar en aquello, aunque si que le alegraría oficialmente formar parte de esa peculiar familia.

— Bolt, hoy visitarás a tu abuela, mami tiene que encontrarse con alguien, ¿de acuerdo?—El rubio asintió como respuesta, le había emocionado la idea de visitarla. 

— Pero primero, debemos de recoger la mesa y lavar los trastes. —El pequeño soltó un bufido resignado, pero sabía en el fondo que se quejara o no lo hiciera, de todas formas debía ayudar. 

Unas horas mas tarde, luego de haber dejado a Boruto con su abuela, Hinata se encontraba en el lugar que se había citado con la peli rosa. Exactamente cinco minutos de haber llegado Sakura se apareció. Al parecer llegaba del trabajo, ya que vestía un traje de negocios, con la diferencia que usaba una falda. 

— Lamento haber llegado tarde, me tomó mas tiempo de lo que pensé terminar un papeleo.— Hinata hizo un leve movimiento para indicarle que no debía disculparse.  La Uchiha tomó asiento justo delante de ella. De inmediato se acercó una mesera y preguntó que les gustaría tomar, sugiriéndoles que el chocolate del lugar era bueno. Decidieron pedir ambas una taza de ese chocolate, después de todo querían saber si en verdad era tan bueno. Cuando la chica se retiró con el pedido, ambas mantuvieron silencio. 

— He escuchado lo de Boruto— tomó la iniciativa la peli rosa— la verdad me sorprendió que la situación fuera tan grave. Todos los niños de su clase están preocupados y como no estarlo cuando saben que su compañero de clase ha perdido parte de sus recuerdos. 

Hinata bajó la mirada y empezó a jugar con sus dedos, trataba de esa forma reprimir el dolor que le causa el problema de Bolt. 

— Ha sido muy complicado, tanto para el como para su padre.

— Naruto... ¿verdad?— hizo una leve pausa— también quede sorprendida la primera vez que se apareció en el salón de clases. Mi esposo, quien es asociado de su agencia, me había comentado que se pasaba todo el día, durante toda la semana, de la casa al trabajo y viceversa. En el fondo Sasuke-kun estaba preocupado, pero no podía comentar algo ya que simplemente eran socios, nunca se interesaron en formar una relación mas cercana. Por eso... cuando entró y pidió disculpas a todos los padres, sentí unas inmensas ganas de llorar y me alegraba saber que había decidido no solo ir de la casa al trabajo, sino que en su ruta se agregaría ir al jardín a buscar a Boruto.

Hinata observó perpleja aquella mujer. Le sorprendía que en verdad existieron otras personas que se preocuparon por Naruto sin que el lo supiera. Si tan solo hubiera abierto su corazón a otras personas estaba segura de que le peso hubiera sido menos, pero entendía... los adultos suelen reservarse las cosas, prefieren fingir estar bien para así evitar preguntas y un claro ejemplo era ella misma, contar sus miedos y problemas no fue tan fácil. 

La conversación apenas comenzada fue interrumpida por su mesera quien le había traído las dos tazas de chocolate, tras una reverencia se alejó. Ambas se dispusieron a probar la bebida caliente y su expresión de sorpresa dio a entender que si cumplió sus expectativas. Sakura sorbió nuevamente el chocolate y lo colocó con cuidado en el platillo. 

— Quizás se pregunte por que la he solicitado — dijo mientras jugaba con la superficie de la taza— una de las razones es debido a Sarada pues quería saber como estaba su compañero, pero antes de eso... aquel día que la vi, su rostro mostraba una expresión tan... tan extraña. Era como si estuviera pidiendo ayuda a través de sus ojos. Quizás no sea así, pero... quiero que sepa que así como obtuve consejos suyos y como le contaba en las reuniones mis problemas con Sarada, así también estoy disponible para usted, Hinata sensei. Cuando me entere que ya no daría clases, sentí un gran dolor, sin haberme dado cuenta usted se había convertido en alguien especial... me sentía tan bien cuando hablábamos y pues... me gustaría saber si podríamos ser amigas. 

Aquellas palabras conmovieron a la Hyuga, quien en todo ese momento había escuchado atentamente las palabras de Sakura. Nunca se había imaginado que la razón de su encuentro era exactamente para eso y le había alegrado saber que alguien aparte de Ten ten, su primo y ahora Naruto se preocupara por ella. 

Apenada, probó nuevamente la bebida y notó que ese sorbo era mas amargo que los anteriores y era que algunas lagrimas se volvieron intrusas y le provocaron ese sabor. 

— ¿Hinata sensei?— Sakura rápidamente sacó un pañuelo de su bolso y se lo ofreció.

— Hinata... solo llámame Hinata— logró decir mientras tomaba el pañuelo. La Uchiha sonrió en forma de aprobación. 

La tarde se había hecho corta. Estaba de camino junto a Bruto. Se la habían pasado hablando de cosas casuales y si que le había gustado hablar con ella y saber que tendría una persona a quien llamarle amiga. Sonrió para si misma, las cosas, poco a poco, estaban cambiando para bien y eso le alegraba. Miró al cielo esperanzada, deseando con todo su corazón que todo siguiera así mejorando. Volvió a bajarla y se encontró con los ojos azules de Boruto los cuales la miraban con cariño. 

— ¿Quieres que mamá te lleve en sus brazos?— preguntó sonriente. La mirada del pequeño literal se iluminó.

— ¡Si quiero!

Y obedientemente Hinata lo tomó rápidamente y lo colocó en su espalda mientras que caminaban, hasta que decidió que podría ser mejor, y poco a poco empezó a correr, con ambas risas resonando. Las personas en la calle los miraban extraños, pero eso no fue lo suficiente para impedir que disfrutaran de ese pequeño momento. 

Las risas se prolongaron hasta llegar a casa, hasta el momento en que la Hyuga observó de lejos que el vehículo de aquel rubio se encontraba estacionado frente a la casa, en ese momento sintió como su corazón literal exigía salir de su pecho. Colocó lentamente a Boruto en el suelo y apaciblemente entraron a la casa, no sin antes Bolt haberse soltado de la mano de Hinata para correr a los brazos de su padre. Apresuró el paso y abrió en un reflejo la puerta.

— ¡Hemos llegado!— gritó mientras se quitaba los calzados y entró en búsqueda de su padre. Hinata se quedó detrás y empezó a quitarse los zapatos con tan mala gana, como si se tratara de que recibiría un castigo cuando terminara de hacerlo.

Boruto mientras, había encontrado a su padre en la cocina. Por impulso se aferró a sus brazos.

— ¡Hemos llegado, papá! —repitió con la misma energía de hace unos segundos.

— Bienvenido Bolt— respondió al momento de tomar a su hijo entre sus brazos y con un poco de esfuerzo levantarlo. —¿y mamá?

En ese mismo instante, como si hubiera esperado a que él preguntara, Hinata se apareció frente a los Uzumakis tratando de no parecer apenada.

— H-hemos llegado...

Naruto sonrió de forma placentera al verla mientras pensaba que había valido la pena haber esperado ansioso por ese momento del día. De pronto ambas miradas se cruzaron y los recuerdos de la noche anterior surgieron bruscamente. Los dos adultos desviaron la mirada sonrojados.

— H-he llegado más temprano y como no los vi en casa, decidí empezar a preparar la cena —mencionó a tal forma de poner olvidar aquel pensamiento de hace un momento. —Por cierto... ¿Dónde estaban?

— He visitado la madre de una ex alumna de clases— Naruto la miró desconcertado —quería hablar sobre algo. No fue tan importante.

Naruto asintió sin tomar mucha importancia.

— Bueno... La cena ya está casi lista ¿Bolt por qué no ayudas a papá a poner la mesa?

El pequeño obedeció y tras haber caído de los brazos de su padre se dirigió al comedor a realizar la tarea asignada. Ambos adultos lo miraron alejarse con los platos, y al instante de haber desaparecido Hinata ya se encontraba siendo tomada de la cintura y acercada a los labios de aquel rubio en un corto, pero apasionado beso. La escena la tomó desprevenida y cuando el acto terminó, miró avergonzada a Naruto sin saber que decir. El rubio la observó victorioso y pícaramente , luego se alejó dejando a una colorada Hinata en la cocina. Por instinto la chica acarició sus labios y aún podía sentir el calor de los labios de aquel Uzumaki.

Cuando la cena estuvo lista, los tres se colocaron en la mesa y disfrutaron del pequeño banquete aunque Hinata no le encontraba sabor alguno a la comida. No podía dejar de pensar en lo que había pasado, aunque en el fondo sabía que deseaba algo así.

El momento de la cena no tardó tanto y tras haber tomado una ducha, Boruto ya se encontraba dormido en medio de sus dos padres, pero esta vez ambos estaban solo sentados sobre la cama. La Hyuga estaba esperando el momento en que Naruto aclarara todo, pero el Uzumaki aún se encontraba observando a su hijo. Su mirada pasó de estar fijada en Bolt para pasar a ver a la Hyuga.

— Hinata... —empezó a hablar, sobresaltando a la mencionada —sabes... Lo que pasó ayer... Lamento haberme ido sin aclarar las cosas, pero para serte sincero la pena me estaba comiendo vivo. — Confesó mientras rascaba su mejilla — toda la tarde no he podido dejar de pensar en ello... Y es que mi cuerpo actuó por instinto, se movió solo. Creo que la alegría de saber que era correspondido actuó en mi —se acercó y tomó ambas manos de la chica, la miró fijamente y la ternura era transmitida a través de esos ojos cielo— quizás... Ya estamos un poco viejos para pedir que seas mi novia... Así que mejor preguntaré... Ya que ambos tenemos sentimientos mutuos... ¿Te gustaría formar una relación? Esto que siento no es algo de un momento, sino que de verdad he formado sentimientos puros hacia ti...

Y esta vez Hinata sintió miles de emociones en un segundo, lo que había querido escuchar desde que había confesado lo que sentía, se volvió realidad. Apretó las manos de aquel rubio y sin temor asintió en aprobación. Ambos sonrieron y las ganas de un segundo beso los unió, esta vez transmitiendo todo aquello que habían guardado.

— Creo que hicimos las cosas al revés—sonrió apenado al recordar lo que había ocurrido. Hinata rió por lo bajo también apenada estando totalmente de acuerdo con él.

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