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Sin comprender que era aquello que Naruto buscaría a estas horas, la Hyuga le siguió sin comentar palabra alguna. La inquietud no tardó mucho en ser respondida. Llegaron a lo que parecía ser un armario que se encontraba al final del pasillo. Hasta ahora Hinata no había notado este lugar y las ganas de saber que había dentro le inquietaba. Naruto suspiró de forma inaudible, pues lo que le esperaba detrás de esa puerta, eran recuerdos, dolorosos recuerdos. Abrió lentamente la puerta de caoba, para encontrarse con varias cajas de diferentes tamaños. La ojiperla aun no comprendía de que se trataba la búsqueda y temía preguntar, pues el rubio no había pronunciado palabra hasta el momento.
- Hace tiempo que no entraba aquí...- se lamentó y mecánicamente empezó a buscar entre las cajas. Entonces Hinata entendió a lo que se refería. Miró por todos lados las cajas que estaban amontonadas, de seguro cada una de ellas contenían algo que le pertenecía a Shion. Ese lugar tenia todos los recuerdos de su esposa, de la persona que ese rubio en algún momento amó con todas sus fuerzas.
La Hyuga mantuvo silencio, mientras que las ganas de salir de ahí la invadían. Apretó sus puños para así tratar de liberar ese sentimiento tan peculiar que estaba en su pecho: Sentía celos. Deseaba haber conocido a Naruto mucho antes de haber conocido a Shion, sabia que era muy egoísta pensar de esa forma, pero es que de verdad se había enamorado de el, y lo había hecho a tal punto de querer verle feliz junto a aquel retoño que también se había robado su corazón. Quería que el solo la viera a ella y únicamente a ella.
La joven sacudió su cabeza violentamente, ¿en que demonios estaba pensado? Estaba priorizando sus sentimientos caprichosos contra los sentimientos de Naruto quien no solo perdió a alguien, sino que también ese alguien era el amor de su vida. Respiró profundo y se limitó a observar como aquel rubio buscaba con cuidado entre las pertenencias de su esposa.
-Shion...- logró pronunciar cuando descubrió aquella foto donde estaban los dos juntos. La observó con cariño y la colocó a su lado para seguir buscando. Hinata pudo observar aquella fotografía, y no pudo evitar sentirse mal. En aquella foto estaban Naruto y ella, se podia notar la juventud en ambos así que suponía que era de sus primeros meses de noviazgo. La alegría que transmitían ambas sonrisas era indescriptible, y por primera vez Hinata pudo observar detalladamente lo hermosa que era aquella chica. Su largo pelo rubio, esos ojos tan hermosos, una cara bonita, era perfecta, luego se miraba a ella misma, no podía compararse con esa mujer, por mas que quisiera Shion era mucho mas hermosa.
Trató de borrar esos pensamientos negativos, pero se le era imposible y lo que aun no comprendía era la razón por la que Naruto le había pedido ayudarlo ¿sera que en es una señal de que nunca se fijara en ella, de que no podrá superar a su esposa? Aunque lo entiende, los años que estuvieron juntos fueron muchos y su relación fue de esos que solo crees aparecen en libros de amor: Rompieron muchas barreras, para que cuando por fin podían estar juntos el destino se la jugara con ambos, siendo separados de tal forma que nunca podrían verse de nuevo.
Mientras la pelinegra se lamentaba, el rubio seguía buscando entre las pertenencias de su esposa, y le sorprendía, sus expectativas eran que no iba a poder rebuscar en el pasado de nuevo, que seria incapaz de buscar aquellos objetos que fueron preciados una vez para Shion al igual que para el. Y es que sin haberlo notado Shion se había convertido en un lindo recuerdo, en una etapa de su vida que le marcó de una manera inexplicable, que le hizo sentir lo que es amar y es ser amado y la prueba es aquel pequeño rubio que duerme tranquilamente en su habitación, ese pequeño fruto de lo que fue su amor. Pero por mas que quisiera, la vida avanzaba y no podía quedarse estancado. En lo mas profundo de su corazón sabia que ya el tiempo que le había otorgado a Shion se había acabado y que debía seguir. Y es cuando notó que aquella chica que se encontraba en silencio detrás de el, fue quien le hizo ver las cosas de ese modo, estaba seguro de que si Hinata no hubiera estado allí detrás de el apoyándole, no hubiera sido capaz de buscar, de ver cada cosa guardada sin sentir dolor, pero en esos momentos lo estaba haciendo, y sentía mas bien alegría, debía recordar esos momentos con alegría, no tristeza y eso, solo eso fue capaz de descubrirlo junto a esa chica que ha ocupado aquel vacío que se había llevado Shion con su muerte. ¿Acaso no la amó lo suficiente? Claro que lo hizo, pero estaba seguro de que a ella le hubiera gustado que el volviera a ser feliz, porque la conoce, sabe de lo que Shion hubiera sido o no capaz de hacer.
- Hinata, ¿puedes ponerte a mi lado?- aquello sonó casi como una suplica. La mencionada obediente, se puso de cuclillas al lado de aquel hombre y al sentir su piel, ya que llevaba una polera sin mangas, sintió nuevamente aquel estremecimiento. - sabes...- titubeó - estoy haciendo esto porque el doctor así lo recomendó ¿recuerdas cuando el pidió hablarme a solas?- la Hyuga hizo un leve movimiento de su mentón para afirmar- pues de eso se trataba... me dijo que escondiera pertenencias de Shion por toda la casa, a cuentas de que Bolt las pudiera encontrar y preguntara por ellas- hizo una pausa, como si estuviera buscando las palabras correctas para proseguir- cuando lo hiciera debía decirle que ella era una buena amiga de papá la cual le tenia mucho cariño. Eso dijo el doctor, puede ayudarlo a recordar mas rápido. Al principio pensé que no podría hacerlo, por alguna razón guarde todo lo que tenia que ver con ella y por esa misma razón no quería volver a verlas- admitió tratando de sonreír- pero estando tu aquí no fue tan complicado como pensé seria, así que... gracias, por esto y por todo lo demás, muchas gracias, Hinata.
La chica asintió, alegrándose de que el fuera capaz de haber confesado algo así. En ese momento el rubio se puso de pie con todos los objetos que alguna vez fueron preciados para su esposa. Hinata hizo lo mismo y ambos salieron a esconderlos para que Boruto pudiera encontrarlos. Ambos esperaban de que fuera pronto y de que también pudiera recuperar pronto la memoria.
El primer lugar que decidieron esconder una fue debajo de la cama del pequeño. Naruto se decidió por un oso de felpa rosa que le había comprado una vez a Shion sin razón alguna. Simplemente cruzó por una calle, lo vió e inmediatamente le recordó a su novia, por lo que decidió comprarle el osito, incluso le pidió a la chica del establecimiento que escribiera el nombre de la chica en una de las patas del animal y asi lo hizo. El rubio se bajó lentamente y coloco con cuidado el objeto rosa. Al ponerse de pie nuevamente, se sacudió la larga pijama de rayas azules y blancas en donde se ubicaban sus rodillas y miró a Hinata. Le preguntó con la mirada donde seria otro buen lugar ahí mismo en la habitación del pequeño. La Hyuga busco con cuidado hasta que se decidió por el armario, detrás de la ropa de Bolt. El Uzumaki aprobó el lugar y tomo esta vez un gancho que era adornado con una flor, el cual Shion había comprado una vez que fueron al festival de verano. Naruto había insistido en que lo compraría, pero el lado infantil de la chica apareció y se negó rotundamente, aunque si aceptó que su novio le colocara el accesorio en su largo pelo rubio. Lo sujetó de una polera de Bolt, con el fin de que cuando le buscaran entre la ropa el la encontrara.
Esta vez salieron de la habitación y se dirigieron al baño, en el armario del baño Naruto se decidió guardar una pulsera que tenia escrito una S refiriéndose a ella. El rubio mayor ya se imaginaba a Bolt preguntando que significa esa letra. En silencio, nuevamente salieron y se dirigieron al ultimo lugar, Naruto no escondería mas porque ponía su confianza en que esos cuatro objetos serian lo suficiente para que Boruto recuperara la memoria. El objeto mas preciado que colocó boca abajo en la mesita de la tele fue la fotografía que había sacado de primero. La puso con cuidado y al finalizar suspiro aliviado, volvió a mirar a Hinata y le sonrió.
- Ahora solo falta que Bolt las encuentre- le informó esperanzado. Hinata sonrió depositando su confianza que en esto que el doctor les había dicho que hicieran realmente ayudara a Boruto.
Sin darse cuenta ya habían terminado la labor, así que debían volver a la habitación, pero entonces ambos recordaron que se les iba a ser muy difícil obtener el sueño.
- ¿Por que no nos sentamos por un rato en el sofá? la verdad es que no tengo ganas de dormir ahora- confesó mientras se rascaba una mejilla. Hinata tímidamente aceptó pues ella tampoco tenía ganas de dormir, en todo este rato había sentido ganas de abrazar a Naruto y decirle ¨mira yo estoy aquí, yo quiero arrancar todos tus miedos, todas tus ansiedades, todo aquello que te esta atormentando, mírame.¨
Ambos se sentaron al mismo tiempo, dejando una corta distancia. Ni uno ni el otro pronunciaba palabra alguna, y lentamente el silencio se apoderó de la pequeña sala. Hinata miró de reojo a Naruto preguntándose en que estaba pensando... y la idea de que fuera en su esposa se apoderó de su cabeza y de inmediato sintió un dolor en el pecho.
¿Por qué no le miraba a ella, por qué no pensaba en ella? La frustración era tan grande, y lo peor era que se desconocía a sí misma ¿desde cuando se volvió tan egoísta? ¿Desde cuando habia querido su felicidad por encima de todo? Sentía culpa, pero al mismo tiempo no... Y es que un lado de ella le decía que no debía actuar así por respeto, pero la otra parte le decía que no importaba... Después de todo Shion...
En ese mismo instante, a su lado un rubio sentía que iba aperder el control, que esos sentimientos que había estado guardando estallarán de pronto y volverán todo a su alrededor caos. Estaba tan cerca de esa chica, pero al mismo tiempo tan lejos, quería saber en que pensaba, quería saber que pensaba en él, que estaba sintiendo lo mismo que su corazón sentía, quería... Toda y cada parte de Hinata.
Sus intenciones al pedirle que le ayudara a guardar esos objetos era porque quería estar a solas con ella y hablarle sin necesidad de estar pendiente a Boruto. Quería darle a saber que su amor era tan grande, que estaba dispuesto a mostrarle las pertenencias de quien una vez amó.
El ambiente estaba tan tenso que decidió encender la tele, quizás así se aburría con algún noticiero, se iban a dormir y escondía estos impulsos por otro rato. Estuvo a punto de tomar el control remoto cuando las delicadas manos de Hinata lo detuvieron. El rubio sorprendido la observó y su sorpresa fue más grande al ver la dulce expresión que tenía Hinata.
- ¿Por qué... -empezó a decir -por qué no me has notado, Naruto-kun?
No comprendió la pregunta, pero al ver su rostro todo colorado, al notar la situación, quizás ella... Quizá se refería a...
No pudo pensar, unos dulces labios, los cuáles había querido probar desde que se enteró de sus sentimientos, bloquearon sus sentidos. Unas cálidas manos se acercaron a sus mejillas y lo sostuvieron con tal delicadeza que no pudo evitar dejarse llevar.
Y es que en esos momentos, mientras medio mundo se encontraba durmiendo, Hinata había decidido hacer lo que el rubio deseaba... Unir sus labios en un apasionado beso.
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