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No sabía como reaccionar ante la situación, de pronto... Todo empezó a ocurrir en cámara lenta: Hinata acercándose en llantos hacia el cuerpo de su hijo, como llamaba en medio de los llantos por ayuda mientras que la persona que conducía el vehículo culpable trataba de cerrar con sus manos la herida que corría de la cabeza del pequeño, como Hinata se acercaba al Uzumaki mayor para decirle que se calmara que todo iba a salir bien, ambos sabiendo en el fondo que podía pasar lo peor; pero lo que no sabía Hinata era que Naruto no estaba consciente de lo que estaba ocurriendo, su cerebro simplemente se apagó a si mismo porque sabía que si no lo hacía el dueño del cuerpo hubiera caído en la locura total. Solo caminó unos pasos atrás con la vista hacia algún otro lugar que no fuera su hijo.
- ¡Naruto! Debe reaccionar, todo va a estar bien- lo consolaba la peli negra mientras lo sostenía, pero el mencionado no decía nada, hasta que en un momento se lanzó en rodillas hacia el suelo y cerró sus ojos.
No supo cuando llegó la ambulancia a llevarse a su hijo, no supo como lo levantaron evitando que corriera mas sangre y lo pusieron en una camilla, no supo como Hinata lloraba amargamente culpándose por no haber notado cuando Boruto se había alejado, no supo como lo subieron a él sobre una camilla mientras ponían una máscara de oxígeno alrededor de su boca. No supo de si... mismo.
Y sin darse cuenta se encontraba en otro lugar, mirando desde lejos como hubiera sido su vida si Shion no hubiera muerto, como hubiera sido todo si la hubieran aceptado, se vio a si mismo tomando el desayuno junto a su esposa mientras que Boruto sonreía al ver a sus padres, corrió con todas sus fuerzas hacia esa imagen, pero se alejaba y por mas que corría no podía alcanzarla, hasta que desapareció, entonces se encontraba solo, se lanzó lentamente al suelo y cubrió su rostro queriendo llorar, pero sus lágrimas ya no corrían, se había secado completamente, ya no le quedaba nada, seguía con su rostro cubrido cuando sintió que alguien le topaba el hombro, levantó la mirada y se encontró con la sonrisa radiante de Hinata quien estaba frente a él, se acercó y acarició su rostro.
- No debes de sufrir... No te lo mereces- le dijo aún sonriendo. Observó como le mostraba su mano.
Naruto obedeció y lentamente tomó su mano, cuando lo hizo la oscuridad desapareció, cerró sus ojos y cuando los volvió a abrir miró a su alrededor encontrándose con la misma peli negra pero que lloraba frente a él y por impulso la abrazó.
- ¿Naruto-kun?- Hinata se toma por sorpresa que esa sea su primera acción luego de haber despertado. Naruto al escuchar su voz la abraza mas fuerte escondiendo su rostro en el hombro de la chica. Hinata comprende y corresponde el abrazo acariciando la cabeza del rubio mientras cierra sus ojos.
Tras unos segundos Naruto se aparta lentamente y la mira directamente a los ojos, pudiendo notar que su rostro está todo rojo por haber llorado. Si ella supiera lo tranquilizante que sus ojos son, es como si pudiera ver su alma a través de ellos.
-¿Dónde está Bolt? ¿cómo está mi niño?- cuestiona tratando de lucir tranquilo, pero ambos saben que no es así. Hinata baja la mirada y empieza a jugar con sus dedos. Naruto no entiende su comportamiento, y sin darse cuenta sus manos empiezan a temblar.
-¿Cómo está Boruto, Hinata?- vuelve a preguntar pero mas agobiado, siente como su respiración se ha empezado a inquietar. Hinata levanta nuevamente la mirada y lo observa tratando de no llorar. Los ojos llorosos de Hinata lo hacen dudar... No... Boruto no puede...
- No se... No me han dejado verlo- dice al fin. Esas palabras alivian al Uzumaki, pero aun así la ansiedad sigue dentro de él.
-Recuerdo haberme desmayado... ¿hace cuanto de eso?
-Pues... Hemos estado dentro del hospital 24 horas.
-¿Y aún no has sabido de Boruto?- cuestiona sorprendido pero a la vez asustado. Hinata niega y limpia sus mejillas pues sin que se haya dado cuenta empezó a llorar de nuevo.
-El... Doctor solo me ha dicho que está en una situación grave, están haciendo lo que puedan, pero ha perdido mucha sangre y recibió... Todos los golpes en la cabeza- cubre su boca al decirlo, y aunque no quiere las lágrimas vuelven a brotar.
Naruto calla. Ha perdido tantas fuerzas, tantas situaciones repentinas, es como si la vida no quiere que sea feliz. Como si por cada vez que llega a su vida felicidad, el destino le entrega el doble de sufrimiento.
-Quiero ir a verlo... Quiero ver a mi hijo- y al decir eso trata de quitarse los aparatos que lleva puesto al igual que la aguja que lo conecta a el suero pero Hinata lo detiene.
-Naruto ¿que haces? Debes de mantenerte calmado, estas muy débil.
-¡Como crees que esté calmado cuando mi hijo, lo único que me queda se está muriendo!- y las lágrimas que habían cesado se acercaron a sus ojos de nuevo.
-¡No digas eso!... por favor no lo digas- le suplica mientras toma sus dos manos y las une llevandolas a su frente. -El va a estar bien... Solo debemos ser pacientes.
Naruto guarda silencio. A pesar de que Hinata no es parte de su familia, se ha preocupado tanto por Boruto y en el fondo le agradece tanto porque sabe perfectamente que sin su ayuda ni siquiera se hubiera imaginado su reacción ante la situación en la que se encuentra. Es la única persona que no le ha dado la espalda, quien se ha quedado a su lado a pesar de su pasado e incluso se han ayudado mutuamente.
- Tienes razón, lo siento- se disculpa al momento de separar sus manos con las de ella y le sonríe cuando levanta la mirada, Hinata devuelve el gesto. Y en esos momentos surge una pregunta que ha estado inquietando al rubio.
-Hinata... ¿que pasó con la mujer pelirroja que estaba conmigo?
Hinata lo observa confuso.
- ¿Pelirroja...? No vi a nadie con esa descripción
Naruto se queda pensativo ante la respuesta de Hinata. ¿Como es posible que ella sea la causante de todo esto y se haya ido con la consciencia limpia? La mirada inquietante de Hinata pregunta que está ocurriendo, y decide contarle de lo ocurrido en el cementerio, de como se apareció su madre y de lo que hablaron y de cómo Bolt se enteró de la peor forma de que nadie de esa familia quería que el pequeño rubio naciera. Hinata se lo toma por sorpresa, de seguro que el pobre se lo tomó horrible, el vacío que debió de sentir.
En ese mismo instante aparece el doctor que está a cargo de Boruto. Hinata se pone de pie y se acerca al señor.
- ¿Cómo esta Bolt? ¿como se encuentra mi hijo?- pregunta el Uzumaki mayor al notar que se trata de quien está cuidando a Boruto.
- Pues... Ha despertado. Le estamos haciendo varios análisis para ver como se encuentra. He venido porque está preguntando por sus padres.
Naruto observa a Hinata aliviado. Boruto se encuentra bien y eso es lo mas importante ahora.
-Entonces iré a verlo- informa la peli azul.
- Yo también quiero ir- dice Naruto mientras se pone de pie. Hinata trata de acercarse, pero el doctor la sostiene y asistiendo le indica que puede dejarlo ir entonces decide ayudarlo a caminar y salen de la habitación.
Están frente a la puerta. Hinata es quien la abre y al hacerlo se encuentra con un Boruto hablando de lo mas normal con la enfermera que le está insertando medicina por el suero. El pequeño tiene toda la cabeza cubierta con una gasa y una bendita en la mejilla derecha. Al notar a Naruto su expresión cambia y sonríe de par en par.
-¡Papá!- el mencionado se acerca con la ayuda de Hinata y lo abraza con todas su fuerzas.
- Bolt... Estás bien, estás bien- su corazón se alivia al sentir las manos de su hijo tratando de rodearlo y sin darse cuenta surgen pequeñas lágrimas de felicidad. Hinata los observa detrás al igual de aliviada, sonriendo con las lágrimas en los ojos. En un momento sus miradas se cruzan.
- ¡Mamá! Quiero abrazarte a ti también mami.
¿Han escuchado bien? Hinata y Naruto se miran confusos al igual que Bolt después de un momento.
- ¿Qué pasa papá, mamá?- pregunta el pequeño inocentemente mientras que ambos adultos también se preguntan que está ocurriendo.
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