21
Los días han pasado casi volando y ya la Hyuga se encuentra viviendo con los Uzumakis desde hace tres semanas. Poco a poco el ambiente se ha establecido y ver a Hinata todos los días se ha vuelto algo monótono, es como si ha empezado a formar parte de la familia.
Desde aquella tarde en que la peli negra le abrió esa puerta, que estaba cerrada con llave, al Uzumaki mayor, las cosas han cambiado de forma positiva. Naruto se siente muy feliz de haberla podido ayudar y siente que ambos ya salieron de ese gran hoyo en el que estaban estancados y se alegra de ello, aunque aún no ha podido entender lo que sintió aquella tarde. Ese vuelco que sintió su corazón aún se encuentra vivo y ha empezado a preocupar al pelirubio de ojos azules.
Mientras Boruto es quien ha disfrutado más. Su casa la cual antes era un lugar consumido por la tristeza se ha convertido en todo lo contrario desde que su maestra llegó. Ella ha sido la luz, literal, que ha iluminado la vida de él y también de Naruto, más de su padre, ya que ha notado que últimamente el rubio se vuelve un desastre cuando habla con Hinata, lo que provoca risas por parte del rubio menor y se siente contento de verlo así, eso quiere decir que ya aquellos problemas que lo invadían poco a poco se han extinguido.
Aunque ha sido todo alegrías, Boruto se había sentido inquietante debido a que no ha podido ver a la señora pelirroja desde la ultima vez que se encontró con ella. Le prometió que se volverían a ver lo mas pronto posible pero no ha podido ser así y le duele no poder cumplir la promesa, le gustaría volver a verse, pero no ha encontrado la oportunidad para ello, aunque eso fue unos días atrás. Boruto ha conseguido poder comunicarse con Kushina a escondidas mientras Hinata se encontraba preparando la comida y ha acordado reunirse esa tarde con ella. Ya se las ha ingeniado para poder salir y es que le ha dicho a su maestra que iría a casa de Shikadai para realizar una tarea que le han asignado en equipos de dos y le ha tocado con su perezoso amigo. Hinata ha aceptado llevarlo, pero Boruto buscó la excusa de que ya está grande para que lo acompañen. Hinata comprendió y le aconsejó ir con cuidado.
Ya se encontraba en el lugar que acordaron. No había esperado ni diez minutos cuando frente a él apareció Kushina mostrando una radiante sonrisa.
- No esperemos mas tiempo. Tenemos que apresurarnos- dice al llegar. Boruto asiente y ambos empiezan a dirigirse a lo que es su "cita".
Mientras tanto en su oficina inclinando su sillón se encontraba atrapados en sus pensamientos el rubio mayor. Ha estado dándole vueltas a aquella tarde y a lo que ocurrió en ella. El también ha notado el cambio que ha hecho cuando habla con Hinata. Golpea irritado la mesa que se encuentra frente a el, apretando los nudillos.
- ¿Qué demonios está pasando conmigo?- se pregunta a su mismo enojado pero al mismo tiempo aterrado, teme reconocer la razón por ese cambio. Decide dejar de lado eso por hoy y suelta un suspiro amargo al ver la fotografía de quien ha sido siempre su amada, la toma en sus manos mientras la contempla.
- Quien diría que pronto serán seis años, Shion...- vuelve a poner la fotografía en la mesa ya que si la sostiene por mas tiempo sabe que llorara y eso es lo que menos quiere.
Pronto será una fecha tan complicada para Naruto. En un solo día tuvo que experimentar alegría y tristeza. Morir y nacer... Dos eventos que causan sentimientos tan contrarios.
Este año, como todos los demás Naruto irá a la tumba de Shion tres días antes de la fecha en que sucedió ya que tiene que prepararse también para el cumpleaños de Boruto, y realizar dos escenas totalmente diferentes es muy difícil por eso el anticipo de una de ellas.
El rubio apoya su cabeza contra su escritorio mientras vuelve a soltar un suspiro.
- Ya he llegado- anuncia Naruto mientras entra y se quita los zapatos.
- Bienvenido de vuelta- responde una voz. Naruto voltea y se encuentra con los ojos perla de Hinata. El Uzumaki desvía de pronto la mirada y vuelve a mirarla.
-¿ Y Bolt?- pregunta al ponerse de pie. Era la primera vez que Boruto no fuera el primero en recibir a su padre.
- Está tomando una ducha- la mirada extraña de Naruto le hace entender que el rubio no entiende por qué se está duchando tan tarde - lo que pasa es que Boruto-kun estaba en casa de un compañero ya que estaba haciendo una asignación.
Naruto asiente comprendiendo y empieza a caminar hacia su habitación.
- Ya la cena está casi lista- le informa. Naruto asiente dejando atrás a Hinata al entrar. Y suspira. Está empezando a odiar ese vuelco.
-¿Cómo te ha ido con la asignación, Bolt?- pregunta Naruto ya en la mesa mientras le pasa la ensalada a su hijo.
Boruto lo observa para luego mirar a su maestra. Ya le ha contado.
-Me ha ido bien. Como Shikadi es muy inteligente pudimos terminar pronto y luego nos pusimos a jugar cartas- le responde antes de llevarse una cucharada de ensalada a la boca. Se siente feo el mentirle a su padre, pero debe de hacerlo. Por el bien de su relación con Kushina.
-Bolt... Sabes que la fecha se está acercando- Boruto asiente, mientras que Hinata los observa desconcertada.
- Pronto... Bolt cumplirá seis años, al igual que la partida de Shion.
Hinata se lo toma por sorpresa, pero asiente. Sabía que se acercaba el cumpleaños de Boruto, pero no tenia conocimiento de que Shion había muerto el mismo día que Boruto nació. Naruto le informa de como el realiza ambas fechas e incluso invita a Hinata a acompañarlos, aunque se niega las primeras tres veces, al final acepta y en esos momentos también ella empieza a esperar la fecha...
Y así el día ya había llegado. Todo el trayecto de ida al cementerio fue bajo un ambiente tenso. Naruto se encontraba ansioso ya que le contaría algo increíble a su esposa, algo que le duele el admitir, pero que debe de hacerlo. Boruto por su parte se siente inquieto, es la primera vez en que es consciente de la situación ya que no recuerda mucho de los otros años y Hinata... Es quien se siente mas estresada. Acompañarlos a una conmemoración de la cual no tiene derecho a estar la hace sentir como si se estuviera obligando a su misma a entrar en el pasado de los dos rubios.
Ya llegaron. En silencio se dirigen hasta el lugar y lo primero que nota Hinata es lo bien cuidada que está. Adornada con flores blancas que parecen recientes, es como si todos los días vinieran a verla. Observa de reojo a Naruto y se pregunta si será el quien viene todos los días a verla. Siente un nudo al voltear y leer su nombre en la lápida. Naruto de verdad que amó a su esposa. Y debió ser tan doloroso para él tener que experimentar todo eso por si solo.
- Aquí estamos de nuevo, Shion... Aun no me puedo creer que ya serán seis años desde que te fuiste... Es tan complicado para mi tener que hacer esto hasta el día que también me valla, es tan... Doloroso- dice y al mirarlo pareciera como si fuera hace unas horas que haya ocurrido.
Tal vez es algo indebido, pero lo hace. Hinata se acerca un poco mas a la tumba y la acaricia.
-Hola, señora Uzumaki... Se que no me conoce y que tampoco yo la conocí, pero creo que debería presentarme ya que he entrado a la vida de sus dos tesoros- empieza a decir mientras sus mejillas se vuelven rojas ya que está evitando llorar- Lamento... entrar en la vida de ellos, pero... - hace una pausa ya que llorara si no se detiene - lo siento.
Naruto la observa y baja la mirada. Se acerca a ella y le sostiene el hombro. Se acerca a su oído y le susurra que lo deje a solas con ella. Hinata asiente y toma a Boruto quien ha sabido como reaccionar.
Ya solo Naruto se pone de cuclillas y apoya su cabeza sobre la lápida mientras que las lágrimas bajan por sus mejillas como un río.
-Shion... Tengo que contarte algo muy importante, pero promete no enojarte- ríe aun con las lágrimas empañando sus ojos al recordar que no puede responderle. -Shion... sabes que para mi siempre has sido la única mujer que he amado. Aquella noche en que partiste me prometí que nunca amaría a otra mujer, nunca miraría a otra mujer, solo me concentraría en criar a nuestro pequeño, pero... - aprieta sus nudillos y golpea suavemente la lápida- pero... creo que no será así. Creo que rompí mi promesa, creo... que me he empezado a fijar en otra mujer. Lo siento, lo siento mucho- empieza a decir entre sollozos. Ya el llanto no lo puede aguantar mas y empieza a llorar. Cubre su boca para que así el llanto no llegue a los oídos de su hijo y de Hinata, pero aun así no puede reprimirlo, le duele. Duele mas que haberla perdido, que haberse quedado sólo... le duele.
Se encontraba consumido en su dolor, cuando escucha detrás de el unos pasos. Teme que sea Hinata y Boruto y lentamente voltea no creyendo lo que sus ojos ven.
-¿Qué demonios haces aquí?- pregunta mientras se pone de pie y se acerca a la persona que se encontraba detrás de él. -¿¡que demonios haces aquí, te dije?!- la toma de los brazos y la mira fijamente, la mira a esos ojos que alguna vez miró con dulzura pero que en esos momentos y desde aquella vez que apoyó a su padre la ha mirado con odio.
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