18
Los rayos del sol que atraviesan la gran ventana de la habitación se posan en su rostro lo que provoca que tras varios quejidos por no querer despertar al fin lo haga. Lo primero que puede sentir en la mañana es un pequeño cuerpo que se encuentra abrazando su espalda. La Hyuga observa con ternura al rubio menor quien aun no ha despertado. Luego de acariciar su pelo se acerca a su oido y susurra dulcemente.
— Ya es hora de despertar, Boruto-kun.
El mencionado murmura algo y continua plácidamente dormido. Hinata ríe por lo bajo y esta vez toca su brazo y lo mueve gentilmente de un lado para el otro. Esta vez Bolt entreabre los ojos buscando con la vista quien lo ha despertado y no puede creerse lo que esta mirando. Parpadea varias veces como si pensara que aún se encuentra en sus sueños, pero no. Frente a él se encuentra su maestra.
— ¿Hinata sensei...?
— ¿Aja?
Acaricia uno de sus ojos y vuelve a parpadear. Aun no comprende por qué su maestra esta en la misma habitación que él, pero tras varios segundos de inquietud, recuerda lo que ha ocurrido la noche anterior, asi que finalmente sonrie.
— Lamento haber tenido que dormir contigo, es que... fue una pesadilla horrible— se disculpa mientras sonríe avergonzado. La peli azul niega moviendo su cabeza de izquierda a derecha.
— No tienes por qué disculparte— empieza a decir— me ha alegrado poder ayudarte.
La sonrisa de su maestra lo contagia y la imita.
— Aunque... el miedo se fue mas rápido a tu lado que con papá.
Hinata lo observa tratando de conservar la sonrisa que tenia segundos atrás. Debe de ser doloroso para un niño tan pequeño el no poder experimentar momentos que solo pueden lograrse al lado de una madre y debe de ser mas doloroso ver como otros niños si lo experimentan y el no. Ellos estan a un paso mas adelante que él. Poseen cosas que por mas que su padre quiera brindarselas solo el calor de una madre lo puede hacer. Ella mejor que nadie lo sabe porque tambien sufrió por lo que él ha sufrido y por lo que aún le falta por sufrir. Comparten una misma situación, pero la diferencia es que Boruto si tiene a alguien que se preocupa porque ese dolor no surga de la misma manera. Tiene a un padre responsable. Un padre que se aflija cuando no está bien. Algo... que ella nunca tuvo.
Decide dejar de pensar en esos momentos oscuros y se pone de pie, tomando en sus brazos a Boruto. Ambos salen al pasillo encontrandose con un agobiado Naruto. Al ver a su hijo su expresión cambia a una mas serena.
— No encontré a Bolt en su habitación y... me preocupé un poco— admite con una sonrisa nerviosa. Se acerca a Hinata, la mira cálidamente por unos segundos directamente a los ojos, lo cual por alguna razón hace que ella se sienta vulnerable y luego toma en brazos a su hijo.
— Buenos días, Bolt— dice mientras lo eleva por los aires como un avión. El pequeño chilla de la emoción y Naruto empieza a correr por todo el pasillo, pero no sin antes tomar de la mano a Hinata para que los acompañe en el juego.
Se lo toma un poco extraño al principio, pero las risas de ambos Uzumakis hacen que se deje llevar y tambien los acompaña en la diversión. Y ese momento que al parecer es muy normal para ambos, fue todo lo contario para ella. Por unos momentos sintió que ella era parte de ese lugar, como si estuviera acostumbrada a pasar por esa escena todos los días. Sintió algo inexplicable, algo que la hizo sentir de una manera nunca antes percibida.
Llegaron a la cocina, donde se encontraba el desayuno. El cereal favorito de Bolt en un tazón y un tazón de miso acompañado de arroz y salmón para los adultos. Hinata se disculpó por no ayudarlo, pero Naruto la interrumpió diciendo que lo hacía porque ya estaba acostumbrado.
— Por lo menos... ayudaré con la comida. La prepararé todo el tiempo que esté aquí.
— No es necesario, Hinata sensei. Usted es nuestra invitada— interviene Naruto mientras toma los palillos y empieza con la sopa.
— Pero aún así. No quiero parecer un estorbo.
— Bueno...— empieza a decir mientras observa a Bolt quien no ha tocado su cereal porque le parece mas entretenido ver conversar a su padre — de acuerdo, pero lo aceptaré solo porque a veces se me hace difícil preparla, por el trabajo. Y no, no es un estorbo.
— Gracias.
Luego del desayuno, Naruto prepara a Boruto para irse al jardín mientras que Hinata se ofrece para lavar los platos. Pasan los minutos y ya ambos están listos para irse. A partir de ese día la madre de Shion dejaría de ir a cuidar de Bolt, ya que por el momento Hinata lo haría. Realizaron una especie de trueque: Naruto le brindaría un lugar donde dormir hasta que encontrara un trabajo a cambio de que Hinata cuidara a Bolt por las tardes luego de que llegara de la escuela.
— Bolt, no puedes decirle a nadie que Hinata sensei se encuentra viviendo en nuestra casa ¿de acuerdo?
— De acuerdo.
— Bien— se incorpora y acaricia el pelo rubio de su hijo — ya nos vamos. — dice dirigiendose a Hinata.
— Que les valla bien— dice un poco avergonzada. Hace mucho tiempo que no pronunciaba esas palabras.
— Nos vemos mas tarde, Hinata sensei— se despide Boruto ya a lo lejos hasta que desaprecen de su vista. Hinata cierra la puerta y se apoya en ella mientras aprieta su pecho. Cierra sus ojos e inhala dejando salir de a poco el aire. Una sensación extraña invade su pecho. Pareciera...
— Pareciera como... si esta fuera mi propia familia— murmura, pero de inmediato sacude su cabeza. No debería estar pensando en cosas así. Ellos solo son su alumno y el padre de su alumno, nada mas. No puede estar sintiendose así solo porque es la primera vez que experimenta algo así.
Decide dejar de lado eso y se dirige al baño a tomar una ducha, el día apenas inicia y ya tiene que empezar su labor.
En un abrir y cerrar la tarde había llegado. Hinata esperaba por Boruto desde hace un momento. Estaba sentada en el sofá sin hacer nada. Todo fue así hasta que por su mente apareció lo que había ocurrido el dia anterior. Despúes de todo Karin es familiar de Boruto y ella es una de las personas que no estuvo de acuerdo con su nacimiento. Por eso era que Naruto había actuado así el día que ocurrió lo de su padre. Por eso la reacción fría e indiferente. Tal vez sea la razón de que Naruto la buscara, tal vez pensó que eso era lo que ella haría. Buscar refugio en la casa de la pelirroja. Se averguenza por haber tomado una desición así. En realidad la razón principal era saber acerca del apellido de la chica. Solo eso. No pensó en nada más, es que quería saber acerca de Boruto, quería saber por qué podría haber una posibilidad para la que su padre mintiera respecto a lo de que su hijo solo los tenía a él y a su abuela materna. Y ahora lo sabe todo. La razón de ese odio, de esa mirada. Y llegaría su turno de explicar. Explicar por qué razón dejó su trabajo, por qué se encuentra en la calle, conocerá de sus deudas, de su padre... lo sabrá todo. Y aunque no lo parezca lo espera con ansias. Quiere liberarse de ese peso que lleva encima, quiere llorar, liberar sus penas, sus miedos, sus preocupaciones... quiere volver a sentirse aliviada.
El sonido del timbre la saca de sus pensamientos. Se dirige de inmediato a la puerta y es recibida por Boruto y Naruto.
— Bienvenidos a cas... ¡ah! Disculpen. Hablo como si esta fuera mi casa— se disculpa avergonzada.
— Estamos de vuelta— dicen al unísono.
— Por el momento esta es su casa, Hinata sensei— dice Bolt mientras que Naruto asiente con una sonrisa. Ella tmabien asiente timidamente.
— Bueno. Tengo que volver al trabajo— se dirije a su hijo — se un buen niño ¿de acuerdo?
— ¡De acuerdo! Nos vemos mas tarde papá.
Naruto asiente y se aleja. Cuando ya no está a la vista ambos entran.
— Hinata sensei es mil veces mejor que la nueva sensei— se queja al instante. Hinata rie ante el cumplido.
— Que lástima que no conoceré a esa maestra.
— Es mejor que no lo hagas— suelta un bufido y Hinata vuelve a reir. Ambos se dirijen al cuarto de baño donde Bolt forma parte de una nueva aventura con el capitán, esta vez al lado de Hinata.
Luego de ello, Boruto prueba por primera vez la comida de su maestra y le gustó mucho, hasta mas que la de su padre, pero ambos prometieron no decírselo. Despúes de eso vieron dos capitulos de la seria favorita de Bolt, Doraemon, sorprendiendo a Hinata pues ella pensaba que ya no la pasaban por la televisión, ya que de pequeña tambien la veía. Y por último hastq que llegó Naruto tomó clases de dibujo con Bolt y este felicitó a Hinata porque es una buena estudiante que aprende rápido.
Era otro día. Boruto se encontraba en el jardín mientras que Hinata estaba en la casa. Pero ese día no estaba sola. Naruto y ella habían acordado que ese día se tomaría la mitad del dia en descanso pues Hinata le contaría sus problemas, sus miedos, todo aquello que se ha llevado parte de su felicidad. Estaba lista. Lista para sentirse ligera otra vez. Pero lo que no sabían era que la nueva maestra de Boruto no les había informado a los padres que ese dia solo sería hasta la mitad y por lo tanto estaría mas temprano en casa.
Boruto impaciente porque tardaría un buen rato solo en el jardín, sin que la maestra lo notara sale solo del lugar y se dirige a casa. Se sabe el camino de memoria ya que todos los días siempre mira por la ventana cada vez que va y vuelve del jardín. Estaba caminando tranquilamente por el lugar, como si fuera lo mas normal, cuando sin darse cuenta choca con una persona y cae.
— Oh, lo siento ¿te encuentras bien pequeño?
Alza la mirada y lo primero que nota es ese largo pelo rojo que lo hipnotiza de lo bello que es, pues es la primera vez que ve un pelo así. Se dirije a sus ojos color violeta, los cuales tambien le sorprende porque es la primera vez que ve unos así. Solo ha visto los ojos de su madre, pero en fotografías. El rubio se pone de pie, limpia sus rodillas y mira de nuevo a la pelirroja.
— Si, estoy bien.
— Que bueno— sonrie mientras lleva ambas manos a su rostro — si quieres puedo ofrecerte un helado para recompensarlo.
— Pero... mi papá me ha dicho que no hable con desconocidos— dice arrepentido por haber dejado el jardín de niños.
— Mmm...— la mujer lleva su dedo indice a su frente mientras cierra los ojos— ah, pero yo no soy una desconocida— dice al fin. Boruto la mira confundido no sabiendo que su destino estaba a punto de cambiar.
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