09

Varios días habían pasado desde esa llamada. Hinata ha estado actuando normal, pero en el fondo la preocupación la está comiendo viva.

No dejaba de recordar cuando dejó su hogar, su padre le había echado en cara varias veces que no duraría ni una semana sin su apoyo, la vigilaba constantemente y ella lo había notado, sin embargo luego de dos semanas, su padre comprendió que en realidad ella no volvería, así que detuvo la vigilancia, pero...

¿Acaso su padre lo está volviendo a hacer?

Está segura que ha estado nuevamente revisando su cuenta bancaria y esta al tanto de las deudas que posee, lo ha hecho desde el momento en que él le otorgó dicha cuenta, tiene el poder de todo, es imposible librarse de su padre.

Incluso esa noche se mantuvo alerta por un largo rato, había vigilado varias veces por la ventana buscando evidencia de que su padre la está volviendo a vigilar, pero no encontró nada.

A causa de eso, Hinata no ha podido dormir bien los últimos días, come menos y recientemente ha sufrido unos fuertes dolores de cabeza, ahora no sólo debía preocuparse de lo de su padre sino también de este problema y lo peor es que se está notando ya que no actúa con el mismo nivel de energía que anteriormente.

Se siente débil, encerrada, sin libertad, siendo perseguida por la desgracia de llevar su apellido y lo peor de todo es que no puede escapar.

- ¿Hinata sensei?

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el llamado de una dulce voz. Boruto se encontraba hace varios segundos sacudiendo a su maestra quien no había reaccionado hasta el momento. Hinata observó al rubio, sus ojos celestes mostraban preocupación.

- ¿Se encuentra bien?- Preguntó inocentemente, no sabiendo del pesado rato que esta pasando su maestra. Hinata tragó saliva, sabía que nada estaba bien, pero no podía alarmar a Boruto, apenas es un niño.

- Si, estoy bien- Mintió. Mostraba una sonrisa para así ocultar la calumnia que había pronunciado segundos atrás, pero Boruto no creyó en sus palabras. Sabía que algo estaba pasando, lo presentía, Hinata es una maestra atenta, siempre está alerta ante el llamado de sus estudiantes y los últimos días ha estado muy distraída, pero...¿Por qué mentiría? ¿será que lo tiene es algo dificil de comprender para él? Solo de pensarlo hacia que Boruto se sintiera mal, apretó sus pequeños puños sintiéndose fustrado al no poder ayudar a su maestra cuando ella lo ha ayudado tanto.

- No te preocupes, estoy bien, Boruto-kun- Sonrió nuevamente tratando así de eliminar toda clase de preocupación en él, sabía que Boruto a pesar de ser un niño no es engañado fácilmente y lo pudo notar con lo ocurrido con su padre.

El pequeño observaba el vacío tras esa sonrisa, pero si su maestra decía que estaba bien, no podía hacer nada así que devolvió la sonrisa.

- Está bien, entonces ¿me puede ayudar a hacer esto?- Preguntó pasandole una hoja que minuto atrás ella misma le había brindado para que llenaran.

Hinata suspiró aliviada para sus adentros, pudo convencerlo de que estaba bien. Boruto ha pasado por muchos problemas y no quiere que se preocupe por otro, no quiere volver a verlo llorar, así que es mejor si lo conserva para ella. Además él es apenas un niño, un niño que no comprende el duro mundo de los adultos, ese horrible mundo al que muchos quieren llegar, sin embargo al momento de poner un pie en él, querrán huir, pero ya será tarde, ya están ahí y no hay vuelta atrás.

•••

La jornada había terminado, como todos los días, Boruto se encontraba en el mismo banco, haciendo los mismos movimientos en los pies, esperando por su padre, solo que estaba vez había algo que atormentaba la mente del pequeño, su maestra quien siempre está brindado una cálida sonrisa, quien siempre está dispuesta, está mostrando la misma mirada que alguna vez su padre mostró, esa horrible mirada que le daba escalofríos, que le atormentaba, esa mirada que su padre sólo mostraba cuando estaba triste, cuando estaba sufriendo. La odiaba, odiaba que su padre estuviera así y ahora que su maestra (a quien le ha tomado un cariño inexplicable, quien ha hecho que él sintiera una calidez que nunca había sentido) también tiene esa mirada, simplemente era demasiado para él.

-¿Aún no llega tu padre, Boruto-kun?

Observó rápidamente hacia donde provenía la voz, encontrándose con una sonriente Hinata. Se sentía aliviado porque era la sonrisa que ella siempre mostraba.

- No, papá como siempre tarda- Bufó cruzándose de brazos provocando que Hinata soltara una corta risa mientras se sentaba a su lado.

- De seguro que no tarda tanto en llegar- Le animó.

Boruto asintió para luego quedar ambos en silencio. En ese momento sentía unas ganas de preguntarle el por qué ha estado así los últimos días, que ha pasado para que su dulce mirada cambiara, quería ser su apoyo, a pesar de que sabía que era apenas un niño, que tal vez no comprendiera muy bien lo que estuviera pasando.

- H-hinata sensei...- La llamó. Su voz estaba entrecortada y apretaba se puños, tenia que preguntarlo, no podía retenerlo más.

- Dime- Se acercó un poco más ya que Boruto le había indicado que lo hiciera.

- ¡Bolt!

Ambos voltearon hacia donde provenía la voz, era Naruto.

- Papá...

Fustracion fue lo que sintió el pequeño al ver a su padre acercándose. Ahora no sería capa de aclarar sus dudas.

- Lamento llegar tarde, siento haberle quitado su tiempo Hinata sensei- Se disculpó el Uzumaki mayor rascando una de sus mejillas apenado.

- No, no se preocupe, como siempre me encanta estar al lado de Boruto-kun- Sonrió para luego ponerse de pie.

Se quedaron un rato intercambiando sonrisas cuando Naruto notó algo que llamó su asunción provocando una leve inquietud.

- Hinata sensei...¿ha está dormiendo bien? La veo cansada- Las palabras del rubio mostraban preocupación.

Tanto Boruto como Hinata se sorprendieron. Por una parte Bolt ya que se dio cuenta que no era el único que lo había notado y para la Hyuga ya que le sorprendió ante el hecho de que tanto padre como hijo tuvieran los mismos pensamientos. Acaso...¿se notaba tanto la preocupación en su rostro?

- Si, estoy bien- Volvió a mentir- sólo que hoy fue un día realmente agotador.

Desvío la mirada tratando así de no romperse, eran muchas las preocupaciones que tenia, y lo peor es que no tiene a alguien a quien decirle todo lo que siente, está sola.

- Cuidar a un niño es agotador- Comentó mientras observaba a su hijo - pero no por eso debe de descuidarse, así que trate de dormir bien hoy- Sonrió gentilmente haciendo que Hinata sintiera un dolor en el pecho, sentía un nudo en la garganta, sentía unas ganas de tomarlo de la mano y decirle tantas cosas, quería aliviar ese dolor que estaba presionandola, quería desahogar un poco su alma atormentada, pero no podía, aunque quisiera era imposible, él tenía sus propias preocupaciones sería injusto atormentarlo más de lo que estaba, a pesar de que muestra una sonrisa, está segura que aún sufre, que aún le atormenta, pero que ha tratado de ocultarlo por su hijo. Además de que no eran tan cercanos como para que ella abriera su corazón.

- Si, gracias- Le respondió.

- Es hora de irnos, vamos Bolt- Lo tomó de la mano y luego de una inclinación empezaron a caminar.

Hinata los observaba alejarse, cuando se sobresaltó al ver que el rubio mayor se detuvo y volteara hacia donde ella estaba.

- Si tiene algún problema...no dude en venir en mi, tal vez no seamos tan cercanos, pero...a veces gritar sus problemas hace que la carga sea menos pesada.

Volvió a caminar para luego desaparecer de su vista.

Hinata dio varios pasos hacia delante, su cuerpo se movía insconcientemente como si se alegrara de que pudiera escuchar esas palabras que permitirían que pudiera abrir su corazón aunque sea a un extraño de quien solo conoce su nombre y el hecho de que comparten el mismo sentimiento de dolor (aunque no sea por lo mismo que estén pasando) pero se detuvo. Aunque él le estuviera brindando apoyo esta segura que aún no ha podido superar su dolor. Es inmerecido que hable de sus problemas a alguien que se encuentre en una misma situación así que respiró hondo varias veces, dio la vuelta y entró al plantel.

- No tengo por qué inquietarlo- Murmuró melancolía mientras guardaba sus cosas. Mientras lo hacía sintió una fuerte punzada lo que hizo que dejara caer su teléfono para poder llevarse ambas manos a la cabeza. El dolor era intenso, demasiado, se las arregló para buscar rápidamente una píldora en su bolso, la tomó y se mantuvo por uno segundos en silencio hasta que el medicamento empezó a surgir efecto y pudo tranquilizarse.

- Con que es aquí dónde trabajas, eh...

Esa voz había corrompió el silencio que se encontraba en el salón. Hinata se paralizó de horror al reconocerla.

-¿Q-qué haces aqui, Toneri?- Preguntó tartamudeado aún sin voltear a verlo. Se escuchó una ronca risa.

- He venido por ti, Hinata sama. Respondió.

"Sama" hace mucho que no escuchaba ese horrible prefijo en su nombre. Como lo supuso, su padre la ha estado vigilando y al parecer quiere algo de ella ¿será que se enteró de sus deudas? ¿tratará nuevamente de convencerla para que vuelva?

De pronto se escucharon pasos acercándose, Hinata no podía reaccionar, por alguna razón su cuerpo no quería moverse. Los pasos se detuvieron justo detrás de ella.

- Tú padre te está esperando.

- ¿Y si no quiero ir?- Preguntó girando hacia donde Toneri estaba, aterrandose al ver la expresión tan seria que su rostro mostraba.

- Si fuera por mi nisiquiera hubiera venido a este lugar- Bufó observando con asco el lugar -son órdenes de Hiashi sama ¿crees que desobedecere sus ordenes por una niña malcriada como tú?

Hinata ante tal acusación levantó la mano con el propósito de abofetear a la mugrienta persona que se encontraba en frente a ella, pero antes de hacerlo, Toneri ya la había sostenido impidiendo que lograra lo que quería.

- No me importa si eres la hija de Hiashi sama, pero si vuelves a levantar la mano lamentarás haberlo hecho- La amenazó apretando su brazo cosa que hizo que gimiera del dolor - ¿entendido?

Hinata asintió apretando sus ojos del dolor que le estaba causando, cuando la soltó.

- No quiero perder más tiempo así que recoge tus cosas- Bufó alejándose de la Hyuga.

Hinata obedeció continuando empacando.

No quería más problemas, tenia de sobra. Solo era ir a esa casa, (a la cual nunca pensó volver) averiguar lo que su padre quería e irse. No había más nada y después de ello volvería a su vida normal, llena de deudas, pero normal.

Mientras guardaba sus cosas pensó en Hanabi, su hermana menor. Le hubiera gustado enseñarle como se siente estar sin la presión de ese horrible hombre a quien llaman padre le ha provocado, quería mostrarle lo que se siente ser libre. Sonrió de lado ya que era imposible que pasara, su hermana sólo está concentrada en los negocios de su padre, al parecer logró lavarle el cerebro y usarla como un peaton más dentro de su juego.

- Ya he terminado- Le informó a Toneri quien se había apoyado en una de las mesitas del salón pues Hinata había tardado un poco. Este se puso de pie y movió la cabeza en señal de que Hinata lo siguiera, ambos salieron del salón.

•••

Ambos se encontraban dentro del auto, Toneri conduciendo y Hinata en el asiento trasero observando por la ventana, invadidos por un silencio incómodo. Hinata observaba por la ventana mientras pensaba, su vida había dado varios giros en los últimos días, hace poco se encontraba apoyando a un pequeño rubio y ahora es ella quien necesita apoyo "la vida es complicada" es lo que estaba pasando por su mente mientras observaba las luces de la ciudad, iluminando el camino, lástima que nadie está iluminando el suyo.

Estaba hundida en sus pensamientos que no había notado que un peliazul la observaba por el retrovisor.

●●●

Habían llegado. Hinata observaba por la ventana del auto con horror aquel lugar que era el más bonito de todos cuando era joven, pero que ahora es el más horrible: la mansión Hyuga, lo primero que puedes ver es el gran portón que tiene las iniciales de su apellido luego de entrar hay una fuente que divide el jardín y que pasos más adelantes se encuentra la puerta de entrada. Sentía unos grandes escalofríos, le aterraba entrar allí, no quería volver a ver a su padre, a esas personas que una vez fueron sus ayudantes nisiquiera quiere ver a Hanabi.

- ¿Vas a salir o tengo que sacarte?- Preguntó Toneri observandola por el retrovisor al notar que Hinata no movía ni un pelo, salió de trance para observalo.

- Ya salgo- Trató de sonar lo más tranquila posible.

Salió del auto, sintiendo que se iba a desmayar. Toneri también salió y se poso al lado de ella.

- Vamos.

Ambos empezaron a caminar hacia la puerta, Hinata caminaba a paso lento, sentia que se le revolvía el estómago, las ganas de escapar en esos momentos eran grandes, pero se negó, tenia que enfrentar a su padre, Toneri la observaba de reojo sabiendo tal vez como ella se sentia, se notaba en toda su cara, o tal vez sea el hecho de que Hinata no ha comido bien durante los últimos días. Fueron recibidos por una de las amas de casa que su padre posee.

- Bienvenidos, Toneri sama, Hinata sama- Les saludó con una radiante sonrisa. - Hiashi sama los espera.

Toneri asintió para luego entrar siendo seguido por Hinata. La Hyuga observaba el lugar como si fuera la primera vez que entrara a ella, notando cada uno de los pequeños cambios que habian en ella, claro, ha estado fuera de casa por tres años, es obvio que cambiaría algunas cosas, la mansión lucía más moderna conservando aún su estilo tradicional.

- Cuanto tiempo sin verla, Hinata sama.

Uno de los trabajadores se le acercó haciendo que Hinata se detuviera.

- Si, hace mucho tiempo que no vengo aquí.

- ¿Cómo ha estado?

- Hinata, deja de detenerte por hablar con esta cosa mugrienta- Le reprendió Toneri observando con desprecio al pobre hombre que se encontraba hablando con ella. - ¿No debería estar haciendo su trabajo? Deje de distraerse.

- S-si, lo siento- Se disculpó haciendo un reverencia. Hinata pudo notar que estaba temblando, mordió su labio inferior de fustracion, las cosas habían cambiado después de que se fue, o tal vez siempre fue así y nunca lo notó.

- Sigamos.

La jaló de un brazo continuando con su camino.

- ¿No te han enseñado que con esas cosas no se hablan?

- No son cosas ¡son personas como tú y yo!- Exclamó enojada ante la pregunta de Toneri. Este se detuvo y se giro hacia Hinata.

- No, si fueran personas tuvieran una vida mucho mejor, las cosas se utilizan y eso es lo que hacemos con ellos, utilizarlos- No había ni una sombra de sentimientos en esas palabras, Hinata no podia ni creer que la persona que está delante de ella podía tener una forma de pensar tan horrenda. Dicho esto volvió a caminar para segundos después detenerse ya que habian llegado a la oficina.

Toneri tocó varias veces recibido un "pase" por parte de Hiashi. Hinata estaba temblando, seria la primera vez en tanto tiempo que vería a su padre. Toneri abrió la puerta dando a observar la oficina, no había cambiado nada desde que ella se fue, las mismas paredes blancas, el mismo sofá rojo vino que con los años se ha vuelto viejo, el mismo escritorio de caoba, todo estaba igual.

- Hiashi sama, he traido a Hinata sama- Le informó.

Hiashi se encontraba en su silla dándoles la espalda cuando volteó para verlos. Era él, el padre tan amoroso que Hinata alguna vez tuvo, pero que con el pasar de los años se volvió frío y serio, pareciera que pasó una eternidad desde la ultima vez que lo vió, su rostro mostraba la vejez de esos tres años en que Hinata no lo había visto.

- Cuanto tiempo sin verte, Hinata.

Ni una sonrisa, su voz no mostraba felicidad. Hinata apretó sus puños de fustración, no era como si su padre estuviera contento de ver a una hija desobediente como ella, es normal que él estuviera así.

- Lo mismo digo, padre- Usó el mismo tono de frialdad que su padre segundos atrás había usado aunque en el fondo estaba feliz de volver a verlo.

- Tomen asiento- Les dijo señalando los dos sillones rojo vino que se encontraban frente a ellos. Ambos se sentaron. Hiashi se apoyó con ambos brazos en el escritorio.

- Tal vez por tu cabeza pase una idea de la razón por la que te he llamado, Hinata.

- Tal vez.

Hiashi la observó por unos segundos detenidamente, para luego apartar la mirada.

- Me he enterado que las deudas están ahogándote ¿acaso es tan poca la miseria que ganas en ese ridículo trabajo?

Hinata sintió unas ganas de insultar a su padre, en parte es su culpa, abandonar a su hija simplemente porque ella no quiere formar parte de uno de sus caprichos es egoísta, pero conservó la calma.

- ¿Te has enterado? ¿Cómo puedes decir eso a la ligera? Tú mejor que nadie sabe que has estado revisando mi cuenta.

Hiashi sonrió de lado.

- Asi que lo descubriste...- Murmuró lo suficientemente alto para que Toneri y Hinata escucharan.

- Entonces tal vez sabes también que quiero de ti- Se puso de pie para nuevamente darles la espalda.

Hinata bajó la mirada.

- No lo haré, padre. No me convenciste y no lo harás hoy tampoco, no quiero formar parte de este mugriento trabajo donde solo explotas a los demás ¡y los tratas como basura! -Algunas lágrimas se escaparon de sus ojos, pero se las limpió rápidamente. - Eres horrible, padre, por eso es que no quiero estar aquí, viendo como explotas a los demás sin nisiquiera una pizca de compasión, tal vez conveciste a Hanabi y nisiquiera se lo que le ofreciste, pero no pasará conmigo, prefiero ahogarme en las deudas a estar aqui otra vez.

Hubo un silencio. Hiashi aún estaba de espaldas a ellos. Las lágrimas no quisieron parar, las limpiaba y las limpiaba, pero no cedían. Hinata estaba dolida, el padre que tanto llegó a admirar es un monstruo, un horrible mostruo.

-¡si mamá estuviera aquí...!

Esas palabras desbordaron el vaso. Hiashi quien se encontraba escuchando cada una de las palabras de su hija, actuó por instinto al escuchar esas palabras y se acercó a Hinata para abofetearla. Lo hizo con tanto desprecio y odio que marcó su mano en la pálida piel de la mejilla de su hija.

- ¡Eres una desgracia! ¡para todos, para mi, para esta maldita familia! No entiendo como pude ser capaz de buscarte de nuevo ¡no piensas en los demás, solo en ti! ¿quieres saber que pasaría si tu madre estuviera aqui? ¡Sentiría vergüenza de una hija como tú!- Hinata lo observaba dolida sosteniendo la mejilla que le fue abofeteada. Se puso de pie.

- Lamento ser un desgracia.

Dicho esto salió del lugar siendo llamada varias veces por su padre. Salió de ese lugar con las lágrimas cayendo. Seguía caminando, como si todo dependiera de ello, hasta que se detuvo frente a un parque, se lanzó al suelo de cunclillas y empezó a llorar.

Estaba dolida, demasiado. Sentía un fuerte dolor en el pecho, como si toda su felicidad hubiera sido arrancada. Los llantos se hacían cada vez más altos, quería desahogarse, sacar ese sufrimiento que la ha estado persiguiendo por tanto tiempo.

- Soy una desgracia...papá lo ha dicho- Murmuró entre sus llantos sintiéndose peor.

Todo estaba destruido: Hinata, la forma en que veía a su padre, todo...

- ¿Te encuentras bien...?- Una voz desconocida para Hinata la llamó. Miró hacia arriba y lo último que pudo observar fue a una peli roja ya que después de escuchar eso cayó desmayada, el dolor de cabeza había atacado muy fuerte.

- Lamento ser una desgracia...

Fue lo último que dijo.







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