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La mesa había quedado en un inmenso silencio después de que la joven se había retirado, y nadie había Sido capaz de romperlo, el pelirrojo miraba a Izuku con arrepentimiento puesto es esto es algo que había iniciado sin querer.

Pero Izuku no lo culpaba, nadie lo hacía.

El rubio Omega puso su mano en el hombro de su esposo tratando de demostrarle consuelo después de todo no era su culpa, algo como esto era un evitable en esta situación, Izuku solo asintió en su dirección dado a entender que no estaba enojado con el y que no lo culpaba eso era algo que el había tenido que haber resuelto hace un par de años.

El primero en cortar el silencio fue el peliverde de ojos rojos, Suki.

──  Voy a hablar seriamente con izumi, quien diablos se cree esa enana para hablar así.── Gruño por lo bajo dispuesto a levantarse.

Cómo se atrevía su hermana a hacer tal cosa, ellos se habían esforzado tanto para hacer eso para su padre, y un ataque de ira de su hermana acaba de arruinarlo, pero un fuerte rugido lo hizo desistir de su acción.

── Suki Midoriya, vuelve a ti asiento y termina tus alimentos en este instante.──  Gruño Izuku  haciendo que su hijo tomara asiento nuevamente.

Todos habían quedado rígidos ante la orden en especial los menores Midoriya quienes era la primera vez que recibían un un gruñido tan potente de su padre, el cual se notaba que no estaba de un muy buen humor.

Izuku al escucharse a si mismo decidido tranquilizarse primero, debía de estar tranquilo si quería resolver toda esta situación con su hija.

──  Lo siento mucho, en especial con ustedes chicos.──  Dijo refiriéndose a la familia Kirishima la cual sonrió enternecida, Izuku no había cambiado nada.

── No tienes nada de que preocuparte Midoriya, sabemos que esto es difícil tanto para ti como para los chicos, así que creo que es hora de que les digas la verdad.──  Dijo el rubio.

Izuku asintió, mientras que sus hijos lo miraban confundidos.

──  ¿A qué se refería con la verdad?──  Pregunto Suki después de salir de su shock.

Los mayores dirigieron su mirada a los menores los cuales no entendían nada de lo que sucedía pero Natsuki tenía una pequeña idea de lo que sucedía.

──  ¿Hablan de las cartas que dejó mamá?──  Hablo el menor rompiendo el incómodo silencio.

Izuku se atasco con el aire cundo escucho a su hijo mientras que el Omega rubio abrió los ojos con horror.

──  ¿¡Encantaron las cartas de katsuki!? ── Pregunto el rubio con sorpresa.

Mientras que el menor asintió ante lo dicho, Izuku simplemente se recostó aún más en su asiendo deseando que se lo tragara tierra.

Estaba a punto de salir todo a la luz.

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Separador de imprevisto por la nueva actualización de. Wattpad :⁠'⁠(

Mientras que en su habitación estaba la pequeña izumi, recostada en su cama deseando desaparecer, no solo había arruinado la cena navideña sino también había gritado a su tío.

Dudaba que la fueran a perdonar por su arrebato pero no había podido evitarlo, simplemente no lo entendía todo esto era horrible, que acaso el no podía simplemente salir de sus vidas de una vez por todas.

Ella había Sido testigo de como su padre perdía los estribos por el alcohol y la desesperación por el abandono de su Omega, ella hani protegido a sus hermanos cuidando de ellos aún siendo una pequeña niña de nueve años.

Y aún cuando su padre había vuelto a casa como un hombre, los recuerdos de ese omega parecían no salir de su cabeza por mucho que ella intentará ser la mejor.

Había tratado de ignorarlo pero estaba cansada de ver cómo sus seres queridos sufrían por la perdida de un extra en sus vidas o así lo veía ella.

Miro hacia su escritorio y allí estaban las cartas que había encontrado en el ático, aún faltaba una por leer pero ella no se atrevía a hacerlo algo en ella se lo impedía completamente pero aún así decidió tomarla con algo de desconfianza.

Está en especial se veía más desgastada no solo por haber estado en el ático sino que también por qué al parecer la habían leído en repetidas ocasiones lo que la hizo llegar a una conclusión, su padre había sabía lo de las cartas hace mucho tiempo pero nunca les había dicho nada.

Sin más se dispuso a abrirla y a empezar a leer, y está vez el título de esta si la sorprendió.

── El Motivo de mi abandono...──  Fue lo que se pudo leer en la carta, cosa que le rompió aún más el corazón.

El Motivo de mi abandono...

Hola mis bebés, se que en estos momentos han de estar pensando de que soy el peor padre de el mundo, aún más por haberlos dejado solos a ustedes y a sus papá, pero créanme cuando les digo que jamás quise dejarlos.

Y les diré el por qué, así que déjenme contarles esta historia.

Durante toda mi vida pensé que me quedaría solo hasta que llegó su padre, siempre me había costado aceptar mi segundo género después de todo ser Omega no era tan fácil, en mis tiempos, espero quer eso haya mejorado.

Antes de tener una relación con su padre tomaba pastillas para suprimir mis celos cosa que me hizo mucho daño no solo a mi, si no también a mí cuerpo.

El embarazo fue complicado y más por qué venían tres cachorros en camino, pero eso para mí no fue un problema, nunca lo fué.

Ya que yo, los esperaba con ansias.

Pero para mí desgracia estuve días en el hospital, No por qué quisiera después de todo odio los hospitales, sino por qué era por su bienestar.

Tuve abortos por lo débil que estaba mi cuerpo y los doctores se negaban a dejarme ir así que tuve que quedarme, su padre estuvo a mi lado día y noche, no quería que me viera tan débil pero el me recordaba cada día el por qué el estaba a mi lado, mientras que sus palabras solo  me hacían llorar cada vez que las escuchaba.

──  No me case contigo solo por qué eres fuerte y hermoso, me case contigo por qué se que nos podemos apoyar mutuamente y salir adelante, para así Salvar para ganar.── Susurraba el con tanto amor en sus ojos que solo me hacía estremecer cada vez más ante sus palabras

──  Y ganar para Salvar...── Era todo lo que podía decir, después de todo este era nuestro lema.

Así que juntos nos mantuvimos fuertes por ustedes, pero me di cuenta de que a veces hay que hacer sacrificios, para salvar a los que amas.

El parto tuvo complicaciones así que tuvieron que hacerme una cesárea de emergencia gracias a él cielo nacieron tres capullos de siete meses gorditos y con las mejillas rosadas, y la mejor sensación fue cuando pude tenerlos en mis brazos, más a mi pequeña y dulce niña.

Izumi...

Tu nombre te lo puse yo, ya me que recordabas mucho a tu padre, pero tenías algo de mi personalidad, ya que desde pequeña tenías fruncidas las cejas, tu mi pequeña siendo la mayor de tus hermanos, te robaste parte de mi desde el primer momento en el que tomaste mi dedo con tus manitas.

En ese momento supe que serías una gran hermana y una mujer hermosa, dispuesta a proteger a los que ama.

Nada me habría llenado más de gozo, que verte crecer junto a tus hermanos.

En ese momento la menor tubo que soltar el papel inmediatamente, mientras las lágrimas se apoderaban de ella, esto era lo que la llenaba de enojo, como era capaz de describirlos con tanto amor y los había abandonado, por qué los había dejado si tanto los amaba.

Antes de seguir leyendo noto como parte de la última oja estaba arrancada, sin poder mirar que era lo último que decía, suspiro con impotencia ante su fracaso de no saber que era lo que le había pasado a su padre y mucho menos la cuestión de su abandono.

Pero las respuestas llegan por su solas.

Escucho como la puerta de su habitación fue tocada con suavidad haciendo que sobresaltara, rápidamente se limpio las lágrimas mientras dejaba las cartas de lado.

──  Izumi, voy a pasar.──  Escucho la voz de su padre de el otro lado.

La menor no le dirigió la mirada a su progenitor, ya que aún su atención estaba en los papeles en su mano, Izuku sintiendo un nudo en la garganta entro a la habitación viendo como su hija estaba en su escritorio con la vista perdida.

Al fijarse bien reinicio de inmediato y que tenía en sus manos.

──  Así que ya los encontraste.──  Fue todo lo que dijo, en ese momento la menor se digno a mirarlo haciendo que Izuku  le diera una mirada triste y llena de remordimiento.──  Creo que debí darles esas cartas desde el primer momento en el que me preguntaron por qué su madre los abandonó.──  Susurro mientras tomaba asiento en la cama de la menor.

Un suspiro pesado salió de sus labios mientras dirigió su mirada triste hacia el suelo era pésimo en esto de ser padre. La menor solo le dirigido una mirada sorprendida a su papá, después de todo es aparece también sabía sobre la existencia de las cartas cosa que más que enojada la había sentir decepcionada.

──  ¿Entonces tú fuiste el que arrancó esto?──  Pregunto sintiéndose estúpida ante la pregunta.

Era más que claro, su padre le había estado ocultando esto todo este maldito tiempo sin tener el valor de decirles la verdad y darles la cara a ella y a sus hermanos.

El mayor solo asintió aclarando las sospechas de la menor.

──  Ya dime la verdad, estoy harta de escuchar como todos hablan de el con tanta comodidad, aún sabiendo que es un traidor.──  Dijo con enojo.

Pero no sé espero que su padre le lanzará una mirada gélida haciéndola callar inmediatamente, su padre se veía enojado ante sus palabras, algo en lo cual no estaba muy equivocada.

──  Ten más respeto por tu padre Izumi, puede que no hayas podido conocerlo y que tengas una mala percepción de el pero no aceptaré que sigas insultando su memoria.──  Dijo Izuku en un tono fuerte y claro dejando a la menor sin más opción que obedecer.

Una vez más volvió a suspirar dejando el ambiente de la habitación en un incómodo silencio, el mayor suspiro pensando en que sus palabras habían sudo muy duras así que sin más trato de aligerar el ambiente.

──  Tu padre... Y u padre fue el hombre más increíble de este mundo...──  Empezó a narrar.

Desde aqui se narra Izuku.

Era una persona la cual no se rendía, era terco, grosero y parecía un pequeño viejo cascarrabias pero a pesar de todo eso era la persona más amable la cual te pudieras imaginar, y si tenía una meta luchaba por ella con tal fervor que nadie sería capaz de compararse a él.

El era mi cable a tierra.

Mi mundo giraba entorno a él.

Pero las cosas se complicaron más de que que me hubiera gustado.

Después de el parto el quedó muy débil, eramos solo unos jóvenes recién salidos de la universidad, yo había conseguido mi primer trabajo hacia solo unos cuantos meses y su padre había pedido su matrícula de maternidad en el suyo.

Estuvo meses hospitalizado teniendo recaídas por su débil cuerpo, pero nunca dejo de luchar, y yo solo estaba allí para el, después de todo, lo amaba.

Después de tres largos meses pudo respirar en paz fuera de el hospital, cuidando de ustedes y esperándome en casa para recibirme con un beso y con tres bebés glotones los eran queridos con la misma cantidad de amor.

Pero no te lo había mencionado antes, otra de las cualidades de tu padre era mentir...

Era un gran mentiroso...

Una tarde me llamaron de urgencias ya que tu padre había vomitado sangre y estaba muy grave, así que sin importar nada más corrí hacia el hospital.

Allí die dónde el médico me confesó todo, katsuki tenía una enfermedad terminal, la cual se había estado expandiendo con mayor velocidad que antes, pero al parecer no había Sido informado por petición de el.

Me sentí herido, pero más que eso, el dolor de mi corazón era mayor, por qué se estaba llevando una parte de el consigo.

Intentamos de todo hasta llevarlo a un hospital especial, pero nada funcionó, su cabello se veía cada vez más opaco y sus vomitos eran más recurrentes, lo único que podía hacer era hacerlo feliz.

Al estar en el hospital no había podido verlos durante más de un mes sin contar los días en el hospital especial, así que como última petición decidió estar con nosotros hasta el final.

La última noche, el escribió tres cartas para sus adorados hijos, explicando el por qué de su abandono, aunque nunca los abandonó, me las dejo Ami con la promesa de entregárselas cuando cumplieran la mayoría  de edad, pero el tiene razón en mentirme, por qué soy un cobarde.

Ese día la pasamos al máximo y al irnos a dormir, beso la frente de cada uno de ustedes despidiéndose pensando que al día siguiente volvería a ver sus caras regordetas pero no fue así...

A la mañana siguiente, katsuki Bakugo, El único amor de mi vida, estaba en mis brazos, sin signos de vida, pero con la sonrisa más grande y hermosa, que ningún mortal estaba en la dicha de apreciarla.

Ante el breve relato Izuku había dejado capar unas lágrimas gracias al recuerdo de su amado en sus brazos, aún recordaba a fuego vivo las dolorosas tres horas que se abrazo a su cuerpo frío suplicándole volver.

Al ver el rostro de su hija obtuvo una reacción inesperada, su rostro estaba envuelto en lágrimas, mientras que sus ojos tan verdes como el bosque lo miraban aturdida, la menor dolor estaba allí con los ojos cristalizados mientras sentía su corazón estrujarse ante el dolor y la culpa.

Había Sido tan egoísta...

Si madre había muerto y ella en busca de respuestas solo había lastimado a su familia, en especial a su padre, pero Izuku no la culpa, este se levantó de la cama y se acercó a la menor y la abrazo.

──  Lamento que te hayas enterado de ese modo, solo quiero que sepas, que tu padre te amo como a nadie en el mundo, hasta el uly momento.──  Dijo con suavidad.

El grito silencioso que vino de la menor hizo que la abrazara con más fuerza permitiéndole llorar en Paz.

Por la ventana entro una pequeña brisa haciendo que la menor fijará su vista en ella ella lo había escuchado, un suspiro tan familiar...

── Feliz navidad, rulosa...

...

Time Autor.

Bendito sea el señor, por fin termine con esto, algo tarde me disculpo pero bueno.

Aquí está terminada está historia siento que quedó y poquita floja a él final pero ya está, espero les haya gustado los voy a compensar por el mal final, después de todo vienen historias impresionantes.

Sin más gracias por acompañarme en esta travesía, Kyopasiva se despide✨💗

𖣯 ✹ 🌷(𝐊𝐘𝐎𝐏𝐀𝐒𝐈𝐕𝐀...) 🍓ꏍ !
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ᴸᵒˢ ᵃᵐᵒ.💗♡
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