03
— ¿Qué estas mirando? — pregunto SeHun entrando a la habitación.
YiXing, que estaba de espalda a él, arrugo algo entre sus manos y lo escondió con velocidad en aquella caja con contraseña que tanto cuidaba. Lo miro con una sonrisa normal, con el cuerpo aun con tensión.
—Nada. Llegaste temprano—el chico dejo su caja en el mismo lugar, levantándose para abrazarlo y besarlo.
—Fue sencillo, solo eran unos maleantes sin sentido. —el rubio lo abrazo de la cadera, mirando de reojo la caja. YiXing lo noto y se encargó de distraerlo de la mejor manera:
—Estas muy tenso, yo puedo ayudarte con eso. —beso su cuello con lentitud, logrando su cometido durante el resto de la tarde.
Hasta ahora, SeHun no entendía que lo que sea que YiXing hubiera guardado en su caja, era lo suficientemente prohibido como para que ni él lo mirara. Tanto como para haber usado el sexo para distraerlo de mirar.
Pero YiXing se había ido y nadie iba a detenerlo de mirar... si tan solo supiera la contraseña.
Lo intento con el nombre de ambos en varias secuencias; juntos, separados, primero el suyo o primero el de él. Nada. Incluso intento con alguno de los nombres de sus amigos cercanos o sus comidas favoritas pero tampoco hubo algún cambio.
¿Cuál sería la clave? Al parecer, YiXing eligió una que ni SeHun pudiera adivinar en caso de querer espiar dentro de su caja personal. Saber que desconfiaba en ese sentido de él, le dolió.
Fue entonces que pensó en Lay, la copia sintética de su difunto novio. Si tenía información de YiXing, de alguna manera que no sabe explicarse, podría abrirle la caja.
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Llego a S.B en menos de media hora, buscando directamente al robot con tatuajes plateados. Lo encontró en su lugar favorito: las alturas. El chico lo miro sin expresión, taladrando su corazón con ese par de orbes grises.
—Ven conmigo. —ordeno regresando al interior del edificio, el frio calaba los huesos.
El sintético lo sitio, sin decir ni una palabra. Lo llevo hasta su oficina privada, libre de las miradas curiosas.
SeHun saco la caja de su mochila, dejándola frente al azabache. —Ábrela.
Lay se quedó mirando la caja con una expresión de sorpresa no esperada. Tardo un par de segundos en reaccionar y volver a su inexpresividad pero aquel desliz fue suficiente para SeHun. — ¿Cómo puedo abrir esa caja si jamás la había visto?
—La conoces. — afirmo frunciendo el ceño. —Ábrela.
—No puedo. Estás loco. — Lay se giró, dispuesto a irse de no ser porque el más alto lo detuvo del brazo.
—Te hicieron a su imagen y tienes comportamientos similares y recuerdos que aún no me explico. Quizás también te dieron la clave. — de manera brusca, SeHun lo sentó en la silla y le puso la caja en las manos.
Lay lo miro ceñudo antes de mirar la caja con, lo que pareció, dolor. —No puedo hacerlo tan rápido como esperas, si tengo ese recuerdo no puedo encontrarlo tan rápido.
El tirador chasqueo la lengua, cruzándose de brazos. —Bien, pero al final de la semana ya estará lista.
El azabache se levantó, recuperando esa frialdad suya. —Si, señor. — y se marchó, dejándolo con nuevas preguntas.
No quería preguntarle a JunMyeon, porque quizás no fuera a decirle como le habían hecho para darle tanta información tan precisa a Lay. Solo le quedaba conseguir la información del mismo Lay, aunque vencer a un RedB de nivel 5 parecía más fácil.
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Durante los siguientes días, SeHun obligo a Lay a que le dijera de sus avances con la caja, recibiendo negativas.
Ambos salían de misión, a veces juntos o separados con otras personas. En cada una de ellas, SeHun escuchaba elogios y murmuros de envidia hacia Lay y su destacada habilidad. Incluso ChanYeol y BaekHyun se unieron para comentar, únicamente con SeHun, a quien le compartieron sus teorías.
—No parece YiXing. Aunque luzca igual que siempre, no es igual. — ChanYeol, quien era más unido a YiXing, era el que más cambiaba de feliz a preocupado cada que Lay aparecía o era mencionado.
—Parece alguien totalmente diferente. — BaekHyun lo apoyaba, luciendo más triste. — ¿Quién es él?
SeHun también sufría al ver a Lay, claro que sí pero él sabía la verdad. Y no podía decirla. Solo se limitaba a negar, atribuyéndolo a que al romper su relación, también se limitaron a tratarse como compañeros y conocidos.
—No solo su personalidad y actitud cambio, su cuerpo entero parece el de un completo desconocido. — añadió ChanYeol, mirando a Lay caminar hacia el estacionamiento para tomar su moto y salir de misión. —Sus ojos, su mirada... ese no es YiXing. — y cada que lo decía, SeHun se tensaba, esforzándose por parecer ajeno a la verdad.
Debía hablar con SuHo al respecto, no era nada bueno que nadie sospechara de lo que Lay era.
—Un maldito sintético. —siseaba con desdén en la seguridad de su casa.
A media semana, Lay le entrego la caja a última hora de la noche, antes de irse. Un sintético no se cansaba o presentaba señales de insomnio o agotamiento. Pero Lay, a pesar de su semblante frio, no había parado de hacer misiones en esa semana y estaba seguro de que esas marcas violáceas debajo de sus ojos eran ojeras genuinas.
Debido a eso, no pudo evitar mirarlo con intriga. — ¿Ya lo tienes?
—No, no hay ninguna contraseña en mi memoria. — respondió acercándosela lo más que se lo permitía la mesa. —No hay más allá de fragmentos actuales y viejas memorias sin propósito. — aquel tono de nostalgia dolorosa, era el mismo que uso cuando lo encontró en el balcón y menciono la razón de su gusto por las alturas.
— ¿Qué es lo que recuerdas? ¿Qué te dieron para recordar?—pregunto mirándolo con más flexibilidad; por alguna razón, temía de la fragilidad que el azabache le mostraba, temía romperlo con sus palabras.
—Solo lo esencial: YiXing es amado aquí, es fuerte, tiene amigos, pelea, era tu pareja y... es todo. Solo información básica de comportamiento y números. — respondió con un tono de voz más bajo, aumentando la curiosidad de SeHun.
—Pues sí, pero... ¿Por qué te modificaron más de una cosa que se notaría? —olvidando la caja, rodeo la mesa hasta acercarse al azabache por su costado izquierdo. —Tus ojos son grises, no cafés; tu piel es más pálida que la mía, cuando yo era más pálido que él; eres más ágil y más delgado que él; más fuerte; más capaz; más poderoso. —SeHun rodeo al sintético, mirando cada pedazo de su cuerpo.
—Querían un cazador invencible. — respondió con voz baja, sin mirarlo.
—Ya lo sabes pero, te odio. — soltó sin filtro, atento a la reacción del azabache.
— ¿Por qué? ¿Por parecerme a tu novio muerto? — Lay tampoco tenía filtros al hablar con él y sabía cómo responderle para enojarlo o lastimarlo. Al diablo la fragilidad que veía, era la copia de YiXing. No merecía compasión.
—Bingo. — acaricio la mejilla donde estaba el tatuaje plateado, maravillándose con su suavidad. —Incluso tu piel es más suave, vaya mierda. — Lay no dijo nada. —Me pregunto, ¿También mejoraron tu rendimiento en el sexo?
Lay se tensó, jadeando. — ¿Qué?
—Ya me oíste. — el más alto lo arrincono contra el escritorio, obligándolo a inclinarse un poco y apoyarse en la madera fina. —YiXing era bueno pero no podía con mi ritmo y mi hambre. Si te mejoraron entonces significa que puedes aguantarme. — está seguro que sus palabras y actitud lograron más que solo tensión en el azabache, incitándolo a seguir. — ¿Qué me dices? Supongo que no debe importarte, después de todo eres sintético. —acerco sus labios al oído del chico, usando su voz ronca. —Aunque admito que me repugna, puedo hacer un esfuerzo con tal de que me complazcas, después de todo... tienes su cara.
Lay se giró con velocidad y SeHun se quedó helado. — ¿Tú qué sabes? —soltó con brusquedad, empujándolo con notable fuerza. —Siguiendo a un fantasma del que no sabes nada, jurando amarlo cuando es quien más te ha mentido y defendiéndolo cuando era peor que los que me hicieron. ¿Quién da más repugnancia? —con un último empujón y los ojos inyectados en lágrimas y rabia, Lay lo dejo en la oficina, marchándose a toda la velocidad que podía.
SeHun se quedó en la misma posición por un tiempo indefinido, intentando digerir lo sucedido. ¿Qué quiso decir con todo eso? ¿YiXing mintiéndole? ¿Peor que Artificial Eve? ¿Qué no conocía a YiXing? ¿Por qué le diría algo como eso? Insinuaba descaradamente que sabía mucho más de lo que le había dicho.
¿De dónde se valía para asegurar todo eso? ¿En qué le había mentido? ¿Cómo era posible que lo hiciera dudar tanto?
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Arrojo con rabia la mochila y la chamarra al suelo, pateando sus botas y la misma chamarra. Llego a la habitación entre jadeos y gimoteos, desordenando su cabello.
— ¡TE ODIO! — grito a pesar de que nadie iba a escucharlo en la zona donde estaba. — ¡Ni muerto me dejas en paz! ¡No sabes cuánto te detesto! —su rabia dio paso a las lágrimas, tumbándolo de rodillas junto a la cama.
SeHun era muy cruel. JunMyeon era muy cruel. Artificial eve era muy cruel. El mundo era demasiado cruel.
Aun entre lágrimas y mordidas en los labios, saco el pequeño folder de la mochila, esparciendo los documentos que había sacado de aquella caja secreta. Uno a uno, los papeles y fotografías fueron azotados en el suelo, entre renovados gemidos de frustración.
—Eres un maldito... mira que tener todo esto cuando yo no tenía a que aferrarme...— la foto más grande estaba maltratada y rota, con el extremo derecho separado en su totalidad. El pedazo faltante, lo saco de la pequeña mesa de noche junto a su cama, uniéndolo con sus manos. —Te odio, te odio. — y con dolor, se quedó el resto de la noche en vela.
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Debo decir que esta historia me encanto desde que empecé a planearla y pienso ponerle un empeño diferente dada su complejidad. Espero les guste <3
Abríguense en estos fríos~
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