CAPÍTULO 58


POV ALISON

—No tengo tiempo Jayden, quiero compartir con todos.

Apenas había llegado mi hermano me había pedido que habláramos, aunque al principio me negué, al final terminé aceptando, sabía que esta conversación llegaría en cualquier momento.

—Alison era mentira lo de la empresa, no ha ocurrido nada... todo marcha bien en todos los hoteles, pero si es verdad que necesito que te hagas cargo, sabes que tengo mi propia empresa y... no hay nadie mejor que tú para que lleve el mando del legado de papá, él estaría orgulloso, también quiero darte mi cincuenta por ciento de las acciones, yo...

—No —dije de inmediato—. Esto es un negocio familiar, no seria justo.

¿Cómo podría aceptar algo como eso?, en el testamento fue claro nuestro padre, todo se dividiría entre los dos, no podría hacerlo e ir en contra de su voluntad, de su deseo.

—Claro que sí, no lo merezco y...es lo correcto.

—Lo correcto es que ambos trabajemos juntos para que nuestra cadena de hoteles sea la mejor de toda América y en unos años, de toda Europa.

Él no dijo nada por varios segundos hasta que sus ojos se llenaron de lagrimas de repente.

—Perdóname, perdóname por haber sido egoísta y por no haber pensado en tu felicidad, perdóname por tomar una decisión que no me correspondía —iba a responder, pero el continuó rápidamente—. Sé que probablemente no me quieras en tu vida, pero quiero decirte que te amo demasiado, eres mi hermana pequeña y siempre voy a estar ahí para ti... aunque sea a distancia.

Inhalé hondo, no quería llorar y ya sentía las ganas de hacerlo. Yo amaba con locura a Jayden, era mi hermano y siempre estuvo ahí para mí, siempre, sin importar qué. Sí, me traicionó causándome una herida muy grande, pero pesaba mas todo lo bueno que había hecho por mí.

—Yo ya te perdoné, el mismo día en lo que supe —agarré sus manos y las apreté—. Solo hay que construir nuevamente la confianza, el respeto y el amor, desde el principio... no creo que nos lleve mucho tiempo.

Sus ojos brillaban de la alegría.

—Y... mamá, ¿la perdonaras a ella también?

Mi sonrisa se apagó de inmediato.

—No quiero hablar de ella, ahora vamos a bajar... nos deben de estar esperando.

Este asintió y nos fuimos.

Mi madre era un tema muy complejo y no quería pensar en ello, tendría mucho tiempo para hacerlo, tal vez perdería la comunicación con ella por varios años, tal vez no, no sabía nada, solo quería vivir el presente y no preocuparme por el futuro, pero de lo que, si estaba segura, era que quería estar al lado de personas que sumaran en mi vida y lastimosamente ella no hacía parte de ello.

Cuando llegamos al patio, mi mirada enfoco rápidamente a una sola persona y me ericé por completo, no sabía que él iba a venir, tenía pensando verlo mañana en el partido, no aquí.

—¿Qué mierda? —susurré, empezando a entrar en pánico, estaba horrible, mi cabello en un moño alto y desordenado, no tenía una gota de maquillaje, tenía ojeras. ¿Por qué no le había hecho caso a Mia cuando me dijo que me maqui...¡mierda! la muy perra sabia.

—¿No sabías que Noah estaría? —susurró Jay a mi lado.

—No, claro que no.

Nos acercamos a ellos saludándolos, pero Noah se fue sin siquiera voltearse a mirarnos.

¿Qué?

—¿Pasó algo? —cuestionó Jay confundido.

¿No me quería ver?

Mia empezó a reírse sin parar, a tal punto de agarrarse de mi para no caerse.

—No-Noah... ja ja ja ja ja ja ja —fruncí mi ceño, presintiendo que algo tenía que ver en que Noah se fuera así de rápido.

—¿Qué fue lo que hiciste, Mia? —me crucé de brazos un poco molesta, quería verlo.

—Le dije que tenía un moco y que ustedes venían ja ja ja ja ja ja

Solo rodé los ojos y fui por donde se había ido, si estaba en lo cierto iría a un baño y el más cercano estaba cerca de la cocina.

Sonreí cuando vi que estaba ocupado, él estaba adentro y esperaría a que saliera, no tenía idea de lo que le diría, solo quería verlo, abrazarlo, besarlo, pero este hombre tenía que darme una respuesta a mi pregunta.

No se tardó mucho, la puerta se abrió de repente y sus ojos se abrieron mas de lo normal por la sorpresa.

—Alison.

—Aun tienes un moco —dije entre risas, yendo hasta él y abrazándolo.

Siempre se sentía tan bien hacerlo, la misma emoción, los mismos sentimientos que surgían cuando estaba a su lado... estaban ahí... era como si el tiempo se hubiera detenido.

Todo se sentía correcto cuando se trataba de Noah Anderson.

Él no dijo nada y no quería que lo hiciera, no había necesidad de palabras, pero pasaban los segundos y aun no me abrazaba, no me correspondía y empezaba a preocuparme.

¿Había sido muy imprudente?, ¿no tenía que abrazarlo?, ¿Qué estaba pasando por su mente?

Me separé lentamente, la verdad no quería verlo a los ojos o podría ponerme a llorar ahí mismo, así que simplemente susurré un lo siento con la cabeza gacha y me volteé para irme de la manera más lentamente posible, algo dentro de mi me decía que él me detendría, pero no fue así.

Bueno, no fue hasta que entre a la cocina que sentí su mano entrelazándose con la mía.

—Perdóname, perdóname mi amor —me jaló rápidamente hacia él, sus brazos cubriéndome así mismo como su alma lo hacía con la mía—. Solo...estaba disfrutando lo bien que se sentía nuevamente tenerte tan cerca que...había olvidado si quiera corresponder aquel abrazo.

—¿Y como se sintió? —murmuré.

Se separó y agarró mi rostro entre sus manos.

—Me traes paz con solo tu presencia, el que me abrazaras me hizo estar en el mismísimo cielo.

No pude evitar no sonreír, ¿Cómo no lo haría si decía cosas tan lindas y malditamente cursis?, era imposible no hacerlo y más cuando sus ojos parecían dos zafiros y su sonrisa...dios, su sonrisa era...asombrosa, no esa palabra quedaba corta para lo que en realidad era.

—Había extrañado tu cursilería —murmuré, aguantando la risa. No quería dañar este momento por mis nervios, porque sí... estaba malditamente nerviosa y mis piernas empezaban a temblar.

—Yo había extrañado esa lengua viperina que tienes —me apretó los cachetes a propósito.

—Noah —me quejé a pesar de que no me dolió para nada, pero no me gustaba que me apretaran los cachetes, los míos eran muy grandes...aunque con él todo se sentía diferente y lo amaba.

—¿Qué, Noah? —acercó lentamente su rostro al mío, su respiración golpeando suavemente mi rostro—. ¿Qué?

—¿Estamos bien? —me atreví a preguntar, rompiendo con nuestro dulce momento, pero tenía que hacerlo, no podía seguir con esta incertidumbre.

—¿Tu que crees? —refutó, totalmente serio.

Trague duro, siempre sabía leerlo con sus expresiones, pero esta vez me había dejado en blanco, nada se me pasaba por la cabeza.

¿Cómo diría que si lo creía si ni siquiera había dicho algo sobre la propuesta de matrimonio que días anteriores le hice?, tampoco quería tocar ese tema, no quería dañar lo lindo del momento, él no estaba preparado para una respuesta y era muy evidente, pues era de Noah del que hablábamos, la persona mas atenta, detallista y amorosa cuando se trataba de mí, era obvio que sabía perfectamente que aun no me daba una respuesta y que la esperaba impacientemente.

No hablaría de ello, no hoy.

—Es la primera vez que no sé qué decir —fui sincera.

Una pequeña sonrisa se asomó por la comisura de su labio e inmediatamente me beso.

Me congelé por segundos, pero rápidamente correspondí su beso y fue el mejor beso de toda mi vida, la atracción, la química, la conexión, como quisieran llamarlo, era tan intensa, fuerte, abrazadora que... sentía como si mi vida dependiera de ello, tanto que empecé a llorar al recordar todo lo que había pasado hasta ahora.

Nosotros simplemente nos amábamos... y el amar de esta manera, era algo que pocos lo hacían y ese era el problema, cuando tienes algo tan único muchas personas querrán tenerlo, lo envidiaran y harán lo posible para obtenerlo, en caso de que no lo logren, harán lo posible por quitártelo, era justo lo que nos había pasado a Noah y a mi... la envidia y egoísmo en su máxima expresión, pero el amor real es tan fuerte, que todo lo puede, todo lo sufre... nuestro amor nos volvió a reencontrar.

Dos almas que están destinadas a estar juntas, lo estarán al final del libro...no importa cuantos capítulos hayan pasado separadas, siempre se reencontraran al final.


Comenteeeennnn, amo cuando lo hacen.  

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