5

Silencio.

Nadie se dignó en contestar mi vergonzoso comentario.

Y yo quedé ahí, odiandome infinitamente.

Mis manos comenzaron a sudar y quedé petrificado contemplando a mi mayor enemigo.

El niño me observaba con la mirada perdida, era difícil deducir si en realidad su vista se dirigía a mí o a la nada misma.

Luego de un rato, él volvió a su posición original, dándome la espalda.

Y nuevamente quedé de piedra. Acababa de hacer el ridículo en frente del enemigo y para colmo, a este le había dado igual. ¿Acaso me estaba ignorando?

Malditos cereales.

Indignado, me fui de la habitación con una sensación de plena derrota.

Al rato de esperar nuevamente en la sala de espera, mi mamá llegó para sentarse a mi lado y abrazarme.

—No te preocupes, siempre es así... Le cuesta un poco hablar y relacionarse, pero deberías dar gracia a que se giró a verte, normalmente ignora todo y a todos, siempre está como... En otro planeta.— Intentó consolarme. Yo sonreí con pena, ya no sabía qué era bueno o malo.

Y no es que me preocupara llevarme bien con el parásito, era simplemente que había quedado en ridículo en frente suyo.

Pero no dejé que eso me afectara.

En los siguientes días no pude olvidar mis estúpidas palabras y su cara de miedo y luego confusión.

Cereales... ¿Qué me pasaba con ellos? Ya comenzaba a enfadarme de mi estupidez.

A veces creía que tenía un don, el don de cagarla siempre, sea donde sea, siempre metía la pata.

Me encontraba en mi cuarto, tirado en mi cama jugando en el celular, ¿Por qué no estaba en mi computadora? Un verdadero misterio.

Mi concentración en el móvil se hizo añicos cuendo una llamada me sacó del juego.

—¿Hola?

—Hola Eric.— Escuché la voz de Seam al otro lado del celular y relajé mi voz.— Te llamaba porque no has hablado mucho con nosotros últimamente y estaba preocupado, ¿Pasó algo?

Sus palabras me sacaron de orbita. ¿Que si pasó algo? Bueno... ¿Es pasar algo el hacer el tonto delante del enemigo o que mañana llegaría aquel intruso? Pues... Sí.

—¿Eh? N-no, no, no es eso. Sólo ando algo colgado, ya sabes, a veces me cuelgo jugando en mi PC y olvidó el mundo exterior.

—Jajaja— Rió— Lo sé, pero bueno... Sabés que somos tus amigos y nos preocupamos. Ah, mañana vendrá el niño, ¿No es así?

¿Cómo era posible que él lo recordara? ¿Desde cuándo? Sin duda Seam era de esas personas que se enteraban de todo sin problema.

—Pues sí... — no me dejó terminar, nuevamente habló.

—Estás en casa, ¿No?

—Eh... Sí, po...— Y me interrumpió, de nuevo.

—¡Qué bien! Pues, en quince estoy allí, tenemos que darte algo.— dicho esto cortó, dejándome a confundido y a rayas.

Tardé unos segundos en reaccionar y al segundo corrí por toda la casa tratando de ordenar algo. El caos no se ocultaba ni con toda la pintura del mundo.

Al rato oí que tocaban a la puerta y dejé entrar a mis amigos.

Seam ahogó una risa al verme, y Marcus se carcajeó. Yo los observé extrañado.

El más alto contuvo su risa y logró hablar.

—Joder tío, mirate JAJAJA pa-pareces... —Rió con más fuerzas.— ¿Qué coño haces con eso?

Miré mi ropa y la vergüenza inundó mi cara.

¿Y qué si llevaba el delantar rosa de mi madre porque no quería manchar mi ropa al "limpiar"?

Seam sonrió y obligó a Marcus a pasar a la casa y callar.

De golpe me saqué aquella cosa rosa e ignoré mi vergüenza.

—Bien, ¿A qué vinieron?

—Obviamente a verte en Mode Gay on, no.— y Marcus volvió a reir.

Callé mi risa, se estaba burlando de mí, pero seguía siendo gracioso.

—Basta tonto.— Lo regañó el petizo.— Eric, como mañana viene tu casi hermano, pensé.... Digo, ¡pensamos! Que sería bueno darle un regalo, ya sabes, como de bienvenida.

Marcus y yo lo miramos confundidos.

—¿En serio? ¿Lo pensamos? ¿Yo? ¿Cuándo?

Sonreí, Seam a veces era mentiroso.

Marcus en cambio no, era la persona más jodidamente honesta, él era pelirrojo, pecoso y tendría un aire de inocencia si no fuera porque llevaba rapado ambos lados de su cabello, a diferencia mía, que yo solo me había rapado un lado. Seam era petizo, ojos marrones y morocho, aunque había teñido su cabello de verde.

—¡B-bueno! No importa eso, toma, es para él. — Dijo Seam refiriéndose al parásito.

Tomé un paquete verde con un moño amarillo.

Lo miré confundido, nuevamente.

—¿P-por qué? — Dije.

El morocho ocultó su rostro con sus manos y respondió.

—Nunca tuve un hermano, y quisiera creer que por lo menos él podría ser un amigo...

Inconscientemente sonreí y Marcus rompió el ambiente con sus preguntas.

—Y... ¿Qué es?

Los ojos del menor se iluminaron, miró el paquete que seguía en mis manos y contestó.

—Dinos.

Simple y confuso.

—¿Decir qué?— No capté a la primera.

Él rió y al parar, volvió nuevamente a hacerlo, le había dado bastante gracia.

—Que no, que es un dinosaurio... Ya sabes...

Y esta vez reí yo, lo cual me siguieron la risa mis dos amigos, y terminamos a las carcajadas.

Todos sabíamos que Seam tenía una gran obsesión por los dinosaurios.

Guardé aquella caja junto con mi propio regalo, por alguna razón los tres (en realidad dos) habíamos optado por regalarle algo al estorbo, y no sé bien por qué, pero no me enfadó, y eso me sorprendió.

Luego de que se fueran, sin antes jugar una partida de LOL en mi cuarto y comer algo, me senté en mi cama y me dormí, ya eran las 11:00, y aunque solía dormirme mucho más tarde, simplemente caí a los brazos de morfeo.

¿Dije que tengo el sueño pesado? Bueno, parece que al maldito universo se le olvidó eso, ¿Por qué? Desperté a mitad de la noche y no me pude volver a dormir.

Terminé agotando la batería del celular por jugar al pou, sí, patético.

¿Quién mierda juega al Pou a las cuatro de la madrugada?

En fin, por lo menos subí de nivel. Ja... Realmente soy patético.

A las seis pude escuchar a mi madre comenzar a gritar como loca, había olvidado que hoy vendría el renacuajo ese, seguramente le habían dado el día libre y ahora estaría corriendo de un lado al otro asegurando que todo vaya según lo planeado.

Ignoré los gritos y seguí intentando conciliar el sueño.

Y cuando al fin lo logré mi mamá entró a mi cuarto y le dio otro de sus ataques de histeria.

—¡ERIC! ¡TE DIJE QUE TE LEVANTARAS HACE... UN MINUTO! ¿QUÉ HACES DURMIENDO? ¡YA DESPIERTA! ¡HAY MUCHAS COSAS QUE HACER! —Ni con mayúsculas puedo demostrar el grito que dio.

—Ya... va...

En fin, esa mañana pasó lo típico: Limpiar toda la casa para el parásito que vendrá a vivir a tu casa. (Cofcofironiacof)

Y mi mamá quería que todo estuviera impecable.

Luego de que cada parte de la casa brillara, de preparar el cuarto del renacuajo, el cual sería en donde dormía Félix: la habitación continúa a la mía, de revisar que no haya nada raro, de buscar los regalos y de finalmente cambiarnos de forma presentable (Tuve que ponerme lo que para mi madre era "ropa normal y agradable" y que se encontraba en lo más profundo de mi armario... a regañadientes)

Finalmente llegó la hora, ambos entramos al auto y nos dirigimos en busca del niño, yo lo único que deseaba era que de la nada el enano desapareciera y no tuviera que venir a casa.

Pero todos mis deseos se fueron a la borda pronto cuando vi como mi madre salía del establecimiento con el niño siguiéndole, yo había decidido esperar dentro del auto porque no tenía ganas de esperar por el papeleo en aquel sitio repleto de gente.

—Bueno Sammy, entra al auto y ponte el cinturón de seguridad, ahora conocerás tu nueva casa.— Dijo mamá para que luego se abriera una de las puertas traseras del automóvil y pudiera ver por el espejo retrovisor al engendro de cabello azul.

Mi mamá entró al móvil y fuimos a casa, ella no dejaba de hablar y hablar de cualquier cosa, el menor sólo asentía la cabeza, en su rostro sólo había temor.

Llegamos, mamá lo ayudó a salir del auto, como si él no fuera capás de hacerlo por su cuenta, en todo el rato yo simplemente lo había ignorado.

Observé desde atrás como ella tomaba su mano y lo conducía hasta el hogar.

—Bienvenido a casa, Sammy; nos alegra que estés aquí, este será tu nuevo hogar, y él será tu nuevo hermano. Saluda a Sammy, Eric. Sé que todos nos llevaremos de maravilla.— Dijo ella con una sonrisa ya dentro. Yo también entré intentando ignorar el hecho de que acababa de decir que sería su nuevo hermano.

Mamá me fulminó con la mirada esperando a que diga algo.

—H-hola par...- Sammy... — Me había armado de valor para decir aquello y para colmo, casi le llamaba parásito.

El niño me miró, sonrió aún temeroso, y finalmente habló.

—H-hola...















***
Jdkdjdjkdkskfdfdkd no me odien

Jejeje... Tardé mucho... Lo sé...

Pero en recompensa por haber esperado tengo dibujos de Sammy (wajaja triunfó el mal)

Los quieren? O no los quieren? Blanco o negro? Oscuridad o luz? Seam o Marcus? (? Okno

Ahí van




















Y bueno, eso es todo, intentaré actualizar lo más antes posible... Llevó mas de dos capítulos dándole vueltas al asunto de por fin aparezca definitivamente Sammy... Ya ven, siempre lo dejo en suspenso...

xD

Ya verán (?

Nos leemos pronto (eso espero)(?)

Bayyyyyyy



DFAbril🐰


[Pd: el maldito capítulo no se quería publicar, así que supongo que tendre que republicarlo(?) (acabo de inventar esa palabra si es que no existe) y bueno... Sólo era eso :'v ]

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