♣Capítulo 18//Declaración♠










Capítulo 18

𝐷𝑒𝑐𝑙𝑎𝑟𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛

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—Tú eres mía, ¡me escuchaste! —La sujeta del pómulo y la besa a la fuerza.

Ella trata de forcejear, pero Sasuke completamente perdido en el alcohol baja lentamente una de sus manos, llegando a una de sus piernas, para acariciarla en forma apasionada.

Entre forcejeos, gritos y empujones logró quitárselo de encima, derribándola al suelo de una cachetada, en una acción desesperada.

—¡Aléjate! —Exclama exaltada.

Al sentir el suelo sobre su espada reacciona y trata de tranquilizarse al percatarse que la aludida mujer se encontraba muy asustada, al punto del quiebre.

—¡¿Porque haces esto?! —Comienza a llorar.

—¡Acaso no entiendes que te amo y no quiero verte con nadie más! —Vocifera al levantarse, dejándola en conmoción.

Aprovechando la situación trata de acercarse de nuevo para besarla y demostrarle con hechos sus sentimientos, llevándose consigo un nuevo rechazo, pero esta vez con un empujón más fuerte, que se complementó con una diferencia que se clava como un puñal sobre su pecho.

—Deja de jugar conmigo, no creas que voy a caer de nuevo en tus patrañas.

—¡No es mentira!, estoy enamorado de ti —Intenta tocarla.

—¡Cállate!, No dejare que intentes confundirme. —Se aleja con mucha prisa, para entrar a su cuarto, golpeando con impulso la puerta al cerrar.

Perdiendo su orgullo, su faceta de macho machista y controlador se arrodilla por detrás de su puerta, con una sola cosa en mente, dejar a flote la afección que sentía por ella, para sacar todo lo que intento ocultar desde que la conoció.

—¡Te amo!, no puedo evitar esto que siento por ti. —Grita con fuerza, llevado por una pena que se pegó como su sombra.

Sakura cubre su boca, respira agitada y comienza a llorar, al escuchar tales palabras que parecían llevarla al borde de la locura, hasta subirla en una montaña rusa, poniendo sus pensamientos y sentimientos de cabeza.

—¡Te amo Sakura! —Repite con más fuerza.

Gritaba una y otra vez, con esas ganas ridículas que tenia de convencerla, de verla salir de esa puerta que se negaba abrir, pensando torpemente que con sus alaridos de borracho herido conseguiría sus propósitos añorados. obteniendo todo lo contrario y frustrándose más por fallar en el intento.

Ella no giraría esa perilla, de eso estaba segura a medida que contenía su llanto y los gritos del bebido azabache, al taparse los oídos con ambas manos, en un apretón duro.

—¡Calla por favor, no me hagas esto! —Habla casi a los gritos, al no poder salir de la impresión.

Sasuke no deja de tocar su puerta, de llamarla repetitivamente, anhelando verla, no quería dar macha atrás a una huida cobarde, no después de haber llegado tan lejos.

Con ideas perturbadas en su cabeza comenzó a buscar algún objeto pesado, pasando entre cajones y muebles en su exploración agobiada. Tenía la intención de usarlo para romper la entrada que le estorbaba en su camino. Al encontrarlo intento dar pasos sin quitar esa sonrisa victoriosa, sin imaginar que al pasar de los segundos sus pisadas le jugarían una mala broma, al entorpecerse.

Lo que se interpuso entre él y esa puerta fue cobrar la factura de su exceso de alcohol, el cual provoca que su mundo comenzara a girar y de paso entumecer todas sus extremidades en el intento por mantenerse en pie.

—Sa...kura. —Cae al suelo e intenta arrastrase.

Abatito se quedó sobre el suelo frio, luchando para no perder la conciencia, sin lograr conseguirlo al quedar a merced de esos tragos que lo anclaron al piso.

Al día siguiente Sakura se levanta con unas ojeras y con los ojos llorosos e hinchados de tanto sollozar, al abrir la puerta se topa con Sasuke, tirado en el suelo durmiendo detrás de su puerta. Al verlo más de cerca se percata que tenía varios golpes en el rostro. No lo puede eludir, al sentir pena por él, por verlo hecho bolita, en una posición patética y deplorable.

Sin saber que hacia lo correcto baja su cuerpo, en posición de cuclillas, llegando a la conclusión de moverlo, en un intento por despertarlo de su sueño profundo.

—Levántate, no puedes continuar así, necesitas ayuda.

Sasuke abre sus ojos lentamente y con dificultad cruza unas palabras con ella, al sentir que la resaca lo tenía preso de su cuerpo.

—Te daré un poco de ibuprofeno. —Se levanta y comienza a buscar en su botiquín.

—Perdóname si llegue a ofenderte, estaba muy alcoholizado y no recuerdo bien lo que paso. —Pone gestos de dolor al tocarse la cabeza.

—Esto se está volviendo un problema, estas tomando demasiado y no es la primera vez que pasa este tipo de cosas. —Se inclina con molestia al verlo levantarse.

Sirvió un poco de agua y saco dos pastillas de la caja, intentando no regañarlo en el proceso, al continuar malhumorada.

—Ten, esto ayudara a curar tu malestar. —Aparta su mirada para no verlo a los ojos.

—Gracias. —Lo recibe y bebe el contenido de un sorbo.

Sasuke levanta su mano, en un intento de alcanzar su rostro. Al sentir esa reacción tan inesperada sobre su cara, ella opta por apartarse, al no poder ignorar las palabras que le había dicho Karin en aquella cafetería.

—Quiero que te alejes de mi por favor, esto es solo una farsa.

Lo dejo sin palabras, con un gran nudo formado en su garganta, se sentía como un perdedor, ante un doloroso rechazo que desplomo su ego. La vio encaminarse, intentado salir de su alcance, eso lo puso ansioso, que pensó en usar cualquier medio para impedirlo.

La detiene en seco, al tomarla de un hombro, para girarla en un movimiento rápido.

—¡Sabes que eres mi esposa verdad! y aunque sea solo por unos papeles debes de tratar de respetarme. —Exclama hundido en sus deseos egoístas.

—¡Lo dices tú!, ¿acaso piensas que no me he dado cuenta de tus encuentros?, así que por favor te pido que dejes de meterte en mi vida.

—¡Entonces no niegas que estas saliendo con alguien más!, lo estas aceptando.

Toma el coraje y el valor para sostenerle la mirada y sacar de una buena vez por todas todo ese resentimiento que la pelirroja había sembrado en su interior.

—Pretendo divorciarme de ti y pagarte cada maldito centavo, así que aléjate de mí.

Se quedo helado, siente su respiración detenerse por unos segundos, la mujer de su vida estaba diciendo que quería alejarse para siempre y el no podía hacer nada para hacerla cambiar de parecer.

Vio sus pasos salir de su alcance y caminar directo al tocador, escucho claramente el abrir de la regadera y se quedo ahí, idiotizado, sin reaccionar o mover un musculo.

Ni se imaginaba que la despechada mujer estaba tratando de cubrir su llanto con el agua, en un aparente escape a los odios curiosos del azabache.

—Por dios... ¿porque me duele tanto?, no quería decirle esas palabras.

Un recuerdo cruzo por su mente, el momento exacto de ese encuentro tan caluroso y placentero, que había pasado con el rubio, complicándolo todo, al sentirse culpable.

Sentía sofocarse, el aire lo sentía escaso en sus pulmones, no podía contener la afición que la aquejaba, saliendo de una manera brusca, con toda la intención de salir corriendo lo más rápido posible.

—Piensas dejarme. —Junta ambas cejas y la frena en seco.

Sin dirigirle la palabra sus piernas vuelven a moverse, cruza la puerta, su trayectoria estaba firme, al no permitir que esta vez algo de lo que el digiera le afectara de nuevo o la hiciera parar.

En un acto desesperado por detener sus pasos al ver su silueta alejarse, sale a toda prisa y hace lo posible por estorbarle su andar. Extiende ambos brazos en forma de t y levanta el rostro con una expresión de seriedad, desatando el enfado de la fémina, que se sintió acorralada.

—Apártate de mi camino.

—Pensé que todo está bien entre los dos, ¿qué detono ese cambio tan repentino?.

—Eres un hipócrita, tú eres el que piensa que vivir conmigo es un infierno.

—No sé quién te dijo eso, pero no pienso así.

—Esto se terminó, no es necesario que estemos juntos para que te pague esa maldita deuda, así que muévete. —Intenta apartarlo.

Tomo aire, sujeto su muñeca de manera sorpresiva y grito a todo pulmón, soltando todo sin detenerse.

—¡Te amo!, estoy enamorado de ti, tanto que no puedo soportarlo. —Se niega a dejarla ir.

La dejo sin habla, aturdida y desorientada, lentamente abrió los labios de aquel cierre tan apretado, esperando un "Mentí" un "Caíste por ingenia", que jamás llego.

Esta sobrio.

Esta sobrio.

Era en lo único que podía pesar, negándose a la idea de seguir buscado escusas para esa confesión tan impactante.

—No quiero que te alejes de mi vida, déjame demostrarte que puedes ser feliz a mi lado

Salió de su trace en forma precipitada, para solo sentir como el sollozo de sus lagrimas comienza a humedecer su rostro.

El rostro del rubio, la mirada fría de Sasuke, esos dos hombres extendiendo sus manos para ella, el pesar solo la puso de cabeza, sin poder encontrar una solución clara, para tal declaración.

Su pulso se acelera, sus extremidades tiemblan y sin darse cuenta se colapsa, ante los ojos impactados del azabache.

—¡Sakura! —La carga entre sus brazos.

Estaba desmayada, sin poder reaccionar ante los alaridos temerosos del azabache. Pronuncio su nombre un par de veces y al no obtener respuesta se la llevo muy apresurado.

—Todo estará bien, te llevare al hospital. —La sube en la parte trasera de su camioneta.

15 minutos después...

Caminaba de un lado para el otro, intentando apaciguar su ansiedad. Giro su rostro de forma rápida al escuchar que la puerta se abre. No dejo que el doctor entrara por completo, cuando ya estaba pidiendo respuestas.

—¿Cómo se encuentra Sakura?.

—Está en perfectas condiciones.

—Entonces...¿Por qué el desmayo?.

—Felicidades señor Uchiha, su esposa está embarazada.

Está embarazada.

Está embarazada.

Sus ojos se abrieron de golpe, sus labios se tensaron y el latir de su corazón aumento. Estaba atónito que se quedó sin palabras, intentado asimilar lo que acababa de escuchar.

—¿Se encuentra bien? —Pregunta confundido por su reacción.

Conmocionado busca un lugar para sentarse, apoyando amabas manos sobre su cabeza al bajar la mirada hacia el suelo.

—¿Quiere que lo revise?, su cara se ve muy pálida.

—No.

—Entonces me retiro, para que pueda darle la noticia tranquilamente a su esposa.

—¡maldición!, ¡maldición!, ¿qué voy a hacer? —Susurra en estado de shock.

Su garganta estaba seca, quería embriagarse hasta olvidarlo todo, pero aun con sus impulsos ansiosos se trata de controlar, no podría dejarla sola y huir como un cobarde.

Mientras tanto en las afueras del hospital un par de reporteros había captado la camioneta del famoso Uchiha. No pudieron contener sus ganas para acercarse y curiosear al verla estacionada y accesible.

—¿Estás seguro? —Pregunta la mujer, colocando una mano en su cintura.

—Observa...aquí esta el logo que le pertenece al casino. —Le señala dicha marca en la pintura.

—Entonces no podemos desperdiciar la oportunidad, tenemos que sacar un reportaje, nada más imagínate que digan "Gai y Kurenai, los reporteros que obtuvieron la exclusiva". —Habla con entusiasmo al sujetar su micrófono.

—En marcha. —Responde con la misma emoción y sostiene la cámara con firmeza.

—Ustedes no pueden pasar. —El medico intenta detenerlos al verlos pasar.

—El señor Uchiha se encuentra en esta habitación y necesitamos una entrevista. —Forcejea con él.

—La familia necesita estar a solas, su esposa está embarazada y esta clase de impresiones podían empeorar su salud, así que respeten y márchense.

—¡Oh por dios!, un bebe es una gran noticia —Grita emocionada.

—Si no se retiran llamare a seguridad.

Aquel alboroto lo saco de su estado pensativo, saliendo de la habitación para entender lo que pasaba y confundiéndose en el intento, por los numerosos flashes de la cámara.

—Señor Uchiha, ¿es verdad que su esposa espera un hijo? —Acerca el micrófono.

Escuchar eso fue su punto de quiebre, abriendo más la grieta que intentaba cerrar, desatando su furia y su frustración en un escape violento.

—¡Largo de aquí! —Patea la cámara del reportero y los hecha con sus gritos enloquecidos.

Despavoridos ambos reporteros parieron, grabando todo en su trayectoria.

—Me debes una cámara, escuchaste, hacer esto fue una completa locura. —Exclama Gai molesto.

—Con esto nos podemos comprar como 100 de esas cosas, así que no te acobardes. —Kurenai le responde, sin dejar de correr.

Impotente porque lo que acababa de pasar toma la perilla con un agarre fuerte y tembloroso, cerrando la entrada en forma suave, para no despertarla.

Masajea su cien a medida que se sienta sobre la silla, para esperar pacientemente su despertar.

Mientras tanto en otro lugar el rubio de ojos azules platicaba cómodamente en su departamento.

—Así que compraste todo esto para ella Naruto, ¿No crees que es demasiado? —Hace una mueca.

—Ella merece mucho más. —Ignora su expresión.

—Créeme cuando te digo que te estas equivocando, darle todo tu amor a una esa chica que ni siquiera se preocupa por estar contigo, es absurdo.

—Nuestro amor es más fuerte que la distancia que nos separa, además se que en estos momentos Sakura está trabajando y está pasando por un momento muy doloroso.

—¿Qué le pasa?.

—Sus padres la abandonaron.

—En serio, pobre Sakura. —Dice con sarcasmo.

—Muy independiente de lo que pienses, ahora más que nunca tengo insistirle, para que se decida a vivir conmigo y no esté sola.

—Solo espero que no siga de necia y acepte mudarse. —Cruza las manos.

—No te molestes con ella prima, Sakura es una mujer excepcional, solo que estamos pasando por una crisis, eso es todo.

—Como tú digas. —Voltea los ojos.

—Busquemos una película, así dejaras de pensar tanto en esto. —El rubio toma el control y enciende la televisión.

Cambia un par de veces de canal esperando encontrar algo de su agrado, sintiéndose molesto al ver que solo se topaba con la misma noticia.

—Ríndete y mejor observa que esta de impacto esta vez. —Se sienta sobre el sillón y cruza una pierna.

—El empresario Sasuke Uchiha, dueño del casino "Clan Uchiha" armo un tremendo alboroto en un hospital, cuando los reporteros cumpliendo su trabajo quisieron entrevistarlo, desatando la molestia del joven empresario, y todo porque su esposa aparentemente está embarazada, en unos momentos les mostramos el video. —habla el conductor de noticias

—Sasuke Uchiha...Sasuke Uchiha —Piensa el rubio, llevándose una mano a la barbilla.

Ambos se quedaron boquiabiertos al ver el video completo, al escuchar los gritos del azabache y la violencia que ejerció sobre esa persona que pretendía una entrevista.

—¿Ese no es el tipo de sale contigo? —Voltea a ver a su prima, la cual no salía de la impresión.

—No puede ser. —Karin se lleva una mano al pecho y pone presión.

—Espera un momento, esa cara, es el mismo sujeto que me tope ese día —Abre los ojos de golpe.

—¡No es el!, no puede ser él. —Se tira al suelo, con la respiración agitada.

—Tienes que calmarte Karin. —La levanta.

—Esto no me puede estar pasando. —Comienza a llorar.

—No te pongas así por un imbécil que no vale la pena, no merece que sufras por él.

—Necesito descansar. —Se suelta de su agarre.

—Si quieres puedes quedarte esta noche e irte cuando te sientas mejor.

—Gracias primo. —Comienza a subir las escaleras.

—¡Maldito bastardo!, Pero ahora mismo me pagaras todas las lágrimas que Karin está derramando por tu culpa. —Susurra y coge sus llaves.

Sube a su coche, conduce a gran velocidad y se para en el único lugar que podría encontrarlo, en el casino. Con una gran furia entra sin invitación, empujando todo aquel que se le atravesara, mientras varias empleadas asustadas intentaban detenerlo.

Empuja de una patada una de las oficias principales, interrumpiendo una junta importante que tenía Fugaku Uchiha, en compañía de Madara.

—¡¿Dónde está Sasuke?! —Exclama.

—¡Quien rayos eres tú, para entrar de esa manera a mi oficina! —Molesto se levanta, con ambas cejas fruncidas y una mirada retadora.




Ahora si Sakura se comió el lonche antes del recreo.

#Pobre Sasuke-kun :"3


Música: Suara.


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