Kyungsoo
–Kyungsoo, baja a comer – La voz de la señora Ok resonó en mi solitaria habitación, Dios, no pueden dejarme en paz.
Minseok, el enfermero que siempre me ayuda, me llevó hasta la planta baja para comer con todas esas personas que están igual que yo.
Pegadas a una silla de ruedas, prótesis, etc.
No entiendo como ellos están conformes con eso, pero en cambio yo no lo estoy. No lo estoy.
–Chicos, chicos – la señora Ok llamó nuestra atención golpeando su vaso de cristal con el tenedor.
–Una chica vendrá mañana en la mañana, ella estará aquí para hacerles compañía, ya que ella está a punto de graduarse; su último proyecto será convivir con ustedes, así que espero y la traten bien, ¿entendido? –todos comenzaron a murmurar cosas, felices. En cambio yo seguía mirando la vajilla, esperando mi comida para comer rápido e ir a mi habitación.
–¿Entendido Kyungsoo? –La señora Ok me miro por debajo de sus gafas, asentí.
Después de comer mi asquerosa comida decidí leer un poco, es lo que hacia todos los días, no pensaba salir a ninguna parte, nunca he tenido ganas de hacerlo desde que estoy aquí; condenado a vivir sentado en esta maldita silla de ruedas.
Sólo leía y miraba como todos los que no son como yo jugaban y reían desde mi ventana.
Mis padres sólo vienen a visitarme los fines de semana, mi hermana menor ni siquiera se aparece, y era mejor así, me gusta disfrutar mi soledad.
Desde aquel accidente mi sonrisa jamás volvió a formarse, mis labios sólo se mantienen cerrados, y responden cuando lo es necesario, para llamar a Minseok para que me lleve al baño o me acueste a dormir.
Mis amigos vienen de vez en cuando, ellos dicen que por la universidad no pueden venir más seguido, y los entiendo, pero también se que los estoy alejando con mis malos tratos y mi mal humor.
Mi ex novia me abandono por eso.
Y pronto ellos lo van a hacer.
Me acosté a dormir con ayuda de Minseok, cerré mis ojos y estuve a punto de caer en los brazos de Morfeo, pero los recuerdos de ese accidente aparecieron en mi mente.
"–¿crees que ChunHee se pondría a llorar si le digo que me tire a su hermana? –
Ji Myeon preguntó mirándome, es mi mejor amigo. Aunque confieso que es un idiota, pero todos mis amigos lo son.
–Pobre chica, ¿hasta cuándo la dejaras en paz? – pregunté girándole la cara para que vea el camino, ya que era de noche y era muy peligroso.
–Nunca, hasta cuando me perdone. –Sólo negué con la cabeza.
Su teléfono comenzó a vibrar y lo tomó, ¿pero qué le pasa?
Se lo arrebate.
–¿Estás loco? Mira tu camino.
–Es mi nena, tengo que contestarle dámelo. –el teléfono resbalo por mis manos cayendo en el suelo del coche. Ji Myeon se bajó sin soltar el volante.
De pronto perdió el control y chocamos contra un trailer que transportaba mercancía.
Al despertar en la cama del hospital, no sentía mis piernas. Sabía cual era la razón.
–viejo lo siento. –fueron las últimas palabras que No Myeon pronuncio antes de morir.
Ahora estaba condenado, ya no podría caminar, ya no podría jugar fútbol con mis amigos, correr, caminar, hacer ejercicio, nada. Mis piernas ya no servían.
Me veía a mi mismo en un mundo donde todos se burlaban de mi.
Estoy seguro que es un sueño, una terrible pesadilla.
Pero que estoy diciendo, si esta es mi realidad.
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