Idiota

Hubo un tiempo en el que No Eun no se me acercó. Y se lo agradecía. Ya no recibía enojos ni mejillas rosadas ni golpes.
Era un alivio.

Entré a mi habitación yo mismo para mirar por la ventana. Y ahí estaba ella echando a perder el lindo paisaje.

Ella cantaba para los niños con problemas de autismo.
Lo acepto, tiene una voz hermosa.

Que digo, he escuchado mejores.

『Ji Eun』

Estaba sentada en el pasto pensando en lo que debería hacer para acercarme a Kyungsoo.

Después de terminar de cantarle a los adorables niños, la señorita Ok me llamo para decirme que los víveres estaban escaseando, y me dijo que tenía la oportunidad de ir al supermercado con la persona que yo quiera.

Ella pensó que elegiría a un niño o a un enfermero, pero sus ojos se abrieron completamente cuando dije con quien quería ir.

–Pero el, no querrá acompañarte. –rió nerviosamente.

–Yo puedo convencerlo, sera un gran día. –corrí a cambiarme de ropa, estaba emocionada por que esta era la oportunidad perfecta para salir con el chico renegón.

Afuera estaba nevando a si que coloque muy bien mi sombrero de tela y corrí a la habitación de kyung.

–Kyungnnie~ –alargue la ultima sílaba mientras rebuscaba en su ropa sus abrigos para vestirlo y que no le diera frio.

Sentí su mirada amenazadora chocar contra mi espalda, pero no me importo.

–¿Qué carajos crees que haces? –masculló enojado y yo lo miré como mamá enojada, habia dicho una mala palabra.

–Cuida mucho de tu vocabulario jovencito. –rodó los ojos.

–Repito, ¿qué carajos crees que haces?

–Iré al supermercado, y tu vendrás conmigo.

–No iré.

–Kyung...

–No iré, puedes ir tu sola, y ¿por qué tengo que ser yo? Elige a otra persona, pero no a mi. –se volteó de nuevo a la ventana.

–Vamos Kyung, he escuchado que hay una gran pista de hielo, podemos ir y...

–¿Estás viendo dónde estoy sentado? ¿qué mierda voy a hacer yo en un pista de hielo? -su voz se entrecorto y sentí mi corazón partirse. El tenía razón. Asi que una idea rondo por mi cabeza.

–Kyungnnie~ no te pogas triste, sera divertido –coloque todos sus abrigos en tiempo record que no pudo tan siquiera renegar.

🌬️

–¿Leche entera o deslactosada? –observe el precio de los dos productos, soy muy ahorrativa y además hago maravillas con el dinero.
Some de Soyou y Jungiggo sonó, es mi canción favorita.

Movia los hombros al compas de la melodia, y canté en susurros sin darme cuenta que lo hacia.

Kyungsoo』

Esa canción era tan superficial y absurda, como todas las de su género, pero que se puede esperar de Bae Ni Eun.

El reloj marcaba las 10:40.
Mierda.

–idiota. -dejó de cantar y me observo. –¿ya viste la hora? Ya no hay ningún alma por aquí. Apresurate y regresemos.

Llegamos a la caja y creí que tomariamos un taxi, pero no fue asi. ¿Ahora que mierda?

Tomo las riendas de mi silla de ruedas y rápidamente nos desviamos de la parada, me llevaba corriendo que creí morir.

Al parecer habiamos llegado al lugar donde ella queria llevarme pues paró de correr. Suspire aliviado.

Entramos al lugar y habia muchos arboles, ¿acaso me iba abandonar aqui? Temí lo peor.

–¿Me tirarás a un barranco o me abandonarás aqui?

–No kyungnnie~ ya lo veras. –¿algo peor?

Visualice una gran, pero gran pista de hielo con arboles con luces alrededor. Es un paisaje muy bonito. Y solitario.

Ninguna persona se encontraba con nosotros. Solo nosotros dos.

Habia un estante cerca de ahi y Ji Eun se coloco lo patines. Caminó dificultosamente hacia mi y me arrastró dentro.

–¡Kyungnnie, hoy nos divertiremos! –corrió junto conmigo y senti la adrenalina apoderarse de mis venas, me sentí por un momento como antes.

–¡Wow! –Ji Eun dio una vuelta a la silla y gire demasiadas veces, me reí, sonreí. No puedo creer que esa chica lo haya logrado.

Las horas habian pasado entre risas y caídas divertidas por parte de Ji Eun.
Eran las 2 de la mañana cuando decidimos regresar. Tomar el taxi fue lo más díficil pese a la hora. Llegamos tratando de no hacer ningún ruido pero nos acordamos de las caidas y entonces tratamos de ocultarlas bajo nuestras mangas.

Ji Eun me acosto en mi cama y se sentó junto a mi.

–¿Te digo algo? No eres tan torpe como pareces.

–¿Debo agradecer ese cumplido? –reímos a lo bajo. –Buenas noches Kyungnnie. -antes de su salida conteste.

-Ji Eun, gracias.

Sonreí mientras cerraba los ojos y esa noche no tuve pesadillas.

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