Capítulo 1b
Narra Niara
Aunque esto pueda ser algo
confuso... ¿te parece si dejamos al conejito azul un rato? Seria bueno que tal vez conozcas al protagonista, mejor dicho, protagonistas de la otra parte de la historia.
No te olvides de que ambas se van a desarrollar de forma simultanea, pero es que creo que seria muy aburrido narrar primero una y luego la otra.
Bueno, sera mejor que nos vayamos ya con los ositos marrón y negro. La suya también será una historia interesante.
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¡Menudo sitio! ¿No es el cuarto de las escobas? Um... habría jurado que estaba aquí...
¡Espera! ¡Si está ahí! ¿No lo ves acaso? Está escondido detrás de ese montón de trapos y escobas.
Me parece que está llorando, ¡pero que adorable!
Um... creo que debo empezar a prepararlo todo. De todas formas no tardare nada.
Mientras tanto... ¡disfruta del espectáculo!
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Narración normal
Freddy se encontraba en el cuarto de las escobas, llorando. Fred había vuelto a hacer de las suyas.
Esta vez le había logrado que Joy y Bon Bon pelearan. La cosa no había terminado bien: ambas chicas terminaron llegando a las manos y tuvieron que ser separadas por Eak y Towntrap y Fred lo había usado a él de cabeza de turco, dejándolo como un capullo frente a toda la escuela, incluidos Chica, Golden y Foxy. Por suerte Bonnie no estaba allí, ya era suficiente con que hubiera perdido tres amigos en una sola vez.
-¿Por qué me haces esto? ¿Por qué te gusta verme sufrir?- Las preguntas del moreno iban dirigidas a su segunda personalidad.
-Vamos Freddy, era solo para conseguir algo de reputación en esta escuela.- Aquella fue la respuesta del chico de ojos negros.
-¿¡Reputación!? ¿¡QUÉ CLASE DE ENFERMO ERES!?- Exclamó furioso el moreno. -¡No puedes hacerle daño a dos personas inocentes por lo que sea que tú llames "reputación"!-
-¿Por qué no? ¿Acaso es por qué entonces tú te quedas solo? ¡Ja! ¡No me hagas reír! Yo no necesito amigos como esos pardillos.- Exclamó el pelinegro con voz altiva.
-¡NO SON UNOS PARDILLOS! ¡SON MIS AMIGOS! ¡SON LAS PERSONAS QUE HAN CONFIADO EN MÍ!- El moreno estaba fuera de sí. -No tienes derecho a insultarlos. No son tus amigos, son los MIOS. Aunque parece que eso no lo tienes nada claro.-
-Hablas como si solo tú fueras el único en este cuerpo, pero quiero recordarte que somos dos.- Fred empezaba a estar molesto. -Si quieres hacer algo también debes de consultarlo conmigo, aunque te moleste.-
-¡Ahí está el problema!- Exclamó ya hartó el moreno. -¡No debería ser así! Las personas normales no tienen que consultar con nadie si puedo o no hacer amigos, no es justo. ¡Es MI cuerpo! ¡Es MI vida! Y tú no deberías haber entrado nunca en ella.-
Se hizo el silencio.
Freddy empezó a llorar de nuevo. Su llanto era debido a una mezcla entre rabia, frustración y tristeza. No podía aguantarlo más.
Pasado un tiempo. Freddy empezó a sentir una sensación extraña en su interior.
Era Fred. También él estaba llorando.
-¿Crees que a mí no me duele? ¿Crees que yo no sufro cada vez que te veo disfrutando con ellos?- La voz de Fred era temblorosa. -Yo también quiero poder disfrutar de amigos, de pasar tiempo con ellos.-
Freddy no decía nada, no sabía que decir.
-¿Sabes qué? ¡Haz lo que quieras!- Fred sonaba frustrado y cansado. -Supongo que no podemos encontrar una solución para esto. Ambos debemos vivir los dos en el mismo cuerpo, al final uno tendrá que irse. Y me temo que ese... seré yo.-
Freddy seguía sin hablar. Se encontraba cohibido por las palabras de su otra personalidad.
Cuando por fin estaba a punto de decir algo, escuchó unas voces en el pasillo. Golden, Chica y Foxy se estaban acercando a donde estaban ellos.
Freddy empezó a ponerse nervioso. No tenía ni idea de como iba a poder evitarlos y salir del colegio lo más discretamente posible.
El moreno casi ni respiraba. Podía oír a sus amigos parados delante de aquella pequeña habitación, tan solo una puerta lo separaba de ser descubierto.
Entonces, cuando Freddy creía que iban a abrir la puerta, se escuchó el sonido de la alarma de incendios por toda la escuela. El ruido sobresaltó al moreno, que oía los gritos distorsionados de sus amigos a través de la puerta de madera.
Antes de que el de ojos azules se diera cuenta, un profesor había alejado a sus amigos de la puerta, posiblemente para ponerlos a salvo.
Unos momentos después, Freddy logró encontrar el valor para salir de aquel cuarto. Casi inmediatamente, el olor a humo y el calor lo golpearon en el rostro. ¿Cómo había podido avanzar tan rápido el fuego?
El moreno empezó a toser, sintiendo como sus ojos lloraban a causa del humo. Aquello parecía el infierno.
En la lejanía podían escucharse los gritos de aquellos que habían quedado atrapados en las aulas.
El joven cayó al suelo, sintiendo como sus fuerzas empezaban a abandonarle. Al parecer le monóxido de carbono del humo le estaba haciendo efecto muy rápido, haciendo que se ahogara lentamente.
-Espero que no te estés planteando que vas a morir.- Una jovial voz hizo que el chico mirara hacia las llamas. -En mi opinión, aún eres demasiado joven.-
Freddy abrió los ojos de par en par, dado que la escena que tenía ante sí era totalmente surrealista: una joven, con cola y orejas de gato, estaba de pie entre las llamas, las cuales parecían no afectarle de ninguna forma, al igual que el humo.
-¿Pe... pero qué?- El moreno miraba a la joven lleno de confusión. Ella tan solo se acercó a él y le tendió la mano.
-Vengo a daros la oportunidad de vivir de forma independiente, además, claro está, de no morir entre estas llamas.- La muchacha sonrió, mostrando unos agudos colmillos. -¿Qué me decís?-
El chico tan solo lo dudo un par de segundos, Fred también parecía querer aceptar la oferta de la extraña joven, no querían morir. Tomó la mano de la chica, que lo ayudó a ponerse en pie sin apenas dificultades.
-Bueno, mi nombre es Niara.- La joven hizo una pequeña, aunque graciosa, pirueta. -Ahora debes seguirme. Eso si, pase lo que pase, no sueltes mi mano.-
Niara empezó a caminar hacia las llamas de fuego, como si estas no fueran peligrosas. Aunque Fred le dijo a Freddy que soltará la mano de la joven, este no le hizo caso y se aventuró en aquel fuego infernal.
El joven podía notar como el calor abrasador lo envolvía, como las llamas quemaban su uniforme y como el humo ardía en sus pulmones. Aquello era inhumano, aunque su compañera no parecía darse cuenta, puesto que caminaba por aquel largo pasillo como si el fuego no existiera. Cuando Freddy se fijó un poco mejor, se percató de que el fuego parecía alejarse de Niara, como si no quisiera tocarla.
El chico empezaba a sentirse cada vez más y más cansado, sentía que en cualquier momento, su cuerpo iba a colapsar. Cuando estaba a punto de perder la conciencia, sintió algo fresco en el rostro.
El moreno abrió los ojos, que no recordaba haber cerrado, y se dio cuenta de que ya no había fuego a su alrededor y que tampoco se hallaba en la escuela. Ante sus ojos había un pequeño lago, con una espesa vegetación rodeándolo. Además, una suave lluvia caía sobre el lugar, aliviando y sanando milagrosamente las quemaduras del joven. Él solo miraba aquel lugar, respirando el aire puro y fresco, aliviando así el dolor que el humo había causado en sus pulmones.
-Bienvenido a Wonderland.- Escuchó decir a Niara. Sin embargo, cuando se dio la vuelta para buscarla, no encontró ni rastro de aquella joven.
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1291 palabras
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