Pez de quinta
The pirate and the merman 5
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Pez de quinta
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-Lay mi amor, te estoy hablando- ChanYeol comenzó a picar la mejilla del tritón de aleta oscura con una sonrisa –YiXing, oooi-
-ah, ¿Qué?- el despistado pelinegro salió de su mundo de nubes y miro con ternura a su pareja
-¿en qué piensas tanto cariño? ¿Ya te decidiste a tener sirenitos conmigo?- Yeol beso fugaz los labios del más bajo y se soltó a reír cuando todo el color rojo subió por el rostro contrario
-¡ChanYeol!- exclamo Lay dándole un manotazo en la espalda al mayor –que aún no es tiempo y menos si sigues molestando a BaekHyun- el pelinegro cruzo sus brazos
-¡yah! ¡Pero si lo hago para que ningún pez de quinta se le acerque!- se defendió el de orejas grandes moviendo los brazos
-pero sabes que ya no debes de hacer eso, Baek ya no es un niño pequeño que se escondía en tu aleta- Lay le jalo un poco la oreja manteniendo una pose firme –tiene que aprender a nadar solo, sé que siempre vas a cuidarlo y no eres el único pero debes dejar que aprenda a valerse más por sí mismo-
-bien- el castaño acepto a regañadientes y tomando las manos del pelinegro se agacho un poco para poder juntar sus labios –aunque si llega un idiota y le intenta hacer daño no me contendré-
Lay soltó una risa y pego su cabeza a su pecho –no serás el único- sonrió cerrando sus ojos –aunque si pudiera pedir que este bebe nuestro fuera como Baek, lo haría- susurro sin pensar
-sí, espera ¿Qué?- ChanYeol dejo su sonrisa y separo al más bajo de su cuerpo sin soltar sus hombros -¿Qué dijiste?-
YiXing palideció y comenzó a removerse nervioso –d-digo que también cuidare de Baek y... y ¡oh corales, mira la hora!- el pelinegro se zafo de su agarre y emprendió la huida
-¡YiXing!- Yeol estaba a punto de seguirlo cuando una aleta de color rojo fue percibida de reojo por su superdotada vista -¿Qué rayos?- movido por la reciente curiosidad siguió a aquella aleta roja hasta que se detuvo en una zona que no conocía
Se escondió tras una roca grande y asomo la cabeza para poder observar pero aquella curiosa aleta ya no estaba. Salió de su escondite reprochando que lo había perdido de vista, revolvió su cabello y recordando el asunto con Lay, se marchó en su búsqueda. Cuando el mayor se fue, una cabellera rubio platinado se dejó ver a través de una roca.
-casi me encuentra- susurro BaekHyun con una mano en su pecho -¿Pero que es este color?- el rubio agarro un espejo en forma de concha para mirar su pelo
Nunca lo había visto de ese color, él sabía que cuando una emoción o sentimiento lo inundaba tanto, su aleta y cabello se tornaban de ese color. Era el único tritón que podía hacer eso, aunque dicha peculiaridad estaba oculta de todos excepto del rey de los mares, Tao, Lay y ChanYeol. Se había ocultado de este último para no darle explicaciones de su nuevo color y así descubriera que subió a la superficie. D.O le había prohibido estrictamente rebelar su secreto ya que podría ser peligroso. BaekHyun no entendía por qué pero no quería que su padre se enojara más de lo que ya lo hacía enojar.
Con un sentimiento de abatimiento comenzó a nadar hacia uno de sus campos de flores hermosas y de color cristalino, tomo un pequeño puño con todo y raíz y las coloco en una pequeña bolsa para transportarlas. Mientras nadaba comenzó a tararear y cantar.
No puedo verte pero te intento encontrar
Trato de oírte y no puedo escuchar
Vi lo que nunca pude ver
Oi esas cosas que no escuche
Porque cuando te fuiste, me enseñaste el poder de creer
Oh...con este amor invernal
No puedo verte pero te intento encontrar
Trato de oírte y no puedo escuchar
Detuvo su canto cuando llego a una zona llena de luz y agua de hermosas tonalidades llenas de brillo. Paso la pequeña cerca formada por largas enredaderas marinas, nado entre las piedras reflejantes con inscritos y se detuvo al ver un mausoleo con adornos de flores y coronas. BaekHyun dejo sus flores junto con otras que también había llevado el y cerro sus ojos pasando sus dedos por la fría piedra con inscripciones.
-buenos días papa- el rubio se recostó en un pequeño huequito dentro del mausoleo -¿Cómo estas por allá? Aquí las cosas van bien, tengo muchas cosas que contarte- una nueva sonrisa surco sus labios
BaekHyun le conto acerca del festival, de cuanto había comido y bebido, de cómo ChanYeol se echó encima el pastel de flor cuando su aleta golpeo la mesa y dicho pastel aterrizo en su pecho. Le conto acerca de lo que Lay le estaba enseñando, técnicas sencillas de curación de peces y caballitos de mar. También hablo de como XiuMin le había intentado enseñar de nuevo a cabalgar a un tiburón blanco, el mayor era muy buen amigo de dichas criaturas pero estas cada que veían al rubio hacían fiesta y se portaban renuentes pues no tolerarían que el príncipe se lastimara, MinSeok se había rendido después de ver como los tiburones no dejaban a BaekHyun solo ni un momento mientras nadara por sus dominios.
-¿puedes creerlo? Incluso uno de ellos se ofreció a llevarme en su lomo para que no nadara- la risa del rubio era lo único que se escuchaba en aquel cementerio marino –pero todos son muy amables y fuertes, entiendo porque respetan tanto a MinSeok-hyung- el chico observo como un delgado destello de luz atravesaba al mausoleo y un par de recuerdos más fuerte llegaron a sus labios
Sus labios se torcieron y su mirada decayó de emoción –papa D.O me regaño de nuevo, no fue mi intención desobedecerlo pero no puedo evitar sentir muchas ganas de subir- Baek cerro sus ojos pasando de nuevo sus manos por el nombre escrito en la roca –también mi cabello obtuvo un nuevo color y no sé por qué pero paso desde que volví de ver a SeHun- cubrió rápido sus labios y miro a todos lados
No había una persona llamada SeHun en los siete mares, si alguien más que no fuera Tao le escuchaba decir aquel nombre sabría que es una criatura fuera del mar y eso, sería muy malo.
-no es malo, le devolví su collar aunque no recuerdo como lo encontré pero cuando estuve tan cerca de el mi cabello se puso así, quería decírselo a alguien pero tengo miedo- y como si recibiera respuesta sintió una pequeña caricia en sus mejillas –sabía que tu entenderías...-
Los ojos miel de BaekHyun comenzaron a humedecerse, sus mejillas se tornaron rojas, su cabello y su aleta comenzaron a palidecer como si una ventisca de hielo lo estuviera cubriendo, su pecho comenzó a doler e irremediablemente finas gotas de brillo comenzaron a mezclarse con el agua a su alrededor.
-te extraño mucho... mucho- el rubio temblaba aferrándose a aquella roca con el nombre de su otro padre
Cada semana, BaekHyun emprendía un viaje largo para ir a visitar a su padre. D.O no estaba enterado de que era tan seguido pero sabía que aquellas bellas flores cristalinas las llevaba su hijo para su padre, el rey siempre había hecho notar su gusto por aquellas flores.
La muerte del antiguo rey de los siete mares era un tema muy doloroso para la familia real pero para BaekHyun era como una continua puñalada en el corazón hecha por KyungSoo. Tal situación era secreta para todos excepto el círculo cercano a la familia, conformado por los dos guardias reales: ChanYeol y XiuMin y los dos curanderos: Lay y Tao, todos amigos de la infancia de los reyes.
Así era, KyungSoo se volvió distante y muy estricto con su hijo tras el accidente que dejo al océano sin un rey. Solo el círculo cercano sabia el verdadero motivo, para los demás era un estricto control y protección del rey hacia el príncipe. Creían que a espaldas de los ojos del pueblo, el rey mimaba a su primogénito y lo llenaba de amor. Estaban tristemente equivocados, D.O había dejado de darle las buenas noches a su príncipe con un beso en la frente, había dejado de acompañarlo a desayunar, dejo de escucharlo cantar, dejo de abrazarlo, dejo de protegerlo de las pesadillas. Nadie más, ni el círculo, sabia cuan abandonado había dejado al príncipe. BaekHyun creía que el odio de su segundo padre era merecido, creció por dos años con esa idea y termino creyéndola.
Sus lágrimas solo eran libres de salir en presencia de su padre en el mausoleo y del círculo real pues sabía que ellos consolarían su dolor. KyungSoo no fue el único que dejo de hacer y darle cosas a su hijo, BaekHyun también dejo de hacer y dar muchas cosas con D.O.
El príncipe dejo de sonreír frente al rey por miedo a recibir un ceño fruncido, dejo de abrazarlo con emoción al cruzarse por el palacio, dejo de besar sus mejillas, ya no salían al jardín a cuidar de las flores o los animales, ya no le pedía que le leyera un cuento, dejo de pedirle que se quedara con el hasta que se durmiera y los monstruos en sus pesadillas no le hicieran daño. Dejo de pedirle cariño.
Ponerse del lado de uno estaba bastante difícil aunque los motivos para querer más a uno fueran mayores, no podías elegir. Ninguno merecía esa soledad ni ese dolor.
Un rey inexperto, gobernando y soportando el dolor de la pérdida del amor de su vida, tratando de educar y proteger al único hijo fruto de ese amor... sin poder evitar cegarse por el resentimiento hacia su propio hijo, KyungSoo no podía evitar culpar a su sangre de la muerte de su amor.
Un príncipe joven, tratando de soportar la carga del odio de su segundo padre y la culpa de la muerte del primero. Siendo castigado continuamente por aquella tragedia mientras intenta ser un orgullo para su reino y lucha contra su curiosidad por el mundo fuera del agua.
Dos corazones destrozados por la misma tragedia, tan separados entre sí a pesar de compartir la misma sangre, tan lastimados que la idea de volver a sonreírse parece tan imposible.
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-¿A dónde vas hijo?- pregunto una elegante mujer sin soltar la taza de té –Melissa no tarda en venir, más vale que te pongas algo más presentable ¿Qué son esas fachas?-
-al pueblo a comprar un nuevo libro- respondió seco sin que vieran una mueca de desagrado al escuchar el nombre de la chica –me cambiare cuando vuelva- chasqueo la lengua, no sabían que se vistió así para pasear por el pueblo sin ser reconocido
-¿no tienes suficientes libros ya? Deja de mezclarte tanto- bufo su madre de regreso –eres un príncipe, no un plebeyo-
-es Mi pueblo y es Mi gente, por lo menos puedo darme esa libertad- subió un poco su tono de voz y salió directo a las caballerizas por la puerta anexa a la cocina
Negó a su sirviente que preparara su caballo con todos los accesorios que debía llevar siendo el corcel del príncipe, se quitó la cara chaqueta que portaba y se la entregó a su sirviente. Ese día saldría como un chico normal y no como el príncipe de Yehet. Se calzo unos tenis no tan viejos, unos pantalones casuales y una sudadera azul marino. Subió a su caballo y emprendió el camino al pueblo por una ruta diferente para evitar que supieran que venia del palacio.
SeHun adoraba sentir el viento golpeando su cuerpo mientras montaba su caballo, le daba la sensación de poseer alas y peinar los extensos caminos en su reino. Era lo más cercano a libertad que poseía, la disfrutaría lo más que pudiera antes de ser encarcelado a una vida en las cuatro paredes del palacio y con una mujer que no amaba.
Cuando llego al pueblo se colocó la capucha de su sudadera y bajo de su caballo, aunque odiara a la realeza de su país, amaba a su pueblo. Siempre había sonrisas que regresar, SeHun fue recibido con alegría y ánimo. Camino a la biblioteca y dejo su caballo atado a un poste fuera del local, el dueño lo reconoció al instante.
-su alteza, ¿en qué le puedo ayudar?- el buen hombre susurro mirando hacia arriba dada su avanzada edad y la altura del castaño
-buen día, quiero un libro sobre tritones y sirenas por favor- SeHun sonrió agradecido de la discreción del anciano y lo siguió hasta una zona especifica
-aquí puede encontrar algunos datos sobre esas bellas criaturas pero le recomiendo este- el abuelo saco un libro bastante viejo con hermosos adornos en la pasta –ha estado aquí bajo mi protección desde que aquel maravilloso reino cayo- susurro con infinita nostalgia
-abuelo, ¿usted estuvo en aquel reino?- el príncipe comenzó a intrigarse
-y conocí al mismísimo príncipe, tan amable y fuerte- el anciano no pudo evitar liberar algunas lágrimas –el príncipe ayudo a este anciano a escapar cuando joven-
-¿Cuándo joven? Abuelo, ¿Cuántos años tenía en ese entonces?-
-tenía 23 años, su alteza... han pasado 56 años y a mis 79 años aún recuerdo la bondad de mi príncipe- el abuelo froto un colguije de su cuello en forma de esfera de estrellas, el símbolo del reino perdido de Kkaebsong
-suena tan maravilloso como en los libros- SeHun le dio un breve abraso al anciano y guardo el libro en su bolsa -¿Cuánto es, abuelo?-
-no, mi señor- el hombre negó con las manos –le estoy confiando mi tesoro, sé que en sus manos tendrá una buena vida- el brillo en los ojos del príncipe le saco una sonrisa al encargado
-¡muchas gracias!- el castaño se inclinó con mucho respeto y salió con una sonrisa
SeHun no subió a su caballo, tomo la rienda y camino al costado de su corcel por el pueblo. Las ansias por comenzar a leer su regalo lo hicieron caminar más rápido, compro unas cuentas frutas y regalos para YiFan y para él. Al pelinegro le apasionaban los instrumentos de viento y los silbatos. Cuando paso por una obra dirigida a los infantes recordó al hermoso chico que le devolvió su collar, el collar que había recibido de un hombre joven que estaba entrenando en la playa cuando SeHun tenía 8 años. Era valioso por la admiración que sintió por aquel joven de piel morena que se negó a decirle su nombre, le enseño al pequeño SeHun que debía proteger sus deseos y personas amadas con toda su alma. Aprendió más de aquel hombre que de sus padres o de los libros y cuando aquel moreno le comunico que debía regresar a su hogar con su esposo y su hijo a quienes más amaba, SeHun estuvo llorando.
El dije alrededor de su cuello fue la promesa que le hizo a aquel hombre de ser tan grande y fuerte como él, proteger a su pueblo y a sus personas amadas, esforzarse por ser un buen rey y un excelente esposo y padre. El joven se quedó en la playa mientras SeHun volvía al palacio. Aun ahora admiraba más a aquel desconocido que a su propio padre. Esperaba estar cumpliendo bien su promesa y que aquel hombre ahora padre, viviera muy feliz con su familia.
Sonrió de nuevo y con un mayor ánimo se dirigió a la playa. Una vez en la misma zona donde lo conoció empezó a caminar por ahí, tenía ganas de volver a ver a aquel chico de ojos como el sol.
Se detuvo en seco, sintió una punzada en su cabeza justo después de comparar los brillantes ojos del chico con el sol. No lo pensó, las palabras simplemente llegaron a su mente.
-ojos del color del sol... los ojos del sol- musito sobando su cabeza dejándose caer de rodillas sobre la arena hasta que pasara el dolor –maldición que dolor- se quejó haciendo muecas
-¿estás bien?- solo basto esa dulce voz para sacar al príncipe terrenal de su dolor -¿SeHun, te duele algo?-
-BaekHyun...- y una sonrisa cálida adorno los labios del chico llamado Oh SeHun
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Comenzare a poner el color de cada uno para evitar confusiones
D.O: cabello negro, aleta color verde olivo, ojos café claro
BaekHyun: cabello rubio platinado, aleta azul turquesa (cambian con su ánimo y emociones) ojos miel
YiXing: cabello y aleta negro azabache (aleta con tonalidades claras) ojos café
ChanYeol: cabello caoba, ojos cafés, aleta naranja oscuro
Tao: cabello y aleta color vino claro, ojos avellanas
XiuMin: castaño, cola color vino con degradado, ojos café
SeHun: cabello y ojos café
Kris: cabello negro y ojos avellana
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Pd: imagen de Sehun en el fic
Pd. Pd:
Kkabesong~ gracias por leer y comentar.
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