Peonías

Tal vez hace un par de años se hubiera sentido humillado, pero a través de sus ojos grisáceos y sus sentimientos desesperados, no dudo en envolver suavemente el ramo de pétalos rosas entre sus brazos y apretarlo contra su pecho.

"Mis sentimientos son demasiado para contar."

Decía la pequeña carta en acompañamiento con el ramo.

Las flores eran brillantes y claras, pero la esencia que destilaban poco a poco se estaba desvaneciendo.  Tragando nerviosamente, Ace dejo el ramo en el lado del estante y caminó hacía el sillón.

Las gotas de agua salpicaron con cada paso que daba y resonaron en el techo de su pequeño departamento. Su rostro enrojecido le dio la bienvenida cuando al sacar su celular, su cara se reflejo en la pantalla de inicio. 

Al sentarse, sintió como su corazón latía con rapidez y no pudo evitar que destello de vergüenza lo invadiera, era como si fuera un adolescente en plena pubertad buscando cualquier pretexto por el cual ilusionarse.

¿A quién se le habría ocurrido mandarle tal cosa? Se preguntó Ace así mismo.

Era tarde y el cielo se estaba oscureciendo, el cansancio del día todavía lo seguía arrastrando desde que acabo sus clases en la universidad y no tenía tiempo de lidiar con cosas nuevas y mucho menos con sentimientos extraños que revoloteaban en su pecho como pequeñas mariposas.

Desbloqueando su teléfono, se dirigió directamente a sus contactos y le escribió a la única persona posible que podría entender su situación.

"Sabo ¿Estas ahí?"  Escribió Ace. Su hermano rubio sabría que hacer, especialmente si algo se relacionaba con flores.

"¿Pasa algo?" Respondió Sabo después de unos segundos.

"Nada importante, es solo que recibí algo hoy cuando llegué a casa :/"

"¿Qué cosa?"

"Nada malo, solo un ramo de flores, eso es todo."

"¿Flores? ¿Qué tipo de flores?"

"Ehh son de color rosa."

"Genial Ace. Gracias por tu descripción :)"

"Callate, no me gusta tú sarcasmo ;("

"Esta bien :)"

"En serio, Sabo." Ace empezó a morderse las uñas con nerviosismo mientras volteaba a ver al ramo en la esquina. "¿No creés que es raro?"

"Meh, un poco."

"¿Solo un poco?"

"No me sorprendería si tuvieras algún tipo de admirador secreto."

"Callate no es así."

"¿Cómo lo sabes?"

Resopló Ace. Claro, un admirador secreto, primero tendría a alguien dispuesto a matarlo antes que un admirador secreto.

"¿Venía algo más aparte del ramo?"

"..."

"Ace."

"..."

"Vamos, mándame una foto."

"Bien, venía una nota aparte."

"¡Ja, lo sabía!"

"¡Sigue sin ser un admirador secreto!"

"¿Entonces qué sería?"

"No lo se... ¿Tal vez alguien que le habré pasado la tarea?"

"Mal intento. Ahora mándame una foto del obsequio."

"Eres demasiado insistente." Ace negó con diversión antes de tomarle una foto al ramo y enviársela a su hermano.

"Oh. Por. Dios." Respondió Sabo emocionado.

"No te emociones."

"¡Esas son peonías!"

Ace alzo una ceja con escepticismo.

"¿Y?"

"Las peonías simbolizan la timidez, la amistad fuerte, el deseo y la fortuna de tener algo. Tal vez esta persona quiere decirte que te aprecia pero es demasiado tímida para hacerlo."

Ace frunció los labios y tarareo tratando de pensar en las personas cercanas a él. "¿Quién crees que sea?"

No tenía muchos amigos, pero los pocos que tenía eran bastante valiosos para él.

"Tal vez deberías dejar que siga mandando ramos, esperar y todo eso."

"¿Crees que siga mandando flores?"

"Probablemente."

"Bien, como sea, estoy cansado, iré a dormir."

"Buenas noches, mándame actualización mañana."

"Si, si, buenas noches chismoso."

Ace negó con diversión rodando los ojos antes de salirse de la conversación. Tal vez no debería haber dejado que Sabo viera tantas películas durante la adolescencia.

Estirándose, volteó a ver nuevamente el ramo y suspiró.

Tal vez mañana sería mejor.


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