|Capitulo 36|

En los últimos días, desde que he decidido dejar a Hipo a un lado, y seguir con mi vida todo me ha salido de maravilla. Realmente Zellie tenía razón, la arquería era lo mío, no podía creer cuanto tiempo había perdido.

He salido a montar a caballo, en el quidich es asombroso pero no soy tan fan, además, en mis clases me ha ido mejor. Sin embargo,  hay algo inusual, Hipo se ha comportado de una manera muy extraña, va a verme a mis entrenamientos, pasa por mi después de mis clases, me empieza ha decir cómo puedo mejorar y me ha hecho un arco para que pueda irme mejor.

Aprecio cada una de sus gestos, pero realmente no son necesarios, el arco que me dio mi padre es el mejor, los salones no están muy lejos de los otros .
Ahorita quiero aventuras que el mundo asombro, quiero encontrarme a mi más que otra cosa.

En estos momentos me encuentro arreglándome para poder ir a la fastidiosa fiesta que va a dar la escuela. Al estar mi cabello extremadamente chino miraba mi vestido con mucha duda, era demasiado atrevido para mi, no estaba acostumbrada.

Escuche como mi compañera Ariel entraba al cuarto.

—¡Merida!—. Exclama sorprendida, dejando la puerta abierta en su totalidad—¿Así irás al baile?—. Miro mis chinos y asiento ligeramente—. Pensé que los peinarías un poco, ya sabes con adornos, caireles más definidos, y am...menos esponjosos.

—¿Peinarlos?—. Tome uno estirándolo y soltándolo con delicadeza, haciendo que el chino volviera a su lugar.

—¿Te ayudó si quieres?— toma mi mano con fuerza y me jala hasta colocarme enfrente de su buró, donde saco un tenedor y empezó a enrollarmelo, pero este se atoró, haciendo que fuera doloroso aquella acción.

Después de eso, me coloco un moño gigante de la cabeza y me maquillo de una forma que era demasiado extraño, incluso me puso un lunar en el rostro.

—A Hipo le vas a gustar, ahora si—. Me levante maltrata y volteo a verla.

—¡Ariel!—. Ella me ve asustada y yo la miro unos minutos para después suspirar cansada—. Te agradezco la ayuda, pero no quiero gustarle a Hipo, me he dado cuenta que me gusta estar sola y quiero seguir conociéndome ¿sabes?—. Me quite aquel moño y empecé a limpiarme la cara. Una vez limpia me mire al espejo y empecé a desenredarme el tenedor.

Lo dejé en aquella mesita en forma de coral y volte  con una sonrisa. Ella me mira con un poco de tristeza y coloco mis manos en sus hombros regalándome una sonrisa.

—Tranquila Ariel, no todas las princesas buscamos un príncipe que nos salve, muchas nos...salvamos nosotras mismas—. Exprese con tranquilidad y camine hasta mi cama para ver el vestido.

—¿Pero el amor llega cuando menos lo esperas?—. Volteo con una sonrisa.

—Lo se, pero ahora, el único amor que necesito es el mío—. Le guiño un ojo y tomo el vestido.

(•••)

Bajo las escaleras con mucho cuidado. A lo lejos pude ver a Zellie tomar la mano de a Flynn, realmente Zellie siempre ha querido una historia de romance, y ahora la está viviendo, obviamente no con el si no con Jack. Quien al principio a quedado maravillado por Elsa, al verla a quedado embelesado por mi amiga.

Al bajar tomo la mano de Hipo y caminamos hasta el gran salón colocándonos alrededor de los participantes de la cop. Miraba al rededor apreciando cada adorno mágico que llenaba de alegría y de elegancia el lugar.

Posteriormente mire hacia enfrente esperando que la música empezara a sonar. Mis ojos se pusieron en Brutilda, quien había aceptado la invitación de Patan. Ella me miraba con mucho enojo y resentimiento.

—Vaya, creo que Brutilda si esta molesta conmigo—. Le exprese a Hipo en un susurro—¡Me has metido en un problema innecesario!—. Exprese en un susurro molesto. Hipo busca con la mirada a Brutilda, la cual le desvía la mirada enojada.

—Por ahora es lo que menos me preocupa—. Lo volteo a ver sin entender. En poco tiempo el tiene que regresar a Berk con todo y su pandilla, eso incluye a Astrid y Brutilda.

—Papá quiere que me case con Astrid—. Volteo a verlo con asombro, el me mira por unos segundos y regresa la mirada hacia enfrente—. Yo la verdad le dije que me gustaba otra persona.

—Hipo—. Me interrumpe

—Yo...yo le dije que ya tenía a otra persona, alguien con el que puedo ser yo mismo. Le dije que es intrépida, audaz, veloz, hermosa, inteligente, que tiene unos ojos muy, muy y y una sonrisa que ilumina todo el lugar—. Yo lo mire con asco, no puedo creer que ves de esa forma a Anna, ella tiene una risa que se parece a la de un puerquito que disfruta revolcarse en el lodo.

<<No hay duda que el amor es ciego>>, pensé. Yo la buscaba por todos lados, pero al parecer ella ya tenía una pareja. Habi venido al baile con un chico que me parece que es del lugar de donde ella es.

—Hipo, creo que tendrás que cambiar tus planes—. El me mira triste y le pongo mi mano en su hombro—. Anna vino com Kristoff. El me mira sorprendido y voltea a buscarla, la mira unos segundos y sacude su cabeza.

—¿Que? ¡No!—. Rueda los ojos.

—Hipo...dejare la escuela—. Voltea a verme sorprendido. Yo lo veo de igual forma, mi boca hablo primero. Realmente fue un vomito de la verdad, no lo sé. El me mira sin entender.

—¿Qué? ¿Como que? ¿Tu que?—. Expresa entre tartamudeos. Yo lo miro a sus ojos color verde que estaban llenos de duda.

Se que el me estaba diciendo algo sumamente importante, pero ya no quiero escuchar más sobre Anna, ni de Astrid, ni de nada. Realmente ha sido un martirio para mí.

Hipo, solamente me ve como una amiga, una hermana, jamás me verá como algo más y estoy bien con eso. Realmente creo que ya he sufrido bastante.

La decisión que he tomado tan de repente me impacta a mi también, realmente no lo pensé, solo lo dije, solo pasó. Suspire para poder concentra y conectar mis palabras.

—Hipo, hace mucho tiempo, no me dedico tiempo a mi, no me veo a mi, no me valoro a mi. Quiero actualmente vivir aventuras, quiero ser libre, forjar mi destino—. Volteo a ver a Zellie—. Tú tienes un don con la magi, Jack tienen un don, Zellie tiene un don—. Volteo a verlo—. Yo no tengo nada que me una a la magia, solo mi barita—. Exprese con un poco de tristeza—. No son las clases que necesito en mi vida. ¿Entiendes?—. Cuestione y el me quita la mirada para mirar hacia enfrente.

Realmente es difícil aceptar cada una de las cosas que he dicho, pero seamos sinceros yo no tengo lo necesario para estar aquí. Mis padres me metieron para estar cerca de Zellie y que pudiera relacionarme. Ni es que le pase la culpa a otra persona, pero nunca he vivido por mi.

—Mery yo—. Tocó mi mano con su hombro.

—Se que estabas feliz por contarme lo de tu compromiso con Anna—. El me mira sin entender—. Pero solo por hoy, solo presta tu atención a mi.

Pov Hipo.

Sus ojos azules se metían como agua entre las rocas a mi alma. Tenía el anillo en mi bolsillo, tenía las palabras en mi boca. <<Merida, no es a Anna a quien amo, es a ti>>, pero por Odin, no pude.

Tal vez no es que no pudiera decírselo, pero creo que por primera vez, no estaría siendo egoísta, al contrario, estaría complaciendo su anhelo, su deseo. Todo lo que ella me ha dicho es verdad. Ella se ha preocupado por complacer a todos menos a ella y creo que esta ves es momento de complacerla a ella.

Tome su mano con delicadeza, mirando fijamente su dedo, el cual anhelaba verlo con un precioso anillo. Aún lo dude, por unos segundos. Me acerque su mano a mis labios dándole un beso delicado.

Merida tenía sus chinos rebeldes, no usaba un peinado ridiculo, moños o algún adorno tonto, lo dejaba ser, no uso nada de maquillaje, solo un poco de rubor y algunas sombras en sus ojos.

—Vamos a bailar Meri—. Ella sonríe ligeramente y caminamos hasta la pista de baile.


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Mericcup time, ya era necesario, muy necesario. ¡Demasiado! Aunque realmente sea un poco triste.

FINAL PROXIMO CAPÍTULO
DEJEN SU LIKE Y COMENTARIO
LAS AMO 🦋✨

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top