|Capitulo 33|
Estaba de un lado al otro, Jack iría con Elsa al baile y yo con Flynn, por algún motivo me pone nerviosa la situación.
Trenes mi cabello, lo llene de flores, y me puse un vestido lila, con unos zapatos bajos, ya que no estoy acostumbrada a usar unos de tacón.
La noche tenía otro presentimiento, el aire se sentía pesado, como si la obscuridad estuviera absorbiendo todo lo que estaba a su paso. Algo no me gustaba de esta situación. Mi mirada se centró en la Luna. Tener muchas vidas, muchos maestros, es difícil saber si he tomado la mejor decisión.
Mi alma no es mía, amo a alguien antes de conocerlo o saber quien es. Hoy nos toca compartir la misma luna, y mañana no se si habrá una separación o una fortuna. Nadie sabe que podrá pasar mañana, pero se que quiero amarlo hoy, como si fuera el último día. Se que esto es amor y se que esto es tan grande como el sol, como el universo mismo. Yo elijo amarlo hoy, por si no hay mañana.
Esta historia es de los dos, nadie sabe de amor, porque no conocen nuestra historia porque se que si la conocieran, posiblemente nos dejen amarnos por fin.
En eso entro mi compañera de cuarto. Volteo ligeramente a verla y ella suspira.
—Te ves preciosa—. Sonrió ampliamente—. Jack de seguro cuando te vea no podrá aguantar las ganas de estar contigo. Sonrió ligeramente al escuchar aquellas palabras y salí del dormitorio.
Justo al salir, me encontré con el director, el cual se acerca.
En su rostro pude apreciar algo, un poco de tristeza y melancolía, no tenía los ojos llorosos pero si parecía que había estado deprimido.
—¿Está todo bien?—. El volteo y trata de regalarme una sonrisa.
—Rapunzel, quiero que sepa un hechizo—. Me ha evitado el tema nuevamente. Yo lo mire y no quise volver a retomar mi pregunta.—. El hechizo es para convertir los libros en un collar. Hay una amenaza que viene por ellos y prefiero que tú los tengas, no están a salvo en Howards y si los llevas siempre contigo estaré más tranquilo.
Se acerca hacia mi y me lo dice al oído para que nadie escuchara. Posteriormente volteo hacia abajo y veo que Flynn estaba observándome todo este tiempo, en su mirada podría ver el asombro que transmitía, lo cautivado que estaba pero sobretodo, la admiración que ha tenido al verme. Estas palabras suelen ser incluso un poco vanidosas de mi parte, pero me ha dado un poco de tranquilidad ante aquella emoción.
—Espero que te la pases muy bien hoy, señorita Rapunzel.
Claro, puedo ayudarte a mejorar el texto para que sea más fluido y natural. Aquí te dejo una versión editada:
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**POV: Jack**
Había llegado la hora. Estaba tan nervioso que me arreglé desde temprano, dando vueltas y más vueltas en mi alcoba. Caminaba por los pasillos cuando me encontré con Hipo, sentado en un rincón, observando la flor que le iba a dar a Mérida. Me acerqué a él y me senté a su lado.
— Hipo, por fin te veo. Después de tanto tiempo, podemos platicar —le dije, tratando de aligerar el ambiente.
Él me miró, sonrió con tranquilidad y volvió a bajar la mirada.
— Lo sé, solo he estado distante porque necesitaba pensar las cosas —respondió en tono calmado—. Jack, ¿te puedo hacer una pregunta?
Lo miré con seriedad.
— ¿Alguna vez has sentido que te enamoraste de la persona equivocada? —preguntó, con un suspiro pesado—. Yo lo siento ahora. Creo que siempre estuve mirando de lejos, cuando solo debía voltear un poco y darme cuenta de que había alguien más que me estaba observando, alguien que me amaba por quien soy. Me ama con mis defectos...
— Te refieres a...
— Mérida —dijo, suspirando profundamente—. Nunca me había detenido a pensar en ella más allá de su título o de que es de Irlanda, un país que está en guerra con el mío. Pero ella... ella me ama por ser yo, dejando de lado esas tonterías —sonrió y negó con la cabeza—. Al terminar el baile, le voy a pedir que se case conmigo.
Mis ojos se abrieron con sorpresa. Le puse una mano en la espalda, dándole unas pequeñas palmadas.
— Wow, wow, wow. Mejor pídele primero que sea tu novia. Luego, cuando los dos terminen la escuela, ya pensarás en el matrimonio —respondí, intentando aligerar la situación.
— ¿Acaso a ti no te gustaría casarte con Rapunzel? —me preguntó, y me quedé en silencio por un momento. Era lógico que lo había pensado, pero en estos momentos, por alguna razón, todo se veía complicado.
— Hipo, Rapunzel y yo ya llevamos tiempo siendo novios. Si quisiera casarme con ella, lo haría, pero también quiero disfrutar de esta etapa —respondí, pensativo.
— Jack, sé que es un poco repentino decir esto, pero Rapunzel es como una hermana para mí. Estoy feliz por ustedes, pero si alguna vez le llegas a hacer daño, si la lastimas, no dudaré en apoyarla —dijo con seriedad, mirándome fijamente.
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