|Capitulo 29|

—¡Como que no estás enojada!—. Grita Merida, estaba en su cuarto. Hipo se había ido a escoger un boutonnière para Merida, es para el baile.

Me encontraba secando su cabello con delicadeza, mientras mi mente se desplazaba a ese recuerdo de Jack, no detuvo el abrazo de Elsa, realmente me asombro demasiado. No quise actuar mal, ni mucho menos. Supongo que el pidió perdón antes...en el lago o solo fue porque pensó que moriría.

El lago suele ser muy raro, realmente no entiendo nada de lo que me dicen las criaturas, tengo miedo de lo que vaya a pasar, si no estamos destinados, si realmente es él portador de la Luna, muchas incógnitas qué hay.

—¡Al menos hubieras dicho su nombre!—. En eso entra la compañera de Merida al cuarto, interrumpiendo nuestra charla.

—¡Oye Rapunzel!—. Expresó en forma de burla—.¿Dime que se siente que Jack haya invitado a Elsa al baile—. Deje de apretar mis manos para secar el cabello de Merida.

—Eso es imposible—. expresó Merida, levantándose y tirando la toalla—. Elsa es parte de los participan en el juego...

—¿Que? ¿Acaso no se enteraron?—. Mencionó rápidamente—. Elsa renunció a la competencia y Hans se tuvo que retirar de la misma. Ahora a ella la cubrirá Darcy y a él Lucas.

Merida se levanta rápidamente y sale de la habitación. Yo me he quedado perpleja ante aquellas palabras. Mirando a su compañera quien se reía con desdén por mi situación.

<<¿Acaso las palabras de Flynn eran ciertas? >> me cuestione rápidamente. Al darme cuenta que Mérida ya estaba lejos decidí salir de la habitación y seguirla.

Mientras iba por los pasillos quede impresionada por la condición que ya había agarrado en su nuevo club. Fue difícil encontrarla pero después vi el escándalo en un pasillo.

—¡Suéltame Zanahoria! —. Expresó Jack y corrí para separarlos. Merida me mira con enojo.

—Rapunzel, no piensas decirle nada a este mal agradecido.

—¡Merida!—. Exprese con enojo—. Basta.

—¡Tantas mujeres, tantas estudiantes y que podías haber invitado y tú anciano, invitas a tu ex!—. Expresó molesta. Suspire con preocupación y volteo a verlo quien al sentir mi mirada solo la agacha.

—Realmente no tuve otra opción, ella fue quien me invitó y como ella fue quien me ayudó en la competencia decidí aceptar —. Abrí los ojos al escuchar aquellas palabras <<¿ayudar?>>.

—¿Ayudar?—. Exclama Merida molesta. Sacándome de mis pensamientos. Jack, solo me mira con preocupación y con algo de remordimiento —. Quien te salvo de tu muerte fue Rapunzel, estupida cucaracha ponzoñosa

—Merida —. Exprese viéndola con molestia—. Ella me mira y volteo a ver a Jack.

—Amor

—¡Nada de amor!—. Grita Merida y ruedo los ojos.

—Oigan ¿que esta pasando?—. Llegó Hipo con una cajita verde esmeralda. Sonrió al ver aquel acto tan inocente, pero acabo en pocos segundos. Suspiro al encontrarme en esta problemática y volteo a ver a Jack

—Sabes que no haría nada para lastimarte—. Toma mi mano—. Se que tú me ayudaste, pero no puedo invitarte a ti porque estás en la competencia—. Antes de que pudiera decir unas palabras, alguien más se le adelantó y para mi sorpresa no fue Merida.

—¿Entonces no te molestarás si yo voy con ella al baile—. Me jala para quitarme del agarre de Jack, volteo y es Flynn. Jack lo mira con seriedad—Oh, vamos copo de nieve, tu llevas a tu ex, es lógico que otro invite a tu novia al baile, la cuidare por ti, aunque no se, no puedo evitar que en esa noche ella se enamore de mi.

Volteo rápidamente a Jack, quien ha apretado el puño con fuerza. Era evidente que esas palabras hicieron algo que Jack, fuera otra vez él.

—Me parece bastante justo Jackson—. Ruedo los ojos al escuchar a Merida hablar. Jack Frost era su nombre, no Jackson, suenan similares, pero no son iguales. Jack es un nombre corto, generalmente es un diminutivo de Jackson y John. En cambio Jackson se que es utilizado para apellido, pero el nombre significa " Hijo de Jack".

<<¡Basta, Rapunzel! No es momento de dar datos curiosos.

—Soy Jack—. Expresa molesto.

—Me da igual—. Expresó Merida enojada. En eso veo cómo Hipo se acerca a ella con una mirada demasiado tierna, una que no había visto en él nunca.

—Merida, ven acompáñame por algo a la cafetería—. Expresó Hipo, jalándola con cuidado. Volteo a ver a Merida sonrojarse por aquel acto.

—Rapunzel, por favor elige bien—. Dice antes de nuevamente jalada por Hipo.

He estado tan Merida en mi vida, que no me había percatado el vínculo que ya existe de esos dos. Realmente ella nunca soltó su mano nuevamente y el la mira con una sonrisa encantadora. Me sorprendí demasiado, no lo voy negar, pero también estoy feliz de que ese amor se haya hecho realidad y sobre todo correspondido. Volteo a ver a Jack quien suspira con pesadez.

—Está bien Flynn, no tengo nada con que la lleves al baile—. Me asombre por esta decisión.

—Genial—. Toma mi mano para besarla, pero Jack me jala contra de él. Fulminándolo con la mirada, Flynn solo sonríe para dar media vuelta y se va sin nada más que decir.

Suspiro y volteo a ver a Jack. Quien no podía quitar aquella mirada de seriedad que suele ser un poco característica de él. Suspire con fuerza.

—¿Jack?—. Lo miro con preocupación, pero él evita mi mirada y se pasa una mano por el cabello. La tensión en el aire es palpable, como si estuviera sosteniendo algo importante que no quiere compartir. Suspiro con fuerza, un tanto frustrada. —Desde la competencia, no... desde el incidente del lago, te he sentido algo distanciado. ¿Está todo en orden?—

Él guarda silencio por un momento, la expresión de su rostro cambia, como si estuviera eligiendo las palabras correctas para decir algo que no quiere. Finalmente, se deja caer en una de las sillas del pasillo, con un suspiro que parece más una carga que una liberación.

—No es que no confíe en ti, Rapunzel—. Su voz suena más cansada de lo que esperaba. —Es solo que... todo está cambiando muy rápido. Elsa, la competencia, este baile, Merida... siento que no puedo controlarlo todo. Y lo peor de todo es que no sé cómo explicártelo sin que pienses que estoy huyendo.

Mis ojos se suavizan ante su sinceridad, y me acerco a él, sin importar el barullo que sigue alrededor. Me siento en el borde de la silla a su lado, dejando que el silencio nos rodee por un segundo.

—¿Por qué no me lo dijiste antes?—, pregunto en un susurro. —Sabes que no tienes que cargar con todo solo, Jack. Estoy aquí, siempre.

Él me mira finalmente, y puedo ver la lucha interna reflejada en sus ojos. Me toma la mano con suavidad, como si fuera la única ancla que lo mantiene en este caos.

—Lo sé, Rapunzel. Pero... hay algo que no te he contado. Algo que podría cambiar las cosas entre nosotros.

Mis pensamientos se aceleran. ¿Qué más me está ocultando? Antes de que pueda preguntarle, Merida irrumpe de nuevo, con esa energía que parece no agotarse jamás.

—¡¿Y ahora qué?!—. Exclama, molesta. —¿Se van a quedar en el pasillo toda la noche como si nada hubiera pasado?

Me levanto rápidamente, sin saber cómo reaccionar. Jack también se pone de pie, pero no me suelta la mano.

—¿Sabes qué, Merida?—. Responde él, en un tono que nunca le había oído antes. —Creo que ya basta de tanto drama. ¿Puedes dejar de hacer que todo sea más complicado de lo que ya es?

Merida lo mira, sorprendida por su tono. Me toma un segundo darme cuenta de que es la primera vez que Jack se enfrenta tan directamente a ella.

—¿Así que ahora me vas a dar lecciones, copo de nieve?—. Responde ella, con una sonrisa que no llega a sus ojos.

—Merida, ya basta—. Intervengo, poniendo una mano sobre su brazo, aunque sé que nada de lo que diga la hará calmarse por completo. —Hoy es un día importante para todos, y no podemos seguir peleando por todo.

Merida me mira, claramente frustrada, pero algo en su mirada se suaviza, aunque sigue cruzada de brazos.

—Tienes razón—. Dice, con voz más baja. —Solo quería que todo fuera más sencillo. Para todos.

Jack asiente, y por primera vez en todo el día, parece que hay un pequeño alivio en el ambiente. Al menos, por un momento, el caos parece estar controlado.

—¿Sabes qué, Rapunzel?—. Dice Jack de repente, mirándome con una leve sonrisa. —Creo que necesitas una mejor sorpresa para el baile. Y tengo una idea. Pero... vamos a necesitar la ayuda de alguien.

Me quedo pensando por un instante, aún un poco confundida por la conversación. Pero su tono se vuelve más ligero, y algo en su actitud me dice que finalmente, estamos encontrando la manera de salir de todo este enredo.

—¿De quién necesitas ayuda?—. Pregunto, ahora más curiosa que nunca.

Jack me lanza una mirada cómplice, y por un segundo parece que toda la tensión que había en el aire se disuelve.

—De alguien que también sabe cómo hacer que las cosas sean divertidas, aunque no siempre lo parezca.

Puedo sentir cómo la incertidumbre comienza a desvanecerse. Tal vez, solo tal vez, lo que sea que Jack tenga en mente, pueda ayudarnos a todos a encontrar una salida de este caos.

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