|Capitulo 24|
¿En algún momento el sol le tuvo miedo a la obscuridad? Esa pregunta revoloteaba en mi mente, esto a raíz de mi sueño.
Me encontraba frente al lago, el aire estaba impregnado de un aroma humeante que significaba que había un incendio cerca, demasiado cerca. Podía presenciar el calor en mi espalda, como si las llamas estuvieran a escasos centímetros de mí. Tome aquella calidez como si fuera aquella llama que latía en mi interior. Al voltear, vi que todo a mi alrededor ardía. No entendía lo que estaba sucediendo; era como si el fuego fuera una extensión de mi propia alma, consumiendo todo lo que tocaba. Tratando de decirme un mensaje.
No sabia el porque me encontraba nuevamente en el lago, supongo que es el indicio de que algo se acerca o es un simple recuerdo, un recuerdo que estará marcado permanentemente.
Por algún motivo le tuve miedo aquellas grandes llamas así que empecé a caminar adentrándome al agua de aquel frio y misterioso lago hasta cubrirme por completo. Mi piel empezó a erizarse por el contacto del agua, estaba muy fría. Todo era silencioso, todo era oscuridad. Hasta que una hermosa melodía empezó a sonar. Miraba hacia enfrente para poder ver lo que había al fondo, pero no podía distinguir nada. Seguía flotando en aquella profundidad hasta que fue un poco más visible. Eran aquellas criaturas que se habían llevado a Mérida y a Hipo. Trate de lanzar un hechizo, pero fue inútil.
—Nosotras no hemos venido hacerte ningún daño— expreso una de ellas —solo queríamos advertirte de lo que estas a punto de vivir.
—Pero fue más grande tu desesperación por tus amigos, que el querer escucharnos—
Su apariencia ya no era la misma que tenían con anterioridad. Una de ellas toma mi mano para besarla. Ella me regala una sonrisa y después me da un beso en los labios. Quede impactada con la acción, pero sentí como tenía un poco más de oxígeno, me había pasado un poco de aire. Acaricia mi rostro para después irse, mi mirada se fija en otra sirena que se ha colocado enfrente de mi.
—Escucha con atención. Hay alguien de la oscuridad tratando de buscar venganza y la va a conseguir. Debido a sus actos, tu historia cambiara...
—El alma del sol...solo puede estar en un solo cuerpo, al igual que el de la Luna—menciono con delicadeza, mientras las demás tarareaban aquella canción melancolía—Una vida, por una vida. Un cuerpo por un cuerpo— Una de ellas se acerca a mí y toma mis manos con delicadeza.
—Realmente espero que no sea tarde— se acerca a mi oído—busca el hechizo canticos de aire y agua, en el grimorio de las Sirenas— Se aleja de mí. Seguía muy desconcertada por lo que estaba pasando— lo lamento mucho, pero no hay nada más que podamos hacer por ti y como te lo dije— hace una ligera pausa— espero que no sea demasiado tarde—. Volteo hacia atrás y aquellas criaturas ya no estaban. Al regresar mi mirada ya no me encontraba en aquel lago, ahora estaba en aquel bosque que se encontraba muy cerca de él. Llovía con fuerza, no podía ver absolutamente nada.
En aguas oscuras, susurran su pena,
Un canto de almas que el silencio condena.
Si no escuchas su eco, el destino se quiebra,
La luna y el sol, su danza se cierra.
Oye, oh mortal, su advertencia
Tu alma será el puente, entre el bien y el mal.
El lago reclama, su voz es de hiel,
Donaremos las sombras por un rayo de fe.
Bajo el cielo eterno, la leyenda oscura,
La vida se apaga, la muerte murmura.
Si el rayo no brilla, si el sol no vuelve
Las sirenas en llanto están
La historia se muere
Oye, oh mortal, su advertencia
Tu alma será el puente entre el bien y el mal.
El lago reclama, su voz es de hiel,
Donaremos las sombras, por un rayo de fe.
Mientras aquella melodía sonaba, caminaba con temor por aquel bosque, donde solo había obscuridad. Mis pies me encaminaron a un castillo que estaba bañado en fuego. Todo se derrumbaba poco a poco. La gente gritaba de desesperación, corriendo de un lugar a otro, tratando de apagar el fuego que estaba consumiendo sus cuerpos con rapidez.
Mi ansiedad crecía, no sabía cómo podía ayudarlos. En eso vi a lo lejos una cesta. Corrí rápidamente para poder cargar al bebé que yacía en él. Cuando lo destape, me di cuenta de que era una bebé, toque su manita para ver si tenía alguna señal de vida, pero había sido demasiado tarde, la bebe había muerto.
Camine hasta llegar aquel lago. Lagrimas empezaron a salir sin cesar. Coloqué la canasta en el agua y con mucho cuidado acosté a la bebé. Que hecho tan lamentable.
—Aunque ocuparas tu cabello no serviría de nada—volteo rápidamente era Jack—nació sin vida—. Más lagrimas salían con fuerza— si la arrojas al lago...sellaras por siempre nuestro destino.
—¿A qué te refieres? Solo le estoy dando un lindo final a un ser...
—Que jamás tuvo alma, nosotros sí, nosotros tenemos la oportunidad de cambiar nuestro destino—menciono con seriedad— Por favor no lo hagas
—Es solo una bebé...
—Una bebé que sellara nuestras vidas para siempre—alza su mano rápidamente. Mire hacia aquella canasta, la bebé siempre estará en un sueño eterno, pero no puedo permitir que su cuerpo sea abrazado por el calor del fuego, prefiero que sea acariciado por el agua y que la luna cante una bella melodía en su honor. Solamente acaricie su pequeño rostro y lo empuje con mucho cuidado para que empezara a flotar lejos del caos.
Volteo hacia atrás y aquel fuego se iba cesando. Jack había desaparecido y me he encontrado sola. La oscuridad se hizo poco a poco presente. Llantos, suplicas, gritos de desesperación fueron aumentando en mis sueños desde entonces. Algo me dice que estoy destinada a un final trágico.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top