|Capituló 22|


—¡¿Cómo que una recaudación de fondos?!—. Expresamos al unísono. Al ver aquel aviso en la pared, nos volteamos a ver. Era demasiado injusto, ambos no podíamos ofertar por el otro porque estamos compitiendo y se supone que esto ayudará a pagar ciertos gastos realizados en la escuela por lo que no permitían que fuera entre nosotros.

Volteamos hacia atrás para ver a Merida y a Hipo. Merida deja de comer su manzana abriendo los ojos como plato ante nuestra mirada, pasa su bocado sonriendo ampliamente y golpea con su codo en el brazo de Hipo, quien se encontraba dibujando en su cuaderno. Estaba tan concentrado que sacaba la lengua  al realizar cada trazo de ese dibujo. Al sentir los golpecitos de Merida, el alza la vista un poco sorprendido y se endereza, pasando su mano que sostenía su libreta hacia atrás. Merida pasa sus manos hacia atrás, entrelanzando sus manos, sosteniendo con ambas la manzana, sin dejar de sonreír. Hipo, pone su mano libre sosteniendo su carboncillo enfrente de su rostro, tose para aclara su garganta.

—No podemos ayudarlos—. Nos miramos un poco entristecidos por aquella confesión—. Iremos juntos al baile—. Vi como Merida alzaba sus hombros, apretando sus labios embozando una sonrisa. Rodé los ojos golpeando mi frente con mi mano.

—¡Yo no lo invité! ¡Te lo juro!—. Expresó por fin—. ¡Ya ni siquiera me gusta!—. Señala con su pulgar a Hipo.

—¿O sea no mentías?—. Expresa Hipo recobrando su postura encorvada. Ambas rodamos los ojos y suspiro. Tomó la mano de Jack y nos fuimos de ahí. Ahora que haremos, estábamos obligados a convivir con alguien que vaya a  comprarnos en la subasta.

El me abraza apegándome hacia él. Realmente me estaba volviendo dependiente de él y no quería agobiarlo. Además esto arruinaría lo nuestro ¿verdad? Solo es un baile de celebración por la victoria. Además aún nos faltaba dos competencias para que eso pasara.

—Tranquila, solo es una noche—. Me saca de mis pensamientos—. Debo de ir a clase, y si te sientas mal dime sí. Asiento con una sonrisa y se va. Volteo hacía atrás e Hipo y Merida habían ido en la dirección contraria dejándome sola.

—Rapunzel—. Volteo exaltada—. La princesa perdida—. Era Flynn. Suspiro con una ligera sonrisa. ¿Princesa perdida? Realmente no entiendo el por qué me ha dicho de esa manera—. Oye por cierto, gran show. La princesa no es tan indefensa después de todo. Dio, sin duda, el mejor espectáculo de la primera etapa—. Haciendo ademanes con las manos mientras hablaba.

Lo que se me hace muy raro, es que siempre que estoy sola, el aparece de la nada ¿acaso será su don? No, creo que estoy muy alterada aún por la competencia. Di unos pasos atrás mirando a nuestro alrededor pero ya no había nadie.

—Yo no diría que fue mejor mi...competencia —. Exprese dudosa. Regreso la mirada y ya estaba demasiado cerca haciendo que mis pies se enredaran. Estuve a punto de caer, pero me toma de mis manos, lo veo  a los ojos y me jala apegándome más a él. Sus ojos cafés brillaban con un toque de sinceridad y agonía, una combinación muy extraña para alguien tan feliz. Me llamo demasiada la atención aquella mirada.

—Por favor preciosa—. Fruncí el ceño—. Hiciste lo mejor, sabia que podías hacerlo. Tu determinación es imparable—. Se endereza y yo suelto su mano rápidamente mirándolo con el ceño fruncido. Realmente me incomoda que tenga esta clase de acercamientos, invadiendo mi espacio personal.

—Te recuerdo que tengo un nombre y es Rapunzel.

—Salud—respondió —. Yo siento que te molesta, no, te da miedo que tu noviecito te escuche y te vea conmigo—. Me mira de reojo, con media sonrisa. Escalofriante a primera estancia.

—No, ese no es mi miedo—. Me mira con seriedad—. No quiero  fallarle, a pasado por tanto en toda su larga vida.

—Cariño, ¿crees que realmente le interesas?—. Lo mire de arriba a bajo—. El solo te está utilizando para darle <<celos>> a su exnovia que es como su hermana gemela—. Suspire con pesadez. Realmente se estaba entrometiendo en un tema que no le compete. No conoce a Jack, como para juzgarlo de esa manera tan sadica, tan vil como esa.

—Eso no es verdad—. Alza los brazos y empieza a caminar—. No digas que no te lo dije—. Expresa para poder irse de aquí.

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