|Capitulo 21|
Pov Merida
Cuando estaba sentada, esperando que comenzara el concurso, sentí como se sentaban a un costado de mí. Volteo ligeramente encontrándome con Haddock, me quedé un poco sorprendida, pero decidí ignorarlo, buscando si no había otro lugar disponible
—Espero que no te moleste —. Expreso haciendo que volteara. Realmente me molestaba, pero al final supongo que entendí por completo sus acciones. Cuando una persona está enamorada, hace cualquier cosa por ella, yo lo hice y sería muy injusto de mi parte que me indignara. Se que, si hubiera estado en su posición y el fuera mi pareja, lo hubiera hecho.
—Solo no vuelvas a desconfiar de nosotras — mencioné con media sonrisa, él sonríe y me extiende su mano, y vi una pulsera particular, pero decidí ignorarlo. Rodé los ojos y la tomé. Sonreímos y volvemos a colocar nuestra atención en aquella arena que antes era un estadio.
—No puedo creer que mi padre se allá prestado para esto —menciona con disgusto. Sabía que tenía problemas con su padre por la forma en que veía a los dragones y se supone que había cambiado, pero al parecer, es muy complicado que las personas adultas cambien con rapidez de opinión. En algún lugar escuche que para que los adultos puedan cambiar de opinión es porque los hechos hablaron más que tus palabras.
Realmente no quise opinar nada, no porque no estuviera de acuerdo, pero realmente no tenía mucho que aportar al tema. Estaba más preocupada por mis mejores amigos que por los dragones en estos momentos, sobre todo por Rapunzel. Su espíritu es valiente, es inteligente, pero no le gusta mucho la violencia, por lo que tratara de que el dragón no salga herido.
Con forme pasaba las pruebas, notó que Hipo estaba relajado, ningún dragón salió herido, solo el de Jack, pero sé que es superficial, ese dragón contiene una capa de piel muy gruesa, su recuperación será rápida, además solo lo noqueado unos segundos. En eso vi a Rapunzel, mi respiración empezó agitarse con fuerza, por lo que me levante, me recargue del barandal y
—¡Tu puedes Zel! —sumándome a la porra de la casa de Ravenclaw. Agitando la bandera azul de su casa. A pesar de que mi casa es Griffindor, mi amiga es mi amiga y yo quiero que pase la prueba. Cuando comenzó, el maldito dragón era demasiado rápido, todos presenciamos el daño que ya tenía en su brazo.
—¿Qué no me presto atención ayer? —expreso Hipo y lo volteo haber. Realmente Rapunzel, prestaba mucha atención en todo, pero ahora que lo menciona y se cuestiona, ha estado muy distanciada, muy distraída, eso no es habitual en ella. En eso volteamos y vimos como lo esquiva el ataque, sin mucho éxito. Abrí mis ojos preocupada y empecé a temblar, estaba en problemas. Zel estaba gravemente herida y lo peor, que el veneno la está perjudicando.
—¡Rapunzel! — grite desesperada y en un abrir y cerrar de ojos, ella se movía demasiado rápido. Había utilizado un libro de transformación ¿pero ¿cómo? ¿acaso a estado entrenando a sola? Posiblemente sea eso la causa de su distracción. Todo iba bien hasta que le corto una pata al dragón, me quede asombrada y asustada. Mire a Hipo de reojo y él estaba peor. <<Genial, salimos de un problema con Hipo y nos metemos en otro>> pensé.
—Está mal —rodé los ojos — el dragón, no está actuando como debería — fruncí el ceño — Es un dragón violento, pero Jack le había encantado para quitarle el veneno del cuerpo —Abrí mis ojos por completo ¿en qué momento hicieron ese plan? Volteamos a ver a la arena y Rapunzel ya estaba en el suelo y solo pudo lanzarle una bola de fuego extra haciendo que el dragón se impactara contra la pared que yacía atrás de él. Vi cómo mi amiga se desvaneció y me daba nada chiflé y una escoba vino. Me subí en ella y le extendí la mano a Hipo, que la tomo sin dudar.
Volamos lo más rápido que pudimos, pero Jack ya la había ingresado a la tienda por lo que debimos aterrizar en la parte de enfrente. Bajamos de ella y vimos a Jack afuera, estaba preocupado.
—¡Jack! — grite con fuerza, el voltea a vernos. Al estar más cerca de él —¿Cómo esta? — pregunte. Regresa su mirada a la entrada de aquella casa de campaña. Seguía petrificado como si hubiera visto algo terrorífico
—No...no lo sé — me cubro mi boca con las manos, estaba sorprendida. Titubeaba —Me sacaron de la tienda... la están revisando.
Esperamos con Jack afuera, no se despegó de la entrada ningún minuto, lo observaba de vez en cuando, lágrimas de preocupación salían de vez en cuando. A pesar de que quería aparentar ser fuerte, cuando se trata de Rapunzel, se doblega, baja la guardia. Se abrio aquella puerta, Jack se sobre salto y se acercó rápidamente, era el director.
—Chicos me dejarían a solas con el señor Frost, por favor — Jack, nos voltea a ver y entendimos que estaría bien, por lo que decidimos retíranos. Mientras nos alejamos Brutilda se acercó a nosotros, la mire de arriba abajo, un poco horrorizada.
—¡Hipo! Te hare un favor e iré al baile contigo —. Nos sorprendimos al escuchar aquella invitación tan...tan... ¡única! Con lo que estaba pasando con Rapunzel, yo no tenía intenciones de ir —Ya que terminaste con Ana y estas jodidamente destrozado, te hare ese favor — pone sus manos en su cadera recargándose de su pie izquierdo. Alza ambas cejas tratando de ser atractiva.
—Ah...ah yo —traga saliva mientras yo seguía analizando todos sus gestos de una forma...rara.— Te lo agradezco Brutilda, pero iré con Mérida —. Volteo a verlo aún más sorprendida ¿Me ha enbarradado en sus problemas? Me toma del brazo jalándome hacia el para después rodear mi cuello con su brazo. Yo miro a Brutilda, tenía cara de pocos amigos.
—Como quieras, yo solo te estaba haciendo un favor — da media vuelta y se va. Me separo de él y lo veo con el ceño fruncido.
—Lo siento Mery, pero fue mi única opción —cruce mis brazos — No iba a ir con Brutilda, tú la viste, es más, escuchaste su...extraña petición. Estaba en apuros — rodé los ojos al escuchar su excusa tan barata. Debí de haber dicho que no, pero estaba con dos vikingos, que son del mismo pueblo invernal, que no saben cómo expresarse de forma verbal.
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