|Capitulo 19|
Me encontraba en mi alcoba, había ganado la primera competencia, aunque no fue sencillo. Había podido curar mis heridas y recuperar un poco de vida robada por el encantamiento. Si no tuviera mi poder, ahorita estaría demasiado preocupada, quiero decir, estoy preocupada por mi decisión, pero cuando estaba peleando con ese don, me sentí muy bien, sentí una adrenalina impulsaba mi cuerpo, quería más, quería exceder aquel don, quería ver de lo que era capas de hacer. Mire la Luna con delicadeza, sentía que mi alma me comía por completo, usar ese hechizo hizo que mi mente se despejara que viera mi verdadero potencial, había demasiadas dudas en mi cabeza, pero sobretodo la del dragón. El poder del dragón me desgasta más de lo que imagine, pero contrarrestó el veneno que había en mi cuerpo. Mire mis manos y solo de recordar su aspecto, me dio temor convertirme en un monstruo, no físicamente si no convertir mi escénica en algo que no soy.
Ver a Jack, su rostro de preocupación al ver mi mano transformarse y volver a la piel humana, tanto que quiero protegerlo y tanto que lo lastime hoy. Estoy molesta conmigo misma. Suspire alejándome de mi balcón. ¿Cómo haré para explicarle?
—Rapunzel—. Alzó la vista y volteo a verlo. Aterriza con cuidado en el balcón, seguía preocupado lo se y es lo que más coraje me da. Estoy siendo demasiado egoísta que no me he preocupado realmente por él. Agache la cabeza avergonzada. Me sentía mal por aquel sentimiento de placer y voracidad. No quería hablar, pero tenía que hacerlo por más avergonzada que estuviera de la situación. No podía ocultarle cosas
—Jack, tenemos que hablar—. Se acerca con delicadeza, tomando mi mano .—. Yo use un hechizo prohibido, tenía que hacerlo o si no...
—Lo entiendo— me he quedado perplejo. Mi novio, es demasiado comprensivo, estratégico que incluso puede confundirse con un villano, pero realmente sentía su protección siempre—, pero por favor, no lo vuelves hacer, no sabes las consecuencias, pueden ser muy malas—. Lo eran, al alzar mi vista y ver sus ojos, me lleno la culpa, tenía razón, era muy arriesgado.
Tome su rostro y lo beso, sentí como me abrace apegándome más a él, sus manos bajón la espalda baja, tocando mi debajo de mi gluteo, pase mis dedos por su suave cabello y de un movimiento me levanta, rodeó su cintura con mis piernas y nos adentramos a la habitación. Lo deseaba, la adrenalina de aquel e hizo, seguía en mi cuerpo, podía intuir que este nuevo sentimiento era tan delicioso y adictivo. Me recuesta en la cama sin dejar de besarme, se sube a la cama sin dejar de besarme, pasa las manos por mis pequeños pechos haciendo que deje salir un pequeño grito. Cierro los ojos al sentir como con una de sus manos levanta mi vestido, acariciando mi entre pierna, su dedo índice pasa a mi zona íntima acariciandola con delicadeza. Grite con un poco más de fuerza, pero el me tap la boca.
—Te escucharan—. Expresa en un susurro cerca de mi oído. colocando una sonrisa traviesa en su rostro. Mi respiración se agitaba más y más, besa mi cuello haciendo que mis hormonas colapsaran—. ¿Puedo besar tus labios? —. Me mira con una sonrisa y yo lo veo sin comprender y con un ligero tacto en mi zona íntima entendí a lo que se refería. Me mordí mi labio y acenti con mi cabeza, acariciando su mejilla con mi mano. Baja y alza mi vestido.
—Espera—. Me incorporo, haciendo que el me mirara sin entender. Me info en la cama, dándole la espalda—. El vestido me estorba—. Escuche como respiraba tratando de no sonreír. En eso sentí demasiado frío en la espalda. Antes de que pudiera decir algo a roto el vestido haciendo que este fallera. Quede impresionada cubriendo mi cuerpo desnudo de la parte delantera—¡Ey!—. Exprese sorprendida y el me abraza. Dándome un beso en l mejill.
—Lo siento, pero a mi también me estorbaba—. Ruedo los ojos con una sonrisa y sentí como besaba toda mi espalda. Con su mano me inclina poco a poco, mi mejilla está recargada del colchón, me ha dejado emoinada. Sonríe y trato de darme la vuelta, pero me detiene, se agacha pea llegar a mi pidió—. Por favor aún no, te ves preciosa así. Además, estoy guardando la mejor vista para el final—. Me volveré loca—muerde la cobija—. Y antes que pudiera expresar una palabra, sentí como a metido un dedo.
Sentí ran delicioso, como lo movía, como entraba y salía, como rozaba el punto g con su yema del dedo, mordí la cobija para no gritar de placer. Después sentí como introducía dos, estuvo tocándome un buen rato y después sentí como saco ambos pra después besar esa parte tan húmeda de mi cuerpo, me sentía agitada, pero quería más, me volteo acomodándome y sentándome enfrente de el, con mi pulgar pasó su comisura del labio, el también se encontraba agitado. Mire su pantalón para después regresa la vista a la suya, con mis manos tome la orilla de su pantalón y lo baje. Hasta dejar esa parte desnuda, la tome con mi mano derecha y empecé a jalarlo, era suave, tenia demasiadas ganas, que lo introduje en mi boca, como si fuera una rica y deliciosa paleta, mi legua la recorría de forma circular y lo acariciaba con mis diente, no sabía lo que hacia, pero algo me decía que lo estaba haciendo bien. Me separa y después me besa, no le importo lo que había hecho y a mi tampoco, pues era el momento, nuestro momento de conocernos mejor, l adrenalina de los juegos ayudó a que esto pasara, pero se que puede mejorar cada vez más. Me recuesta con delicadeza sin dejar de besarme. Hasta que se separa. Me abre un poco más las piernas, tomando su amigo con una mano, llevándolo a mi zona íntima.
—¿Lista?—asiento y sentí como lo iba introduciendo, lento. Me dolió un poco,pero me gustaba. Cuando llego a su tome vi su cara de placer, se quedó unos momentos apreciando aquella sensación, toma mi mano entrelazándola con la suya y empieza con ligeros movimientos. Mordía su labio para no gritar, al igual que yo. El placer era demasiado, nuestro momento fue muy excitante, enrollé mis piernas en su cintura empujándolo mas.
—Rapunzel—dice agitado—. No lo hagas, en algún momento me vendré y tengo que sacarlo antes de que eso suceda—. Expresa con dificultad, obedecí ante tal súplica y se mueve con más rapidez. La cama se movía haciendo un sonido, por lo que tuvo que parar en algunas ocasiones. Sentí como iba a llegar al clímax y al aféelo lo saca de forma rápida, manchándome de blando la pierna. Su sudor caía sobre mi abdomen su cabello estaba húmedo al igual que el mío. Se levanta y busca papel pra limpiar su desastrs. Las piernas me temblaban, no podía con mi adrenalina.
Deja a un lado el papel y se acerca para besarme, le correspondí aquel beso, pero a comparación de los que nos habíamos dado, este era tierno. Me declaro adicta a sus besos, me declaro adicta a ti Jack Ardelean Frost.
El sonríe de forma pícara y sexy, amaba cuando tenía esos gestos, eran excitantes.
En ese momento sabía que nuestras almas nos pertenecían, la mía le pertenecía y la de él a mi.
Al finalizar aquel acontecimiento estábamos en mi cama, acobíjanos y abrazados, miraba su piel, brillaba como la nieve y era demasiado suave, la luz de la luna se asomaba por mi balcón. El fuego de la chimenea calentaba mi cuarto, mejorando el momento. Estornudo un poco.
—Perdón. Mi cuerpo a pesar de que haga ejercicio o el amor, sigue estando frío—. Sonrió al escuchar aquellas palabras y lo abrazo más.
—Jack—susurre y el acariciaba ligeramente mi brazo—. Además de Elsa—, sentí como su mirada se posaba en mi—. ¿Te has enamorado antes? —. El suspira y me abraza aún más. Tenía la duda porque esto, era mi primera vez, Dani que hacer por libros que llegue a leer, además se movía demasiado bien, es obvio que no fui la primera.
—Si...creo que a lo largo de mi vida e tenido dos amores—. Menciona rápidamente—. Mi primer amor se llamaba Katherine, ella amaba escribir historias y cuando dibujaba, sus cuadros podían salir de las hojas, era impresionante, pero después, fue capturada, no pude rescatarla y jamás pude encontrarla, por más que la buscaba, no había rastro, como si...nunca hubiera existido—. Aquella confesión me hacía sentir mal; no eran celos, era tristeza porque podía sentir aquel sentimiento de agonía. Lo abrace con fuerza y el besa mi frente con delicadeza—. Pero eso quedó en el pasado, tu eres mi presente, un hermoso y tranquilo presente—. Me abraza. Al parecer, no soy la única que trajo siente ese sentimiento de tranquilidad. No tardamos mucho en quedarnos dormidos, estaba exhausta.
Me encontraba en una habitación circular, había una puerta de color negra, la oscuridad era temeraria, miraba a mi alrededor y las antorchas iluminaban el lugar. Al terminar de dar la vuelta, me sobresalte al ver mi reflejo, una cabina se encontraba enfrente de mi. Me acerque más para ver que había adentro y pude ver a una mujer, cabello castaño, corto, su piel blanca como la nieve, mejillas rosadas, un vestido amarillo. ¿Acaso era? De un momento a otro yo también me encontraba en una cabina. Le pegaba al vidrio, pero no podía salir. Humo empezó a salir, volteo a mis lados y había dos cabinas más, en una de ellas estaba aquella mujer de cabello castaño, pero en el otro no distinguía bien quien era, mire enfrente y Jack se encontraba hincado, tenía sus ojos llorosos, dejé de golpear, estaba en problemas lo sabía. El tenía que decidir, salvarme a mi o a ella. Llore, llore porque era injusto que el decidiera, así que golpeé el cristal.
—¡Sálvala a ella!—. Grite—. ¡A ella, Jack!—.
Sentí como me movían con fuerza, una luz me cegó al abrir mis ojos, la luz no se va y con trabajos lo miraba. Jack me miraba preocupado ¿Que estaba pasando? Jack me abraza con fuerza
—Me alegra que estes bien, amor—. Estaba temblando ¿Que, que había pasado?—.
—Jack...
—Estabas envuelta en una pesadilla—. Lo mire sin entender, pero el estira la mano y su callado llega hasta el y deja de iluminarse.
Acaricié su mejilla y el toma mi mano y besa mi palma. Estaba llorando ¿acaso me puse muy mal? Quise recordar el sueño, pero realmente no podía. Suspire y tratamos de tranquilizarnos ambos.
—Jack, ya te dije que estoy bien—. Exprese soñolienta.
—Tengo que estar al pendiente—. Menciona— me siento y lo jaló con delicadeza, se acomoda y me abraza.
—Mientras duerme el mundo— empecé a cantar, el voltea a verme sorprendido regresando a su antigua postura, —cuida de este pequeño. Que sus miedos queden lejos, que brillen muchos sus sueños — presencie que sus ojos se llenaban de lágrimas, acaricié su mejilla con mi mano, mirándolo con ternura —hasta el amanecer. Que las penas y tristezas no se crucen...nunca con ellos...
—¿De donde conoces la canción?—. Me acomodo mejor.
—Hace años, mis padres le dieron asilo a una mujer, llevaba a una niña pequeña, su nombre era Emma. La señora se quedó a cuidarme por un tiempo. Cuando tenía miedo, ella y Emma llegaban, me cantaba esa canción tan bonita una y otra vez hasta que lograba dormirme—Jack se sienta aún lado de mi y toma mi mano. Su vista estaba perdida en un punto fijo.
—Hace unos trescientos años, cuando estaba con mi familia: mi madre nos cantaba a mis hermanos y a mi esa canción. Era un poema de cuna, pero ella lo recitaba como si fuera una canción, todos la cantábamos antes de dormir, después nos daba un besó de buenas noches a. Esa familia yo, la soñé mientras—. Hace una pausa y me mira con mucha tristeza—fue lo mejor que pude haber soñado y todo gracias a ella—. Se refería a Katherine—. Una luz nocturna no puede besar a un humano, esta prohibido, si lo haces, soñarás y las pesadillas vendrán.
—Es por eso que adaptaste el apellido Ardelean Frost—. Asiste y sonríe de lado.
—Bueno, Ardelean es para mi persona amada—lo miro con una sonrisa—. Aunque me dicen Overland porque no pueden pronunciar Ardelean y solamente Frost, es porque es de un héroe —. Río al escuchar aquellas palabras y lo abrazó. Amaba estos momentos de sinceridad y sencillez.
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