Problemas
— ¡Len! ¡Espera! — Miku por fin había encontrado a Len en su salón mientras ella se dirigía a entregar unos papeles para un proyecto. — Len por favor, quiero hablar contigo— habló la aguamarina en la puerta una vez que lo alcanzó pero siendo ignorada por este mismo.
— ¿Por qué intentas llevarte con él? — Le respondió una pelirroja de coleta saliendo a su dirección — Ni siquiera te hace caso y no creo que lo haga jamás. Se molesta cada vez que le hablas. Así que mejor aléjate de él— se adentró al salón empujando el hombro de Miku — ¡Ups! — agregó y sonriéndole burlonamente se dirigió a su lugar. — ¡Len! ¡Por favor siéntate conmigo! — se escuchó su voz.
Miku quiso hablar pero el timbre sonó y el profesor entró rápidamente entregándole los documentos y luego cerrando el salón, mientras ella se quedó estática en la puerta, lentamente se dirigió a su salón con una pregunta en mente...
¿Por qué sentía que el mensaje de Mikuo tenía mucho que ver con todo esto?
...
— Len... ¡Len! — la aguamarina se encontraba corriendo detrás del chico y cuando estaba a punto de abrir la puerta para salir de la escuela, ella detuvo la puerta estampando su mano con fuerza.
— ¿Qué es lo que quieres? Déjenme en paz de una buena vez — habló rápidamente y con enojo tratando de no verla a los ojos.
— No hasta que me digas que es lo que te pasa — Miku posó su mirada en él y lo que vio fue a un chico muy disgustado.
El silencio de Len era extraño, pues aunque no hablaban ambos se miraban a los ojos sin negarse a desviar la mirada.
— Mira, solo quie...— Miku fue interrumpida por el chico que estampó su mano en la puerta de la misma manera que ella lo hizo sobresaltándola.
— ¡ELLOS! ¡ELLOS Y USTEDES SON LO QUE ME PASA! ¡DESDE QUE APARECIERON HAN ESTADO JODIENDOME LA VIDA! — Miku percibió dolor, ira y resentimiento en su voz lo cual le confundió. Aprovechando eso, Len tomó de los hombros a la aguamarina y la estampó levemente contra la pared. —Aléjate de mí — murmuró mientras hacía ligera presión con sus dedos en los hombros de la chica. Len esperaba que ella se rindiera y lo dejara por fin.
— No — Pero si algo no conocía era la terquedad de un Hatsune.
— ¿Acaso estas sorda? QUIERO que te ALEJES de MI. Me caes tan mal... — Len estaba comenzando a desquitarse con ella y Miku comenzó a perder su poca paciencia haciendo florecer la actitud de su padre.
— ¡Me vale un soberano comino! ¡Quiero ayudarte! — gritó la chica colocando su mano en el hombro del chico, el cual retiró separándose un poco de ella.
— ¿Y qué harás al respecto? — su rostro comenzó acercarse a ella peligrosamente.
— Voy a descubrir todo lo que te atormenta — el murmullo de Miku destilaba amenaza.
— Adelante, "Sherlock Holmes" — murmuró burlonamente muy cerca de sus labios y se fue de allí, dejando a Miku muy desconcertada.
¿Sherlock Holmes? Era un apodo que su hermano le había puesto en la infancia. Por no decirle metiche ese apodo nació cuando aún eran niños pues Miku siempre tenía que saber lo que pasaba a su alrededor, cosa que la llevó a saber tal vez demasiado. ¿Cómo sabia el sobre ese apodo?
Esa tarde Miku viajó al extranjero para encontrarse con su hermano después de tres años y hablar sobre la empresa y una propuesta para modelar los nuevos diseños de una empresa afiliada a Hatsune Corporation. Era hora de que el señor Hatsune diera rienda al talento de su hija.
Con la mente en alguien, Miku estaba más que decidida a saber qué era lo que le pasaba al rubio. Y sabía perfectamente quien sería su ayudante Watson. Alguien de blancos cabellos y de ojos rojos.
...
Al llegar a su casa Len subió directamente a su habitación botando sus cosas junto a su mesa de trabajo y se dejó caer en su cama.
La odiaba.
La odiaba.
La odiaba.
Odiaba el día en que conoció a su hermano. Odiaba el día en que la vio por primera vez cuando eran niño y ella se rió de él. Odiaba aquella traición. Odiaba haberla encontrado en esa escuela cuando el por fin podía dar un respiro a todo aquello sucedido.
"Sólo date el tiempo de conocerla" La voz de su hermana resonó en su mente.
¿Pero cómo conocerla? Había algo que le decía que todo en ella era puro chantaje.
El chico solo suspiró más frustrado. Esa tarde de la boda él le había dado el consejo de que ella hablara con su padre ¿Por qué lo había hecho? Ella se veía tan tierna y linda. A diferencia de las veces que ella parecía una acosadora tras de él o cuando le hizo frente esa tarde.
¿Tal vez solo quería ayudarlo? ¿O si solo era una trampa de Mikuo?
Tomó una almohada, tapó su rostro y gritó.
A día siguiente Len se preparó para ser buscado por la aguamarina e inconscientemente él la buscó con la mirada. Sin embargo se llevó una decepción pues no la vio en todo el día ni los días siguientes. Era como si hubiera vuelto a desaparecer.
Supuso que eso sería lo mejor que ella hiciera.
Desaparecer.
...
Cuando Mikuo llegó a la sala de aquella enorme casa divisó una larga cabellera aguamarina: Miku. Su hermana había crecido y mucho durante el tiempo en que no la había visto. Se encontraba recostada en el enorme sillón mientras se recargaba en su mano izquierda para descansar. Al parecer estaba durmiendo. Era increíble como aquella niña de cabello corto y con modales del asco eran ahora aquella señorita refinada.
— ¿Piensas quedarte allí todo el día? — la voz de su hermana lo sacó de su trance. Miku estaba despierta y lo miraba con aquellos hermosos ojos aguamarinos dormilones. Orgullo de los Hatsune.
— ¿No me piensas dar mi abrazo? — Mikuo hizo un puchero como un niño pequeño.
— Por supuesto que no — la chica se acomodó bien en el sofá haciéndole un lugar a Mikuo.
— Yo esperaba un tierno abrazo de la hermana más linda del...— el chico intentaba molestarla pero calló al ver a su hermana cabecear. — ¿Estás bien?
— Dormir en el avión es incómodo — murmuró la chica — Así que déjame dormir un rato.
— Entonces ven — dijo el chico mientras se levantaba y la jalaba.
— Por favor... quiero dormir, tengo mucho sueño...
La chica sintió como era levantada y cargada a otro lado. Mikuo la dejó en la habitación preparada para ella y luego fue por su maleta. Al regresar la encontró profundamente dormida así que tomó una colcha suave del armario y la tapó cuidadosamente.
Dell se encontraba ese día con más trabajo de lo esperado; llevaba ya tres años en la empresa Hatsune. Los mismos años que él no veía a Miku desde su ingreso a la empresa y la mudanza de ella, ero estaba ya desde la mañana sintiendo una mirada en él.
— ¿Solo me piensas ignorar? — escuchó una voz detrás de él. Al girarse pudo ver a aquella niña cómplice de sus aventuras. Dell esperaba chocar las manos con ella como antes, pero Miku simplemente se lanzó a él dándole un fuerte y cariñoso abrazo. — Te extrañé — fue lo que escuchó Dell y la comprendió. Aquel cambio por el que había pasado la aguamarina era simplemente enorme. Recordó cuando la conoció y ella vestía un pantalón verde, una blusa negra y botas cubiertas de lodo. Quien diría ahora que esa niña era aquella joven frente a él. Con un vestido color rosa pálido de arriba y de color rojo en los detalles hasta la rodilla, tacones y el cabello en una distintiva cebolla.
— Entonces... ¿Me estas pidiendo permiso para investigar a alguien? — Dell estaba asombrado al igual que su compañero Arsloid al que ella había llamado allí también. — ¿Tú?
— En realidad te estoy avisando... — ellos se encontraban en uno de los despachos libres de su padre mientras tecleaba rápidamente en el computador.
— ¿Y solo para eso me llamaste? ¿Para avisarme que vas a investigar a alguien? — el peliblanco la miraba fijamente. —Tú no andas con rodeos Miku. De qué trata esta vez.
— En realidad necesito un... — Miku dejó de escribir. — ¿Consejo?
Y rápidamente les contó lo que había sucedido respecto a Len.
— C-creo que no deberías interferir. Si no quiere hablar debe ser por algo — Arsloid comentó con un nerviosismo un poco notable. Miku a veces se parecía tanto a su padre en su carácter...
— Pero quiero saber qué es lo que le pasa. Intento acercarme a él y un día me ignora, al siguiente me acepta, al otro me rechaza y luego...— suspiró frustrada. — Luego se comporta diferente.
— El oculta algo y al parecer aún no está preparado para contarlo; y puede que tú no lo estés para oírlo. Dale tiempo — Dell hablaba con más experiencia en la vida al ser mayor por cuatro años que Miku.
— Quiero ayudarlo. Y si están aquí es porque les pediré que lo investiguen.
Ambos chicos se miraron entre sí. No podían creer lo que escuchaban. Hatsune Miku estaba dispuesta a interferir en la privacidad de alguien. Era como ver al padre de la chica frente a ellos, con la misma actitud.
— Creo que...— Dell no pudo terminar la frase.
— No te estoy pidiendo tu opinión. Necesito que me ayudes y voy a pagarte.
— No. No lo hare Miku— Dell podría ser de las pocas personas que le hacían frente a Miku sin temerle. Arsloid lo admiraba.
— ¿En serio te negarás? — Watson #1 se había negado. Aún quedaba Watson #2.
— Bien— la chica se dirigió a otro de los chicos — Arsloid, quiero pedirte el mismo favor.
— Miku yo... am... veras...
— También te vas a negar — concluyó la chica.
— P-piénsalo Miku, n-no creo que sea correcto— habló Arsloid. Era casi irreal ver como aquella niña comenzaba a mostrar conductas similares a su padre.
— Muy bien. No los necesito entonces, pueden retirarse — indicó la puerta.
— Miku...
— No tienen más que hacer aquí, así que largo.
— Está bien. Haré lo mejor para conseguir lo que quieres — el chico pelirrojo suspiró pesadamente.
— Piensa lo que te dije — advirtió Dell saliendo.
— Tendrás un día máximo — la aguamarina salió de aquel cuarto rumbo al departamento con su hermano.
Al llegar a su cuarto la chica se recostó en su cama y suspiró hacia el techo.
¿Estaba bien el invadir la privacidad del rubio? Pero esa era la única manera de saber lo que tenía y poder ayudarlo ¿No es así?
— Estas son pistas del pasado de Kagamine Len — Arsloid le mostró la carpeta con aquella información, Miku estuvo a punto de tomar la carpeta pero el peliblanco la retiró.
— Espero que hallas recapacitado en lo que vayas a hacer.
La aguamarina solo tomo la carpeta y se fue a uno de los despachos. Alli dentro dejo la carpeta sobre la mesa y se dejó caer en una de las sillas mirando fijamente los papeles.
— Pero quiero ayudarlo, se ve tan deplorable...— murmuró.
Los chicos estaban detrás de la puerta viendo por aquella rendija lo que Miku haría. Creyeron que sí los revisaría cuando la vieron sacar un encendedor y dirigirse al balcón donde quemó aquellos papeles.
— Me costó mucho trabajo reunir esa información— reprochó Arsloid.
— Hermano, nuestra chica acaba de demostrarnos que aún tiene corazón— habló Dell sonriente — Nuestra Sherlock está creciendo— dijo con corazones en los ojos y tomando las manos del pelirrojo también, ambos con corazones en los ojos y una pose... un tanto rara.
— O-oye, pensaran mal...— dijo el pelirrojo al ver su estado y tratando de controlar al peliblanco.
Jamás la habían visto actuar así. Normalmente cuando más pequeña; ella investigaba a fondo a todos sus amigos y amigos de amigos. Miku había descubierto más secretos de los que ellos se conocían. Y la influencia de su padre la había cambiado mucho. Casi al grado de manipular a las personas tanto como el señor Hatsune.
— Ya los vi tontos— Miku estaba en la puerta viéndolos y con el celular en mano. No había que preguntar para saber que ella les había tomado una foto para un chantaje próximo.
— ¿Señorita Hatsune? Su padre quiere verla en su despacho — habló una secretaria interrumpiendo esa escena.
— En un momento estoy allá — habló la chica formalmente.
— Suerte Miku... — la voz de Dell con ella le pareció extraña.
— ¿Ok? Por favor absténganse de cometer y realizar escenas yaoi en el edificio — les guiñó un ojo antes de salir y cerrar la puerta.
Sintió como si el tiempo se detuviera. Pero no era una sensación grata, era algo más como a una pesadilla pues de las tres personas que se encontraban en ese despacho el chico de ojos ámbar llamó por completo su atención. Aquel ámbar que durante un tiempo atrás amó con locura.
— Pasa Miku, tenemos asuntos que atender y no podemos dejar esperando a los caballeros — hablo su padre sonriendo de una manera que a Miku le dieron escalofríos quedando estática en la puerta mientras su padre al verla sonreía.
El pasado volvió.
El la odió.
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[10.09.16] --- [08.01.18]
[Ed.]
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