.Capítulo 8.
Patton se dirigía tranquilamente hacia el hogar de la hermana de Martín Grasso, acompañado de sus dos mejores amigos quienes no dejaban de releer las preguntas que Logan había escrito en ese pequeño papel. Patton no necesitaba de esas preguntas, él sabía que preguntar o hacer para obtener lo que necesitaba ansiosamente, agradecía la ayuda de Logan pero no la necesitaba, por lo menos no ahora.
Roman fue el que tocó la puerta mientras Virgil ya sentía su mundo dar vueltas pensando en que uno de esos personajes enmascarados podría aparecer de nuevo y esta vez no habrá ningún Logan que les salve el culo, Patton lo calmaba tocándole el cabello suavemente a la vez que le decía — mejor dicho aseguraba — que todo iba a salir bien, que iban a estar a salvo, etcétera. Podría estar equivocado y a la vez, Patton no puede ver el futuro.
- buenos días, señorita Grasso, trabajamos para la policía y estamos aquí para hablar sobre su hermano -. Roman dijo lo más serio posible en el momento que vio a la hermana del hombre fallecido
- ¿le sucedió algo malo a Martín? -. Ella pareció preocuparse, se lo notaba en su mirada y rostro pálido -, ¿hizo algo malo?
- ¿podemos pasar y hablar sobre ello tranquilamente? -. Patton propuso sin aflojar su agarre de Virgil
Aquí estaban ahora, la pobre chica les trajo café con sus manos temblorosas y se sentó en una de las sillas, mirando a los tres hombres frente a ella con sus expresiones tristes. No eran necesario palabras para saber que algo malo le pasó a Martín. Patton tomó asiento y sus dos amigos lo imitaron, Virgil encantado de tomar café para calmar sus nervios.
- lamentamos decirle, señorita Adela, que Martín cometió suicidio -. Patton decidió darle la terrible noticia, él parecía el indicado para estas cosas, es una persona amable y sensible y toda la ciudad lo sabía, es perfecto con las palabras de apoyo. Adela se cubrió la boca con ambas manos, las lágrimas inundando sus ojos -. Él era perseguido por el detective Logan Ramsey, sospechábamos que tenía algo que ver con el asesinato de Ashley Serra cuando lo vimos escapar del hogar de ésta usando una máscara
- ¡él no es ningún asesino! -. Exclamó, asustando a Roman y a Virgil que casi deja caer el café sobre su camisa -, ¡él jamás haría algo así, debe de haber una equivocación!
- estaba cerca de la escena del crimen, señorita Adela -. Fue el turno de Roman de hablar -, ¿si no tenía nada que ver en el asunto por qué estaba ahí usando una máscara y además de eso escapando de un oficial de policía?
- ¡no lo sé! -. Patton agarró a Roman del hombro, negando con la cabeza -, ¡estoy segura de que hay una equivocación, el jamás haría algo así!, ¡tal vez estaba asustado de este tal Logan!
- escuche, debe tranquilizarse, necesitamos saber un poco más sobre Martín -. Virgil agarró el papel que Logan le dio y leyó la primera pregunta, su confusión creciendo ahora que lo leía atentamente y con su total concentración -. “¿usted sabía que Martín estaba en un grupo posiblemente satánico?”, ¿qué carajos, Logan?
Patton le arrebató el papel de las manos y leyó las asquerosas preguntas que Logan escribió, Roman se puso en alerta cuando Adela se levantó bruscamente de su asiento, las lágrimas cayendo sin parar de su rostro, su expresión ya no demostraba tristeza sino que ahora se podía ver ansiedad, miedo. ¿Qué le sucedía?.
- ¡¿d-de qué esta hablando?! -. Se agarró el suéter gris que traía puesto con fuerza, su cabello lacio y negro casi cubriéndole la cara -, ¡él no pertenecía a ningún grupo extraño!
- “admita que lo sabía, ¿dónde se encuentra el grupo?” -. Patton leyó en voz alta la segunda pregunta, levantándose también de su asiento, su confusión crecía con cada pregunta que Logan escribió, es como si él supiera lo que Adela iba a responder de antemano
- ¡no sé nada, él no era un asesino, no sé de que hablan! -. Agarró su cabeza, Roman intentó acercarse a ella para calmarla pero Adela dio varios pasos hacia atrás, sus ojos bien cerrados en un intento de ignorar o rogar que sus tres acompañantes sean sólo un sueño
- “¿Martín Grasso asesinó a Ashley Serra?” -. Patton leyó la tercera pregunta y luego la cuarta -, “¿asesinó a los hermanos Serra?”
Adela corrió hacia la cocina para abrir rápidamente uno de los cajones y sacar un arma, Virgil caminó hacia atrás agarrando a Patton del suéter que siempre lleva atado a su cintura mientras Roman apunta a Adela con su propia arma al mismo tiempo que protegía detrás de él a sus dos amigos.
- ¡baje el arma en este preciso instante! -. Roman ordenó, no iba a negar que no tenía miedo en los pequeños segundos que Adela apuntaba hacia él y hacia sus amigos como si de una loca que escapó del loquero se tratase -, ¡no queremos lastimarla, por favor, baje el arma!
- ¡estoy harta de que culpen a mi hermano de algo que no quiso hacer por su cuenta! -. Sus manos temblaban demasiado, por un momento creías que no era capaz de disparar, pero viendo la condición en la que estaba te arrepentías de creer eso -, ¡¿acaso creen que él quería hacerle daño a Michael?!
- espere, ¿su hermano le hizo daño a Michael Serra? -. Patton dio un paso al frente con ambas manos levantadas, Roman lo agarraba de la camisa en caso de tener que empujarlo hacia atrás -, ¿por qué lo hizo?, ¿alguien lo obligó a hacerlo?
- ¡eso no les importa, lo único que ustedes quieren es a alguien a quien culpar!
Adela tragó saliva, nuevamente miró a los chicos con tristeza y, sin temor alguno, apoyó la punta del arma en su cabeza. Patton ya iba a correr hacia ella pero ésta le ordenó que se quede donde estaba. Virgil y Roman le rogaban que no se hiciera daño, no es la primera vez que tienen que lidiar con alguien pensando en suicidarse pero verlo es horrible y terrorífico, es una imagen que difícilmente te puedes sacar de la cabeza.
- ¡no quiere hacerlo, escuche nuestras palabras, podemos hablar sobre esto! -. Virgil exclamó, viejos recuerdos de él intentando suicidarse inundaban su desesperada cabeza, de no ser por Roman que lo encontró justo a tiempo no estaría vivo ahora -, ¡sé que es difícil pero todo tiene solución!
Adela tenía los ojos cerrados, los tres con esperanzas de que podría estar pensándolo bien, pero cuando abrió los ojos se quedaron asombrados. Sus ojos ya no eran de color negro, eran amarillos.
- todo es culpa de Dylan...
Apretó el gatillo antes de que Patton pueda llegar a ella, el sonido del disparo y los gritos desesperados de Roman y Patton lograron aturdir a Virgil, éste se cubrió las orejas y cerró los ojos lo más rápido que pudo. Se disparó, se disparó y no pudieron hacer nada.
Virgil no podía respirar, su visión era borrosa y su ansiedad incrementó cuando vio la sangre saliendo de la cabeza de Adela, a Patton gritándole a Roman que pida refuerzos y el nombre “Dylan” recorriendo su mente. ¿Quién es Dylan?, ¿qué tiene que ver con todo esto?.
- hm, al parecer funcionó
Los tres amigos se voltearon para ver hacia la puerta ahora abierta. Logan ya había llegado.
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