||6||
Esa noche había luna llena. Era ya entrada la noche, las once y algo más o menos.
T/n estaba con buenos ánimos, ahora que había conseguido un amigo quería pasar tiempo con él. Era viernes y seguramente Allister había salido hace un rato de su trabajo. Tal vez la estaba ya esperando en el cementerio así que la chica se alistó rápidamente, se tapó las heridas, tomó su bolsa y salió del hotel.
Caminó por las calles de la ciudad hasta llegar a las afueras, entró al cementerio y vió a lo lejos en la tumba grande a Allister mirando al cielo nocturno salpicado de brillantes estrellas.
Se acercó a él por detrás y le habló.
—La luna está preciosa hoy—dijo ella colocándose a su lado.
El chico se sobresaltó.
—Ca-casi se me cae la máscara de-del susto...
—Ay perdón,—se disculpó t/n—no era mi intención asustarte. Se colocó al lado de él, estaban los dos sentados en la tumba.
—N-no pasa nada...—miró a la chica—¿Sa-sabes una cosa t/n, recuerdas que viste que yo podía hablar con los fantasmas?
—Ajá.
—Sa... Sabes... ¿Sabes por qué?
—No, dímelo.
—Hace tiempo, cuando tenía cuatro años... Yo... Tu-tuve un accidente...—lo decía entrecortadamente y parecía que le costaba decir esas palabras—En el que me debatí la vida y la muerte.
—¿Casi te mueres?—preguntó sorprendida la chica.
—S-si... Aunque no lo recuerdo, mis padres me han contado algunas veces, a-aunque no hablamos mucho del te-tema... Y... Desde entonces pu-puedo hablar con los fantasmas.
T/n estaba asombrada.
—¡E-es una gran habilidad! Yo a veces le hablo a cinccino, pero no sé que quiere decirme. En tu caso si puedes comunicarte con tus pokémon... Te admiro.
El pelinegro se sobresaltó ligeramente al oír que "lo admiraba".
—¡Oh! Gracias...
Ella lo miró.
—¿Te gusta tu trabajo?
Esa pregunta tomó por sorpresa al chico.
—Eh... Más o menos...
—¿Mas o menos?
—A ver... Si me gusta combatir... Pero... Suelo recibir odio de los fans...
—Tiene que ser duro.
—Si... Lo es... Ha-hay gente que se compra una réplica de mi uniforme solo para quemarlo... Y luego lo suben a internet.—dijo él suspirando
—Tu no les hagas caso, son unos patanes.
—Es difícil...—se lamentaba él. La chica miraba a los huecos de la máscara donde iban los ojos. Estos por ahora no brillaban así que no podía verlos—¿Y-y tu? Recuerdo que dijiste que había... Violencia en tu casa...
T/n habría preferido que se hubiera olvidado de eso, pero al parecer no. Maldijo en un murmullo.
—Si...—dijo ella—A veces mi padre se enfada y... Pues bueno, digamos que lo paga con mi madre y conmigo...
Allister se acercó unos centímetros a ella.
—Pobrecita...
T/n se abrazo a si misma y miró al suelo. Recordar eso le dolía en el corazón.
—Por eso me fui de casa. Pero me sabe mal haber dejado a mi madre sola con ese... Ese... Ahg, ese maltratador...—una solitaria lágrima rodó por su mejilla, entonces notó una mano limpiarle la lágrima. Levantó la vista y vio al chico.
—N-no llores... Que si no voy a llorar yo también—dijo él con la voz quebradiza.
La chica se frotó los ojos y se aseguró de que no lloraba.
—Lo siento.
—N-no te disculpes, no importa.—él miró a la luna llena—La luna siempre estará ahí para ti.
—Menos los días de luna nueva.—dijo con una media sonrisa la chica.
Allister rió por lo bajo.
—Tienes razón.
Ambos contemplaban la luna llena en silencio. Sin pensarlo mucho, t/n apoyó su cabeza en el hombro del chico. Al notar esto, el chico la miró de reojo y un ligero sonrojo apareció en sus mejillas bajo la máscara.
—Oye Allister...
—¿Si?
—¿Alguna vez pensaste en... Dejarlo todo y desaparecer?
Al pelinegro se le bajó la presión al oír eso. ¿A caso t/n estaba insinuando que ella había pensado en eso?
—Hm...—hizo memoria—Una vez.
—Yo lo pienso de constante... Ya lo dejé todo atrás... Ahora solo falta desaparecer de la faz de la tierra.
—T/n... N-no... No lo hagas...
—¿Por qué no?—se separó de Allister—A mi padre le dará igual...
—¿Y a tu madre?
—No creo que se entere nunca.
—Y... ¿Y yo?
—¿Qué pasa contigo?
—¿Cómo me sentiré yo si... Si haces eso?
—¿Te sentirás mal?
—Si... Eres de mis pocos amigos...
—¿So-somos amigos?
—Claro...
A ella se le iluminaron los ojos.
—¿En serio?—dijo alzando un poco la voz.
—¡S-si!
Allister le puso la mano en la cabeza a t/n y le dió unas palmaditas cariñosas(al estilo pat pat).
Esto hizo que las mejillas de la chica se tiñesen de un leve rojo. Soltó una risita y lo tomó de las manos. Iba a decir algo cuando escuchó una voz llamar al chico.
—¡Allister!—dijo una voz femenina.
Los dos se voltearon aún tomados de las manos y vieron a Bea acercarse.
El pelinegro soltó a t/n y se bajó de la tumba. Esta lo imitó.
—¡Be-bea! ¿Q-qué pasa?—dijo él
—Tus padres me dijeron que estarías aquí. ¿No deberías estar en casa descansando después de una larga jornada de trabajo?
—Oh si...
—Por cierto, ¿Esa no es la chica que se puso a llorar?
T/n miró al suelo.
—Hola Bea...—murmuró ella.
—¡Be-bea! Cuidado con tus palabras... La puedes herir...
—Mis disculpas,—dijo la de cabellos grises—no era mi intención hacerte daño.
—Ya...—dijo t/n.
—Bueno, ¿Qué hacen los dos aquí?—preguntó Bea.
—Una que-quedada de amigos, por la luna llena...—dijo el de la máscara.
—¿Sois amigos?
—Si—dijeron t/n y Allister a la vez.
La peligris sonrió tiernamente.
—¡Qué bien! ¡Me alegro de que al fin estés haciendo amigos, pequeñajo!
El chico jugueteó con sus dedos y sonrió bajo la máscara.
—Bueno, siento cortar el rollo, pero Allister, nos tenemos que ir, tus padres te reclaman.—dijo Bea.
El mencionado comenzó a caminar hacia la líder de tipo lucha pero t/n lo tomó del brazo.
—Por si quieres venir a verme me estoy quedando en la habitación 103 del hotel de la plaza.
—Iré a verte mañana—dijo el chico
—Ahi te esperaré
Y cada uno se fue por su lado.
Aquí tenéis el nuevo capítulo.
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1082 palabras
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