Capitulo 30
La azabache pensó toda la noche, al día siguiente se levanto temprano y tomo una ducha, Bankotsu despertó después de ella y la siguió al bañó, mientras ella se duchaba el entro a acompañarla.
-¿Te ayudo princesa?- preguntó el pelinegro.
La azabache se sonrojo al sentir las manos de su amado rodeándola por detrás.
-Claro guapo- dijo la azabache tratando de ocultar su sonrojo.
El pelinegro la ayudo a enjabonarse la espalda mientras besaba su cuello.
-Eres hermosa Aome- dijo el pelinegro mientras bajaba sus manos hasta el abdomen de la chica.
-Y tu un chico muy apuesto y travieso- dijo la azabache mientras tocaba la intimidad de su amado.
Después de caricias y besos, estos subieron de intensidad, Bankotsu la acorralo y comenzó a introducirse en si amada, la azabache solo daba leves gemidos mientras era embestida, después el pelinegro cargo a la azabache y la llevo hasta la cama, al recostarla la siguió embistiendo con mas intensidad mientras cambiaban de posiciones, después de varias sensaciones de placer, y de varios orgasmos la pareja llego al clímax y Bankotsu depósito su semilla dentro de ella, a lo cual la azabache solo sintió demasiado placer soltando un gemido algo fuerte.
-Te amo Aome- dijo el pelinegro, para después besarla intensamente.
-Y yo te amo a ti mi amor- dijo la azabache después de haber finalizado el beso.
Después de ese momento tan intenso, la pareja se levanto y vistió rápido, ambos debían ir a su trabajo, pero antes de salir de la casa.
-Bankotsu- dijo la azabache.
-¿Si, cielo?- dijo el pelinegro.
-Quiero decirte que ayer, el Sr. Mioga me dijo que pronto se retirara y busca un suplente para la presidencia de la empresa- dijo la azabache.
-Eso es bueno, ya es mayor y necesita descansar amor- dijo el pelinegro.
-Lo se, pero el quiere que yo me haga cargo de la empresa- dijo la azabache.
-Es una grandiosa noticia mi amor, eres excelente para ese trabajo, y tienes muy buenas ideas- dijo el pelinegro.
-Lo se amor, y pues a lo que me acabas de decir, aceptare- dijo la azabache para después darle un beso a su amado.
-Ven, yo te llevo- dijo el pelinegro tomando la mano de su amada y subiendo al auto.
Bankotsu manejo hasta la empresa donde trabaja Aome, la cual se despidió con un suave beso y bajo del auto, camino hasta la empresa y después subió por el elevador al último piso, donde se encontraba su jefe, al llegar tocó la puerta.
-Pase- se escucho al otro lado.
-Buen día señor Mioga- dijo la azabache con una dulce voz.
-Mi niña que alegría verte- dijo el viejo sonriendo- ¿Y dime que has pensado de lo que hablamos ayer?
-Aceptó- dijo la azabache con una leve sonrisa.
-Eso me alegra tanto, hay que comenzar con la papelería para poner todo a tu nombre- dijo el anciano.
-¿Todo?- pregunto la azabache extrañada.
-Si, me refiero a la empresa- dijo el anciano un poco nervioso.
Después de eso Mioga mando traer un notario el cual llegó a la media hora, firmaron papeles, y después la azabache se retiro siguió su trabajo normalmente mientras que no tenia ni una ideoa que lo que resiviria del su jefe, no era solo la empresa, si no también una enorme fortuna.
La tarde transcurrio tranquilamente el trabajo estuvo tranquilo, mientras tanto en la empresa donde trabajaba Bankotsu, el pelinegro se encontraba en su oficina arreglando unos papeles, su asistente entro y como cada día iba vestida muy provocativa, se sentó en el escritorio cerca de Bankotsu dejando visibles su falda corta y piernas.
-Señor les traigo estos informes- dijo la chica con voz seductora.
-Gracias Lucia- dijo el pelinegro sin mirarla.
-Sabes Banky, me encantaría que hagamos travesuras- dijo la chica.
-Ya largate de mi oficina, te he dicho mil veces que tengo a mi novia, que es hermosa y no le llegas a los talones- dijo el pelinegro ya irritado.
-Pero es que me encantas- dijo la chica acercándose a su cuello y dándole un delicado beso cerca de los labios.
Por otro lado una azabache caminaba rápidamente hasta que tomo un taxi y le pidió que se dirigiera a la empresa que le indico, al llegar bajo y camino hasta la oficina de su novio mientras era observada por todo el personal que se encontraba ahi, entro sin tocar y vio a la secretaria sentada en el escritorio de su novio con sus manos tocando su rostro como si quisiera besarlo.
-¡Que demonios pasa aquí!- grito la azabache furiosa.
Mientras tanto Lucia la observaba de pies a cabeza, con aires de superioridad.
-Mi amor, no es lo que parece- dijo el pelinegro.
-¿Esta es la zorra que me contaste?- pregunto la azabache, o a la chica demasiado molesta.
La tensión aumento cuando Lucia volteo a verla al terminar la frase.
Continuara...
Cherry34806
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