Capitulo 14.

Miro el reloj atentamente, las tres.

Estoy justo en frente del establecimiento donde se va a producir la fiesta.

Miro a Maria, que sonríe forzadamente.

-Vamos.-indico.-Lo más importante es que no toque el movil.-le informo rápidamente.-La bomba de acciona desde ahí.

-Esta bien.-me mira.-Yo lo distraigo, y tu le quitas el movil.-repasa el plan que tenemos.-Vale, vamos.

Nos dirigimos lentamente hasta la puerta, donde hay un guardia.
Cierro el paraguas, y le sonrió al guardia de la entrada.

-¿Es aquí la fiesta del señor Rodríguez, no?-preguntó amablemente.

-Aja.-me mira.-Las invitaciones, por favor.

-¿Había que traerlas?-me sorprendo, fingidamente.

-Si, señorita.-dice, paciente.

-Me las he dejado en España.-lo miro.-Soy Leticia.-miento.-Y ella es mi hermana Isabel.-suspiro.-Somos las máximas representantes de nuestro país, ¿no hay ninguna manera de poder entrar?-me acerco a el.-Como sabrá, venimos desde muy lejos.

-Lo siento.-me mira.-El señor Rodríguez dejo bien claro que sin invitación no se puede entrar.

Suspiro haciéndome la dolida.
Toco mi mano derecha y voy hasta el anillo.
Apunto disimuladamente hacia el guardia y aprieto el pequeño botón, disparándole una descarga eléctrica que hace que se desmaye.

-Vamos.-le tiendo la mano a Maria.

Andamos por los pasillos sonrientes, saludando a todos los que nos encontramos a nuestro paso.

Momentos después entramos en la gran sala donde hay una música sofisticada, la gene bailando, y algunos sentados en mesas, tomando aperitivos.

Dirigimos nuestras vistas a la grande mesa que hay en el centro.

-El calvo.-susurro.-Vamos a hablar con él.

Andamos discretamente hasta la mesa y nos acercamos a él.

-Perdón.-sonríe Maria.-¿Usted es el señor Rodríguez?

-Valla.-sonríe.-Una rubia despampanante.-le acaricia la mejilla.-Si, soy yo, ¿y usted quien es?

-Me llamo Isabel.-sonríe.-Vengo de España.-me mira.-Ella es Leticia, mi hermana, somos las máximas representantes del rey, por eso nos ha echo venir a nosotras.

-Ah, encantando entonces.-me saluda.-¿Queréis tomar algo?

-Claro.-sonreímos.

Y seguimos hablando unos minutos con él.

Lo observo atentamente mientras habla con Maria, buscando el movil.
Y si, lo tiene en el bolsillo de la chaqueta.

La hago una señal a Maria para que lo distraiga mas, mientras yo intento arrebatárselo.

-Perdón.-dice.-¿Puede mirar si tengo algo en el ojo?-pregunta mi hermana.-Me pica mucho.

El señor Rodríguez se acerca a ella, dejando su chaqueta desprotegida, cojo el movil con éxito y lo escondo.

-Perdonad.-los interrumpo.-Voy al baño.

Ando rápidamente por los pasillos y le envió el contenido del movil a mi padre.
Enseguida me envía la información y donde se encuentra la bomba.

-Mierda.-murmuro.-Es una bomba con temporizador.

Lleva una hora encendida.
Mierda,mierda, mierda.
Le queda media hora.

Hackeo el movil par que no pueda encender la bomba desde ahí, y limpio las huellas.

Salgo rápidamente del baño y vuelvo al salón, me acerco a ellos y le devuelvo el movil sin que se entere.

-Isabel.-la llamo.-Se ha manchado el vestido.

-Oh si.-se mira.-Acompáñame al baño a lavar la manca.-se gira y sonríe al señor.-Enseguida volvemos.

Y salimos del escándalo rápidamente.

-Se encuentra en el sótano.-informo.-No podemos coger el ascensor, hace mucho ruido.

Señaló las escaleras y bajamos rápidamente.
No quiero alarmar a Maria de que la bomba ya esta encendida porque se pondrá más nerviosa y no puedo permitirlo.

Conseguimos llegar al sótano, y con la foto del plano que me acaba de llegar, conseguimos llegar hasta la puerta de donde se encuentra.

Pero no es suerte lo que tenemos, porque hay dos guardias en la puerta.

-La fiesta es arriba, señoritas.-dice uno, intentando no sospechar.

-Lo sabemos.-digo, dando varios golpecitos en mi tacón.
Levanto la pierda y lanzó los dos dardos tranquilizantes, uno a cada uno.

-Venga.-digo, yendo hasta la puerta y cogiendo el candado.

-Esto mola mucho.-dice Maria, colocándose a mi lado.

-No cuando llevas muchos años.-suspiro, intentando abrir el candado.

-Son cuatro cifras.-dice Maria.-Dos de ellas tienen que ser números pares, y las otras dos estarán en la última fila.

Me quedo mirándola, desconcertada.

-¿Que?-suspira.-Tenía un padre ladrón,¿recuerdas?

-Hazlo tu.-le tiendo el candado.

Y lo abre enseguida, sacándome una sonrisa.

-Ahora vigila.-advierto.-Estos dos no tardaran en despertar.-me muerdo el labio.-Si se despiertan, tendrás que usar todo lo necesario, Maria.

-Amy.-me abraza.-Muchísima suerte.

-A ti.-suspiro.

Me acerco a la bomba y la destapo.

Hay muchos cables de diferente colores.

Recuerdo mentalmente cual era el orden que había que seguir para cortarlos y saco las tijeras.

Corto primero los negros, y suspiro aliviada al ver que funcionan.

-Amy.-me mira Maria.-Oigo ruidos.

La miro y trago saliva.

-Prepárate.-suspiro, asintiendo con la cabeza.-Vale, ahora era...el azul.

Y corto poco a poco los cables azules.

Veo como se abre la puerta del ascensor y aparecen varios chicos, con pistolas.

-Apártate de ahí.-me apuntan.

Le hago un gesto a Maria pata que use los dardos y me hace caso, durmiendo así a cuatro de los ocho chicos.

-El anillo.-informó, mientras busco los siguientes cables que hay que cortar.

Veo como electrocuta a los cuatro, y caen al suelo.

-Coge los paraguas.-advierto.-No tardarán en bajar mas.-se lo señalo.-Tienen cinco balas cada uno, no las desperdicies.

Encuentro enseguida los cables amarillos, y los desactivo, mientras oigo como se abre de nuevo el ascensor.

Desactivo también los verdes, y me giro rápidamente para ver al señor Rodríguez con dos pistolas, rodeado de chicos.

-Abrelos.-indico,nerviosa.-Son antibalas.

Me hace caso y se esconde detrás de ellos.

-Dispara.-pido.-Venga Maria, joder, hazlo.

Y lo hace, matando a todos menos al señor Rodríguez.
No le quedan balas.

-Me parece que habéis pedido.-sonríe triunfante.
Apunta a Maria con la pistola y me mira.-Bueno.-la retira.-Para que malgastar una bala si puedo mataros a las dos.-saca el movil.

Me acerco a Maria y le agarro la mano, rápidamente.

-Suelta ese movil.-dice alguien por atrás.

Miro a Maria, sorprendida.
Son los gemelos.
Con pistolas.

-¿Vosotros no tendríais que estar de concierto?-nos apunta con la pistola, de nuevo.

-¿Y morir?-se acerca Jesus.-No digas tonterías.

-No merecía la pena acercaros tanto a la bomba, ¿no?-les pregunta, mientras nos sigue apuntando.-¿No creéis que no vale la pena arriesgar vuestras vidas por salvas a estas dos?

Me cruzo de brazos, sonriente.

-Morirían igual.-me acerco a el.-¿O no?

-No te acerques o te mato.-amenaza.

-Oh por favor.-me río.-¿Vas a desperdiciar una bala en mi?
¿Porque no activas la bomba y ya?

-Buena idea.-saca de nuevo el movil.-Despediros.

Le pido la pistola a Jesus y el me la pasa, asintiendo.

Justo el señor Rodríguez pulsa el botón, y sonrío satisfecha.
No va.

-Adiós, señor Rodríguez.-disparo.-Cuando despiertes estarás en la cárcel.

Era una pistola de dardos tranquilizantes, las deje aposta en el hotel.

Corro hasta la bomba, ya que quedan varios cables por cortar.

-Explotara en un minuto.-informó, haciéndoles pegar un salto.-Salir de aquí, deprisa.-los miro.-Llevaros de aquí a Maria, es malo para el bebe.

Dani me hace caso, pero Jesus se queda inmóvil, a mi lado.

-Jesus, vete.-le pido, mientras corto un cable.

-Te dije que me quedaría siempre a tu lado.-se agacha a mi lado.-Veinte segundos.

Corto rápidamente el penúltimo cable.

-No se si lo he echo bien.-informo.-Si lo corto, y explota, yo...

-Hazlo.-me agarra la mano con fuerza.-Vale la pena arriesgarse.

-Te quiero Jesus.-me cae una lagrima, y apretando su mano, corto el cable.

Un pequeño ruido se oye, pero suspiro aliviada, ya que es el temporizador, que ha parado.

Abrazo rápidamente a Jesus, que se levanta, y me coge en brazos.

-Salgamos de aquí.-susurra, acariciándome el pelo.

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