Capitulo 10.
Toco varias veces al despacho de Elisa, esperando que este dentro.
-Pasa, cariño.-me anima.
-Elisa, ¿puedo irme a casa?-preguntó.-Me ha surgido un problema familiar, ya le he echo todo lo que tenía que hacer hoy y...
-Tranquila, puede irse.-me sonríe.
-No se volverá a repetir, te lo prometo.-me despido y salgo rápidamente de la sede.
El tenemos que hablar nunca es bueno.
Nunca.
Llego a casa minutos después, y cuando entro todo esta en silencio.
En el salón esta Jesus, sentado en el sofá y con su cabeza apoyada en sus manos.
-Jesus.-susurro, acercándome a el.-¿Pasa algo?
-Pasa de todo.-se echa las manos a la cara.-¿Porque nada puede ir bien?
Me siendo a su lado, extrañada.
-¿Que ocurre?-lo miro, quitándole las manos de la cara.
-Me han destinado un mes y medio a Londres.-se tapa la cara de nuevo.
Me muerdo el labio inferior, algo dolida.
Sabia que esto iba a pasar, pero no tan pronto.
Apoyo mi cabeza en su pecho y suspiro ruidosamente.
-Pues...-lo miro.-Te echare de menos.
-No quiero volver a separarme de ti.-susurra, refugiándose en mi pecho.-No quiero.
-Hemos superado cuatro años.-le acaricio la espalda.-Un mes no es nada.
-Puede pasar de todo.-me mira, tiene los ojos rojos.
-No.-niego.-Se positivo.
-Me voy mañana, Amy.-susurra.
Cierro los ojos y lo abrazo muy fuerte.
No quiero separarme de el otra vez.
Pero así es la vida.
-Te acompañare al aeropuerto.-sonrío un poco.
-Prométeme que cuando vuelva estarás aquí.-susurra.-Prométemelo.
-Te lo prometo.
.....
-¿Tu que quieres?-pregunta el camarero.
-Paella también.-secundo la decisión de María.
Y enseguida desaparece y quedamos en silencio.
Estamos las dos en un pequeño restaurante del centro de Madrid.
Maria esta igual de preciosa que hace unas semanas, mañana se va de luna de miel y bueno..
que esta un poco mas gordita que el día de la boda.
Yo no quiero insinuar nada pero...
-Se va.-digo sin mas.
-Me lo ha contado Dani.-susurra.-Yo que quería daros una buena noticia..
-Dila.-pido.-Haber si me animo un poco.
-Pues que..-sonríe.-Estoy embarazada de cinco semanas.
-No se porque pero lo sospechaba.-me río.-Es increíble, voy a ser tía.
-Buah.-se toca la tripa.-No me lo creo.
-Va a salir una niña preciosa.-sonrío.
-¿Niña?-levanta una ceja.
-Por supuesto.-intento reír.-Va a ser chica.
-¿Y como..?
-He dicho que va a ser chica.-la interrumpo, dando una carcajada.-¿Que nombre te gusta?
-Amy.-sonríe.-La llamare Amy, Amanda no, Amy.
-Oh por favor.-me río.-Me encanta.
-Y quiero que sea como tu.-me sonríe.-En todos los sentidos.
-No.-niego.-No vale la pena ser como yo.
-¿Bromeas?-me agarra la mano.-Eres increíble Amy, aprende a valorarte joder, eres muy grande.
......
-Toma estos vaqueros también.-le tiendo los pantalones para que los guarde en la maleta.-y esta camisa.
Busco algo mas en el armario y cuando estoy cogiendo otra camiseta, me agarra de la cintura y me abraza.
-¿No te puedo meter a ti?-susurra, erizando mi piel.
-Ojalá cupiera.-le sigo el juego, mientras noto sus labios en mi cuello.-Jesus..
-Quiero disfrutar mi última noche aquí al máximo.-susurra.-Te recuerdo que voy a estar lejos de tus besos mucho tiempo.
-No me lo recuerdes.-me giro y dejo un suave beso en su boca.-Te necesito.-susurro.
-No tanto como yo a ti.
....
-La corbata.-se la recoloco.-Perfecto.
-¿Vamos?-pregunta, cogiendo su maleta.
-Vamos.-suspiro, cogiendo las llaves del coche.-No te pongas demasiado guapo, que las francesas son las peores.-bromeo, dejando pasar la tristeza del momento.
-Sabes que no te cambiaría por nada.-me mira serio.
-Lo se.-sonrío, arrancando el coche.
Y minutos después estamos en el aeropuerto.
Lo acompaño hasta la multitud de gente y como su vuelo sale dentro de nada, lo llaman por megafonia.
Se gira a mi y me agarra de la nuca, une nuestros labios fuertemente y comienza a besarme como si no hubiera mañana.
Nos separamos por falta de aire y me acaricia la mejilla.
-Te voy a echar tanto de menos.-susurra, y deja un suave beso en mi frente antes de desaparecer entre la gente.
Me quedo varios segundos ahí parada, viendo como dejo escapar lo mas importante de mi vida en estos momentos.
Doy un paso hacia a tras, y apartando la mirada, me giro y comienzo a caminar.
Pero de repente ocurre.
La vida quiere que todo este bien.
Me giro, y puedo ver a Jesus correr de nuevo hacia a mi.
Corro hasta el y me lanzo a abrazarlo.
Es imposible que pueda separarme otra vez de el, imposible.
-¿Que haces aquí?-susurro.-Tienes que irte.
-Te necesito.-me mira.-Más de lo que crees, más de lo que me atrevo a decir. Más de lo que jamás necesité a alguien. Me haces falta, por más que intente negarlo. Y me asusta todo esto que siento. Me da miedo la idea de volver a perderte, de volver a pasarlo mal.-me acaricia la mejilla.-No quiero volver a sentir como todo se va a la mierda y no puedo hacer nada.
Te quiero. Ayer, hoy y siempre. Tú fuiste quien me hizo volver a creen en las típicas mariposas en el estómago. Tú fuiste quien me dio los mejores recuerdos, los más bonitos, los más duros. Tú me has hecho fuerte. Eres la única que ha sido capaz de darme y quitarme la sonrisa cuando quisiera. Sientete afortunada,mi sonrisa no se la doy a cualquiera. Pero... ¿a ti? A ti te entregué mi felicidad entera, hasta la última gota, hasta el último suspiro. Te di cada segundo de mi vida. Quizás no eres mi primer amor cronológicamente, pero si en cuanto a sentimientos. Y yo que creí amar antes que a ti... que equivocada estaba. Tú me enseñaste lo que es amar, y que no es fácil. Nunca es fácil. -me agarra la mano.-Y menos a nuestra edad y la distancia. Pero nunca nos perdimos del todo. Dicen que los amores reñidos, son los más queridos, ¿no? Pues nosotros nos debemos amarnos como nadie. Solo hay que vernos, aquí seguimos. Pese a los inconvenientes, pese a este presente tan complicado, pese a los errores, las discusiones y los insultos. Porque cuando te dije que seríamos eternos, lo dije de verdad.
Y no puedo controlarme y lo abrazo de nuevo, muy fuerte.
-Es tu trabajo.-susurro.
-Pero tu eres mas importante que un estudio trabajo.
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