Capitulo 22.
Me quedo mirándolo.
Esta vez con la expresión un tanto rara.
Que niña mas gilipollas tiene que haber para no darse cuenta de lo que tiene.
Porque Dani, vale millones.
Por ejemplo, tu, idiota.-me dice mi subconsciente.
¿Yo? Imposible.
Pero y si...
No, no.
El me sonríe al ver que no le quito ojo.
Pero esta vez me fijo mejor en su sonrisa.
Dios.
Nunca me había fijado tan atentamente en que tiene la sonrisa mas bonita que he visto en mi vida.
Una corriente eléctrica recorre mi cuerpo.
¿Que me esta pasando?
Esto solo me pasaba con Jesus.
Dani acaricia mi mejilla, erizando mi piel.
Enserio, porque me pasa esto a mi.
-¿Puedo hacer una cosa?-susurra.
Lo miro extrañada, pero asiento, embobada en su preciosa mirada.
Y veo como se me acerca poco a poco, hasta quedar a pocos centímetros.
Noto su respiración chocar con la mía, acompasadas.
Sonrío instantáneamente, y el enseguida también.
Pone su mano en mi cuello, y yo los brazos en su nuca, y cuando está apunto de acortar la pequeña distancia que nos separa, el ruido de su teléfono hace sobresaltarnos.
-¡Joder!-gruñe en un susurro.-¿Que quieres Jesus?
Y mientras hablan, yo miro el suelo.
¿Que se supone que iba a pasar?
¿Lo iba a besar?
Por un momento, en esos segundos que hemos pasado uno cerca del otro, me he olvidado por completo del mundo, y me he vuelto a sentir fuerte.
Y ahora lo entiendo todo, Jesus me gusta, o me gustaba, pero Dani... ¿Y si Dani también y no me he dado cuenta hasta ahora?
-Eh...-me hace levantar la cabeza.-¿Quieres que nos vallamos?
Me levanto y le sonrío nerviosamente, asintiendo.
Y comenzamos a andar en silencio.
Un silencio un tanto incomodo debido a lo que acaba de pasar unos minutos atrás.
Cuando llegamos a la puerta de mi casa, me giro para mirarlo, y me tiro a abrazarlo.
Necesitaba abrazarlo.
El me lo sigue con ganas, mientras hunde su cabeza en mi hombro, y me da un suave beso en el cuello, que me eriza la piel.
Las lagrimas me saltan, así porque si.
-Dani.-susurro.-No quiero hacerte daño.
-Nunca me lo has echo.-susurra, apretándome mas a el.
-Dani, cuando acabe esto me iré y..
-Quiero ser la opción por la que te quedes.-se separa de mi y me mira.-Por favor...
Sonrío tiernamente mientas me quito una lágrima.
-No me salen las palabras.-susurro.-Pero tengo tantas cosas que decirte...
-No hace falta que hables.-me acaricia la mejilla.
Y tiene razón, no hace falta que hable.
Un beso vale mas que mil palabras.
Me acerco a el mas, y rodeo su nuca con mis brazos.
Pego mi frente a la de el, mientras este me coge de la cintura.
Lo miro a los ojos.
Le brillan.
Sus profundos ojos marrones me llenan.
Chocan con los míos, intimidandose, hablando entre ellos.
Como si se entendieran.
Y poco a poco nos vamos acercando para acortar la distancia que nos queda.
No se si estoy segura, puede que luego me coma la cabeza todas las noches, puede que luego cambie todo, pero no puedo desaprovechar esta oportunidad, si, quiero a Jesus, pero el ya no me quiere, de echo esta con María, y lo que siento por Dani no se lo que es aun, pero de que se puede ir haciendo muy fuerte.
De un instante a otro noto sus labios pegados a los míos.
Los movemos acompasadamente.
Como si fueran dos piezas de un puzzle que tuvieran que estar unidas.
Su lengua se hace paso en mi boca, y seguidamente empieza una apasionada guerra de lenguas.
En ese beso, el estomago me duele de tantas cosquillas, siento como que va a explotar de un segundo para otro, siento el efecto que Dani hace sobre mi y tanto tiempo a estado escondido.
¿Pero se puede estar enamorada de dos personas?
Pues si, y mas si son gemelos.
Si has pasado cosas con ellos que quedaran marcadas en tu vida para siempre.
Cuando nos separamos, una sonrisa aparece en nuestro rostro casi a la vez.
Su sonrisa pegada a la mía, su respiración acompasada a la mía, sus manos acariciando mi espalda, mis manos despeinando su pelo.
Ese jodido momento tan perfecto.
-Dani, mama dice que...-aparece Jesus, y se nos queda mirando.
El miedo viene a mi.
Nos mira con los ojos como platos.
¿Ahora que va a pasar?
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