Capitulo 20.

Me ato la bota de cuero fuertemente.
He decidido "disfrazarme" de espía.
Porque no dudo que hoy Maria intente algo en el colegio y tengo que ir preparada.
Dani está sentado delante de mi, va vestido de Super Man.

Me hace mucha gracia, le queda bien.

Voy hasta el baño y me hago una coleta alta, me maquillo mínimamente y vuelvo a salir.

Cojo una mochila y meto cosas que puedo utilizar.
Después, bajo la mirada atenta de Dani, me coloco una pulsera que me tendrá comunicada con la sede y unos pendientes que hacen de escuchas.

Después de despedirnos de mi madre, salimos camino al instituto.

-¿Y donde decías que estaba Jesus?-digo, para sacar algún tema de conversación.

-Ha ido a por Maria.-me mira.

-Ah.-suspiro.

-¿Es por ella, no?-me mira, serio.

-¿Qué?

-Por María, por ella estas aquí. ¿No?

Tenso la mandíbula.

-Sí.-suspiro.-Pero no puedo darte información.

Dani se pasa la mano por la cabeza y me mira.

-Tenemos que impedir que haga lo que valla a hacer.-dice.

-Tengo que impedir.-le miro.

Estamos en la puerta del instituto, donde ya hay mucha gente disfrazada.

-¿Cuando acabes esta misión te volverás a ir?-me mira, intentando convencerme con la mirada de que no lo haga.

-Es una opción.-admito.-Según como acaben las cosas.

-¿Dejaras el espionaje?-me mira.

-No.-le miro y sonrío.-Para mi ser espía, es como para ti ser cantante. ¿Entiendes?-nos sentamos en un banco, antes de entrar a la fiesta.-Estoy echa para esto.

-Entonces, si decides quedarte, ¿donde vivirás?-me sonríe.

-Con mi madre.-y río.-¿No me digas que te creías que mi madre no es mi madre?

-Me has pillado.-se ríe.

Pero enseguida deja de reír al ver a Maria disfrazada de hada, con Jesus.

Muy potacular.

Se acercan a nosotros y nos mira mal.

Sonrío de oreja a oreja al ver a Jesus disfrazado de médico, le queda tan bien.
Lo hace tan sensual que.

-¿De qué vas disfrazada?-levanta una ceja el hada Maria, mientras pone cara de asco.

-De espía, inculta.-me levanto del banco y comenzamos a andar los cuatro para dentro.

-Así no van los espías.

Tu me lo vas a decir.

Suelto una carcajada irónica mientras la música que invade la habitación, penetra con mi oído.

Me acerco al oído de Dani para que me oiga.

-No pierdas de vista a María.-susurro.-Si se va, avísame.

Dani se muestra de acuerdo y nos acercamos a la barra que han puesto en el gimnasio.

Pedimos una Coca-Cola cada uno y nos sentamos en una silla, mirando como la gente baila y se divierte.
Otros solo pegan sustos, y otros, están sentados, como nosotros.

Centro mi vista en María, baila al son de la música con Jesus.

Sonrío instantáneamente al verlo bailar.
No lo hace mal, es solo...
Es solo que todo lo que hace lo hace de una manera tan única que no puedes evitar sonreír.

-¿Bailas?-me tiende la mano Dani.

-Oh no.-me río.-Te juro que no se bailar, parezco una cabra mareada.

Dani suelta una carcajada y tira de mi.

-Venga, peor que yo no lo puedes hacer.-me sonríe.

-Esta bien.-me río.-Vamos.

La música es movida, y no se como, pero consigo hacer los movimientos medianamente bien.

-¡Cambio de parejas!-se oye al Dj.

Dani me da un suave empujón hasta que aterrizo en los brazos de Jesus.

Sonrío mientras este me hace girar entorno a mi eje.

-¿Te he dicho alguna vez que ese uniforme tan ajustado te queda realmente bien?-me sonríe.

Le saco la lengua mientras los dos bailamos al compás de la música.

-Va enserio, no te quitan ojo.-se ríe, acercándose un poco a mi para realizar el siguiente paso de baile

-Y tu no le quitas ojo a ellos.-le susurro en la oreja.

Su respiración choca con mi cuello poniéndome la piel de gallina.

Dani me toca la espalda y lo miro.

-Ha ido al baño.-me susurra al odio.

-Voy al baño, esperad aquí.-les sonrío, saliendo de la multitud.

Veo como Maria pasa de largo el baño y comienza a caminar en los pasillos, mirando cada diez pasos atrás, por si alguien la ve.

Novatas...

Todo esta oscuro, me paro en una esquina y saco de la mochila unas gafas que te dejan ver de noche.

La sigo en silencio, hasta que llega a la puerta del despacho.

Me paro a unos metros de ella y la observo.

Ella se quita un gancho del pelo mientras intenta abrir la cerradura.

Vuelvo a abrir la mochila y saco de ella unos guantes y unas suelas que te dejan apegarte y caminar perfectamente por las paredes.

Me los pongo en un ágil movimiento, y me subo a la pared, y si guiadamente al techo.
Voy caminando boca a bajo hasta estar encima de ella, y para evitar que la sangre baje a mi cabeza, pego también mis manos al techo.

A los pocos minutos consigue abrir la puerta y entra, dejándola abierta.

Cuando esta de espaldas a la puerta, entro por arriba de la puerta y subo rápidamente hasta el techo, emitiendo un ruido.

Maria se gira y mira con temor la puerta.

Enciendo los escuchas mientras veo como Maria maraca un número de teléfono que descuelga enseguida.

-Papa, estoy dentro.-dice en un susurro.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top