Capitulo 19.

Silencio.
Un silencio bastante incomodo.
Y la clase pasa así, con el silencio.

El timbre suena y nos levantamos los dos a la vez.

Lo miro una vez.
Ayer sentí con un solo abrazo que todo estaba bien, aunque fuera un segundo.
Recuerdo su colonia.
Mi puta droga.

Nos metemos a la siguiente clase, si hablar.

Y las dos horas que quedan para el recreo se pasan lentas.

Hasta que al fin, el deseado timbre suena, y todos nos levantamos para irnos.

-Voy al baño, ahora bajo.-le digo a Dani, mientras le tiro un beso y me dirijo a los servicios.

Cuando salgo oigo un piano procedente de la sala de música, y como curiosa que soy, me acerco.

Suena una melodía.
Me asomo, y lo veo.
No me hace falta verle la cara para saber que es Jesus.

Comienza a cantar.
Nunca lo había oído cantar.
Los pelos se me ponen de punta.
Dios.

-Me pregunto si recuerdas
El valor de las promesas
Que me hicistes al volver de aquel lugar..

Donde nadie te aceptaba
Pues tu cuerpo extrañaba
El calor de las personas de un hogar

Cuantas veces me llamaste
Y entre lagrimas juraste
Encadenarte a este amor eternamente

Y ahora viendonos de nuevo
Tu me sueltas un no puedo
Disculpandote, pues todo es diferente

Cuando sientas, cielo mio
Por la noche escalofrios
Son mis dedos resvalando por tu piel

Prometiste amor eterno, tantos besos que aun conservo
Mentiras pues son para el

Cuantas lunas he llorado
Por tu amor arrebatado
Desgarrada tengo el alma de dolor
Los cristales de tus labios
Se han clavado hasta brotar
La sangre de mi corazon

Como puedes humillarme, insultar luego marcharte
Destrozandome el veneno de tu piel

Y aun asi le ruego al cielo que ojala pudieras ser
Tan mia, tan mia

Ha pasado este verano
Se que tu lo has disfrutado
Para mi sin duda ha sido el peor
Y ahora viendonos de nuevo
Comprendi que fue un juego
Entre manos y una piel sin corazon

Tu no olvides que aunque mienta
Disfrazando lo que sientas
Arda en ganas de morir en tu deseo

Pero duele el sentimiento
Al despertar la realidad
Sufriendo, pues ya no te tengo...

Y para de cantar, porque doy sin querer un golpe.

Se gira y me mira.
Desvío la mirada hacia un lado, avergonzada.

-Lo siento.-susurro.-Yo ya me iba.

-Amy, espera.-me dice, acercándose a mi.

-Dime.-lo miro a los ojos, nerviosa.

-He estado pensando y..-se rasca la nuca.-¿Y si somos amigos?

Le sonrío mientras asiento.
No me vendrá mal ser su amiga, y dejar de pasarlo mal por un chico.

-Claro.-me acerco.-Pero antes quiero que sepas una cosa.

-Dime.-me mira.

-Nunca te he mentido.-me muerdo el labio inferior.

Jesus pone sus manos en mis hombros y busca mi mirada.

-Eso ya da igual.-me levanta la cara.-Te convertiste en alguien muy importante y me he dado cuenta que no puedo perderte por mi estúpido orgullo.

Que.
Ay dios mío.
Que me lo como.

Me tiro a sus brazos a abrazarlo con fuerza

-Te he echado de menos.-sonrío.

-¿Como se que debería creerte?-levanta una ceja, mientras me sonríe.

-No lo hagas si no quieres.-le saco la lengua.-Pero te he dicho que yo nunca te he mentido y no voy a hacerlo ahora.

Jesus deja pasar el comentario y se sienta de nuevo en el piano.
Y comienza a cantar.
Dios, que voz.

....

Las fuertes manos del profesor de matemáticas golpean con fuerza su mesa.

-Venga, callaros.-alza la voz.-Como ya sabéis, todos los años, por Halloween, hacemos una fiesta de disfraces.-comienza.-Y este año igual, la fiesta será mañana, así que podéis salir ya a comprar los disfraces.

Recojo todo rápidamente.

-¿Vais a venir?-pregunto a los gemelos, mientras salimos por la puerta.

-Claro, estas fiestas son una pasada.-contesta Jesus.-¿Y tu?

-Vendré.-sonrío.-¿De que os vais a disfrazar?

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