Ay Pichón.

-¿Te estas maquillando?-se sorprende David entrando en el pequeño cuarto de baño de mi habitación.-¿Tú?

-Solo estoy tapándome los granos y ya, ni te rayes.

-Si, ya, y llevas ropa ceñida.-chasquea la lengua animado.

Bufo y me sonrojo, me ha pillado de lo lindo.

-Vale, esta bien, pero, ¿qué más da?-me cruzo de brazos y voy hasta los botines que he dejado a orillas de la cama.-Ahora me gusta.

-¿Que te ha echo cambiar de opinión sobre esto?.-sonríe con picardía.-O mejor, ¿quién?

-¡Nadie!-me sonrojo y busco un chaquetón con el que cubrir mi cuerpo.-No digas tonterías.

-Es por Jesus, ¿verdad?-me agarra de la muñeca para girarme y que lo mire.-Venga, no me lo puedes negar, he visto como os mirabais anoche cuando te acompañó a casa.

-Solo somos amigos.-replicó y cojo mi mochila, salgo de la habitación y bajo las escaleras dando grandes zancadas.

-Jesus hace tiempo que no tiene amigas.-sonríe con picardía.

Ignoro su comentario agarrando un Bifrutas de la nevera y levanto las cejas cuando David se sienta en el sofá.

-¿Que haces?-me cruzo de brazos.-Vamos a llegar tarde.

-A primera no voy, me voy a quedar aquí con Bea, no le digas nada a...

Alzo las manos mientras camino hacia la puerta, me giro y le sonrío.

-Tranquilo, pero creía que eras un tío legal.-me burlo.-¡Usar gomita!

-Lo haremos..¡Espera no!-se sonroja y salgo de casa estallando en carcajadas.

Ay pichón, pichón, que calladito te lo tenias.

Empiezo a correr con algo de dificultad por culpa de la mochila intentando no llegar mas tarde, mientras veo como dejo "mi" casa atrás.

A mitad del camino oigo una moto detrás que no deja de pitarme y decido parar para ver que quiere.

-¿¡Que!?-alzo la voz.-¡Llego tarde, no puedo entretenerme!

Una carcajada sale desde dentro de el casco y la reconozco enseguida.

-¿Jesus?-me sonrojo.

Se quita el casco y me guiña un ojo,me lo tiende y señala la moto.

-Anda sube, que te llevo.

Me lo pongo y sonrío agradecida.
Me muerdo el labio mientras intento subir a la moto manteniendo el poco equilibrio que tengo y cuando estoy arriba me agarro muy fuerte a sus hombros.

-¿Preparada?-ríe, notando  mi miedo a viajar en moto.

-No.-admito.-Pero va.

Y tengo que admitir que todo el viaje lo paso con los ojos cerrados con fuerza, agarrada a él como un koala y que no me entero cuando ya hemos llegado.

-Estoy muy bien así y todo eso, pero.. que ya estamos.-susurra entre carcajadas.

Me sonrojo y salto de la moto, me quito el casco y se lo tiendo.

-Esto.. gracias.-río y observo como toda la gente nos mira boquiabierta.

Jesus me tiende una sonrisa y me agarra la mochila, dejándome con una expresión extraña en la cara.

-Puedo llevarla yo.

-No, quiero hacerlo yo.-sonríe y conforme damos un paso la gente clava mas sus miradas en nosotros.-Dios, que pesados.

-¿Porque nos miran?-musito, algo nerviosa.

-O porque hace tiempo que no vengo en moto, o porque eres a la primera que subo en ella.

Sonrío disimuladamente al oír ese comentario y me siento bastante bien.
No sé, me alegra saber eso.

Cuando entramos a clase, la profesora ya está allí, y aún así nos deja pasar.
Es maja, la mas maja, por ahora.

La clase de matemáticas se pasa rápida, los ejercicios los teníamos perfectos, y por suerte no ha mandado mas.
La siguiente clase es latín, no se me da nada bien, pero Jesus parece hablarlo perfectamente y me ayuda a entenderlo poco a poco.
La ultima clase antes del recreo, era italiano, y nos han puesto un documental sobre Roma, total, que de casi me duermo.

Cuando acaba, recogemos todo y nos encaminamos al patio en silencio, hasta que conseguimos llegar hasta nuestros amigos.
Le echo una mirada picara a David y el se sonroja.

-¿Que tal por la mañana?-les sonrío.

-Bien.-dice a regañadientes y le tiro un beso.
El rueda los ojos y me acerco a el, me inclino hacia su oreja y suspiro.

-Espero que no hayáis estado en mi cuarto.-susurro con una risilla.-Porque valla asco.

-Tranquila que no.-me mira mal.

-Vale pichón.-le guiñó un ojo y voy hasta Jesus para sentarme junto a el.

Comienzan a hablar sobre diversos temas pero yo no me entero de mucho porque estoy metida en mi mundo.

....

-¡Ya estamos en casa!-grita David cerrando la puerta.-¿No hay nadie?

Me encojo de hombros mientras dejo la mochila en la entrada y me adentro en la cocina.

-¿Porque hay comida en un taper?-me extraño, observando lo que hay dentro.

-Tu padre siempre se lleva las sobras a trabajar por si le entra hambre.-me explica.-Como siempre que vengo ya han comido, a mi me dejan un plato, y mi madre pone un taper para tu padre, pero tiene que habérselo olvidado.

Me encojo de hombros y meto mi plato del microondas, y comienzo a calentar la comida.

-Que extraño.-comento para mi y David me mira raro.-Bueno, ¿donde.... donde habéis echado el Kiki?-río.-Lo digo para que no valla ahí y me encuentre sorpresas.

Rueda los ojos y me mira mal.

-En mi cuarto.-se chupa los labios.-Y no hagas mas comentarios sobre eso porque es incomodo, sabes.

-Esta bien, pero aún así, no se, os veo muy jóvenes.-sonrío y el me mira mal.-Pero tranquilo, no es culpa vuestra, es de la sociedad que últimamente va muy adelantada.

Cuando acabamos de comer subo rápidamente a mi habitación y me tiro en la cama, estoy agotada.
Cojo el movil y reviso todos los WhatsApps, hasta llegar a la conversación de Jesus.

"Te recojo a las cinco, quiero enseñarte algo."

"¿Quién ha dicho que quiera ir?"-envío picándolo.

"Sé que quieres."

"Vale, me has pillado, me conoces mejor de lo que esperaba."-sonrío como una tonta al movil.

"Pues si, aunque tu eres un mundo y aun me queda muchísimo por conocer de ti".-envía y no contesto al ver que sigue escribiendo.-Pero lo poco que conozco de ti, me encanta. No se, o me encanta o me encantas, tal vez sea lo mismo.

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