Capitulo 15.

*Sabado*

Ando hasta al cementerio.
Por lo menos me despediré de Sara.

Llevo un ramo de rosas rojas, a ella le encantaban.

Lo poso sobre su tumba y sonrío un poco.

#Narrador en tercera persona#

Jesus y Dani, junto a sus padres, van al cementerio a darle flores a su abuela, fallecida años atrás.

Caminan por las calles de este y se paran enfrente de la lápida.

Jesus se despista un momento para ver desde lejos a Marina, poniéndole flores a una lápida.

Echa a correr hacia ella y se esconde detrás, para oír.
Ahora es cuando se da cuenta de que todo lo que decía era verdad, de que le han echo la vida imposible.

-Hola hermanita, hoy no es un día normal, pero porque yo no quiero.
Puede que lo que valla a hacer a continuación no te guste demasiado.
Pero supongo que me da igual.
Lo voy a hacer.
No puedo seguir en este maldigo mundo, Sara.
No tengo las suficientes fuerzas.
Nicoll me ha chupado toda la sangre, me ha puesto la vida patas arriba.
Y no culpo a los chicos de creerla, tenía una foto tuya del año pasado con ella y se la enseño.
Tu siempre has sido la alta, y por eso coló.
Pero como ellos han elegido, yo también soy libre de hacerlo.
Y créeme que elegiré bien.
Créeme que no me pienso arrepentir.
Tengo ganas de saltar al vacío, y dejar esta puta vida atrás.
Odio mi vida.-Marina se quita las lagrimas y se levanta.-Adiós hermanita, hasta pronto.-susurra.

Jesus se acerca a ella y la mira, con lagrimas en los ojos.

-No lo hagas.-susurra.-Es todo culpa nuestra, te hemos echo mal, no te creímos, joder, porque somos tan gilipollas, porque no te creímos..-se acerca a la chica ya llorando.-Me siento culpable de los cortes, me siento culpable de todo.
Por favor, quédate, por mí.

La chica de limpia las lagrimas y lo abraza.

-Es demasiado tarde para echarse atrás.
Tampoco lo iba a hacer.-susurra en su oído.-No te culpes, no os culpéis, porque vosotros no tenéis la culpa.
¿Vale?
Dile a todos que los quiero.

Y la chica se separa y echa a correr, sin saber que el chico estaba grabando y sus amigos se han enterado de todo.

#Narra Lucía#

Ciento cuarenta y ocho.

Ciento cuarenta y nueve.

Y ciento cincuenta.

Y ya estoy, en la terraza preciosa a la que Dani me trajo una vez.

Me acerco a la orilla y cojo todo el aire del mundo.

Y me subo, quedando de pie, entre un paso entre la vida y la muerte.

-¡Para!-grita Jesus.

Me giro para ver que todos mis amigos están allí.

Los miro con lagrimas en los ojos.

-No os acerquéis.-les digo.

Pero obviamente, Jesus no me hace caso y viene y me da la mano.

-No lo hagas, por favor..

Los miro a todos a los ojos.
Cojo aire para comenzar a hablar.

-Mireia, cumple tu sueño, vence al miedo escénico y apúntate a una academia de baile, hazlo por mi, porque niña, vales mucho.-lo sonrío un poco.-Marta, declárate ya a Jesus que el esta echo un ligón y al final se cansara de esperar.-le guiño un ojo.-Lucía, despídete de Marcos por mí, y cuídalo, dile que le quiero como a un hermano.

Veo a mis tres amigas llorando.

-David...-susurro-Tu díselo ya a Mireia, tienes que vencer la timidez.-le tengo una pequeña sonrisa.

Y ahora a quien miro es a Jesus.
Que me sujeta con toda sus fuerzas y me susurra que no lo haga.

-Y a ti Jesus... que voy a decirte yo a ti.. cuídamelos a todos, cuídate tu.. y por favor, se feliz..
Nunca olvides que te quiero como un hermano, y que.. lo siento muchísimo, enserio... pero estoy harta de sufrir.

Miro por ultima vez a todos con pena.

-¿A mi no me dices nada?-susurra Dani.

Lo miro y veo como esta llorando, todos están llorando, yo estoy llorando.

-¿Aparte de que has sido mi único amor? ¿Aparte de que estoy totalmente enamorada de ti?
Todo eso ya lo sabes Dani.

Me giro lentamente y todos pegan el mismo grito.

-¡NOOOOOOOO!

Pero lo hago, ya no hay vuelta atrás.
Ya he saltado.
Ya nada me para.

Cuando estas a punto de morir, no se te pasa tu vida en menos de dos segundos delante de tus ojos, ni piensas en las personas a las que quieres o las que te tienen a precio..Cuando estas al filo del acantilado, solo se te pasa por la mente una palabra; una simple palabra que no dice nada pero lo dice todo. El recuerdo. La única pregunta que te gustaría resolver es la de si te recordaran, si se olvidaran de ti, si todo volverá algún día a ser como antes, si te extrañaran o simplemente no notaran nada. Cuando estas a punto de morir no piensas en ti, piensas en los demás, en sus vidas, en si cambiaran o no. Por eso, no existe ser humano egoísta. Porque tarde o temprano, te preocupas por tu recuerdo. Por eso nunca nada muere. Por eso la muerte es algo misterioso. Por eso se dice que la vida es eterna. Porque algo muere, cuando nadie lo recuerda.. Y queramos o no, el recuerdo es inevitable.
Y por eso los funerales no son para los muertos, son para los vivos. Porque al fin y al cabo, el recuerdo nos pertenece, salvo el nuestro. El nuestro les pertenece a las personas que tenemos a nuestro alrededor. Por eso hay que cuidarlas. Para que algún día, no duela tanto.

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