Capitulo 8




—LuHan, ese color no te queda. — bufo BaekHyun acomodando un mechón de su cabello.

—cállate, te pedí tu opinión como tres veces hace rato y me ignoraste, ahora te callas. — el cobrizo se quitó los lentes amarillo chillón y agarro unos en tono coral.

El castaño bufo de nuevo y abulto los labios en un puchero que al mayor se le antojo adorable y que lo impulso a taclearlo en un abrazo. Los dos chicos cayeron cuando la silla no pudo soportar el peso del impulso y terminaron de espaldas en el suelo con todo y silla. La señorita de la tienda salto con el ruido y se acercó muy preocupada.

— ¡por favor quíteme a este mastodonte rosa! — grito BaekHyun pataleando. La señorita ni bien puso una mano en el mayor, LuHan se levantó indignadísimo.

— ¿perdona? ¿Mastodonte yo? — se llevó una mano al pecho y peino su cabello con elegancia. —por si lo olvidas, yo fui quien te enseño a usar la diamantina.

BaekHyun se hecho a reír y acepto la mano de la señorita. Se acomodó la ropa y señalo el par de lentes rosados con diamantes. —por favor empáqueme eso sin que mi amigo vea. — susurro con una sonrisa mientras LuHan le preguntaba a otra dependiente sobre mas lentes rosas.

Ese día habían ido de compras con motivo del festival, querían presentase con ropas nuevas y aprovechando que podían darse lujos por mes (y que LuHan tenía más dinero) decidieron pasearse por aquella tienda de diamantes y ropa más costosa que su humanidad.

BaekHyun se cuestionaba como tres veces al día el porque era amigo de LuHan y siempre recibía la respuesta de sí mismo en cuanto se emocionaba por la diamantina. Eran iguales.



Se habían conocido cuando Baek tenía 15 años recién cumplidos y era un adolescente incomprendido por su amor a la ropa rosa, el maquillaje y a Elvisa, la elfo narniana con barba. BaekHyun era sociable y sonriente pero necesitaba alguien que lo acompañara en su difícil camino rosa y LuHan apareció como caído del cielo, literalmente.

— ¡hey! ¡Yo los vi primero! — había gritado cuando se lanzó a taclear a BaekHyun. El castaño había tomado unos preciosos lentes rosas y como si se tratara de un halcón, LuHan lo había visto a metros de distancia.

Baek se asustó a primera impresión pero mantuvo los lentes contra su pecho.

— ¡son míos! — grito LuHan corriendo pero, ojo, sin descuidar su perfecto peinado.

— ¡ni loco! — el menor se giró dispuesto a correr cuando toda la humanidad del cobrizo lo hizo caer y patinar por el suelo.

Las señoritas dependientes se acercaron preocupadas, creyendo que se habían lastimado con un anuncio que misteriosamente había caído sobre ellos. LuHan se levantó exigiendo sus lentes rosas y cuando BaekHyun iba a reclamar que eran suyos, se dieron cuenta que los lentes habían salido disparados hasta una mujer y que esta estaba encantada con ellos.

— ¡atrás, perra! — gritaron ambos lanzándose hacia ella. La pobre había gritado y soltado todas las cosas que traía en el brazo.

Nuevamente, los chicos se miraron con odio mientras cada uno sostenía una patita de los lentes rosas.

—te ofrezco mi delineador por los lentes. — empezó LuHan.

—me niego, yo los agarre primero.

—entonces mi mascada rosa.

—no quiero, ya tengo una.

— ¡maldito mocoso, dámelos! — y LuHan comenzó a jalar los lentes intentando que BaekHyun los soltara.

— ¡no quiero! ¡Auxilio! ¡Una loca me quiere violar! — los gritos de Baek llamaron la atención de las demás mujeres en la tienda y varias se acercaron a apostar quien de los dos chicos lindos se ganaba los lentes.

— ¡loca tu abuela en tanga! ¡Dámelos!

— ¡insultaste a mi abuela! ¡Eso no te lo perdono! — el menor se arrojó hasta LuHan y ambos cayeron sobre una enorme piscina llena de esponjas de maquillaje, mascadas y producto en rebaja.

Incluso el gerente se quedó mirando la pelea. Digo, no todos los días ves a dos preciosuras pelearse como si fuera pelea en lodo por unos lentes rosas con diamantes, cuyo paradero ya estaba en manos de un tercer muchacho.

— ¡vuelve aquí, maldito! — ambos se levantaron y comenzaron a perseguir al chico de cabello negro.

Cabe decir que lograron taclearlo antes de llegar a las cajas. Las mujeres, el gerente y guardia de seguridad jadearon en frustración, había un nuevo contendiente en la pelea.

Estaban por pelear cuando notaron que los preciosos lentes rosas estaban rotos. Los tres gritaron cual novela dramática y se quedaron en el suelo a llorar. Las señoritas palmaron la espalda de los tres y por ser tan lindos no les cobraron nada y les regalaron una pequeña bolsita rosa con un delineador negro, una pulsera rosa y unos lentes rosas sin adornos.

Salieron aun entre lágrimas, abrazándose entre ellos y haciendo reverencias.

Resulto que el otro muchacho, cuatro años más grandes y más diva que ambos, se llamaba HeeChul. Alago el estilo de ambos y comento que BaekHyun era precioso pero con un poco de la ayuda de ambos podría ser aún más precioso. LuHan estuvo de acuerdo e intercambiaron números. Después comenzaron a hablar sobre lo que les habían regalado y BaekHyun se sonrojo porque no sabía usar el delineador.

Desde ese momento se volvieron mejores amigos. Aunque HeeChul tuvo que marcharse a china por la universidad, siguieron manteniendo contacto. Y LuHan le enseño a BaekHyun todo lo que sabe ahora de maquillaje y diamantina.



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Con un helado en mano y dos bolsas colgándoles de cada brazo, los chicos se reían de las malas combinaciones de un grupo de señoras. LuHan parloteaba acerca de sus añoradas gafas rosas con diamantes y de vez en cuando chuleaba a los hombres que pasaban por ahí.

BaekHyun bajo la mirada sonriente hacia la bolsa donde estaban escondidos los lentes que su hyung quería. Planeaba dárselos en el festival en modo de agradecimiento por toda su ayuda y sabía que le iban a gustar mucho.

El castaño estaba sonriente cuando vislumbro una conocida cabellera plateada, ese porte y altura no pasaba desapercibida. Sobre todo para BaekHyun.

Aunque se arrepintió de mirar hacia allá. LuHan lo noto y siguió su mirada, borrando su sonrisa y volteando a ver con pánico a BaekHyun. El chico bajo su mirada y se dio la vuelta rápidamente, alejándose y mordiéndose los labios para no soltarse a llorar ahí mismo. El cobrizo le dio alcance después de maldecir al poste plateado.

ChanYeol estaba besando a una chica en una palmera de un puesto de helados.


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— ¿sucede algo, Min? —Yoochun dejo de beber de su copa para subir la mirada hasta su hijo.

—no, padre. — respondió el moreno sin despegar la mirada del piso inferior. Al estar en una terraza podía observar muy bien el centro del piso inferior y no tardo en identificar a cierto castaño así como no pudo ignorar el gesto que hizo mientras se alejaba. Como si fuera a llorar.

— ¿paso algo bueno en la escuela? — indago Junsu sonriendo.

—nada relevante, seguimos preparando el festival. — el chico comenzó a comer sin ninguna expresión en su rostro y sus padres se miraron con nerviosismo.

—hijo, sabes que si te molesta algo puedes decirnos. — el mayor recibió un asentimiento de Junsu y ambos miraron a Changmin con una sonrisa.

—estoy bien enserio, solo un poco cansado. —Changmin sonrió y suspiro sobando su cuello. Los dos mayores sonrieron satisfechos y continuaron comiendo.



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—sabes que nos vio ¿verdad? —la castaña abulto sus labios con reproche mirando al peliplateado frente a ella.

—por eso mismo te bese, no quiero que se haga ilusiones de que me gusta. — bufo ChanYeol dándole un mordisco a su galleta de helado.

—pero eso fue muy cruel, sabes que ya no deberíamos vernos si tus padres te comprometieron.

ChanYeol azoto su bebida y la miro frunciendo el ceño. —tú lo dijiste: MIS padres. No yo. Yo no voy a casarme con él y si esta es la única manera para que le quede claro pues no me importa.

La chica lo miro inconforme y bajo la mirada.

—hey, hey. — el chico le subió la barbilla y le sonrió. —ya había dicho que me casare contigo ¿o ya no quieres?

La castaña negó muchas veces. —si quiero casarme contigo pero...

—entonces no se hablara más del tema. — ChanYeol se hecho todo lo que quedaba del helado en la boca y la chica sonrió pasándole una servilleta.

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