33. Elliot

-Eh, perdedor, te has vuelto a dormir -dice Caroline, golpeando mi hombro repetidas veces-. Y el profesor se está dando cuenta.

-Mierda -murmuro, abriendo los ojos.

-Tío, trabajas demasiado -me dice Damon-. Aunque no me molesta tener cervezas gratis por las noches, deberías replantearte lo del trabajo.

-De algo tendré que vivir -me encojo de hombros-. Además, estoy bien, el bar cierra a las tres y las clases empiezan a las diez, duermo más horas de las que parece.

-Bueno, si tú estás bien así... -contesta, y vuelve la atención a clase.

La verdad es que este último mes no he tenido tiempo ni de respirar, y eso me está pasando factura. Apenas soy consciente de ello, pero cuando lo pienso me doy cuenta de que apenas llamo a mis padres y a Harper -y ya ni hablemos de mis amigos de San Diego-, pero de verdad que apenas tengo tiempo, todo lo que hago es ir a clase, estudiar y trabajar, y a la que tengo un poco de tiempo libre me lo paso durmiendo. Debería llamar a Harper, debe estar muy preocupada.

Busco mi móvil en mi bolsillo y luego en la mochila, es entonces cuando me doy cuenta de que me lo he dejado en el apartamento. Genial, encima hoy tengo que entrar a trabajar antes y no pasaré por el apartamento hasta la madrugada.

-Oye, ¿no se te hace duro tener a tu novia tan lejos? -me pregunta Mark en la cafetería, cuando tenemos el tan ansiado descanso para comer.

-Bastante, pero merece la pena -contesto.

-Aw, qué tierno -dice Damon, burlándose de mí.

-Al menos yo tengo a alguien, no como tú que debes llevar años sin un polvo -contesto, con una sonrisa maliciosa.

-Si a años te refieres a dos días entonces sí -sonríe-. La verdad es que en el bar donde trabajas hay muy buenas chicas, yo no podría resistirme si trabajara allí.

-Bueno, tampoco es como si me interesaran -me encojo de hombros antes de volver a morder mi bocadillo.

-Hey, ¿hacéis algo esta noche? -pregunta Caroline, sentándose en nuestra mesa.

-¿Dónde estabas? Has desaparecido a la segunda hora y no te he vuelto a ver -le pregunta Damon.

-Estaba por ahí -contesta.

-Ah, qué precisa.

-Ella es así -dice su primo, encogiéndose de hombros.

-Bueno, como sea, ¿hacéis algo? Viene una amiga de Nueva York y quiero sacarla de fiesta.

-¿Está buena? -le pregunta Damon, y ella sólo rueda los ojos y le ignora.

-Pues pensábamos ir a molestar a Elliot al Seventy, ¿vienes? -dice Mark.

-Suena bien -contesta Caroline.

— o —

Otra noche trabajando hasta las tres y media, con varios números de teléfono de chicas en el bolsillo que voy a tirar a la basura en cuanto salga. Me sabe mal por ellas, pero yo sólo quiero a Harper, aunque ella ahora esté lejos y apenas hablemos.

Al final Damon y Lina, la amiga de Carol, se han acostado, y Mark ha estado hablando conmigo un buen rato, entreteniéndome. Mark es muy buen tío, y no es un loco por las mujeres como Damon, de hecho aún no le he visto con ninguna. Supongo que es tímido, o simplemente le gustan los hombres. En cuanto a Caroline, ella ha ido apareciendo y desapareciendo del bar durante la noche, supongo que salía a fumar o estaría con algún chico.

Llego al apartamento hecho un asco, y en cuanto me meto en la cama me quedo dormido.

A la mañana siguiente por fin es sábado, y aunque también tendré que entrar a trabajar antes, al menos he podido dormir hasta las doce y ahora tengo nueve horas más para estudiar y relajarme un poco.

Me levanto de la cama y busco mi móvil por toda la casa, pero tras media hora de búsqueda decido rendirme. ¿Qué coño he hecho con mi teléfono? La verdad es que ahora que lo pienso hace varios días que no lo veo. Lo que me faltaba, ya lo he perdido.

Enciendo el ordenador para empezar a estudiar y, si tengo suerte y ella está conectada a Skype, hablar con Harper. Me hago la cama de mientras y, al levantar un poco el colchón, encuentro mi móvil debajo. Soy idiota.

Lo pongo a cargar y, cuando por fin se enciende, se me caen los huevos al suelo al ver que tengo como veinte llamadas perdidas y varios mensajes de Harper, más quince de mis padres y algunos mensajes de Dennis y Mike.

Leo los mensajes de Harper, empezando por uno que me envió antes de ayer por la noche.

Harpy (22:34): ¿está todo bien? apenas me hablas, y tampoco a tus padres, ni a Dennis y Mike, ¿qué está pasando, Elliot?

Suspiro, odiándome a mí mismo por estar haciéndole pasar esto, y leo el siguiente, que es de ayer por la mañana.

Harpy (10:56): genial elliot, puedes irte a la mierda, estoy harta.

-Mierda -murmuro antes de marcar su número y llamarla.

-Hola -contesta secamente.

-Harper, joder, lo siento -me disculpo de inmediato-. Llevo unos días trabajando mucho y la uni me está quitando todo el tiempo restante, además de que no encontraba mi móvil...

-Está bien, Elliot, me da igual -suspira.

-Harper...

-No, sólo déjalo, ¿vale? Ya se me pasará el enfado, ahora preocúpate por llamar a tus padres, que tampoco saben nada de ti.

-En un par de semanas tengo el fin de semana libre de trabajo -digo, ignorando lo que me acaba de decir-. Voy a venir a San Diego, tengo suficiente dinero ahorrado.

-Está bien -contesta-. Nos veremos entonces. Ahora llama a tus padres y déjame ir a comer, pesado.

Sonrío, viendo que ya está de humor para meterse conmigo.

-De acuerdo, te llamo esta noche otra vez. Te amo.

-Te amo también -contesta, y casi puedo sentir cómo sonríe a través de la línea.

Harper termina la llamada y llamo a mis padres, recibiendo una merecida reprimenda de mi madre por no haber llamado en tantos días. Me sabe mal saber que he hecho que tanto mis padres como Harper lo pasen mal, así que intentaré remediarlo yendo a verlos en dos semanas.

Después de contestar a los mensajes de Dennis y Mike me pongo a estudiar, pensando en avanzar todos los trabajos que pueda para poder tener ese fin de semana libre.

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