Un profesor...psicótico
A la mañana siguiente el trío se levantó con el olor de tortitas, tostadas, huevos, salchichas, café y todo tipo de mangares que pudieran desear para desayunar.
Se levantaron poco a poco y con cansancio a pesar de haber dormido toda la noche del tirón, después de estirarse y desesperezarse se dirigieron a la cocina para ver a Derek acabando de hacer el café y a Alek acabando de poner la mesa.
- Buenos días, chicos – Dijo Alek, sonriéndoles apaciblemente.
- ¿Habéis dormido bien? - Pregunto Derek sentándose en la mesa.
- Si, si claro – Dijo Draco con una sonrisa algo forzada.
- Cuanta comida...¿Planeáis invitar a todo Hogwarts a desayunar? - Hermione también se sentó con pesadez.
- Es posible que me haya pasado un poco – Dijo Derek - ¡Pero, oye! Así podéis elegir lo que mas os apetezca y comer hasta reventar.
- Eso es algo que nunca viene mal – Murmuro Harry sentándose junto a sus amigos.
Comieron en silencio durante unos eternos dos minutos antes de que no pudieran soportarlo mas.
- ¡Oh, por Merlín... que alguien diga algo...por favor! - Derek se rió del comentario dramatizado de Alek, el comentario también logró hacer reír a los jóvenes por lo que Alek sintió que lo había hecho bien – Y una vez roto el hielo, ¿Que hay de nuevo?
- Bueno, hace poco mas de una hora he hablado con Severus – Draco miró a Derek con preocupación en sus ojos.
- Mi madre esta bien ¿Verdad? - Murmuro débilmente.
- ¡Oh, si! ¡No tienes que preocuparte! - Dijo Derek – Severus dice que aunque le costo un poco acabar de calmarse, se instalo rápidamente y durmió bien toda la noche, se quedara con ella hoy hasta que tenga que llegar a Hogwarts para el banquete de esta noche y terminar de prepararse para las clases de mañana.
- Que alivio... - Suspiro Draco.
Hermione le sonrió y le coloco la mano en el hombro.
- Todo estará bien, ya veras – Sonrió – A demás estoy segura de que Severus la cuidara bien.
- ¡Desde luego que si! - Exclamó Derek – A Severus no le gusta cuando se meten con las personas a las que quiere, y para desgracia de los Mortifagos, Narcissa es una de las pocas personas que realmente aprecia de una forma totalmente honesta, mientras Severus este cuidándola nada malo podrá pasarle – Derek le sonrió a Draco.
- Muchas gracias – Agradeció el rubio.
- No hay de que – Derek les sonrió con simpleza.
- ¿Ya les has dicho cual sera la sensación de este año, Derek? - Alek sonrió bebiendo su café lentamente.
- Uff...es que no quería ser yo el que les dijera que ese año el Quidditch quedaría "Cancelado" - Derek murmuro escondiendo su sonrisa detrás de su taza de café ante la mirada de puro horror de Harry y Draco.
- ¡¿Que?! - Gritaron los dos a la vez.
- Que desgracia... - Se burló Hermione con una risilla.
- ¿¡Que es lo suficientemente bueno como para que cancelen el Quidditch!? - Gimoteo Harry.
Derek y Alek se miraron brevemente y el primero le hizo una señal a su novio.
- El Torneo de los Tres Magos, por supuesto.
- ¿El Torneo de los Tres Magos? - Pregunto Hermione confusa.
- El Torneo de los Tres Magos es un torneo donde tres magos... - Comenzó Derek, pero Alek lo interrumpió.
- Oh, un torneo llamado "Torneo de los Tres Magos" donde los protagonistas son tres magos...nunca me lo hubiera esperado, es decir, si fueran dos magos o cuatro ¡Eso si seria una sorpresa! - Alek soltó una carcajada.
- Si... - Dijo Derek mirándolo de reojo y escuchando al trío reírse – Resumiendo, porque es muy probable que esta noche en el banquete Albus os lo explique y no es necesario daros la chapa dos veces. El Torneo de los Tres Magos es un torneo donde se escogen tres magos, mayores de edad, que os veo venir, de tres escuelas diferentes, uno por escuela, Hogwarts, Beauxbatons y Durmstrang, después se compiten en tres pruebas diferentes y el ganador consigue un montón de galeones, fama y honor para su escuela.
- Vaya...eso es tres de mucho – Dijo Hermione.
- Ya sabes lo que dicen, a los antiguos les encantaban las cosas de tres en tres – Dijo Alek.
- Y que lo digas – Se rió Derek.
- ¿Entonces este año se tratara de eso? - Pregunto Draco.
- Pues si, eso parece – Dijo Derek – Al menos este año podréis ver a otros hacer cosas increíblemente peligrosas y no tener que hacerlo vosotros, podéis tomarlo como unas pequeñas vacaciones.
- Conociendo a nuestra suerte...a saber – Dijo Hermione recostándose en su silla.
- Recemos para que no pase nada que os ponga cara a cara con la muerte...otra vez – Suspiró Derek.
- Vosotros no os aburrís verdad que no – Se rió Alek
- Para nada – Dijo Hermione – Pero ¡Oye! Hablando de aburrirnos...
- Huy, que miedo, a ver con que nos vas a salir – Se burlo Derek ganándose un suave empujón por debajo de la mesa - ¡Ay!
- Tengo que saberlo, ¿Como os conocisteis?
- ¿Alek y yo?
- No, mi tía en calzoncillos...¡Pues claro que vosotros dos!
- Vale, vale – Derek se rió de la falsa frustración de su hermana.
Hermione, Draco y Harry se apoyaron en la mesa dispuestos a escuchar.
- Cotillas... - Se rió Alek.
- Me encantaría contaros una historia súper emocionante sobre un héroe dragón que salva a su príncipe de una gran amenaza y es reconocido por su valentía como cualquier película de Disney pero lamentablemente no es así, nunca suele ser así. A demás, Alek, tan dulce y tierno como se le ve, es perfectamente capaz de defenderse solito – Dijo Derek sonriendole a su pareja.
- Bueno, soy un hombre grande – Respondió con suficiencia y sacando pecho.
- Por supuesto que si, amor – Dijo Derek asintiendo – En fin, en realidad nos conocimos en la reserva de dragones en la que trabaja Charlie, Alek estaba empezando y yo estaba de voluntario, me gusta pasearme por allí y ver a los otros dragones, ya sabes, pararme y charlar un rato con ellos, estaba por allí cuando tropecé con Alek.
- Yo estaba muy nervioso – Continuó Alek – Era mi primer día y siempre me ha sido difícil hacer amigos o conocer gente, tenia que reunirme con el dueño del lugar pero no tenia ni idea de hacia adonde tenia que ir, mientras daba vueltas tratando de encontrar mi camino sin prestar atención por donde caminaba choque con Derek y caímos al suelo, me moría de vergüenza ¡Era mi primer día y ya había hecho chocar a alguien! Tenia un poco de miedo de que se enfadara conmigo pero supongo que tuve suerte.
- Tenias una mirada tan aterrorizada y avergonzada que nadie hubiera podido enfadarse contigo – Bufó Derek.
- Es una de mis ventajas y la aprovecho – Respondió Alek – Total, que me ayudo a levantarme y me soltó una de sus frases del tipo "Lo siento, tus ojos me han distraído" y esas cosas, me pregunto a donde iba y cuando le dije que tenia que reunirme con el dueño para empezar a trabajar me llevó hasta su oficina, después el dueño le pidió que me enseñara el lugar, poco después nos hicimos buenos amigos y...bueno, comencé a enamorarme de él...¿A quien pretendo engañar? ¡Estaba locamente enamorado de él!
- Vaya, gracias – Dijo Derek – Eso alimenta un poco más mi ego – Sonrió.
- El problema es que no sabia si él era gay, no hacia mucho que yo había aceptado que lo era y aún me daba miedo declararme a alguien y que me rechazara porque no le gustaba o simplemente no le gustaran los hombres, no quería arriesgar nuestra amistad.
- Por suerte no fue así. Yo también me había enamorado de él, pero tampoco quería incomodarlo y que se alejara de mi, pero tampoco podía soportar tenerlo tan cerca y no decirle que lo quería, al final me arme de valor y se lo dije...el resto es historia, una hermosa, romántica, en muchas ocasiones cursi, pero muy feliz – Sonrió Derek.
- Y esperamos que siga siéndolo, si es posible para siempre – Terminó Alek.
- Es duro encontrar a alguien al que amas profundamente y que te ama con la misma pasión y no decirlo – Dijo Derek – Os lo dejo para que penséis. Mientras...¿A quien le apetece ver un par de películas?
Harry se levanto felizmente y pregunto que películas tenían en mente mientras Draco y Hermione se miraron por unos segundos, se sonrieron y se levantaron para seguir a los demás.
Vieron películas hasta casi la hora del banquete de bienvenida, se colocaron las túnicas y fueron al castillo con la ventaja de un hechizo que les servia de un paraguas increíblemente funcional, lo que fue muy agradecido porque caía un aguacero de los fuertes.
Lograron llegar a la par que sus compañeros, Draco se despidió de sus amigos y se fue junto a Blaise y Theo mientras que Harry y Hermione se sentaron con calma en la mesa de Gryffindor, por desgracia, quien ya sabéis (Ron, no Voldemort, eso seria incomodo ¿Verdad?) se sentó frente a ellos.
- Oye, no os he visto en el tren ¿Donde estabais? - Pregunto mirando la mesa sin comida con un poco de pena.
- En el tren no, obviamente – Dijo Hermione.
- ¿Has olvidado lo que pasó en el mundial? Nos quedamos en casa de Derek con él y su novio, total, la escuela empezaba al día siguiente, no valía la pena volver a casa y tomar el tren estando literalmente al lado de la escuela – Dijo Harry.
Hermione asintió con una risita.
Ron estaba decepcionado por no haber podido unirse a ellos, claro que no solo fue él, sino que también su madre: Molly Weasley
No era realmente una mala mujer, simplemente tenia muy malas ideas y quería conseguir lo que quería de la manera fácil, fama y fortuna a costa de la familia real...vale, tal vez si era un poco mala.
Después de enterarse de que Derek tenia pareja y este era hombre se emocionó mucho, porque eso significaba que la responsabilidad de traer un nuevo heredero y a la vez heredar el trono era trabajo de Hermione, y los Weasley tenían muchos hijos...
A Ron también le gustaba la idea, porque eso significaba que solo tendría que tener un puñado de niños y viviría cómodamente sin tener que preocuparse de nada y en todos los lujos que pudiera soñar ¡Y sumando, encima seria Rey! Al fin y al cabo ser Rey tenia que ser algo muy fácil ¿Verdad? Solo sentarse en un trono bonito, estando bien vestido, con una corona dorada en la cabeza y sonreír, si, era una buena vida.
A Hermione no le gustaba esa idea.
La clasificación de los nuevos alumnos de primer año acabó y Albus Dumbledore se levanto con alegría en sus brillantes ojos azules.
- ¡Bienvenidos un año mas a Hogwarts! ¡Y a los nuevos, bienvenidos, estoy seguro que os lo pasareis muy bien aquí, haciendo amigos y aprendiendo muchas cosas! ¡Sobretodo porque este año tenemos un acontecimiento muy especial! ¡Finalmente se volverá a celebrar el Torneo de los Tres Magos donde un mago de cada escuela, Beauxbatons, Durmstrang y Hogwarts participaran para ganar la Copa del Torneo! ¡Y este año Hogwarts a sido elegido como anfitrión, lo que significa que en unos días los alumnos de estas dos escuelas llegaran para participar en el torneo! ¡Es la oportunidad perfecta para hacer amigos de otros lugares y aprender las culturas y costumbres de estos lugares y escuelas, lo que también significa que espero que todos se comporten adecuadamente! Y dicho esto...¡Que empiece el banquete! - Dumbledore se volvió a sentar y la comida apareció en las mesas.
En pocos segundos todos ya estaban comiendo alegremente mientas hablaban emocionados sobre el Torneo de los Tres Magos.
Después de un buen rato donde la mayoría ya había casi acabado de comer unos enormes truenos resonaron sobre el castillo y por ende, en el techo del gran comedor.
- Vaya, menos mal que a esperado a apretar de verdad una vez estando todos ya dentro del castillo, no creo que el hechizo hubiera aguantado en esta tormenta – Comentó Hermione mirando un poco aprensiva el techo encantado del gran comedor.
- Y que lo digas... - Suspiró Harry.
En el momento que un trueno particularmente fuerte junto a un rayo deslumbrante sorprendió a todos en el comedor las puertas del comedor se abrieron de golpe revelando a un hombre completamente empapado por la lluvia.
Era un hombre que...imponía, por decirlo de alguna manera.
Era un hombre grande que se apoyaba en un bastón para caminar bien y iba vestido con túnicas andrajosas, habían enormes cicatrices adornando su rostro a demás de un pelo lacio y de aspecto sucio, el agua que lo empapaba ayudaba a la sensación, pero lo que mas impresión y susto le dio a los alumnos fue su ojo izquierdo, mas que nada porque era obvio que no tenia y había sido sustituido por un ojo falso que se movía independientemente del ojo real, miraba en todas direcciones y daba la impresión que podía verte el alma.
- Estúpido techo – Masculló acercándose a la mesa alta.
- ¡Ah, Alastor! Me alegra que hayas llegado bien – Dijo Albus, levantándose y moviéndose para recibir al extraño hombre.
Hablaron por unos segundos antes de que Alastor se moviera hacia la mesa alta y se sentara pesadamente, sacó una especie de cantimplora de los pliegues de su túnica y se la llevo a la boca, le dio un trago, se estremeció y volvió a guardarla.
- ¡Estimados estudiantes! - Exclamo Albus, para ganarse la atención de las cuatro mesas que todavía estaban un poco conmocionados - ¡Él es Alastor Moddy, sera vuestro nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras! ¡Espero que prestéis atención en sus clases porque podréis aprender mucho de él!
Dicho esto los cuchicheos volvieron a sonar por el gran comedor.
- No me puedo creer que Alastor Moddy vaya a ser nuestro profesor... - Gimoteó Ron.
- ¿Lo conoces? - Preguntó Harry.
- No en persona, pero mi padre si, era un cazador de Mortifagos, pero esta loco, es un paranoico, no bebe nada que no haga él mismo y cree que hay enemigos en todas partes, incluso en su propia sombra – Explicó el pelirrojo.
- Como un veterano de guerra – Dijo Hermione – Es posible que sufra algún tipo de estrés postraumático, pero me extraña que le dejen enseñar de esa manera.
- Bueno, Dumbledore no es tonto, supongo que sabrá bien lo que esta haciendo ¿Verdad? - Dijo Harry antes de beber de su copa.
- Eso espero – Dijo Hermione.
Poco después el banquete acabó y todos se dirigieron a dormir.
A la mañana siguiente fueron a desayunar y McGonagall les entrego los horarios.
- Mira, tenemos hora libre hasta la segunda clase, y podremos ver que tan buen profesor es este Moddy, la ultima clase del día es con él – Dijo Hermione.
- Si – Dijo Harry inspeccionando su horario – Oye, creo que Draco también tiene hora libre – Harry sonrió al ver el brillo en los ojos de su amiga - ¿Vamos con él?
- ¡Claro!
Ambos se levantaron y le hicieron una señal a Draco que se despidió de sus amigos y se levanto para reunirse con Harry y Hermione, mientras Ron los miraba con el ceño fruncido, y después de acabar sus salchichas se levanto para seguirlos.
Los encontró apoyados contra un árbol hablando tranquilamente.
- Hey chicos, ¿Porque seguís juntados con él? Creí que ya os habíais dado cuenta de que era malvado – Dijo Ron parándose a su lado como si lo hubieran invitado.
Pista: No, no lo habían invitado.
- Primero: Nos juntamos con quien nos da la gana, Segundo: Draco es de todo menos malvado, de hecho es mucho mas noble que muchos que conozco y Tercero: ¿Quien coño te crees que eres para venir aquí como si te hubiéramos invitado y soltar una burrada como esa? - Gruño Hermione cruzándose de brazos.
Harry le frunció el ceño al chico pelirrojo y Draco se limito a acariciarle la espalda a Hermione para calmarla.
- ¡¿Pero que dices?! ¡Si yo lo digo por ti, para hacerte un favor! ¡Y tu también Harry! - Exclamo Ron ofendido.
- Ya Ron, pero es que nosotros no queremos tus favores, desde que nos conocimos que no sabes hacer nada mas que tratar de separar a Draco de nosotros. No se que crees que puedes conseguir, pero desde ahora te digo que no lograras nada, él es nuestro amigo y lo ha sido desde hace mucho tiempo como para dejarlo de lado solo porque tu lo dices – Dijo Harry en animo de jugar al arbitro.
- ¡¿Pero como es posible que estéis tan ciegos?! - Exclamó Ron, perplejo - ¿Es que no visteis lo que pasó en el Mundial?
- Si Ronald, lo vimos – Suspiro Hermione con fastidio – Por si no lo recuerdas, estuvimos allí. De hecho, si no recuerdo mal, yo fui la que os protegió del fuego mientras buscábamos refugio.
- ¡Exacto! - Exclamó Ron, completamente feliz, como si hubiera podido dejar claro su punto y todo se entendiera con claridad.
- ¿Y bien? - Pregunto Draco levantando una ceja.
Ron bufó con desagrado.
- ¡Es mas que claro que tu padre estaba involucrado! ¿No lo veis? ¡Su padre es un Mortifago!
- ¡No metas a mi padre en tus estúpidas batallitas! – Gruñó Draco.
Antes de que Ron pudiera responder Hermione hablo con una calma helada.
- ¿Y que?
- ¿Como que "Y que"? - Pregunto Ron extrañado.
- Pues eso – Dijo Hermione - ¿Me estas diciendo que si el padre es "A", el hijo va a ser "A"? Por esa misma regla de tres tu seras un trabajador del ministerio con una esposa que es ama de casa con un grupo de siete hijos, ni mas ni menos.
Ron abrió mucho los ojos, amaba a sus padres, pero sabia que su padre trabajaba hasta el cansancio para poder mantener a todos en casa. No, lo que él quería era casarse con Hermione para poder vivir cómodamente sin tener que preocuparse de nada y encima ser reconocido por todos, seria famoso, rico y adorado ¿Que mas podría querer?
- ¡No! ¡Yo quiero mas que eso! - Dijo Ron con un timbre algo infantil en la oración.
- Ya, pero tu padre no es ni mas, ni menos – Siguió Hermione levantando una ceja.
- Pero eso no significa que tenga que hacer lo mismo que él – Dijo Ron, segundos después cerró la boca al entender lo que había dicho.
- ¿Ahora entiendes lo estúpido que te has oído? - Gruño Hermione.
El trío no quería seguir con la discusión por lo que comenzaron a levantarse, pero entonces Ron saco su varita para atacar a Draco, estaba completamente rojo al ver que su argumento no había llegado a nada mas que a su propia humillación.
Pero antes de que pudiera hacer nada Draco lo había desarmado y lo miraba con petulancia fingida.
Por alguna razón que todavía no entendían Alastor Moddy apareció de la nada con la varita apuntando a Draco.
Probablemente pensó que al ver al rubio apuntando al pelirrojo con la varita y este desarmado que era una pelea ya ganada y apunto de ir a peor, o eso pensaban, pero a ojos de Hermione eso no era suficiente para amenazar a un estudiante con su varita, sobretodo no a este estudiante.
Moddy iba a decir algo, pero sea lo que sea no tubo tiempo, Hermione se coloco delante de él le arranco la varita de las manos a la manera Muggle, es decir, a la fuerza bruta y con las manos desnudas, sus ojos brillaban azules y la iris era apenas una linea furiosa.
- No se atreva... - Gruñó.
- Niñita, ese bastardo estaba a punto de atacar a un compañero desarmado, perdoname si eso me parece rastrero – Gruño Moddy de vuelta.
- Para empezar, usted no lo ha visto todo como para ser juez de lo que ha pasado o no. Para su información a sido Ron el que ha atacado por la espalda, no puede castigar a otro estudiante por defenderse de un ataque traicionero, de todas formas en esta escuela no se permite el castigo físico como espero ya se le haya notificado – Siguió Hermione.
- Escucha niña, si...
- ¡Ella tiene razón, Alastor! - Exclamó la Profesora McGonagall – Lo he visto todo, y efectivamente la Señorita...Granger tiene razón, y estoy segura de que Albus ya te ha dicho que bajo ninguna circunstancia castigamos a los alumnos por castigos físicos, esa barbaridad lleva prohibida mucho tiempo.
- Es posible que lo haya comentado si... - Gruño Moddy.
- Bien, ahora si no es mucha molestia, Señorita Granger, ¿Puede devolverle su varita al Profesor Moddy? Le aseguro que no volverá a levantarla contra ninguno de ustedes con malas intenciones – Hermione gruño pero obedeció y le devolvió la varita, después se alejo para volver a colocarse entre Harry y Draco – Y en cuanto a ustedes, Señor Malfoy, diez puntos a Slytherin por su rápido pensamiento y acción, y usted Señor Weasley, diez puntos menos a Gryffindor por atacar a un compañero por la espalda, eso es una deshonra.
Ron fue lo suficientemente sabio como para no replicar y solo bajo la mirada.
- Ahora todos dirigios a clase, ya casi empieza – Dijo McGonagall.
Todos obedecieron un poco tensos por el conflicto reciente pero el trío trato de olvidarlo y seguir con el día lo mejor posible.
Les fue bastante bien, pero desgraciadamente en la ultima clase, DCAO, que compartían con los Ravenclaw se fue todo a la mierda.
El Profesor Moddy había decidido que era una buena idea enseñarles sobre las maldiciones imperdonables, por un lado podía entenderse por el problema del mundial pero de nuevo, no parecía una clase demasiado recomendable.
Una cosa era enseñar la teoría, pero cuando se dispuso a probarla los alumnos comenzaron a ponerse nerviosos.
- ¿Alguien cree que es capaz de resistir el Imperius? - Moddy sonrió desagradablemente – Venga, si no tendré que elegir a alguien al azar.
Todos se encogieron en sus asientos.
- ¿Usted esta seguro de que esto es legal? - Dijo Hermione fríamente.
- ¿Ah, te ofreces voluntaria en nombre de tus compañeros?
Los demás la miraron entre preocupados, esperanzados y admirados.
- Si – Dijo Hermione con un gruñido.
- Muy bien... - Dijo Moddy, apunto su varita hacia la joven que tembló imperceptiblemente – Imperius.
Hermione sintió como la presión sacudía su cuerpo y trato de adormecerlo, casi lo logra, pero entonces sintió su sangre calentarse y sus ojos volvieron a brillar.
- Salta – Ordeno Moddy, cuando Hermione no hizo nada volvió a hablar, esta vez con dureza – Te he dicho que saltes.
Hermione gruño con ira.
- No quiero.
- ¡Que saltes!
- No quiero.
- ¡HE DICHO QU...!
- ¡NO QUIERO! - Rugió Hermione.
Moddy la libero del hechizo mientras observaba a la joven que respiraba con pesadez y volvió a sentarse porque sus piernas habían comenzado a temblar.
- Impresionante, se necesita mucha fuerza de voluntad para resistir el Imperius – Dijo Moddy, miro al resto de alumnos que ahora miraban a Hermione con nuevo respeto.
Moddy trato de seguir la clase ignorando que Hermione hubiera podido resistirse, hablo sobre el Cruciatus y Neville respondió temblorosamente.
Moddy torturo a una araña durante unos segundos antes de que Hermione le lanzara un bote de tinta a la mano con sorprendente fuerza obligandolo a apartar la varita de la pobre criatura.
Neville se había cubierto las orejas para tratar de no escuchar a la pobre criatura agonizar
- Estas pisando hielo delgado, niña – Gruño Moddy.
- Mira quien habla – Dijo Hermione volviéndose a levantar – No solo es maltrato animal, sino que estas enseñando malas formas a los estudiantes, traumándolos y haciendo cosas que estoy mas que segura que son ilegales, no me importa cuantos Mortifagos capturaste, esa no es forma de enseñar en un aula.
Se miraron desafiantes por unos segundos antes de que Moddy diera un paso atrás.
- La clase a terminado, todos fuera.
Nadie espero nada más, recogieron todo tan rápido como pudieron y se marcharon corriendo, Harry y Hermione ayudaron a Neville a recoger sus cosas y llevarlo afuera de la case.
Caminaron por el pasillo hasta que Draco los encontró.
- Hey, ¿Que tal la clase? - Pregunto, pero frunció el ceño al ver a Neville mortalmente pálido - ¿Que...?
- ¿Puedes ir a buscar a la Profesora McGonagall, por favor? - Pidió Hermione débilmente.
- Si, claro que si... - Dijo Draco preocupado – Enseguida vuelvo.
Draco corrió por el pasillo y en menos de dos minutos volvió con McGonagall a cuestas.
- ¿Que a pasado? - Pregunto alarmada al ver el estado del pobre Neville que no había abierto la boca desde que salieron de la clase, solo se limito a dejarse llevar mansamente manteniendo los ojos cerrados en una postura solemne.
- El Profesor Moddy nos enseño sobre las maldiciones imperdonables...torturo a una araña, antes de que la matara con la maldición asesina Hermione lo detuvo para que dejara de torturarla – Dijo Harry frotándose la frente.
- ¿Como dices...? - Dijo Draco con una mueca horrorizada.
- ¡¿Que?! Oh querido, ven, vamos a tomar una taza de te ¿Vale? - McGonagall levanto a Neville y lo llevo hacia su despacho lentamente.
El trío los vio marcharse y se miraron.
- ¿Que es lo que ha pasado exactamente? - Pidió Draco suavemente, siguió a sus amigos y se sentaron contra los muros del pasillo.
Harry le contó lo que había pasado y volvió a frotarse la frente.
- ¿Estas bien? - Pregunto Hermione mirándolo con preocupación.
- Eso creo, es solo que...bueno, desde el incidente del mundial ha estado molestándome un poco – Harry señaló hacia su cicatriz.
- No creo que este año sea tranquilo de cualquier manera – Dijo Draco, el trío se miro a los ojos unos segundos antes de suspirar.
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