¿Quieres ir al baile conmigo?
Nuestro trío estaba sentado bajo su amado árbol a las fronteras del Bosque Prohibido, con los dos huevos de oro en el suelo delante de sus respectivos dueños tratando de descubrir la pista de la siguiente prueba.
- ¿Entonces no habéis descubierto nada? - Preguntó Draco, sentado cómodamente contra el árbol.
- Nop – Dijo Harry – No hay manera, parece que solo es un huevo muy bonito, pero no tiene nada reseñable ¿Y tu, Hermione? ¿Has encontrado algo?
- Pues si...es hilarantemente molesto, pero si – Dijo Hermione, con tono burlón mientras estaba acostada en el césped.
- ¿Que es? - Preguntaron sus dos amigos a la vez.
- Esta bien – Dijo Hermione – Pero os recomiendo que os tapéis las orejas – Dijo, ya llevándose una de sus manos a su oreja mientras con la otra sujetaba el huevo.
Harry y Draco la miraron sin acabar de entender lo que su amiga trataba de decirles pero le hicieron caso de todos modos.
- Preparaos – Dijo Hermione.
Abrió el huevo por un pequeño mecanismo en la cima del huevo y nada más abrirlo se llevo la otra mano a la otra oreja para tratar de aplacar los horripilantes chillidos que salían del huevo, después de unos pocos segundos no lo aguanto más y cerró torpemente el huevo todo lo rápido que pudo.
- Joder... - Masculló Harry, mirando con aprensión su propio huevo.
- ¿Que coño a sido eso? - Preguntó Draco.
- Ni puta idea, supongo que es alguna clase de mensaje en código pero no me es fácil concentrarme en pensar en algo cuando prácticamente me explotan los tímpanos – Dijo Hermione con una ceja alzada.
- Ya ves... - Murmuró Harry.
- Bueno, sea lo que sea, no tenemos mucho tiempo para averiguar que significa, también tenemos que descubrir como superar la prueba, este código es solo una pista, no una respuesta – Comentó Hermione con cansancio.
- Lo lograremos – Dijo Draco – Siempre lo hacemos.
- Por supuesto – Sonrió Hermione.
Se mantuvieron en un apacible silencio antes de que las tripas de Draco lo traicionaran y sonaron en un impresionante grito de: ¡Tengo hambre! ¡Alimentadme!
Hermione lo miro parpadeando como un búho, fijándose en la cara roja de su amigo que soltó una risita nerviosa y avergonzada.
- Esto...
- ¿Os parece si nos colamos en las cocinas? Alguien puede tener hambre – Sonrió Hermione con una mirada cómplice.
- Me encantaría – Dijo Draco, mirando a Hermione con agradecimiento.
- Claro – Dijo Harry – Vamos.
El trío se movió con sorprendente agilidad y maestría entre los pasillos de Hogwarts, vigilando que no les vieran, no estaban fuera del toque de queda pero en teoría los alumnos tenían prohibido colarse en las cocinas.
Cuando llegaron a la cocina le hicieron cosquillas a la pera del cuadro, cuando la pera se rio, ignorad el hecho que las peras no se ríen, la puerta se abrió para ellos.
En realidad nunca antes habían estado en las cocinas del castillo, pero bueno, siempre hay una primera vez.
Draco no se sorprendió al ver a todos los elfos domésticos trabajando tranquilamente, pero Harry y Hermione los miraron sorprendidos, y se sorprendieron aún más cuando los elfos se dieron cuenta de su presencia y se apresuraron a ofrecer comida y bebida.
- ¡Oh, Señor Harry Potter, Señor! - Exclamó una vocecilla que el trío reconoció enseguida como la de Dobby.
De hecho, el pequeño elfo llegó a ellos arrastrando con él a una elfina que tropezaba cada pocos segundos con sus pies y sus enormes ojos desenfocados.
- Buenas tardes, Dobby – Sonrió Harry.
Hermione sonrió y observó de más de cerca a la pobre elfina que Dobby todavía sujetaba para que no se cayera.
- Hey, te reconozco... - Dijo Hermione – Eres la elfina que acompañaba a Crouch en el juego de Quidditch.
La elfina miró a Hermione con grandes ojos inundados en lagrimas y estallo en lagrimas murmurando cosas como: "Mi pobre amo" "Winky es una deshonra" o "Que será del pobre amo sin Winky"
Hermione la miró confusa y miro a Draco en busca de información.
- Bueno... - Suspiró Draco, sin estar seguro de como abordar el tema.
- Ella es Winky, Señorita Hermione Firebreather – Respondió Dobby – Como su amo la libero el director la dejo trabajar en Hogwarts.
- No sabia que habían elfos domésticos en Hogwarts – Comentó Harry, sorprendido mientras dejaban que los elfos los sentaran en una mesa y les sirvieran un poco de pastel.
- Ni yo – Dijo Hermione.
- Si – Dijo Draco – Ellos son los que hacen la comida y mantienen el colegio limpio, Dobby puede estar feliz de ser libre, no lo puedo culpar, mi...padre, no lo trató de buena manera – Draco hizo una mueca de desprecio al pensar en su padre antes de negar con la cabeza y volver a enfocarse en sus amigos.
- Espera – Pidió Hermione – ¿Porque tenemos a Filch, si son ellos los que se encargan de mantener el castillo?
- Pues porque...porque... - Draco abrió la boca y la cerro un par de veces más antes de solar una risa ahogada - ¡Jah! Pues no tengo ni idea...la verdad es que nunca lo había pensado.
- ¿Que hacen exactamente los elfos domésticos? - Pregunto Harry.
- Bueno, suelen ser como mayordomos, sirvientes de alguna familia, normalmente suelen haber familias enteras, una linea de elfos domésticos que sirven a una familia de magos, se vinculan con la familia y les sirven de por vida a menos que sus amos los liberen dándoles un trozo de ropa, eso es lo peor que podría pasarles – Trató de explicar Draco.
- Pero...no es que se los trate muy bien... - Farfulló Hermione, recordando como el padre de su amigo había tratado al pobre Dobby y como Crouch había tratado a Winky.
Y Winky parecía completamente desbastada, era más que obvio que estaba borracha y muy probablemente en medio de una depresión severa.
- La parte fea de todo esto es que los magos se han acostumbrado a verlos como simples criados a los que pueden torturar sin consecuencias, ellos aceptarán cualquier cosa y si molestan a sus amos ellos mismos se castigaran de la manera que crean oportuno, llegando a lesionarse de formas muy serias y a veces incluso de forma permanente – Dijo Draco, no sorprendiéndose de la mirada de horror de Hermione.
- ¡Pero...pero eso es esclavitud! - Exclamó.
Draco asintió y levanto las manos tratando de apaciguara.
- Si, pero si los magos los trataran mejor entonces todos acabaríamos ganando, pero es más fácil decirlo que hacerlo.
- No veo como los pobres elfos ganarían en esto – Gruñó Hermione.
- Pues en que necesitan de estar vinculados a una familia para sobrevivir – Dijo Draco.
- ¿Eh? - Dijeron Hermione y Harry sin entender.
- Los elfos domésticos son una de las criaturas más poderosas del Mundo Mágico aunque a primera vista no lo parezcan, el problema es que sus cuerpos no suelen resistir tanta magia, al vincularse con una familia de magos, esa magia se mantiene estable y no tan volátil como cuando son libres, es por eso que odian la idea de ser libres, porque en la mayoría de casos no solo los deja apartados de la sociedad y de los de su especie, sino que normalmente también significa la muerte – Explicó Draco – Al principio los elfos estaban agradecidos por que los magos los ayudaran por lo que en agradecimiento ellos cocinaban y hacían las labores del hogar, y los magos estaban contentos de que les quitaran faena y les daban un hogar y comida a cambio, pero con el tiempo esa gratitud se convirtió en fanatismo y los magos comenzaron a verlos como solo aquellas criaturas que solo servían para hacerles la vida más fácil. Cruel pero cierto.
- Hummm – Gruñó Hermione – Entiendo lo que dices, pero todavía no me parece bien.
- Si...es un trato que al principio era igualitario pero que los magos terminaron con beneficiarse – Dijo Harry.
- El sistema esta mal montado – Estuvo de acuerdo Draco – Puedes tratar de arreglarlo cuando te conviertas en reina – Dijo Draco, tratando de consolarla.
Hermione todavía no estaba del todo convencida, pero asintió dándose por satisfecha por el momento.
Comieron con una conversación más trivial y tranquila a partir de allí.
A pesar de ello Hermione aún no estaba del todo tranquila y ocasionalmente miraba a Winky que se movía como una alma en pena por las cocinas, el resto de los elfos parecía que ya habían desistido de tratar de ayudara y solo Dobby se mantenía tercamente a su lado ayudándola felizmente en lo que podía.
Fue bastante desalentador para Hermione recordar de nuevo a todas las criaturas del Mundo Mágico que no tenían una buena vida por causa de los magos y su necesidad de creerse superiores al resto del mundo, pero se convenció que era algo que podría cambiar cuando se convirtiera en Reina tal y como había dicho Draco, o si más no, al menos ayudar un poquito a aquellas criaturas más vulnerables.
Después de terminar de comer, les pidieron a los elfos que no le dijeran a nadie que habían estado allí y ellos aceptaron sin pensárselo dos veces a pesar de que creían que si alguien como Dumbledore u otro profesor les preguntaban directamente si ellos habían estado allí, los elfos estarían obligados a responder con total sinceridad, pero con suerte, a nadie se le ocurriría preguntar por ellos en la cocina, seria demasiado conveniente, pero con sus vidas, quien sabe.
El resto de la tarde la pasaron con tranquilidad, acabando sus deberes en la biblioteca y estudiando durante unas pocas horas antes de salir y dar un efímero paseo antes del banquete.
Una vez en el banquete el trío se separó para ir cada uno a sus mesas, Draco se sentó como de costumbre con Theo y Blaise y Harry y Hermione se sentaron juntos enfrente de Neville que los saludo con alegría.
Todos estaba ansiosos por empezar a comer, pero parecía que Dumbledore tenia otros plantes porque se levanto y se acercó al estrado delante de las mesas para hacer un anuncio.
- ¡Ah, buenas noches, buenas noches! - Dijo, con alegría y ojos brillantes – Me complace informaros que en escasas tres semanas celebraremos el hermoso Baile de Navidad para celebrar la amistad entre escuelas mágicas y...quien sabe, tal vez este baile pueda ver el comienzo de más de un bonito romance ¿Verdad? - Dumbledore se rió afablemente – Los alumnos de cuarto año hasta séptimo pueden asistir, pero los de primero, segundo y tercero, lastimosamente son demasiado jóvenes para asistir, a menos que se los haya invitado como pareja por otro alumno mayor – Las quejas de los más jóvenes no se hicieron esperar y Dumbledore se apresuro a calmarlos – Venga, venga, no os enfadéis, ya tendréis vuestro momento, pero por el momento no podéis trasnocharos demasiado, pensad que los profesores no dejaran que os durmáis en clase, eh – Con una alegre risa, Dumbledore volvió a su silla, y nada más sentarse la comida apareció en las mesas.
- Así que un baile – Dijo Harry, no muy emocionado.
- Será divertido ¿No crees? - Hermione, por lo contrario estaba muy contenta con la noticia.
- Para ti seguro, seguro que estas esperando que cierto alguien te invite al baile ¿Verdad? - Harry se burló de su amiga con una sonrisa cómplice, que se convirtió en una carcajada al ver el sonrojo que coloreaba la cara de Hermione.
- ¡Ay, calla! No te metas conmigo – Se quejo Hermione con un puchero.
Al otro lado del comedor, Draco sonrió sabiendo bien que hacer continuación.
Después del banquete Harry y Hermione se dirigieron hacia la sala común de Gryffindor pero antes de llegar la Profesora McGonagall los detuvo durante unos momentos.
- Ah, Harry, Hermione – Exclamó la Profesora cuando los alcanzó.
- ¿Que ocurre, Profesora? - Preguntó Hermione.
- Debo informaros que los campeones abriréis el Baile de Navidad por lo que debéis aseguraros de tener una pareja para el evento – Explicó con cierta emoción.
Hermione asintió con una sonrisa pero Harry volvió a hacer una mueca.
- Perfecto – Dijo Hermione.
- Si tu lo dices... - Murmuró Harry rascándose la nuca – Pero yo no se bailar, y estoy casi seguro de que tengo dos pies izquierdos.
- No se preocupe, Señor Potter – Dijo McGonagall de forma astuta y formal – Cada jefe de casa les dará a sus alumnos algunas pocas lecciones de baile para que todos puedan disfrutar en la noche del baile – Explicó.
Ambos Gryffindor asintieron, y, después de despedirse asegurándole a la profesora que no la defraudarían y estarían en su mejor comportamiento reanudaron su caminata hacia su sala común cuando Hermione tubo un pensamiento repentino.
- Oye – Dijo, para llamar la atención de Harry – Ahora que lo pienso, la Profesora McGonagall a dicho que cada jefe de casa dará lecciones de baile ¿Verdad?
- Si – Dijo Harry, sin acabar de entender.
- Ahora piénsalo – Dijo Hermione, comenzando a reír – Snape dando lecciones de baile, o Flitwick – Soltó una carcajada antes de volver a hablar mientras oía a Harry reírse – Oh, no es algo que pueda imaginar...
Se rieron durante el resto de su camino y se fueron a dormir alegremente.
Al día siguiente, después de desayunar el trío volvió a juntarse y, justo cuando iban a dirigirse a su árbol, Harry convenientemente recordó que tenia algo súper importantísimo que hacer y que tenia que hacer solo. En resumen: Draco y Hermione se quedaron solos.
- Bueno...pues...¿Damos un paseo? - Ofreció Hermione, mirando a Draco algo sorprendida por la rápida y repentina escapada de Harry.
- Claro – Sonrió Draco – Vamos.
Hermione pensaba que irían a su árbol y pasarían el rato, pero cuando estaban dirigiéndose hacia allí Draco le agarró de la mano y la atrajo hacía él con una sonrisa astuta.
- Esta vez iremos a un lugar diferente – Dijo Draco, guiñándole un ojo.
- ¿A donde? - Preguntó Hermione soltando una risita.
- Ya lo veras, es una sorpresa – Sonrió Draco.
- Oh, una sorpresa ¿Eh? - Murmuró jugetonamente - ¿Y no puedes darme una pista?
- ¡Claro que no! ¡Entonces ya no seria una sorpresa!
- ¿Ni una pequeñita? - Pidió haciéndole ojitos cómicamente.
- ¡Que no! Ten un poco de paciencia, te prometo que valdrá la pena.
- ¡Vale! ¡Vale! ¡Tu ganas! - Se rió Hermione.
Draco la condujo dentro del bosque y caminaron alegremente.
- ¿Me llevas al bosque? - Pregunto Hermione, mirando a su alrededor.
- Tengo permiso de tu hermano – Dijo Draco, aguantándose una sonrisa nerviosa.
- Entonces mi hermano esta compinchado en lo que sea que has planeado – Dijo Hermione - ¿Es posible que Harry este compinchado también y por eso tenia "Algo muy importante que hacer él solo"?
- Bueno, es posible que, hipotéticamente hablando, claro... - Comenzó Draco.
- Claro – Estuvo de acuerdo Hermione con una mirada cómplice.
- Es posible que le enviara una nota a Harry, diciéndole que tenia algo importante que hacer y que quería estar a solas contigo, Princesa – Terminó Draco – Y ahora, ya hemos llegado, mira.
Draco apartó una rama frondosa que se podría utilizar como una especie de puerta, Hermione pasó y miro a su alrededor soltando un jadeo de asombro.
Draco la había llevado a un hermoso claro donde la luz del sol golpeaba en un pequeño lago haciendo brillar el agua, varias flores adornaban el lugar y podía ver algunas mariposas alimentándose de las diferentes flores y oía a los pájaros que parecía que cantaban para ellos.
Era definitivamente hermoso.
- Draco...esto es...precioso – Dijo Hermione asombrada – completamente precioso.
- Me alegro que te guste – Draco se sentó a orillas del lago y le hizo un gesto para que se sentara a su lado.
- ¿Para que me has traído aquí exactamente? - Pregunto Hermione, sentándose a su lado – No es que me queje.
- Ya te lo he dicho, tenia algo importante que hacer – Dijo Draco.
- ¿Y eso es...?
- Tenia que hablar contigo – Le explicó Draco.
- Vaya, pues si que soy importante para que te tomes tantas molestias – Se rió Hermione.
- Ya lo sabes, Princesa – Se rió Draco – Pero escucha, esto es serio.
Hermione asintió, toda su atención ahora en Draco.
- Te escucho – Le aseguró.
- Princesa, yo...yo... - Draco tragó saliva y trató de encontrar las palabras correctas y no pudo hacer otra cosa que reír nerviosamente cuando no pudo – Que patético, había ensayado esto muchas veces, y...a la hora de la verdad no encuentro la manera.
- Bueno, eso es algo que siempre pasa, es ley de vida – Sonrió Hermione, alzando el brazo para acariciar el brazo de Draco – Sea lo que sea, dilo como creas correcto, si lo recitas de memoria como si fuera un discurso de libreto solo te encallaras.
- Sabias palabras, Princesa – Asintió Draco.
- Lo sé – Sonrió Hermione.
- Escucha, nos conocemos desde que teníamos once años, me gusta pensar que tenemos una conexión especial – Dijo Draco.
- La tenemos – Aseguró Hermione.
- Me alegra que sea así, porque yo... - Draco cerro los ojos y sonrió, para después fijar su mirada en la de Hermione – Me gustas, Hermione, me gustas mucho.
- Tu también me gustas, Draco – Dijo Hermione – Eres alguien muy importante para mi, no lo dudes nunca.
- Se que es así, pero es más que eso – Dijo Draco – Mentiría si te dijera que estoy completamente seguro de saber que son estos sentimientos, porque no tengo ni puta idea de lo que significan, pero de lo que si estoy seguro es que eres probablemente una de las mejores personas que he tenido el placer de conocer y no quiero separarme de ti. Me gustaría que estuviéramos juntos de una manera más...intima que solo amigos.
Hermione lo miró unos segundos sin saber que decir.
- No quiero estropear nuestra amistad, eres demasiado importante para mi – Murmuró Hermione, tímidamente.
- Yo tampoco, es algo que no me perdonaría nunca – Dijo Draco, de forma suave pero seria.
- Pero a mi también me gustaría estar contigo como algo más que amigos – Dijo Hermione, sonrojándose.
- Bueno, podemos hacer algo para ver si podemos pasar a algo más – Sonrió Draco.
- ¿Así? ¿El que?
- Bueno, para empezar – Dijo Draco - ¿Me harías el honor de venir al baile conmigo? Y si todo va bien y todavía no has salido corriendo, tal vez...¿Serias mi novia?
Hermione sonrió brillantemente.
- Es un plan brillante – Sonrió Hermione – Me encantaría ir al baile contigo, y me encantaría ser tu novia si todo sale bien.
- Que bien – Sonrió Draco, suspirando temblorosamente.
Draco la atrajo a un abrazo y soltó una risita aliviada.
- Muchas gracias – Dijo Draco.
- Gracias por invitarme – Sonrió Hermione.
Estuvieron en el claro durante un tiempo más, era un lugar hermoso y decidieron que ese lugar, sería su lugar, podrían volver a pasar el tiempo.
Les hubiera encantado poder quedarse allí para siempre, pero tenían hora de estudio con Snape y no creían que al hombre le hiciera demasiada gracia que se saltaran la clase.
Llegaron a la clase y ambos se fueron con sus respectivas casas, ambos increíblemente contentos.
Severus Snape los miró por encima de su libro con una ceja alzada, al ver sus caras embobadas solo oculto su sonrisa y negó con la cabeza.
Cuando Hermione se sentó al lado de Harry este le sonrió con complicidad.
- ¿Y bien? ¿Ya tienes pareja para el baile? - Sonrió Harry.
- Pues si – Se rió Hermione – Gracias, por dejarnos solos.
- De nada, no ha sido ninguna molestia – Dijo Harry – Al menos a alguien le ha salido bien.
- ¿Oh? - Hermione observó sorprendida a su amigo - ¿Has invitado a alguien al baile?
- Bueno, lo he intentado, al menos que no se diga – Harry sonrió, pero podía notar cierta resignación en su tono.
Hermione vigiló que Snape no les estuviera prestando atención y volvió a susurrarle al joven de ojos verdes.
- ¿Que ha pasado?
- Nada, aprovechando que vosotros dos estabais jugando a los pájaros del amor fui a la lechucería para enviar una carta a Sirius, y por casualidad me he encontrado con Cho Chang.
- ¿La chica que has estado observando últimamente? - Preguntó Hermione.
- Si – respondió Harry – Pero no creo que haber hecho un buen trabajo...de todas formas ya la habían invitado – Harry se encogió de hombros.
- Lo siento, amigo – Hermione apretó los labios, sintiéndose mal por su amigo.
- No te preocupes, ya me las arreglare.
- Estoy segura de ello, no tardaras en encontrar a alguien, ya veras – Sonrió Hermione.
Harry le sonrió de vuelta y le apretó el hombro durante un segundo para agradecerle antes de seguir con su trabajo.
Cuando la clase estuvo a punto de acabarse Harry y Hermione vieron una extraña conversación entre los chicos Weasley, los gemelos estaban un poco más lejos de ellos pero Ron estaba frente a ellos.
Fred le había pasado una nota a su hermano advirtiéndole que se diera prisa en conseguir una pareja porque sino no encontraría a nadie porque todos ya tendrían pareja. El varón Weasley más joven le pregunto a su hermano con quien iría él y Fred logró invitar a Angelina de manera rápida, efectiva y sencilla, bien por él, sin necesidad de complicarse la vida.
Lo que nosotros no sabemos es que cuando Molly se enteró del baile le envió una carta a su hijo menor para que no tardara en invitar a Hermione al baile, también le había mandado una carta similar a Ginny para que invitara a Harry, pero esta se negó en rotundo diciéndole a su madre que otra persona la había invitado y que estaba más que contenta con el resultado.
Pero lo que si sabemos es que de todas formas, Hermione ya tiene pareja y es mucho mejor partido que Ron. Lo siento Ronny, otra vez será.
Pero de igual forma lo intentó.
- Oye Hermione, tu eres una chica, y de Gryffindor – Comenzó Ron.
Si hubiera sido un chico listo, habría hecho caso de los gestos de Harry y sus hermanos, incluso de algunos de otros alumnos de Gryffindor, se habría callado y habría vuelto a su trabajo, pero Ronald Weasley no era un chico listo. Para nada.
- Que observador por tu parte – Gruñó Hermione.
- Y que un chico vaya solo al baile es una cosa, ¿Pero una chica? Eso es un poco triste ¿No? Y necesitas una pareja porque eres una de los campeones y, todos esperan que vallamos juntos, ya sabes – Ron sonrió con lo que él pensó era una sonrisa encantadora.
- ¿Como sabe que como campeona necesito una pareja? - Pensó Hermione – Oh, claro...mamaita esta al pendiente de su bebé.
- Todos lo esperan, eh - Dijo Hermione, entrecerrando los ojos.
- Bueno, somos dos jóvenes de la misma casa y todos saben que hay una enorme tensión sexual entre nosotros, venga, todos están esperando que vayamos juntos – Dijo Ron con simpleza.
- Ya, claro – Hermione se levanto ya con sus ejercicios echos – Pero para tu información y para explotar tu estúpida burbuja de sueños que tu madre se ha encargado de inflar, no significa nada que seamos de la misma casa, no tenemos tensión sexual, no tenemos nada y desde luego no sexual, simplemente no me caes bien, es así de simple y no me importa una mierda lo que se espere de mi, yo hago lo que quiero porque no dejaré que nadie decida por mi, creo que ese es un buen camino para encontrar la felicidad.
Hermione caminó hacia Severus y le entregó su carpeta que él acepto con una ceja alzada, la curva de sus labios curvados hacia arriba y la diversión en sus ojos, que se acentuó cuando Hermione volvió para recoger sus cosas y dio un golpe definitivo contra la mesa.
- ¡Y para que lo sepas! ¡Ya tengo pareja! - Después de eso, saludó a Harry y Draco con la cabeza y se fue.
- No es cierto – Ron se rió nerviosamente pero era obvió que estaba un poco asustado y solo trataba de convencerse a si mismo – Solo es demasiado tímida para aceptar delante de tanta gente, ya lo aceptará cuando estemos solos.
Harry sacudió la cabeza mientras se levantaba para entregar sus ejercicios.
Por suerte para el pobre Harry, resulta que mientras salia al pasillo para intentar encontrar a Hermione y asegurarse de que no planeara comerse a Ron o dárselo a las criaturas del bosque, no pudo encontrarla y supuso que entonces habría ido a charlar con su hermano o simplemente no quería ser encontrada, conociéndola era más probable la segunda opción.
Pero se encontró con una chica de pelo largo ondulado, rubio platino y soñadores ojos azules.
- Oye, hola, soy Harry, no habrás visto a una chica salir furiosa de la clase de estudió ¿Verdad?
- Hola, Harry Potter – Sonrió la chica – Yo soy Luna Lovegood, y si, la he visto, aunque no parecía que quisiera compañía en este momento.
- Claro – Sonrió Harry – Gracias de todos modos.
- No hay problema – Dijo Luna.
Harry iba a continuar con su camino cuando un pensamiento repentino le vino a la mente.
- Oye, Luna – Llamó Harry.
- ¿Si? - Luna ladeo ligeramente la cabeza.
- ¿Te gustaría ir al baile conmigo?
- Claro, ¿Porque no?
Harry sonrió.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top