Las pruebas de los profesores

La noche era tranquila, incluso para el trio de amigos que al día siguiente se adentrarían a la aventura de recuperar la Piedra Filosofal...

Bueno, en realidad solo Draco y Harry estaban durmiendo tranquillos porque para Hermione la noche no estaba siendo tan placentera como la de sus amigos.

Hermione se revolvía inquietamente en su cama, tenía el cuerpo sudoroso y soltaba quejidos de vez en cuando, desde luego su sueño no era precisamente bueno.

Sueño de Hermione:

Hermione se encontraba en el jardín de una enorme mansión, no sabía bien que era lo que pasaba, pero sabía que no era momento de asustarse sino de averiguar dónde estaba y como volver a Hogwarts.

Admitía que estaba asustada, decidió que lo mejor que podía hacer era irse de ahí antes de que alguien pensara algo raro de ella.

Y eso iba hacer, pero oyó una gran explosión y gritos provenientes de la casa, cualquier persona con dos dedos de frente huiría del lugar, pero por alguna extraña razón Hermione no pudo hacerlo y en cambio se adentró corriendo a la mansión.

¿Estupidez Gryffindor? Tal vez.

¿Un instinto superior que aún no entendía? Pues también puede ser.

El punto es que Hermione se adentró en la casa y corrió por los largos pasillos llenos de cuadros de paisajes y animales que en ese momento parecían presos del pánico.

Era una sensación extraña, Hermione mentiría si dijese que sabía hacia donde iba, el problema era que también mentiría si dijese que no sabía hacia donde iba, era como si ya hubiera estado en esa casa...pero hace mucho tiempo, suficientemente tiempo como para que ella no lo recordara conscientemente pero que su subconsciente si hubiera podido mantener esa información.

Llego a lo que precia el comedor principal y lo que encontró la dejo paralizada...

Una mujer hermosa, de pelo castaño y largo hasta la cintura, de ojos de un verde muy claro, vestida con un hermoso vestido de apariencia antigua pero muy bien conservado de color rojo rubí sujetaba a una bebita de apenas 11 meses en un brazo manteniendo la cabeza de la niña escondida en su pecho mientras sujetaba con la otra la mano de un niño de unos 8 años al cual mantenía detrás de ella, el niño era de un castaño más oscuro que la mujer, que Hermione supuso que era su madre, y sus ojos eran de un tono entre miel y chocolate.

Delante de ellos estaban dos hombres, uno que rondaba los treinta y parecía el padre, era un hombre apuesto, de desordenado pelo negro y ojos iguales a los del niño pequeño, en una de sus manos se blandía Llama Eterna y en la otra su varita, a su lado un joven de 16 años de pelo castaño igual al de su madre y sus ojos también eran los de su madre, llevaba una espada larga y fina, en la otra también llevaba su varita.

Se enfrentaban a nada más y nada menos que a un montón de hombres vestidos de negro y con extrañas máscaras, uno de ellos se adelantó dos pasos y se quitó la máscara dejando ver a un hombre de pelo bien peinado de un castaño oscuro rozando el negro y de ojos azules.

- Vamos Lorcan, esto puede acabar bien para todos nosotros o muy mal para vosotros – Dijo ese extraño hombre, el padre apretó su agarre en la espada y soltó un gruñido amenazador.

- Riddle, Voldemort o como mierda te hagas llamar ahora, lo dije en su momento y lo diré ahora, soy fiel miembro de la orden del Fénix, unirme a ti no es mi deseo de Navidad – Mascullo el tal Lorcan.

- La era de Dumbledore se ha terminado desde hace tiempo, sois una importante familia de Sangre Pura, dentro de poco muchos serán historia y solo los que me siguen seguirán con vida, y tu familia estará a salvo – Voldemort parecía haber tocado una fibra sensible, para Lorcan lo más importante era su esposa y sus hijos, su familia, ante todo, pero todo tiene límites.

- Claro, traicionar a Albus y a la orden, incluyendo a Minerva, por supuesto, creo que eres lo suficientemente inteligente como para darte cuenta que quedaría muy feo traicionar a los recientemente nombrados padrinos de mi hija menor, lo único que tú quieres es nuestro poder, estoy seguro que por tu mente debe estar pasando algo tipo "Si tengo dragones en mi ejercito seré imparable" Eres un intento de Hitler, lo que es muy irónico teniendo en cuenta que odias a los Muggles.

Entre toda esa palabrería la mujer le dio la niña al pequeño y se acercó a su esposo para coger la espada y también se la dio a al pequeño que la miro con confusión y temor, la mujer le sonrió y le dio un beso en la meguilla mientras con una señal le decía que se mantuviera en silencio, el niño y Hermione entendieron que la mujer en realidad se estaba despidiendo de él y le estaba ordenando salir de ahí con la pequeña cuando la batalla se librara.

- ¡NO! ¡DEBE HABER OTRA SALIDA! – Hermione casi se hace daño en la voz en su grito, pero nadie se inmuto y nadie se giró a mirarla, era como si no existiera o como si fuera un fantasma.

Lo siguiente pareció pasar en cámara lenta, el padre incluyendo a su hijo mayor se envolvieron en llamas para resurgir como dos enormes dragones, en el lugar del adolescente había un dragón de escamas azul marino y ojos verdes de marcas azul oscuro en el lomo desde el hocico hasta la cola y las patas, el padre en cambio era el de mayor tamaño, negro de tonalidades violetas y de ojos igual de verdes que su hijo.

Los dos soltaron un rugido y Lorcan lanzo una llamarada a dos de los Mortífagos que al momento murieron calcinados mientras protegía a su mujer que era totalmente humana, pero aun así se quedó a luchar al lado de su amado.

- MALDITO INFELIZ, ALEJATE DE MI FAMILIA – Para Hermione era bastante impresionante por no decir que casi se cae del susto cuando la voz del padre de la familia salió del dragón en el rugido más furioso que había oído nunca.

Hermione recordó la historia que le había contado Draco sobre el asesinato de la familia de dragones, de los descendientes de Thalía y en ese instante se dio cuenta que estaba viendo ese momento.

Fue en ese momento cuando decidió que no soportaría ver morir a alguien y siguió al pequeño que corría mientras sollozaba y abrazaba más fuerte a la bebe que lloraba escandalosamente, como si supiera que nunca más volvería a ver a su madre, padre o hermano mayor.

De fondo se oyeron varias voces, la de los encapuchados que gritaban un mismo hechizo: "Avada Kedavra".

El niño se giró durante un segundo para observar con dolor como su casa estaba en llamas y ya no se oían los gruñidos y rugidos de su padre y hermano, sus ojos se iluminaron en un verde igual al de su padre y hermano para que al segundo después volvieran a su color original.

- Debemos encontrar a Albus...

Fin del sueño:

Fue en ese preciso instante en el que Hermione despertó con un grito ahogado, jadeo durante un minuto en el que trato de recuperar el aliento para luego dejarse caer pesadamente en la cama.

Miro el despertador que descansaba en su mesilla de noche y vio la hora 06:13 de la madrugada, bueno, definitivamente ya no lograría dormirse por lo que decidió levantarse sin hacer el menor ruido posible y se metió en la ducha para tratar de relajar sus músculos que estaban totalmente tensos.

El día paso sin mayores contratiempos a pesar de que tanto Harry como Draco se la pasaron preguntándole si se sentía bien y que tal vez deberían dejarlo para otro día, pero Hermione fue muy clara con sus respuestas, debían recuperar la piedra esa noche sin falta.

La noche llego y Harry junto a Hermione se cubrieron con la capa de invisibilidad y recorrieron los pasillos en silencio hasta que llegaron a una esquina donde se encontraron con Draco.

- Estáis listos – Susurro Hermione con cierto toque de nerviosismo en la voz.

- Lo preguntare por última vez, ¿Hermione, estas segura de que quieres hacer esto? – Pregunto Draco.

- Por enésima vez desde hace dos horas...si, si estoy segura – Dijo cansinamente.

- Bien, pues sigamos – Dijo Harry, tapando a Draco también con la capa de su padre.

Siguieron hasta llegar a la puerta que escondía a Fluffy, suspiraron y abrieron la puerta, definitivamente no se esperaron encontrar al enorme perro dormido con un arpa hechizada a su lado para que no dejara de tocar en ningún momento.

- Mierda, Quirrell se nos ha adelantado, hemos de darnos prisa – Murmuro Hermione mientras corría silenciosamente hacia la trampilla y la habría suavemente dejando ver un profundo agujero del cual no se podía ver el fondo.

- Bueno, no negare que es bastante escalofriante pero esta cosa debe tener fondo si alguien ha podido dejar una piedra en el ¿Verdad? – Inquirió Hermione con la piel de gallina.

- Sí, claro que si – Dijo Draco no muy convencido de sus palabras.

- Escuchad, esto parece ser un tema que me involucra más a mí que a vosotros, yo iré delate y os diré si es seguro continuar, pero si me pasa algo no valláis a por mí, corred a buscar a Dumbledore – Dijo Harry, sus amigos asintieron algo contrariados y el joven de verdes ojos procedió a lanzarse por la trampilla.

Draco y Hermione se dejaron caer en el suelo a un lado de la trampilla e intentando ver algo abajo, pero no llegaron a ver nada por lo que se mantuvieron en tensión hasta que oyeron la voz de su amigo de gafas.

- ¡Esta bien! ¡He caído en algo blando podéis lanzaros sin miedo! ¡Aun así tened cuidado! – Grito Harry desde su posición.

El rubio y la castaña se miraron durante una fracción de segundo para luego asentir, Hermione no se lo pensó mucho más y se sentó en la trampilla para luego dejarse caer y Draco no tardo en imitar sus movimientos.

- ¿Estáis bien? – Pregunto Harry.

- Si, no te preocupes, ¿Que es en lo que hemos caído exactamente? – Pregunto Hermione tratando de ver mejor a su alrededor ahora que sus pupilas se habían acostumbrado a la oscuridad, a una velocidad asombrosa, todo debe decirse.

- Parece una planta – Tercio Draco palpando a su alrededor, de repente una raíz de la planta le aprisiono el brazo como si de un tentáculo se tratase - ¿¡Pero que dem...!? – El siguiente movimiento de la planta fue taparle la boca.

Al segundo después la planta tenía sujetos a los tres amigos que luchaban por soltarse del agarre de las raíces, pero cuando más esfuerzo ponían en soltare más fuerza utilizaba la planta hasta el punto de hacerles daño y casi ahogarlos, Hermione bufo con frustración, las plantas la tenían tan bien agarrada que no llegaba a coger a Llama Eterna para cortar las raíces que la apresaban a ella y sus amigos.

Fue en ese momento cuando Hermione recordó algo que la Profesora Sprout comento en su clase.

¡Por el comportamiento de esa planta no podía ser más que un Lazo del Diablo!

Vale, parte del problema estaba solucionado el problema es que Hermione no era capaz de concentrarse bien para recordar lo que la Profesora Sprout dijo sobre como burlarla.

Se quedó totalmente quieta para tratar de calmarse, si entraba en pánico no conseguiría nada.

Al quedarse inmóvil las raíces que la estrangulaban aflojaron su agarre y Hermione pudo recordar lo que se dijo en clase y con una sonrisa relajo todo su cuerpo hasta que la planta la engullo por completo dejándola caer por el otro lado.

- ¡Hermione! ¡Hermione! – Esa era la voz desesperada de Harry.

- ¡Devuélvenosla planta del demonio! – Y ese era Draco en un estado muy cercano a la histeria.

- ¡Estoy bien! ¡Tenéis que relajaros, entonces la planta os dejara pasar! ¡Es un Lazo del Diablo, cuanto más luchéis contra él más os apretara! – Grito Hermione debajo de ellos.

Harry asintió e hizo justo lo que su amiga le pido, momentos después estaba al lado de su amiga y recolocándose las gafas, Draco en cambio seguía gritándole a la planta.

- ¡Maldita planta! ¡Déjame en paz! ¿¡Dónde has llevado a mis amigos!?

- No parece que vaya a calmarse – Comento Hermione con preocupación.

- No, no lo parece – Dijo Harry, aunque Hermione no le oyó debido a que estaba pensando en cómo hacer que la planta dejara en paz a Draco, aunque él no se calmara lo suficiente.

El Lazo del Diablo es una planta muy territorial, por lo que cuando ellos cayeron sobre ella y comenzaron a moverse la planta los tomo como una amenaza potencial, al dejar de moverse la planta pensó que se había equivocado o que la amenaza había huido del lugar por lo que les permitió pasar sin mayores contratiempos, pero Draco seguía moviéndose preso del pánico por lo que la planta seguía con su función instintiva de acabar con la amenaza que ponía en peligro tanto a ella como a su hogar.

- ¡Pues claro! ¡El Lazo del Diablo vive en lugares oscuros y húmedos! ¡Odia la luz y el calor! – Exclamo la castaña dando un saltito en su lugar.

- ¿Pues a que esperas? Rápido haz fuego para que esa cosa deje a Draco en paz – Urgió Harry.

- Sí, claro...¡Pero no tengo leña! – Se lamentó ella retorciéndose las manos.

- ¡Hermione, no me puedo creer que tenga que recordarte que eres bruja! – Grito Harry entre alterado y sorprendido por el repentino despiste de su amiga.

- Pues claro... - Hermione se dio una palmada en la frente en señal de frustración para luego alzar la vista y levantar su varita para exclamar con voz fuerte y clara - ¡Lumus Solem!

Al instante una potente luz salió de la varita de la joven obligándola tanto a ella como a Harry a cerrar los ojos debido a la molesta luz que proyectaba.

Y de la nada Draco cayó al suelo de culo delante de ellos mientras la pobre planta se retorcía tratando de escapar de la intensa y molesta luz.

- Lo siento, ¡Nox! – Hermione se disculpó con la planta temiendo haberla herido y apago la luz para que el Lazo del Diablo siguiera su vida en paz y lo más importante, sin intentar acabar con las suyas.

- Draco, solo tenías que relajarte, ¿Qué es lo que te ha pasado? Normalmente eres el más calmado de los tres – Dijo Harry mientras ayudaba a su amigo a ponerse en pie.

- Lo siento, pero cuando Hermione desapareció entre las raíces de la planta y luego le seguiste tu no supe reaccionar, pensé en lo peor y entre en pánico – Dijo el rubio disculpándose con Harry – Menos mal que prestas atención en Herbología, Hermione – Comento ahora dirigiéndose a su amiga castaña que le sonrió con complicidad y le limpio un poco de tierra de su hombro.

- Lo importante es que estamos bien y que la prueba de la Profesora Sprout no nos ha matado – Les dijo Hermione medio en broma y medio en serio a sus amigos.

- Bien, sigamos.

Anduvieron muy poco cuando comenzaron a oír un extraño sonido.

- ¿Eso es un zumbido? – Pregunto Harry.

- A mí me suena más bien a un aleteo – Respondió Draco.

Hermione cerro los ojos para poder concentrarse mejor en el sonido sin dejar de caminar y segundos después pudo escuchar a la perfección ese extraño ruido.

- Draco Tiene razón, son aleteos, pero además oigo como un extraño sonido metálico – Murmuro Hermione.

- ¿Metálico? – Preguntaron sus amigos al unísono, Hermione se encogió de hombros como toda respuesta y siguieron andando hasta la fuente del sonido.

Se vieron dentro de una sala bastante grande donde aleteaban algunos extraños pájaros, en una pared estaban apoyadas cuatro escobas y enfrente de ellos una puerta bastante antigua.

El trio ignoro a los pájaros y se acercaron a la puerta para intentar abrirla sin éxito.

- Dejadme probar – Pidió Hermione – ¡Alohomora! – Nada, la puerta no se movió ni un centímetro.

Hermione mascullo enfadada consigo misma y apoyo la espalda en la puerta para mirar a los extraños pájaros, entonces lo entendió.

- ¡Harry! ¡Draco! ¡Mirad! ¡No son pájaros, son llaves! Estoy segura que una de ellas es la de esta puerta – Aseguro Hermione con alegría.

Sus amigos miraron el punto que ella observaba y asintieron.

- Vale, pero el problema ahora es descubrir cuál de ellas es la correcta, ahí hay cientos de llaves, a saber, cual es la que necesitamos – Dijo Harry.

- ¡Esa! – Exclamo Draco, señalando a una de las llaves – Esa que vuela mal, tiene un ala rota y parece muy vieja, me juego un brazo a que es esa.

- No te juegues partes del cuerpo tan a la ligera, pero sí, yo también creo que es esa y solo hay una manera de alcanzarla – Dijo Hermione señalando las escobas – Venga, 10 puntos para el que la pille – Dijo Hermione divertida mientras cogía una escoba y subía en ella en un ágil movimiento.

Harry y Draco rieron y corrieron para agarrar cada uno una escoba, no eran de las mejores, pero al menos volaban.

Volaron hacia la llave y trataron de alcanzarla mientras esquivaban a las demás que parecían querer entrometerse en su camino para que no alcanzaran la que necesitaban, en un momento dado Hermione y Draco estuvieron a punto de cogerla a la vez, pero con una suave sonrisa Draco fingió que perdía el control de la escoba dejando que Hermione agarrara la llave y aterrizaron suavemente.

- Ten cuidado Harry, que Hermione podría robarte el puesto de buscadora en el equipo de Gryffindor – Rio Draco.

- Me has dejado ganar, a mí no me engañas, pero muchas gracias, me apuntare esos 10 puntos – Dijo Hermione dándole un beso en la mejilla lo que provocó un sonrojo en el rubio.

Sin más preámbulos abrieron la puerta para adentrarse a otra sala, pero aún más grande que simulaba un tablero gigante de ajedrez.

- Muy bien, ahora soy yo la que se juega un brazo a que esta es la prueba de la Profesora McGonagall – Dijo Hermione solando un silbido de admiración.

- No te juegues partes de cuerpo tan a la ligera Hermione, pero si, supongo que tienes razón – Dijo Draco con una media sonrisa.

- Ja, ja, que graciosillo

- ¿Y qué hacemos ahora? – Dijo Harry para atraer la atención de sus amigos a lo que de verdad importaba en ese momento.

- Pues está claro ¿No? Tenemos que jugar – Dijo Draco en tono obvio.

- ¿Jugar? ¿Cómo que jugar?

- Fijaos bien, en las piezas negras faltan tres, un caballo, un alfil y una torre...muy bien, Harry tu serás el alfil, Hermione la torre y yo seré el caballo.

Los tres amigos se colocaron en sus respectivas posiciones y miraron a Draco que parecía ser el que mejor manejaba la situación.

- Y...¿Ahora? – Susurro Hermione.

- Esperamos, recuera que las blancas mueven primero – Recordó Draco, al decir esto uno de los peones blancos avanzo dos casillas.

Draco iba a hablar, pero Hermione lo interrumpió.

- ¡Espera! Esto no será como el ajedrez mágico ¿O sí? – Dijo Hermione al recordar como las piezas se destruían entre si una vez que vio a Harry y Ron jugar en la sala común de Gryffindor.

- Lo comprobaremos...¡Eh tú! Dos casillas hacia delante – Le dijo Draco a un peón.

Cuando el peón se movió a su posición estratégica para ver qué pasaba si le mataban una pieza el peón blanco desenvaino sus espadas y literalmente destrozo al peón negro.

- Si, vale...ya me ha quedado claro – Gimió Hermione abrazándose a si misma con abandono.

- Guardemos la calma – Pidió Draco – Vamos, hemos pasado la prueba de Sprout y la de Flitwick que seguro es quien a hechizado las llaves, si hemos superado esas que os dice que no superaremos esta ¿Eh? Hermione invoca a Llama Eterna por si has de "Matar" a alguna pieza.

Con renovada energía sus amigos asintieron, pero aún estaban algo asustados por lo que implicaba este juego y Hermione invoco a su espada que mantuvo en posición defensiva.

- Bien, Harry muévete en diagonal cuatro casillas...

Y así comenzó el juego, pasados unos minutos Draco parecía haber descubierto como ganar.

- Hermione muévete dos casillas a tu izquierda así te alegaras del peligro, ahora solo quedo yo y Harry podrá hacer Jaque... - Dijo Draco, Hermione asintió y se movió hacia donde Draco le indico, pero cuando observo como estaban distribuidos y donde se encontraba el rey blanco palideció de repente.

- ¡No! ¡Ni se te ocurra! – Chillo Hermione, totalmente aterrorizada.

- Hermione escúchame, el que debe pasar no soy yo, es Harry, cuando el alfil blanco trate de atacarme esquivare el golpe tanto como pueda y luego vosotros dos seguiréis adelante todo lo rápido que podáis para luego volver hacia donde estoy yo y, espero, llegar a la enfermería porque parte del golpe me llevo seguro – La voz de Draco era calmada y trataba de ser reconciliadora, pero a Hermione no parecía surtir efecto porque solo negaba con la cabeza.

- ¡Estas loco si crees que voy a dejar que te agás daño para que yo pueda seguir! – Grito Harry, entre conmovido por la acción de amistad incondicional del rubio y molestia por lo que podría ocurrir y él no encontraba forma de evitarlo.

- No os preocupéis, todo ira bien – Aseguro Draco con una sonrisa sincera.

- Prométemelo, prométeme que estarás bien y que esperaras aquí a que volvamos para llevarte a la enfermería a que Madame Pomfrey te cure – Casi suplico Hermione.

- Te lo juro Hermione, no te lo prometo, te lo juro.

Hermione asintió y aparto la vista mirando hacia sus propios zapatos y cerró los ojos con fuerza cuando oyó las siguientes palabras del rubio.

- Caballo salto a la derecha... - Draco hizo los movimientos que acababa d decir y vio con terror como el caballo blanco se alzaba sobre sus patas para que el jinete tratara de asestarle un golpe con su espada, por suerte pudo esquivar la mayor parte del golpe, pero eso no evito que se diera un fuerte golpe en la cabeza al caer y quedara inconsciente.

Hermione estuvo a punto de ir, pero Harry se lo impidió.

- ¡No! ¡El juego no termina! – Exclamo Harry.

El joven se movió hasta quedar delante del rey y exclamo:

- Jaque Mate.

El rey dejo caer su espada a modo de rendición y todas las piezas destruidas comenzaron a reconstruirse y a volver a su lugar original, mientras esto sucedía Harry y Hermione corrieron hacia Draco y lo apartaron todo lo posible de tablero.

- Esta bien, solo es el golpe...hemos de seguir – Susurro Harry a pesar de que quería quedarse con su amigo.

- Pero...

- Vamos Hermione, cuanto más tardemos peor será para él – Dijo Harry.

Hermione le dio un último vistazo a Draco y le peino el pelo con las manos para susurrarle que volvía enseguida, se levanto y corrió junto a Harry a la siguiente prueba.

Esta sala era más pequeña y nada más entrar dos fuegos se encendieron, uno con llamas violetas tapando la salida y otras llamas negras que tapaban la entrada de la siguiente sala, además de un troll que estaba totalmente noqueado en el suelo de la estancia.

- Menos más que esta K.O. no quiero volver a enfrentarme a un bicho de estos – Harry le pareció escuchar eso de su amiga que miraba el troll con el ceño fruncido y devolvía su espada a su forma de colgante para colgárselo del cuello de nuevo.

Ambos dejaron al troll de lado para observar delante de ellos.

Una larga mesa repleta de pociones estaban cuidadosamente colocadas dejando un pergamino delante, ambos supusieron que era algún tipo de acertijo creado por el Profesor Snape.

Hermione se adelantó y leyó en voz alta.

El peligro yace ante ti, mientras la seguridad está detrás, dos te ayudaremos, cualquiera que encuentres, una de nosotras siete te dejara adelantarte, otra llevara al que lo beba para atrás, dos contienen solo vino de ortiga, tres son mortales, esperando escondidas en la fila.

Elije, a menos que quieras quedarte para siempre; para ayudarte en tu elección, te damos cuatro claves:

Primera, por más astucia que tenga el veneno para ocultarse, siempre encontraras alguno al lado del vino de ortiga.

Segunda, son diferentes las que están en los extremos, pero si quieres moverte hacia delante, ninguna es tu amiga.

Tercera, como claramente ves, todas tenemos tamaños diferentes: ni el enano ni el gigante guardaran la muerte en su interior.

Cuarta, la segunda a la izqu...

- ¿Y...? ¿Qué más? – Pregunto Harry, algo ansioso.

- No hay más... el resto de la cuarta clave esta arrancada...no tenemos más remedio que resolverlo con lo que tenemos – Dijo Hermione.

- Vale...¿Hay algún hechizo para detectar venenos? – Pregunto Harry, mirando atentamente los frascos, pero no acercándose demasiado.

- No lo sé, pero esto no es magia, es lógica y astucia, es un acertijo y uno muy rebuscado, muy bien Profesor Snape, sin dudas se ha ganado mi respeto y admiración por muchísimo tiempo – Murmuro más para sí misma que para Harry mientras volvía a repasar las claves.

Después de 15 minutos en los que Harry observo a Hermione releer las claves una y otra vez a la par que caminaba rodando la mesa, murmurando para sí y cogiendo de vez en cuando algún frasco, suspiro con alegría.

- Bien, ya sé cómo puedes cruzar, toma, esta poción te llevara a la siguiente sala sin sufrir daños – Le dijo Hermione dándole una poción negra que de hecho no tenía demasiada buena pinta.

- ¿Estas segura?

- Totalmente.

Harry se la tomo e hizo una mueca espantando a Hermione.

- ¿¡Que!? ¡¿Estas bien?! – Chillo asustada y sujetando a su amigo de los hombros.

- Estoy bien, es que parecía hielo – Se excusó Harry provocando que Hermione suspirara aliviada.

- Escucha Harry, ten cuidado...eres un gran mago – Dijo Hermione mientras lo abrazaba con fuerza.

- No tanto como tú – Objeto él.

- ¡Ja! Libros, inteligencia, hay cosas as importantes que eso, como la amistad y la valentía...adelante Harry, detén a Quirrell y dale una bofetada de mi parte – Harry la estrecho más fuerte antes de soltarla y correr para atravesar las llamas negras.

- Bien – Suspiro Hermione – Mi problema radica en que la cuarta clave decía cuál de estas dos pociones me llevaría hacia atrás...bueno supongo que ahora es cuestión de suerte...

Hermione se quedó mirando sus dos opciones durante un rato más hasta que se dijo a si misma que así no conseguiría nada, lo que tuviera que ser seria.

Agarro la poción de la derecha y se la bebió con cierto temor.

Al principio no paso absolutamente nada por lo que Hermione suspiro y se dispuso a salir, pero no había dado ni dos pasos cuando un terrible dolor la recorrió por toda la columna, imposibilitada de moverse de dejo caer pesadamente al suelo a la par que soltaba un agudo grito de dolor.

Jadeo un par de veces y el dolor volvió a ella el doble de fuerte, sentía como si mil cuchillos desgarraran su cuerpo y de repente sintió mucho frio.

Movida por un instinto de supervivencia primario que ni siquiera sabía que tenía levanto un poco la cabeza soportando el dolor que esa simple acción le producía y, con sus ojos brillando en intenso azul soltó un rugido totalmente animal que surgió de lo más profundo de su pecho y resonó por todas las paredes de Hogwarts e hizo estremecer a todo el mundo en el castillo, después de eso Hermione se dejó caer boca abajo en la fría piedra del suelo de la sala esperando a que alguien que pudiera ayudarla la hubiera escuchado.

Mientras esto sucedía, en el despacho de Dumbledore estaban reunidos, Snape, McGonagall, Derek, Madame Pomfrey y el mismo Dumbledore.

- ¿Dices que sospechas de Quirrell, Severus? – Inquirió Dumbledore interesado.

- Si – Respondió Snape con seguridad.

- En realidad yo también sospecho de él Albus, ¿Enserio no habéis notado lo nervioso, casi aterrorizado que se pone cuando yo o Severus estamos cerca? – Dijo Derek cruzándose de brazos.

- Y parece que últimamente también huye de la Señorita Granger – Dijo Snape mirando a Derek con una ceja alzada.

- Bueno, digamos que si es Quirrell el que ha estado atacando en el bosque y el que busca la piedra tan desesperadamente, ha tenido un par de encontronazos con Hermione mientras protegía el bosque, y debo recalcar que enfadada da mucho miedo – Dijo Derek con una sonrisilla a lo que Snape rodo los ojos negando con la cabeza, pero con cierto aire divertido.

- Entonces que debemos hacer Albus – Pregunto McGonagall mientras Pomfrey reñía a Derek por dejar que una niña tan pequeña se adentrara en el bosque y peleara contra una bestia peligrosa.

- Lo que debemos hacer es... - Albus no pudo acabar la frase debido del rugido que resonó por todo el castillo.

A Derek se le puso la piel de gallina y palideció.

- Creo que se nos han adelantado para recuperar la piedra – Dijo Snape con semblante entre preocupado y serio.

- Hermione...¡Debemos ir a por ellos! – Grito Derek.

- Si, por supuesto – Dijo Dumbledore levantándose y corriendo hacia afuera del despacho con una agilidad poco visto en gente de su edad – Venga, no podemos darnos el lujo de perder más tiempo.

- Como sabes que se trata de la Señorita Granger – Inquirió Snape que corría al lado de Derek.

- Solo lo sé, ¡Y este no es momento Severus! Espera a que los chicos estén a salvo para tratar de interrogarme ¿Vale? – Gruño Derek.

Atravesaron la trampilla cayendo sobre el lazo del diablo que los dejo pasar, tal vez temía que volvieran a atacarlo y no opuso resistencia, atravesaron la puerta con la llave que Derek atapo ágilmente y llegaron al tablero de ajedrez.

- ¡Draco! – Exclamo Snape corriendo al lado de su ahijado para comprobar su estado.

- No te preocupes Severus, solo es un golpe en la cabeza, se ve peor de lo que es – Dijo Pomfrey que había llegado para inspeccionar también al chico.

- Nosotras nos lo llevaremos a la enfermería, tu sigue les serás más útil a ellos que nosotras – Dijo McGonagall a lo que Severus gruño, pero asintió.

Ambas mujeres se retiraron con el rubio mientras los demás seguían a la prueba de las pociones.

A Derek casi le da un infarto al ver a Hermione tirada en el suelo y haciendo grandes esfuerzos por respirar.

- ¡Hermione! Vamos, todo está bien, ya hemos llegado – Susurro Derek arrodillándose a su lado y cogiéndola en brazos.

- T...Teng...o Fr...Frio – Jadeo Hermione abriendo apenas los ojos para mirarlo y después volver a cerrarlos con fuerza en su intento de controlar el dolor que recorría su cuerpo y escondió su rostro en su pecho en busca de protección.

- La Señorita Granger se ha confundido con la cuarta clave que decía como salir, según parece si descifro cuál de las pociones ayudaría al Señor Potter a seguir, pero parte del pergamino esta arrancado – Dijo Dumbledore mostrando el pergamino incompleto.

- Aun así, es impresionante que haya conseguido descifrarlo en tan poco tiempo, yo tarde cerca de dos meses en crear el acertijo – Dijo Snape arrodillándose delante de Derek que abrazada a la pequeña que seguía temblando y susurrando entrecortadamente que tenía frio.

- Por lo que más quieras dime que tienes el antídoto – Suplico Derek con lágrimas en los ojos que se negaba a soltar.

- Por supuesto, no te preocupes, lo traje conmigo por si acaso – Snape saco un frasco con un líquido amarillento y le tomo el mentón a la joven delicadamente – Señorita Granger, debe tomar esto, le prometo que se sentirá mejor en unos minutos.

Hermione se dejó hacer y tomo la poción que Snape le ofrecía, después sintió como la elevaban y supuso que Derek que había puesto en pie con ella en brazos.

- Vosotros llevad a la Señorita Granger a la enfermería, yo encontrare al Señor Potter – Dijo Albus a lo que ambos hombres asintieron y corrieron a la enfermería.

Por el camino Derek se dedicó a abrazarla con fuerza y a decirle palabras tranquilizadoras lo que provocó que eventualmente Hermione se durmiera.

Hermione despertó dos días después en una camilla de la enfermería, miro a un lado y vio a Draco hablar con Snape y suspiro internamente, al menos él estaba bien, giro la cabeza al otro lado y vio a Harry siendo atendido por Pomfrey, al parecer él también acababa de despertar.

- Menudo susto nos has dado – Dijo una voz cerca de ella.

Entonces vio como Derek y Dumbledore se acercaban a ella con una suave y amable sonrisa en los labios.

- Oh Derek, cuanto miedo he pasado – Dijo Hermione con tono lastimero mientras se lanzaba a abrazar al joven que la acogió en sus brazos.

- Lo importante es que todo ha acabado bien – Susurro Derek

- Pero, ¿Qué ha pasado con la Piedra Filosofal? ¿Y Quirrell?

- No debe preocuparse por ello Señorita Granger, la piedra ha sido destruida para que no caiga en malas manos y Quirrell...digamos que no volverá a molestarnos, he hablado con mi buen amigo Nicolas y tienen suficiente elixir como para poner sus cosas en orden – Dijo Dumbledore algo entristecido al ver la pena en los ojos de la joven que comprendía que tanto Nicolas como su mujer morirían sin el elixir.

- Podrán salir de la enfermería mañana por la mañana – Anuncio Snape que se había levantado de la silla desde la que hablaba con Draco.

Los tres amigos asintieron y esperaron a estar solos para poder hablar entre ellos.

Tal y como había dicho Snape al día siguiente ya los dejaron irse y corrieron a sus habitaciones para cambiarse ya que el banquete de fin de año estaba a punto de empezar.

Al llegar se saludaron con un movimiento de cabeza y se sentaron en sus respectivas mesas mirando las decoraciones del comedor.

Un montón de estandartes y adornos verdes y plateados adornaban las paredes dando a conocer el ganador de la copa de las casas, Harry y Hermione suspiraron, les habría gustado mucho ganar, pero habían perdido infinidad de puntos y roto la mitad de reglas del colegio por sus aventuras así que no podían quejarse de nada.

- ¡Un año más se va y con ello se entrega la copa de las casas! ¡Slytherin está a la cabeza con 453 puntos, seguido por Ravenclaw con 433 puntos, Hufflepuff con 429 puntos y Gryffindor con 403 puntos! – Al decir esto toda la mesa de Slytherin estalló en aplausos y gritos – ¡Si, si, muy bien hecho Slytherin, pero no debemos ignorar los sucesos ocurridos recientemente por lo que tengo unos puntos que otorgar en último momento!

Todo el comedor lo observo atento y curioso, eso es algo que no había ocurrido antes.

- ¡Al Señor Draco Malfoy, por su valor al sacrificarse por sus amigos y permitirles seguir adelante a pesar de sí mismo, además del mejor juego de ajedrez que se ha visto desde hace más de 70 años otorgo a la casa Slytherin 50 puntos! – Draco se sonrojo y sus compañeros le dieron una palmada en la espalda a modo de felicitación mientras todos aplaudían – ¡A la Señorita Hermione Granger, por el uso de la astucia y fría lógica en uno de los acertijos más complicados que este colegio ha visto jamás le otorgo a la casa Gryffindor 50 puntos! – Hermione se sonrojo mientras Harry la abrazaba con una sonrisa y Gryffindor estallaba en aplausos - ¡Y, por último, al Señor Harry Potter, por enfrentarse a un gran mal que amenazaba con perturbar la paz en la escuela le otorgo a la casa Gryffindor otros 50 puntos! ¡Por lo que creo que debemos tener un pequeño cambio de decoración! ¡Gryffindor y Slytherin muy buen trabajo, habéis empatado y este año se otorgarán dos copas! – Con un movimiento de varita la mitad de las decoraciones cambiaron a rojo y dorado mientras todo el comedor aplaudía y tanto Snape como McGonagall se daban la mano en señal de respeto.

Derek les guiño un ojo a los tres amigos que les aseguro que los estaría esperando para el siguiente año.

Después del banquete los tres amigos se encontraron de camino a casa y Harry les mostraba un álbum que Hagrid le había dado, antes de que se dieran cuenta ya estaban a punto de cruzar hacia el mundo Muggle para irse a casa.

- ¿Me prometéis que me escribiréis seguido? – Pidió Hermione antes de cruzar.

- Por supuesto que si – Dijo Harry.

- Pero que preguntas haces – Dijo Draco divertido.

Dicho y hecho los tres se dispusieron a cruzar juntos el andén 9 ¾, pensando en que aventura se adentrarían el próximo año.

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