El Torneo de los Tres...esto, Cuatro Magos
Los alumnos esperaban en el Gran Comedor para saber que es lo que pasaría mientras los campeones fueron llevados a otro lado.
Harry y Hermione estaban en una enorme sala junto a los campeones de Durmstrang y Beauxbatons con sus respectivos directores ademas de Dumbledore, Snape, Minerva, Derek y Alek que estaban discutiendo con Bartemius "Barty" Crouch sobre que hacer.
Ambos amigos se miraron asustados.
- ¡Ellos no pueden participar! - Exclamo Madame Maxime indignada – No son mayores de edad.
Karkarov se dedico a asentir con simpleza pero con una mirada intimidante.
- Lo siento – Dijo Barty, aunque no parecía sentirlo en lo mas mínimo – Pero sus nombres han salido en la copa y por lo tanto han de participar.
- ¡Eso no es importante! - Rugió Derek - ¡No eres nadie para obligar a mi hermana y a Harry a competir!
- Lamento mucho que esto haya sucedido, su Majestad – Barty parecía asustado, y no era para menos.
Derek estaba muy enfadado, sus ojos brillaban verdes y sus pupilas estaban más afiladas con la ira y eran apenas una fina linea, su gruñido constante hacia creer a los demás que en cualquier momento les escupiría fuego...y de hecho podía hacerlo si quisiera.
- P...Pero la ley dice que si su nombre ha...ha salido, tienen que competir – Murmuró Barty con una sonrisa nerviosa.
- ¡Son niños! - Exclamo Minerva indignada.
- Pero han colocado sus nombr... - Karkarov no pudo acabar su frase por el gruñido de Hermione.
- ¡No lo hemos hecho! ¡¿Parecemos estúpidos?! - Hermione miro al hombre con los ojos entrecerrados.
Parecía que Karkarov iba a responder pero Derek rugió con amenaza en su tono.
- Cuidadito con lo que dices – Derek lo miro intensamente, ignorando a Alek que trataba de calmarlo – No se quien manda en Bulgaria, pero aquí mando yo, y si haces o dices algo contra mi hermana ya puedes recoger a tus chicos y volver por donde habéis venido.
Viktor pareció cansarse de ver a su director siendo estúpido y tampoco le gustaba que provocara a los gobernantes, sobretodo cuando estos se transformaban en dragones.
- Lo que mi director quiere decir, es que no entiende como es posible que sus nombres hayan salido de la copa si ellos no lo han colocado – Viktor habló suavemente y con educación a pesar de su dificultad con el idioma.
- ¿Ves? Que fácil puede resultar una conversación cuando se habla con sentido y educación – Derek suspiró.
- Muy bien – Dijo Dumbledore - ¿Chicos, habéis puesto vuestro nombre en la copa? ¿O le habéis pedido a uno de los alumnos mayores que ponga vuestros nombres en la copa?
- ¡Por supuesto que no! - Exclamaron los dos a la vez.
- ¿Como podemos estar seguros de que son honestos? Preguntó Madame Maxime.
- Ah, ya había pensado que este argumento podía salir ¿Severus? - Dumbledore sonrió con ojos brillantes.
- Chicos, ¿Estaríais dispuestos a tomar unas gotas de Veritaserum? Recordad que se os será imposible mentir a cualquier pregunta que os hagamos durante unas horas – Advirtió Severus, teniéndoles dos botellitas con dicho liquido.
Harry y Hermione se miraron con cierta duda antes de suspirar sabiendo que era su única opción, Harry le asintió a Hermione.
- Esta bien, si eso es lo que hace falta para demostrar nuestra inocencia que así sea - Dijo Hermione.
Tragaron rápidamente el liquido y esperaron unos segundos a que surtiera efecto.
- Esta bien, repitamos la pregunta – Dijo Derek - ¿Habéis puesto vuestro nombre en la copa? ¿O le habéis pedido a uno de los alumnos mayores que ponga vuestros nombres en la copa?
- ¡No! ¡Claro que no! - Exclamaron los dos con los brazos cruzados.
- ¿Quieres alguna otra evidencia, Crouch? - Dijo Derek con una ceja arqueada con cierta burla.
- Ya..bueno...entiendo – Barty se mantuvo nerviosamente pensativo por unos segundos antes de volver a hablar - ¡Pero sus nombres salieron en la copa! - Insistió.
- Ya lo sabemos... - Alek gruño con fastidio.
- Pero ellos no han sido quien han colocado sus nombres, por ende es injusto obligarlos a competir – Dijo Minerva.
- Hay reglas en este torneo, y esas reglas dicen que si sus nombres han salido de la copa han de competir, de la realeza o no – Decidió Barty ante las miradas indignadas y aterrorizadas de Harry y Hermione.
- ¡Pero eso no es justo! - Se quejó Hermione.
- La vida no es justa – Gruño Barty – Ya esta decidido, sintiéndolo mucho, ambos deben participar en el torneo.
Y así, sin más, Barty Crouch se fue de la sala tan rápido como pudo sin querer estar en ese ambiente durante mas tiempo del necesario.
- ¡¡¡Cobarde!!! - Rugió Derek.
Después de unos minutos en los que todos trataron de calmarse, se dirigieron al gran comedor para dar las (Malas para algunos y buenas para otros) noticias.
- A pesar de que hemos podido comprobar que ni el Señor Potter ni la Señorita Firebreather han colocado sus nombres en la copa, el hecho de que la copa los haya elegido es suficiente para que las reglas del Torneo de los Tres Magos los obligue a competir – Albus suspiró y se frotó las sienes con cansancio, de repente parecía haber envejecido veinte años – Dicho esto, solo nos queda desearles suerte a nuestros jóvenes concursantes, tengo completa fe en que honraran a Hogwarts en este torneo.
Derek se acerco a su hermana y le coloco una mano en la espalda para llamar su atención.
- Ven conmigo, esta noche te quedas con nosotros ¿Vale?
Hermione le asintió a su hermano sin confiar demasiado en su voz, aun así le susurro a Harry que se quedaría con Derek esa noche y que le dijera a Draco que hablarían mañana por la mañana en el árbol cerca de las fronteras del bosque.
Harry le sonrió con una pequeña sonrisa nerviosa mientras ambos hermanos y Alek se retiraban tan discretamente como podían del Gran Comedor para irse a la mansión.
Caminaron en completo silencio hasta que llegaron a la mansión, Alek desapareció en la cocina mientras Hermione se desplomaba en el sillón cerca del fuego y Derek se sentaba a su lado con una mirada sombría.
- ¿Y...y ahora que...hacemos? - Hermione miró a su hermano con ojos inundados en lagrimas no derramadas, la luz del fuego los hacían brillar dorados con los destellos azules que tenia cuando se transformaba.
- Parece que...no podemos salirnos del problema, tu y Harry estáis obligados a competir porque, aunque no habéis colocado vuestros nombres, la copa a decidido que sois la mejor opción de Hogwarts para ganar... - Murmuró Derek con voz ronca.
- ¡P...pero no podemos ganar! – Exclamó Hermione – Viktor y Fleur son alumnos de séptimo año, son mucho más experimentados y tienen mucha más educación mágica que Harry y yo, no tenemos oportunidad...¡Por Merlín, hay personas que han muerto! - Hermione lloró.
- Hay algo que aún me esta costando entender – Intervino Alek, trayéndoles a cada uno una taza de té – Derek, tu eres el mayor, pero como no puedes darles un heredero (O no quieres, ya te he dicho que no me importaría que usaras un vientre de alquiler, es solo que no quieres) entonces Hermione es la princesa heredera, tu reinas hasta que Hermione tenga edad suficiente como para tomar el trono, por eso mismo Hermione es tan importante, entonces...¡Por que demonios permitirían que su esperanza en su magia participara en un torneo tan peligroso!
- Porque están enfados – Respondió Derek sorbiendo de su té – Y deja ya el tema del heredero, ya te he dicho que no te traicionaría de esa manera, o al menos para mi se sentiría como traición – Le murmuró queriendo dejar el tema.
- ¿Que? - Preguntó Hermione confundida, refiriéndose al enfado del Ministerio - ¿Porque?
- Porque cuando ambos estábamos "Muertos / Desaparecidos / Ocultos", aunque todos estaban desesperados porque necesitaban a uno de la familia real para mantener a la llama de la magia encendida, el Ministerio estaba contento, porque creían que tenían tiempo suficiente para encontrar una solución o alternativa a nosotros y ademas tenían control total, al Ministerio siempre le dio mucha rabia que la familia real mantuviera todo a su manera y de la mejor manera posible, al Ministerio no le importan las personas o sus problemas, a la familia real si – Derek se rió sin humor – Para el Ministerio somos solo unos idiotas demasiado compasivos que servimos de motor, ni más ni menos.
- Entonces...¿Me obligan a competir solo por una riña completamente infantil? - Hermione miró a su hermano sin poder creérselo.
- ¿Pero, y Harry? - Preguntó Alek - ¿Porque obligarlo a él también?
- Por que para ellos es una amenaza – Respondió Derek, levantándose y paseándose por la sala – Harry sobrevivió a la Maldición Asesina, algo que se creía completamente imposible, y ademas mató a Voldemort, pero de nuevo, eso mismo también demuestra que no hay nada seguro y nada asegura que Voldemort no regrese de la manera que todos sabemos que tarde o temprano hará, el Ministerio no quiere creer que Voldemort podría volver.
- Entonces es cierto – Dijo Alek – Todo es por una especie de rencor...¡Como pueden dormir por la noche esta gente! ¿No tienen conciencia? ¿Moral?
- No – respondió Derek simplemente – Pero tampoco seria justo colocarlos a todos en el mismo saco, no todos son unos bastardos, algunos son personas decentes, no muchos, pero algunos lo son.
Hermione se mantuvo en silencio durante unos minutos, su mente iba a una velocidad sobrehumana, pasando entre estar asustada, a indignada, furiosa, preocupada y pensar en como le gustaría castigar al Ministerio y como ayudarse a si misma y a Harry a sobrevivir a este torneo, en un momento, por alguna razón, también se le pasó por la mente a Draco, pensó en todas las veces que estuvieron juntos y como no soportaría la idea de morir en un maldito torneo que funciona de coliseo para entretener a los demás y no poder volver a pasar una aventura con Draco de nuevo.
Derek y Alek notaron su momento pensativo y la dejaron pensar en silencio hasta que levantó la cabeza para mirar a la pareja.
- Entonces participamos en un torneo peligroso, hacemos lo que podemos para sobrevivir y de paso tratamos de ganar para traer honor a Hogwarts ¿Ese es el plan? - Hermione los miró con una ceja alzada.
- Si, eso parece – Derek miró las manos temblorosas de su hermana antes de cogerlas y cubrirlas con sus propias manos – Escucha, el hecho de que estés dentro del torneo no implica que no puedas aprovecharte de las ventajas, las reglas dicen que cada mago ha de aprovechar cada cosa que tiene a su alcance para ganar sin perjudicar intencionalmente a otro campeón, por lo tanto, nada puede impedirte convertirte en dragón cuando lo necesites. En realidad, eres quien tiene mas ventaja, tus sentidos están mucho mas desarrollados que los del resto, tus instintos pueden protegerte del peligro si aprendes a escucharlos y si te enfrentas a algo grande, puedes transformarte, puede que todavía no puedas exhalar fuego pero recuerda que tienes una fuerza enorme, garras y colmillos como sables y puedes volar más rápido, ágil y alto que cualquier escoba, los demás campeones no pueden hacer eso, tú si.
- Si, yo puedo...¿Pero y Harry? - Derek no supo que contestar a eso, por suerte, Alek si.
- Lamentablemente él no tiene las mismas ventajas que tú, por eso ahora más que nunca tú, Harry y Draco tenéis que manteneros más juntos que nunca – Alek le sonrió con ternura – Vuestra unión, apoyo y amistad es lo que hará que ganéis.
- ¿Es una metáfora sobre la magia de la amistad y amor puede con todo? - Preguntó Hermione con una risilla más calmada.
- Claro que no, esto no es una serie infantil, pero es cierto que mucha de la magia antigua esta ligada a las emociones, y el amor es una de las emociones y sentimientos más poderosos que hay, e incluso si no hubiera magia involucrada, la voluntad del ser humano también suele fortalecerse cuando hay otros a su lado.
- Vaya Alek, no sabia que lo tenias en ti – Dijo Derek sorprendido.
- Bueno, aún hay algunas cosas que no sabes de mi, te tomará un poco más de tiempo descubrirlo todo – Alek le guiño un ojo.
- Bueno, hay tiempo de sobra – Gruño Derek, su voz salió mas ronca de lo que pretendía, a lo que Alek se rió – Ya es tarde, venga vamos a dormir.
Derek acompaño a Hermione a la habitación que le había dado en la mansión antes de que él y Alek se metieran en la habitación principal.
A la mañana siguiente Hermione se encontró con Draco justo donde habían quedado la noche anterior.
- ¡Draco! - Exclamó Hermione mientras corría hacia su amigo que estaba sentado a la sombra del árbol en el que estaba apoyado.
- ¡Hermione! - Draco se levanto de un salto y extendió los brazos en una invitación que Hermione no se pensó dos veces en aceptar.
La castaña se abalanzó sobre el pecho de su amigo con un suspiro tembloroso apenas contenido.
- ¿Estas bien? Pregunta estúpida, lo sé, pero enserio ¿Estas bien? ¿Estáis obligados a competir al final? ¿Derek no ha podido hacerles cambiar de opinión después de todo? - Draco la inundo con preguntas, cosa curiosa, normalmente esa era una actitud más propia de Hermione.
- Draco, Draco, más despacio, dejame seguirte, acabo de despertarme y aún estoy un poco lenta – Hermione le sonrió levemente – Estoy bien...o tan bien como puede esperarse, y si, nos obligan a competir, (Aunque Derek cree que nos obligan principalmente por una riña infantil del Ministerio de Magia) Derek no ha podido hacer nada.
- ¿Riña infantil? ¿Quieres resumirme eso? - Draco la miró sin acabar de comprender mientras se sentaban al lado del otro debajo del árbol.
- Si, claro – Dijo Hermione apoyando la cabeza casualmente en el hombro de Draco con un ligero sonrojo que Draco imitó antes de apoyar su cabeza en la cabeza de Hermione.
- Derek cree que el Ministerio nos detesta porque cuando no estábamos tenían un control total del Mundo Mágico, pero cuando aparecimos de nuevo tuvieron que devolvernos ese control, y en el caso de Harry, es simplemente que es una prueba de que Voldemort podría volver y no quieren afrontarlo. Nos quieren a su favor pero a la vez les gustaría tenernos lo más lejos posible – Hermione abrió los ojos como platos y se enderezó de golpe asustando a Draco por el repentino movimiento.
- ¿Que pasa? - Draco miró a su alrededor por si había algún peligro, llevándose la mano al pecho donde Llama Eterna brillo levemente.
- ¡¿Y Harry?! ¿Donde está? - Preguntó Hermione sintiéndose algo mal, se había centrado tanto en Draco, sintiéndose tan a gusto con él que se había olvidado completamente de su amigo de ojos verdes.
- Ah, no te preocupes – Draco suspiró aliviado, volvió a acomodarse y le hizo un gesto a su amiga para que volviera a acurrucarse contra él, cuando Hermione volvió a acomodarse y Draco estuvo seguro de que estaba cómoda volvió a hablar – Esta hablando con Sirius, se a enterado del desastre de anoche y esta atacado de los nervios.
- Es normal – Asintió Hermione – Derek y Alek también están nerviosos aunque están seguros de que tengo la gran y épica ventaja.
- Bueno, princesa...es que la tienes – Se rió Draco – ¡Que te conviertes en dragón, amor, un jodido dragón!
Draco no había sido del todo consciente de como la había llamado, hacia tiempo que la llamaba por apelativos cariñosos en su mente, pero nunca había tenido el valor suficiente para decir ninguno en voz alta aparte del ya conocido "Princesa".
Cuando Hermione lo miró completamente embobada y roja como un tomate fue el momento en que se dio cuenta de lo que había dicho.
- ¡¡¡Ahhh!!! ¡Yo...yo, lo siento! ¡No quería incomodarte! ¡Se me ha escapado y...!
- Espero que no estuvieras pensando en otra chica cuando lo has dicho – Bromeó Hermione, aún con la cara roja, sonriendo a la cara aún más roja de Draco.
- ¡¿Q...Que?! ¡No, claro que no! - Draco sacudió la cabeza antes de desacerse completamente de la vergüenza y adoptar su actitud habitual...o tal vez una actitud más atrevida de lo normal. La agarro suavemente de la barbilla para alzarle la cabeza y que lo mirara a los ojos fijamente – Tú y solo tú Princesa, tus deseos son ordenes.
Hermione se volvió más roja si es posible y por un momento temió que se sofocara.
No hacia mucho que se había comenzado a dar cuenta que, de hecho, se estaba enamorando total y completamente de Draco.
El único problema es que no estaba segura de si Draco sentía algo más que amistad por ella y no quería arriesgarse a confesarle sus sentimientos para que al final no fuera algo mutuo y eso destrozara su amistad.
Era un miedo común en muchos jóvenes, ella lo sabia, al igual que sabia que su amistad era demasiado fuerte como para romperse por algo así, pero de todos modos le daba demasiado miedo como para hacer algo al respecto.
- ¿El dragón te ha comido la lengua? - Bromeó Draco dándole un rápido beso en la nariz sorprendiendo a Hermione y sacándola de sus pensamientos.
- Ya te enseñare yo a ti un dragón que... - Pero justo entonces que Hermione se sintió envalentonada por la propia audacia de Draco se vieron interrumpidos por un chico corriendo hacia ellos.
Por desgracia no era a alguien a quien quisieran ver, mucho menos en ese momento, no ese puto momento.
Si, es exactamente quien estáis pensando y maldiciendo en este momento.
Ronald Weasley.
- Oye, ¿Como lo habéis hecho? - Ron frunció el ceño al verlos tan juntos y sin Harry, de hecho, su voz también sonó un poco más dura de lo que pretendía.
Draco y Hermione se miraron confusos y frustrados durante unos segundos.
- ¿De que hablas? - Preguntó Hermione con la frustración filtrándose levemente en su voz.
- ¡Entrar en el torneo! ¿Como lo habéis hecho? - Ron miró a Hermione fijamente esperando su respuesta.
- ¿No estabas escuchando? - Preguntó Draco mientras Hermione gruñó.
- No hemos hecho nada, nuestros nombres han salido de la copa, pero ni Harry ni yo los hemos colocado – Explicó Hermione todo lo claro y tranquila posible.
- Pero habéis tenido que colocar vuestros nombres para que salgan, no pueden haber salido de la nada ¿Como lo habéis hecho? - Insistió el pelirrojo.
- No Ron, como ya te he dicho, nosotros no hemos hecho nada ¡Incluso lo hemos dicho bajo Veritaserum! ¡Nosotros no hemos hecho nada! ¡No queremos competir! ¡No nos importa el puto torneo! - Llegados a este punto, Hermione comenzó a ponerse nerviosa y su garganta comenzó a picarle, Draco le dio un suave toque para recordarle que no era demasiado inteligente atacar al niño pelirrojo de la nada...por muchas ganas que tuvieran de hacerlo.
- Tranquila, Princesa – Le susurró calmadamente y Hermione le asintió algo tensa antes de toser - ¿Todo bien? - Preguntó, esta vez en voz alta.
- Si, si... - Hermione tosió un par de veces más antes de tragar saliva y adormecer un poco el ardor – Solo me pica un poco la garganta – Draco asintió entendiendo.
Ron en cambió no acabó de entender y sacudió la cabeza antes de volver al tema con el que había venido.
- Venga, decidme como – Siguió – Si vosotros no habéis sido ¿Entonces quien? Alguien a tenido que colocar vuestros nombres para que salgan de la copa.
Hermione estaba a punto de contestar, pero entonces se quedo en silencio y miró a Draco con cierto miedo.
- No creerás que... - Comenzó Hermione.
- ¿Que otra persona a colocado vuestros nombres? - Siguió Draco – Podría ser...
- ¿Pero porque? ¿Que ganarían de ello? - Draco la miro con preocupación.
- No puedo decir nada a seguro, pero puede ser por cualquier motivo, desde querer ver a dos de los magos mas prometedores de a era en acción hasta querer sacaros del camino por A o por B... - Explicó Draco.
- Pero entonces... - Hermione volvió a quedarse pensativa.
- ¡Oye! - Gritó Ron, al ver que había vuelto a quedar completamente ignorado.
- ¡Venga, tenemos que avisar a Harry! - Dijo Draco.
- Si, vamos – Asintió Hermione mientras se levantaban y comenzaban a correr de vuelta al castillo.
- ¡Hey! - Gritó Ron, cruzándose de brazos.
Durante los siguientes días los alumnos no paraban de decirles las ganas que tenían de verlos en acción o les decían que sentían que a pesar de haber demostrado que ellos no colocaron sus nombres en la copa les habían obligado a competir.
Harry y Hermione agradecían el apoyo, pero al fin y al cabo eso no solucionaba su problema.
Un día avisaron a todos los campeones para hacer la comprobación de varitas para asegurarse de que todo estaba en orden antes de que comenzara la primera prueba.
Todos se juntaron en una habitación con los campeones, sus directores y Ollivander como experto, bueno, y Derek de acoplado.
Veréis, después de una muy tranquila y educada discusión *Ejem* *Ejem*, Barty Crouch no tuvo mas remedio que dejar que Derek se quedara como representante de Hermione mientras Albus lo era de Harry.
Ollivander primero revisó la varita de Fleur que estaba muy bien cuidada y era muy refinada, aunque inflexible, probablemente porque tenia de núcleo plumas de Veela, a Ollivander le sorprendió este núcleo, no le parecía muy estable pero bueno, a cada uno lo suyo.
En el caso de Viktor fue más sencillo, era una varita tosca e inflexible pero estaba bien cuidada y funcionaba perfectamente bien, era completamente leal a su maestro.
Cuando llegó a Harry y Hermione sonrió con alegría evidente.
- Ah, estas dos son de las miás, bueno una de ella, la otra la mantuve esperando a la persona correcta.
Harry sonrió y le dio su varita.
- Ah si, esta es una varita muy espacial, una varita que tiene una gemela puesto que comparten pluma del mismo fénix, al momento de la verdad esta varita puede guiarlo a la victoria si sabe escucharla, me complace ver que la mantiene tan bien cuidada, Señor Potter – Dijo Ollivander - ¡Wingardium Leviosa! - La mesa se levanto en el aire un metro antes de volver a colocarse en el suelo suavemente – Perfecto.
- Gracias – Dijo Harry mientras Hermione le pasaba la suya al viejo creador de varitas.
- Ohhh si, recuerdo esta, sería imposible olvidar a esta preciosidad – Sus ojos brillaron – Una varita con núcleo de dragón, una escama de dragón, dada libremente, madera de sauce y forjada con fuego de dicho dragón. También la mantiene en condiciones excepcionales, me alegro mucho.
El resto en la habitación, menos Albus, Derek, Harry y Hermione, estaban increíblemente sorprendidos, nunca habían oído hablar de una varita hecha con la escama de un dragón ni forjada por las llamas de un dragón.
- Hay una cosa que desde hace un tiempo que me ha estada molestando sobre la varita... - Dijo Hermione tímidamente.
- Por supuesto querida, pregunta lo que sea – Respondió Ollivander.
- El dragón que dio su escama y el fuego para forjarla...era...
- Efectivamente querida, fue tu padre – Dijo devolviéndole la varita.
Hermione sonrió con enorme ilusión y Derek le colocó una mano en hombro con una sonrisa gentil antes de darle un ligero apretón.
Después apareció Rita Skeeter que tenia que hacer unas fotos para el Profeta.
A los hermanos y a Harry no les hacia ni pizca de gracia que esa mujer volviera a escribir sobre ellos o que incluso tuviera fotos, pero no tenían un motivo lo suficientemente poderoso como para negarse a la foto.
Al final aceptaron unas fotos individuales y con los demás campeones, pero nada más, de hecho, cuando Rita se acercó a ellos con la intención de exigir una entrevista (Porque eso era exigir, no pedir) Derek no aceptó.
- Lo lamento Señorita Skeeter, pero ninguno de nosotros aceptamos la entrevista, ni permitimos que escriba sobre nosotros, y si lo hace lo sabremos – Dijo Derek, de forma educada pero firme.
- Pero los lectores quieren saber... - Antes de que la mujer comenzara a quejarse Derek la interrumpió.
- Que curioso, huele usted a escarabajo, Señorita Skeeter – Dijo Derek, sonriendo a la mujer que se había vuelto completamente pálida – El olor es bastante fuerte y concentrado así que, o se ha estado revolcando en un montón de escarabajos o... - No hace es necesario decir que no le hizo falta terminar la frase ¿Verdad?
- Yo...ah...¡A sido un placer verlos! ¡Hasta la próxima! - Exclamó la mujer antes de salir todo lo rápido que pudo de la habitación sin parecer que estaba huyendo descaradamente.
- Vaya, parece que no nos pedirá entrevistas en una temporada...que pena – Comentó Derek de forma casual.
Harry y Hermione se rieron entre dientes.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top