¡Comenzando el curso con energía!

Hoy era cuando Hermione, Harry y Draco se encontrarían en el Callejón Diagon, aunque Harry y Hermione sabían que seguramente Draco se comportaría como un imbécil, pero también sabían que era para que su padre no sospechara de su amistad.

Desgraciadamente también venia Ron, que estaba junto a Harry y por lo tanto iría al Callejón junto a él y su familia.

Hermione no tenía nada en contra del muchacho o su familia, al contrario, estaba enormemente agradecida de que los Weasley hubieran sacado a su amigo del infierno que debía haber estado viviendo con sus tíos y que le hubieran dado cobijo, lo único que la incomodaba era un extraño sentimiento de invasión.

(N/A: En lo personal Ron no me cae del todo bien :v)

No podía explicarlo, era un sentimiento más bien animal. Como ya había dicho la joven no tenía nada contra de Ron pero es que...¡Sencillamente él no tenía nada que hacer junto a ellos! ¡Él no formaba parte del grupo! ¡De la manada!

Fue ahí donde Hermione se dio cuenta de que poco a poco, sus emociones se iban mezclando con los de un animal, era posible que el dragón que descansaba aún dormido en su interior comenzara a manifestarse o tal vez solo estaba algo paranoica debido a los acontecimientos pasados.

Fuese lo que fuese Hermione se obligó a dejar de pensar en ello, ya lo hablaría con Derek cuando lo viese.

- ¡Hermione! ¡Ya es hora de irnos! – Se escuchó la voz de su madre desde la sala de estar, Hermione miro el reloj en su mesita de noche ¡Las diez y media de la mañana! ¿¡Pero cuanto tiempo había estado divagando!?

En fin...

Hermione bajo casi corriendo las escaleras, con la varita oculta en el bolsillo de su abrigo y se dispuso a meterles prisa a sus padres para llegar al Callejón Diagon y ver a sus amigos.

- ¡Vamos! ¡Que llegaremos tarde! – Chillo la castaña totalmente entusiasmada.

Los Señores Granger rieron alegremente al ver la emoción en su hija, les aliviaba que a pesar de todo Hermione siguiese siendo su pequeña niña alegre.

La familia no tardo e llegar al Caldero Chorreante y dirigirse a la entrada del Callejón Diagon, Hermione saco la varita y realizo los mismos movimientos que le enseño Dumbledore para acceder al Callejón.

Una vez dentro comenzaron a andar, curioseando las diferentes tiendas hasta que encontraron a los Weasley.

- Buenos días, Ron – Dijo Hermione al llegar donde estaba la pelirroja familia, miro a los lados y frunció el ceño confusa - ¿Dónde está Harry? Creí que estaba con vosotros.

- Ya...veras es que hemos llegado con Polvos Flu al Callejón y lo ha dicho mal, estamos buscándole – Se justificó él.

- ¿¡QUE!? ¿¡Si era la primera vez que los usaba porque no lo había acompañado alguno que si sabía usarlos!? – Exclamo Hermione, asustada por lo que pudiera haberle pasado a su amigo.

- Cálmate, no te preocupes, lo encontraremos ¿Nos ayudas a buscarlo? – Dijo Ron, tratando de calmar a la joven.

- ¡Por supuesto que si! ¡Harry es mi amigo! – Parecía ofendida de que el pelirrojo le hubiera preguntado algo como eso ¡Por supuesto que lo buscaría! ¡Y no solo eso, lo encontraría!

- Mamá, Papá, ella es Hermione Granger, es compañera nuestra en el colegio – Presento Ron mientras comenzaban a dispersarse para buscarlo.

- Un placer Hermione, me alegra conocer a los amigos de Ron en el colegio – Dijo Molly, mirando a Hermione con una afable sonrisa.

- El placer es todo mío Señora Weasley – Dijo Hermione con una suave inclinación de cabeza que sorprendió e impresiono al clan Weasley "Que educada" fue lo que le pareció oír que susurraba para si la Señora Weasley.

- Nosotros iremos a buscarle en sentido contrario, nos veremos en una hora en la librería ¿Esta bien? – Le dijo Jane a su hija que al verla asentir tomo rumbo junto a su marido en dirección contraria.

Se separaron en grupos diferentes de búsqueda: Los gemelos, Percy y Ginny, por un lado; El matrimonio Granger y Arthur Weasley por otro; Ron, Hermione y Molly por otro.

Hermione suspiro mientras andaba al lado de Ron y delante de Molly, miraba aprensivamente hacia todos lados con la esperanza de encontrar a su perdido amigo, pero había algo que la perturbaba y ese era la mirada fija de Molly en su espalda ¿Por qué la miraba tan fijamente? ¿Le había caído mal? ¡Pero si apenas se conocían!

Hermione sacudió la cabeza para que esas ideas se esfumaran de su mente y pudiera enfocarse en lo realmente importante. Recordó como por la mañana pensó que sus instintos animales (En caso que fuera un dragón, tema del cual también debía hablar con Derek) se estuvieran manifestando y pensó en las cualidades de estos seres.

Los dragones tenían los sentidos mucho más desarrollados que un humano, ya le había pasado que había sido capaz de escuchar, oler y ver cosas que humanamente no sería capaz de hacer, aunque antes lo había atribuido a que era bruja ahora se daba cuenta de que no era así, también tenía una extraña preferencia por la carne bien hecha y su cuerpo resistía enormemente bien los golpes (Los matones en su escuela Muggle lo podían verificar) pero a la vez podía ser enormemente sensible a ciertos tactos.

Si eso era así, tal vez esforzándose un poquito podría...

Hermione suspiro concentrándose y cerró los ojos para poder centrarse únicamente en lo que escuchaba, durante unos segundos no pasó nada, después los sonidos se fueron amplificando, pero eran demasiados y era estresante oírlos todos a la vez, frunció el ceño e hizo una mueca en disgusto, pero aun así se mantuvo firme y siguió intentando, entonces por fin pudo centrar su oído en ciertos lugares sin que los demás sonidos la molestaran. Escucho hasta encontrar alguna pista sobre el paradero de su amigo.

"¿Nervioso por el nuevo año?"

"Necesito una nueva túnica, está ya me va pequeña ¿Me acompañas?"

"¡Vamos corre! ¡He oído que Gilderoy Lockhart está en Flourish & Blotts firmando libros!"

"Me parece bien, ¿Nos vemos mañana a las seis?"

"¡Mamá! ¿Me la compras?"

"Nos falta un caldero del número 2...¿Dónde conseguimos algo así?"

"¿Estas bien Harry?"

¡Bingo!

"Si, no te preocupes. ¡Gracias Hagrid!"

"Anda ven, te llevare donde los Weasley...por cierto, me pareció ver a Hermione"

"Es posible, habíamos quedado aquí"

Hermione sonrió y abrió los ojos de nuevo. Por suerte ni Ron ni Molly se habían percatado de su "Nuevo descubrimiento" con sus sentidos al estar demasiado concentrados en buscar al joven de ojos verdes.

- ¡Lo he encontrado! – Exclamo Hermione, sobresaltando tanto a Ron como a Molly.

- ¿Cómo es posible? ¿Dónde está? ¡Yo no lo veo! – Exclamo Ron, mirando hacia los lados para tratar de encontrar a su amigo.

Hermione no espero a que ambos pelirrojos dijeran nada más y arranco a correr para llegar junto a su amigo que estaba junto a Hagrid acercándose a ella.

- ¡Harry! ¡Menudo susto! – Hermione se lanzó a abrazarlo y Harry correspondió al abrazo, al separarse de Harry noto el estado de sus gafas y bufo en desaprobación - ¿Otra vez rotas? ¡Oculus Reparo! – Con una suave sacudida de su varita y una chispa que cayo sobra las gafas del muchacho se arreglaron como si nunca se le hubieran roto – Por cierto, ¡Hola Hagrid!

- ¡Hola Hermione! – Saludo el Semi-gigante alegremente.

- ¡Gracias Hermione! ¡Pero ahora el Ministerio de Magia sabrá que has hecho magia siendo menor de edad! – Exclamo al darse cuenta de que, efectivamente, su amiga acababa de hacer magia fuera de Hogwarts y siendo menor de 17 años.

- No te preocupes, el Ministerio no puede saber con exactitud qué persona es la que ha hecho magia, solo el lugar de procedencia y en el Callejón Diagon hay tanta gente y tanta magia en el aire que no deben ni haberse dado cuenta – Argumento Hermione dándole una sonrisa traviesa.

Harry y Hagrid rieron al comprender el "Truco" utilizado por la castaña.

- ¡Muy lista, si señor! ¡Ah! Ron, Señora Weasley, me alegro de verlos – Saludo Hagrid a ambos mencionados que acababan de llegar – Bueno Harry, ahora estas en buenas manos. Nos vemos en Hogwarts, chicos – Se despidió agitando su enorme mano que fue respondido por la misma acción echa por los tres niños.

- ¡Harry! – Chillo Molly, abrazando al muchacho – Menos mal...

- No es por interrumpir, pero hemos quedado con mis padres en la librería y no sé cuánto tiempo hemos tardado en encontrar a Harry – Interrumpió Hermione.

- Si, si, por supuesto... - Molly hizo una pausa como si estuviera recordando algo y entonces exclamo, sobresaltando a los tres muchachos - ¡Gilderoy Lockhart está en Flourish & Blotts firmando libros! ¡Vamos niños, démonos prisa!

Ron le conto a Hermione que su madre era muy fan de ese tal Lockhart y que, por lo tanto, cuando supo que hoy estaría firmando libros le faltó tiempo para decidir que este justo día vendrían a por los libros para el segundo año.

- ¿Cómo estás? – Le susurro Harry a Hermione, en voz lo suficientemente baja como para que ninguno de los Weasley pudiera oírle.

- Estoy bien, no te preocupes...aún un poco en shock, pero todo bien – Repuso la castaña con una sonrisa.

Cuando llegaron se encontraron con el resto de la familia Weasley y el matrimonio Granger que sonrió al ver a su hija en compañía de Harry, al menos ellos lo habían encontrado.

- Menos mal que te han encontrado Harry – Dijo Jane.

- Si, la próxima vez no vayas solo ¿Vale? – Acompaño John con la serena sonrisa que le caracterizaba. Si, John era una persona tranquila...a menos que os metáis con su familia, entonces te das cuenta que los más peligrosos son siempre los más callados.

Entraron en la librería y Hermione se dispuso a leer su lisa de los libros de ese año mientras corría a buscarlos oyendo las risas divertidas de Harry y sus padres al ver el entusiasmo con el que la joven miraba cada libro que llegaba a sus manos.

Una vez que todos los libros necesarios estuvieron en sus manos Hermione volvió junto a sus padres, aunque al instante se arrepintió. ¡Todo estaba lleno de gente! Al parecer Gilderoy Lockhart era famoso por todas sus hazañas, además que se dio cuenta que la mayoría de los libros de DCAO eran justamente escritos por él.

Alzo el cuello para poder verlo y pudo ver como el hombre, de unos treinta y pocos años (¿No era demasiado joven para tantas "Hazañas" como presumía en sus libros?) pelo perfectamente peinado y de un rubio muy amarillento, ojos azules y porte de "Soy el soltero más codiciado del mundo mágico", el hombre acababa de vislumbrar a Harry y rápidamente le regalo una colección de sus libros firmados por el mismo y le obligo a hacerse unas cuantas fotos junto a él que aparecerían en el Profeta. Y decía obligar porque Harry tenía una mueca de incomodidad espectacular, Hermione no pudo evitar sentir lastima por su amigo.

Luego volvió a mirar a Lockhart e hizo una mueca de asco al verlo coqueteando descaradamente con un par de brujas que se habían acercado para que firme sus ejemplares. Hermione miro sus libros para ese curso y... Oh no...

¡Por favor! ¡Por favor que ese hombre no fuera su futuro profesor de DCAO!

- Vaya, Vaya Potter, parece que ni siquiera puedes aparecer en una librería sin causar un gran revuelo – Hermione sonrió ante esa voz y se giró para ver a Draco "Enfrentando" a Harry con una mueca de desprecio bastante creíble, pero en sus ojos se podía observar la diversión por lo que su amigo había tenido que sufrir a manos de ese loco hombre.

Durante un momento las miradas de los tres amigos conectaron y asintieron mentalmente. Hora del espectáculo.

- Se un poco más amable Draco – Dijo una voz fría detrás de Draco. Era la voz de un hombre alto y delgado, ojos azules y pelo largo de un rubio platinado, casi blanco – Lucius Malfoy, encantado de conocerle Señor Potter – Lucius utilizo su bastón para apartar un poco el rebelde pelo negro de la frente del joven y observo su cicatriz – Esa cicatriz es legendaria, igual que el mago que la hizo...

- Voldemort mato a mis padres y a mucha gente inocente que no merecía morir en sus manos solo por no querer aliarse con un loco como él – Mascullo Harry, recordando que Voldemort no solo había matado a sus padres, sino a mucha gente inocente incluyendo a los padres biológicos de su mejor amiga.

- A de ser muy valiente o muy estúpido para decir su nombre en voz alta – Susurro Lucius, enmascarando perfectamente su sorpresa.

- ¿Voldemort? Es solo un nombre. Temerle al nombre solo incrementa el temor al hombre – Gruño Hermione de mala manera causando una especie de guerra de miradas entre ella y Malfoy Padre, en un momento a Lucius le pareció que la chica le recordaba a alguien, pero lo descarto y solo la miro con burla y desprecio.

- Vamos chicos, es hora de irnos – Dijo Arthur Weasley que vena cargado con los libros de Ginny en un caldero pare esta misma.

- ¿Libros de segunda mano Weasley? – Bufo Lucius cogiendo los libros de la joven, los miro despectivamente y los volvió a dejar en el caldero dejando otro libro más sin que nadie se diera cuenta.

- Lo dicho, vamos chicos – Dijo Arthur empujando suavemente a Ron y Harry para que caminaran.

Hermione le hecho un último vistazo a Draco que se disculpaba con la mirada murmurando un silencioso "Lo siento" cuando su padre se giró a lo que Hermione le sonrió y modulo un "Nos vemos en el tren" mientras salía de la tienda y Draco asentía satisfecho.

Después de esto solo pasaron unos días antes de ir al andén 9 ¾ y volver a Hogwarts.

Hermione estaba a punto de atravesar la pared que separaba los andenes 9 y 10 mientras se despedía de sus padres.

- Escríbenos seguido – Le dijo su padre cuando la abrazo.

- Y ten cuidado, no te metas en líos – Le susurro su madre besándole la frente.

- Lo prometo. Os amo – Después de esto Hermione agarro con firmeza su carrito y echo a correr con decisión hacia la pared, después simplemente apareció en el andén y miro hacia la pared, donde al otro lado sus padres deberían estar yéndose a casa dispuestos a esperarla para vacaciones, con un suspiro se dispuso a subir al expreso.

Era curioso, le había parecido ver a Molly Weasley, pero no vio a Harry, mmmmhhh..., bueno, tal vez ya estuviera en el tren, seguramente estaría junto a Draco esperando que ella llegara.

Hermione se paseó entre los vagones del tren en busca de sus amigos, pero al no encontrarlos finalmente se adentró en un compartimiento donde no había nadie y se sentó mirando por la ventana.

En el momento en el que Hermione dirigió su mirada al paisaje natural que había empezado a aparecer a medida que el tren aceleraba y se dirigía a su destino que Hermione se dio cuenta de algo: ¡Estaba nerviosa!

Pero no estaba nerviosa por el nuevo año, ni por las locas aventuras que podría vivir este curso, o tal vez sería un año tranquilo ¿Quién sabe? No, lo que la mantenía tan inquieta era la charla pendiente que tendría en breve con Derek.

Saber que era adoptada, que Derek era su hermano y que pertenecía a una familia muy importante y poderosa no había sido tan real estando en casa con sus padres o cuando fue al Callejón Diagon, parecía algo lejano y que podría ser no llegaría nunca, pero ahora...ahora todo era muy real.

- Hermione, ¿Te encuentras bien? – La mencionada parpadeo rápidamente y se giró para ver a Draco, que entraba en el compartimento cerrando la puerta suavemente, sentándose enfrente de ella.

- Sí, estoy bien, solo algo inquieta, ya sabes...han pasado muchas cosas – Susurro mientras se pasaba una mano por su ya de por si despeinado pelo.

- Desde luego, pero no te preocupes, ya verás como todo tiene explicación además...¡Tienes un hermano mayor! Él cuidara de ti además de nosotros, en el fondo no es nada malo – Dijo el rubio en un intento de animar a su amiga, cosa que pareció funcionar ya que Hermione le dedico una sonrisa.

- Si, tienes razón ¡Gracias Draco! – Hermione se levantó y se sentó al lado del rubio, le echo los brazos al cuello y lo abrazo con fuerza.

Draco sonrió y la abrazo apretándola contra su cuerpo, estuvieron así durante unos minutos hasta que el rubio le dio un beso en la cabeza y se separó ligeramente.

- ¿Sabes dónde demonios se ha metido Harry? – Pregunto suavemente.

- Pues no, en realidad pensé que estaba contigo – Repuso Hermione enderezándose un poco en el asiento.

- No te reocupes, seguramente este con Weasley – Dijo con tranquilidad.

- Ya...lo siento mucho, pero hay algo que no me gusta en ellos...bueno solo en Ron y su madre, cuando la conocí no me quito los ojos de encima, era espeluznante – Susurro Hermione, fingiendo que le daba un escalofrió dramáticamente.

- Si, durante nuestro "Enfrentamiento" también parecía muy interesada en lo que fueras a hacer a continuación...

- Bah, a saber – Mascullo Hermione, después de un rato de estar mediando sobre el asunto.

- ¡Oye! ¡Yo quería presentarte a un par de amigos míos! – Exclamo con energía.

- No se...recuerda que para todo el mundo yo sigo siendo hija de Muggles – Recordó Hermione, en tono de advertencia.

- No te preocupes, ellos son más bien como yo – Rio el rubio – Solo fingen que despreciamos a los hijos de Muggles y a los que los simpatizan delante de nuestros padres o los demás alumnos de la casa. No seas tonta, venga vamos – Le dio un empujoncito para hacer que se levantara y así poder salir del compartimiento.

Salieron y anduvieron hasta dos vagones mas allá y entraron en otro compartimiento donde habían dos chicos sentados, charlando animadamente entre ellos y que luego se giraron para saludar a Draco y mirar a Hermione con curiosidad.

- Chicos, ella es Hermione Granger, ya os había hablado de ella ¿Recordáis? Es la chica de la que me hice amigo cuando llegue al tren hace un año – Presento Draco sentándose enfrente de sus amigos y haciendo un gesto hacia Hermione para que se sentara a su lado.

- Hola, yo soy Theodore Nott, pero llámame Theo – El joven era alto y delgado, pelo castaño oscuro perfectamente peinado con suaves mechones cayéndole sobre los ojos de un tono azul que reflejaban serenidad e ingenio.

- Yo soy Blaise Zabini, bienvenida a este lugar de locos – Bromeo él, Blaise era un joven de constitución fuerte, piel morena y corto pelo negro en rizos pegados a la cabeza, con un brillo en los ojos y sonrisa traviesa que a Hermione le recordó a un zorro apunto de hacer alguna travesura.

- Encantada – Sonrió ella.

El resto del viaje se la pasaron hablando de tonterías sin sentido que se le ocurrían a Blaise causando que en ocasiones rieran a carcajadas y otras que rodaran los ojos, pero eso sí, siempre con una sonrisa tirándoles de los labios.

Finalmente llegaron a su destino y Hermione saludo con la mano a Hagrid que estaba por guiar a los de primer año por el tradicional paseo en barca hasta el castillo, ellos en cambio, irían en carruaje que se movía solo, sin necesidad de caballo o motor.

Eventualmente llegaron a la entrada donde Minerva esperaba a los de primero para levarlos al gran comedor, lo curioso es que a su lado estaba Derek que al ver a Hermione sonrió y se acercó a ella.

- No volváis muy tarde – Advirtió McGonagall

- No te preocupes Minerva, te la traeré sana y salva, lo prometo – Dijo con un cómico tono solemne, luego miro hacia Hermione con una sonrisa cariñosa - ¿Te apetece cenar en mi casa mientras charlamos?

Hermione asintió y se despidió con un ademan de sus nuevos amigos y Draco le giño un ojo mientras vocalizaba un silencioso "Suerte"

Hermione siguió a Derek y sonrió sin darse cuenta cuando empezaron a adentrarse en el Bosque Prohibido y sentía como la propia magia del bosque la reconocía como una más de sus habitantes.

- ¿Echabas de menos el bosque? – Pregunto Derek con una sonrisita.

- No te haces a la idea – Rio Hermione.

Caminaron poco tiempo más cuando se toparon con una casita, estaba hecha de ladrillos, aunque estos estaban cubiertos por yeso pintado de blanco, era una réplica de la típica casa victoriana pero más pequeña.

- Ala...que bonita – Susurro Hermione para sí misma, aunque Derek sonrió en respuesta.

- Entremos, he hecho chuletas.

Hermione siguió a Derek hasta el comedor, este le indico que se sentara y al cabo de tres minutos llego él con la comida.

Comenzaron a comer en silencio hasta que Hermione no lo aguanto más y levanto la mirada para fijarla en Derek, este la miro parpadeando rápidamente antes de suspirar y sacar un papel cuidadosamente doblado, lo estiro y dejo sobre la mesa. Era su carta.

- En la carta me preguntabas un par de cosas, pero lo ideal sería confirmar lo obvio. Hermione Jane Granger, tu verdadero nombre es Hermione Ariadna Firebreather, tu segundo nombre fue en honor de tu padrino Albus Dumbledore y tu madrina es Minerva McGonagall, dos grandes amigos de Mamá y Papá, eres mi hermana pequeña además de ser la menor de tres hermanos, dos varones y tu como única mujer, nuestro hermano mayor murió junto a nuestros padres por culpa de Voldemort. En un intento desesperado por ponerte a salvo Albus decidió llevarte al mundo Muggle y yo decidí que los Granger serían una buena familia para ti mientras yo buscaba la manera de...de acabar con Voldemort...y...y no sabes cuan...cuanto me costó de...dejarte ahí sin mi... - La voz de Derek había comenzado firme y serena, pero a medida que hablaba había ido quebrándose hasta acabar con un débil sollozo.

Hermione, que también tenía lágrimas en los ojos, se levantó y se dirigió a su hermano, lo levanto y lo abrazo fuertemente soltando lo que parecía un ronroneo que fue respondido por un sonido similar proveniente de Derek.

- Vamos a sentarnos al sofá, estaremos más cómodos – Susurro temblorosamente Derek, fueron hacia la sala de estar y se sentaron en un cómodo sofá rojo escarlata.

- En la carta que escribí a tus padres...a los Señores Granger, les decía que cuando la amenaza hubiera acabado volvería a por ti – Dijo Derek, mirando el fuego de la chimenea que acababa de encender para darse un poco de calor.

- ¿Por qué no lo hiciste? Se supone que Harry acabo con Voldemort ¿No? – Pregunto Hermione.

- Lo pensé...pero había una parte de mí que sabía que ese bastardo seguía vivo y los acontecimientos del año pasado solo me lo confirman – Repuso él.

- Cuando, cuando huimos de la casa, ¿A dónde fuimos?

- Aquí, corrí todo lo rápido que pude para llegar a Hogwarts y fui al despacho de Albus...jejeje recuerdo que cuando entré casi me da un infarto – Rio él, recordando el episodio.

- ¿¡Porque!? – Exclamo Hermione, alterada.

- En la habitación no solo estaban Albus y Minerva sino que también estaba Severus, y en ese tiempo era un Mortífago, se va a enfadar si se entera que te estoy contando esto pero...en fin, me asuste porque acababa de salir de una casa llena de Mortífagos que habían acabado con mi familia y ahora me encontraba con otro de frente, resulta que Severus había comenzado a dudar de sus lealtades, la presión de las atrocidades que Voldemort les obligaba a hacer estaba acabando con su alma y finalmente decidió ir a buscar ayuda antes de que se rompiera – Explico el joven, con una sonrisa triste por el oscuro mago.

- ¿Entonces...no te atacó...? – Se sorprendió Hermione, al instante se sintió mal por estas palabras, Snape había estado persiguiendo a Quirrell porque sospechaba de él y había ido a ayudar cuando ella y los chicos fueron en busca de la Piedra Filosofal...¡Demonios! ¡Ella misma había oído y presenciado como él amenazaba a Quirrell por si se atrevía a dañar a algún alumno! – Lo siento, sé que es un buen hombre...

- Sí que lo es. Severus podrá parecer osco, sarcástico y amargado, que lo es, pero te aseguro que debajo de esa fachada de murciélago malo hay un hombre gentil que se preocupa por sus seres queridos, sip, definitivamente va a matarme si sabe que te estoy contando esto...bueno, Severus se convirtió en una especie de guardián para los dos, yo me quede a vivir aquí junto a Dumbledore y Minerva, y en ocasiones me iba a casa de Severus con él cuando ninguno de los dos podía estar conmigo, era demasiado pequeño para cuidarme totalmente solo, después entre a Hogwarts en Gryffindor por lo que Severus tuvo que pagarle treinta galeones a Albus...¡Ah! Contigo tuvo que pagarle otros treinta a Minerva, después de Hogwarts me construí esta casa a pesar que eventualmente me fui a trabajar en una reserva de Dragones junto a mi mejor amigo, Charlie Weasley. No te creas, tenía gracia la cosa...ya sabes, a él le apasionaban los dragones...yo era un dragón, amigos inseparables – Explico él con una risita que Hermione acompaño.

- ¿Yo también podre convertirme en dragón? – Pregunto Hermione, entusiasmada con la idea.

- ¡Por supuesto que sí! El problema es que eres muy joven todavía, es más o menos por esta edad cuando el dragón despierta completamente por lo que debo advertirte que tus instintos y sentidos estarán mezclados con los del dragón, supongo que dentro de poco te transformaras por primera vez, suele ser en un momento especifico en el que necesitas ayuda para mantenerte ya sea a ti o a tu manada a salvo...según he podido observar tu manada sería: Harry, Draco, tu y yo, es muy posible que en un futuro no muy lejano esa manada se haga más grande ¡Ah! Debo advertirte también, a pesar de haberte transformado, pasan unos dos años hasta que puedas exhalar fuego, esto es debido a que tus pulmones deben adaptarse y desarrollarse lo suficientemente bien para aguantar el calor del fuego junto al humo sin ahogarte.

- Si, hace poco que me di cuenta que mis sentidos son más agudos y que mis emociones son más cercanas a los de un animal en ciertos momentos – Mascullo Hermione y Derek sonrió divertido.

- En la carta también me preguntabas si eras una princesa o si era una exageración – Comento él y cuando su hermana asintió continuo – Pues déjame decirte que sí, eres una princesa. Nuestra familia por parte de padre desciende de Thalía, hermana de Marlín que hasta hoy día es considerado un rey entre la sociedad mágica y nuestra madre era de una prestigiosa familia Sangre Pura que no compartía los ideales puristas de los demás, aun así, su familia era tan importante que siempre formo parte de los Sagrados 28 – Explico Derek mirándola con un enorme amor fraternal, de ese que dice "Para mí ya eres una princesa, sin necesidad de linaje ni nada semejante"

- Me imagino que la sociedad mágica no sabe que estamos vivos ¿Verdad? – Dijo Hermione, mirándole con una ceja alzada.

- No, no lo saben y es muy importante que siga siendo así, piensa que ahora sabemos con seguridad que Voldemort no esta tan muerto como creíamos y que solo es cuestión de tiempo que vuelva a alzarse contra la aparente paz que ahora respira el mundo mágico, además de que hay aún muchos Mortífagos que fueron absueltos de sus crímenes y que si se enteraran que seguimos con vida tendrían dos opciones: o vienen a matarnos para acabar con lo que "su señor" comenzó o bien tratan de convencernos de todas las formas posibles, incluyendo la tortura, para entrar a formar parte de su filas – Advirtió Derek con voz seria y el ceño fruncido antes de volver a su expresión animada y desenfadada con el brillo de picardía en los ojos que lo caracterizaba.

- Entiendo – Dijo Hermione solemnemente, recostándose en el sofá y apoyando su cabeza en el hombro de Derek.

Este la abrazo y la apoyo contra su pecho para acunarla tiernamente entre sus brazos.

- Por cierto, ¿Ya te has enterado que el idiota de Lockhart será el nuevo profesor de DCAO? – Comento el muchacho distraídamente.

- ¡No fastidies, tenía la esperanza de que no lo fuera! ¡Ese hombre tiene más pinta de fraude que no sé cómo alguien puede creer en todas sus aventuras! Es decir...¿Qué tendrá, 34 años? ¡Es imposible que en ese tiempo haya podido hacer las millones de cosas que sus libros dicen que hace! ¿En qué demonios estaba pensando el Profesor Dumbledore? – Hermione se quejó dramáticamente por lo que Derek solo una risita traviesa.

- No lo sé, yo digo que solo quiere divertirse un rato, molestar un poco a Severus, cosa que se le da muy bien, o tal vez la edad ya comienza a hacer mella en él, al fin y al cabo, tiene unos tropecientos años – Soltó Derek, tan convencido de sus palabras que tanto él como Hermione estallaron en carcajadas.

Después de estar un rato más bromeando sobre todo y nada a la vez Hermione volvió al castillo y al entrar en su sala común no pudo evitar suspirar con alivio al ver a Harry ahí.

- ¡Harry! ¡Menos mal! Por segunda vez en demasiado poco tiempo ¿Dónde te habías metido? ¡No te encontré en el tren!

Harry le conto como él pasadizo que daba a la plataforma 9 ¾ no los había dejado pasar ni a él ni a Ron, como habían cogido el choche volador de los Weasley para llegar al castillo y Ron le conto medio lloriqueando lo que había pasado con él sauce boxeador y que se le había roto su varita además de la bronca que Snape les había dado.

- Harry...no es por llamarte poco espabilado pero...tienes una lechuza y también tenías pergamino, tinta y pluma a mano en tu baúl...¿¡Porque demonios no mandaste a Hedwig con un mensaje a Dumbledore diciendo que no habías podido cruzar y que necesitabas ayuda!? – Exclamo Hermione, advirtiendo a amos jóvenes de la tremenda metedura de pata que habían cometido y que era fácilmente evitable si uno se ponía a pensar en las soluciones más lógicas.

- Pues ahora que lo dices...sí que podría haber funcionado... - Susurro Harry mientras Ron se rascaba la nuca-

Hermione solo pudo suspirar con cansancio.

¡Espero que os haya gustado, dejadme un Review que me anima a continuar!

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