Amigos en secreto y Primeros días
El día había llegado, Hermione estaba agarrando su carrito con su baúl mirando directamente la pared que separaba el andén nueve y diez con indecisión.
Volvió la cabeza para ver el camino por el que sus padres se habían ido hace apenas unos segundos, apurados, pues llegaban tarde al trabajo desde hace unos veinte minutos.
Sabía muy bien lo que tenía que hacer, Dumbledore le mando una lechuza explicándole que tenía que correr con decisión hacia la pared y que no tuviera miedo ya que los magos y brujas podían atravesarlo, eso estaba muy bien, pero...no quitaba que, para alguien como ella, que había crecido en el mundo Muggle, que le dijeran que debía correr hacia una pared de ladrillos no era muy alentador.
- ¿Estas nerviosa? Es tu primer año ¿Verdad? – Se escuchó una voz detrás de ella por lo que se giró para ver a una mujer enfundada en un elegante vestido negro, de largo y liso pelo rubio que hacían destacar unos ojos plateados como la plata fundida.
- Si...supongo que me da un poco de miedo el que no funcione y me choque con la pared – Hermione no pudo evitar sonreírle a la mujer de manera nerviosa, en cambio la mujer le sonrió casi imperceptiblemente, pero irradiaba tranquilidad.
- No tienes que preocuparte querida ¿Te sentirías mejor si cruzo contigo? – Pregunto con una sonrisa ladina.
- No deseo serle una molestia señora... - Mustio con timidez
- No me es ninguna molestia, pero tenemos que darnos prisa o perderás el expreso – Hermione asintió a las palabras de la rubia mujer y junto a ella comenzó a correr hacia la pared, cerró los ojos cuando se aproximaban a la pared temiendo sentir el impacto, pero cuando volvió a abrir los ojos se encontró con un gran tren rojo – Mi hijo también cursara su primer año, quien sabe a lo mejor te lo encuentras, en fin querida, me temo que debo irme, mi marido debe estar buscándome.
- Gracias por todo señora... - Comenzó Hermione cuando se dio cuenta de que no sabía el nombre de la mujer que la había ayudado.
- Mi nombre es Narcissa.
- Yo me llamo Hermione, Hermione Granger – El silbato del tren interrumpió la amena conversación y Hermione se apresuró a volver a agarrar su carro – Gracias por todo Narcissa, espero que nos volvamos a ver algún día – Hermione se despidió alegremente mientras corría hacia el tren.
- ¿Granger? Si por supuesto – Narcissa rio suavemente con un toque de ironía en la voz.
- ¡Narcissa!
- Lucius, ¿Qué ocurre?
- ¿Dónde estabas? – Prácticamente le ordenaba a responder.
- Vi a la hija de una antigua amiga y me acerqué a ayudarla a cruzar hacia el andén 9 ¾ nada más.
Mientras esto ocurría con Narcissa, Hermione agradecía a uno de los empleados del tren que le había ayudado a subir todo al tren diciendo que ya se encargaría él.
Hermione se paseaba por el tren para buscar un compartimiento donde pudiera estar tranquila, encontró uno vacío por lo que aprovecho en cambiarse en un momento para ya estar lista y se sentó observando el paisaje cuando la puerta de su compartimiento se abrió dejando ver a un niño regordete de pelo castaño.
- Hola...me llamo Neville...me preguntaba si habías visto a un sapo... - Dijo Neville tímidamente.
- Hola, soy Hermione y no, no lo he visto pero si quieres te ayudo a buscarlo.
- Me sería de gran ayuda, gracias Hermione – Contesto un poco más animado.
Dicho y hecho ambos niños se pusieron a buscar al sapo Trevor por todo el tren, al final decidieron que lo mejor sería separarse para abarcar más terreno, y Hermione entro en un compartimiento donde habían dos niños de aparentemente su edad, un pelirrojo con pecas y de ojos azules enfrente de un niño de pelo azabache y unos ojos verdes detrás de unas gafas rotas y "arregladas" con un trozo de cinta.
- ¿Alguien ha visto un sapo? Neville ha perdido uno – Les dijo Hermione a los dos niños que la miraron con extrañez.
- Ya le hemos dicho que no – Respondió el pelirrojo, pero Hermione estaba más concentrada en la varita que el pelirrojo sostenía entre sus manos.
- Oh, ¿Estás haciendo magia? Entonces vamos a verlo – Hermione se sentó al lado del pelirrojo bajo su mirada de desconcierto.
- Eh...de acuerdo – Se aclaró la garganta – "Rayo de sol, margaritas, volved amarilla a esta tonta ratita" – El niño agito la varita con energía, pero no pasó nada, la rata seguía igual de dormida que hacía unos segundos.
- ¿Estás seguro que es un hechizo de verdad? Yo probé algunos sencillos, solo para practicar, fue una sorpresa cuando recibí la carta, pero también me puse muy contenta...por cierto soy Hermione Granger ¿Y vosotros quienes sois? – Dijo todo esto muy rápido, tal vez demasiado al ver la mirada de incredulidad con la que la miraban y se miraban entre ellos.
- Yo soy Ron Weasley – Murmuro el pelirrojo.
- Harry Potter – Dijo el de ojos esmeralda.
- ¿Eres tu realmente? Tu estas en muchos libros de defensa contra las artes oscuras y magia moderna – Dijo Hermione entre emocionada y sin creérselo aún.
- ¿Enserio? – Pregunto Harry a lo que la castaña asintió.
- ¿Sabéis en que casa vayáis a ir? Parece que Gryffindor es la mejor de todas y se ve que Dumbledore fue de esa casa, aunque no me molestaría estar en Ravenclaw, bueno, lo mejor será seguir buscando al sapo de Neville, y vosotros dos deberías ir poniéndoos las únicas, estamos a punto de llegar – Después de eso se levantó y se fue a merodear por el tren hasta que se cansó.
Entro en un compartimiento ocupado por un niño que le recordó a la mujer que la había ayudado en el andén antes.
- Hola ¿Me puedo quedar contigo hasta que lleguemos a Hogwarts? – Pregunto Hermione al rubio platino frente a ella.
- Si, no hay problema, soy Draco, Draco Malfoy – Dijo el rubio presentándose elegantemente.
- ¿Draco? Me gusta tu nombre, significa dragón y los dragones me gustan mucho, yo soy Hermione Granger, Hermione es el nombre de una dragona de una novela que mi madre me leía de pequeña – Sonrió la niña.
- ¿Granger? No me suena tu nombre... ¿Tus padres no son magos? ¿Verdad? – Dijo un poco trise, le había caído muy bien la niña a pesar de acabar de conocerla, pero sabía lo que su padre pensaba de los hijos de Muggles.
- Si... - Mustio la niña al ver la tristeza en los ojos de Draco - ¿Es...es algo malo? – Pregunto insegura.
- Bueno...no tendría que ser un problema, pero...mi padre cree en la pureza de sangre, mis padres son magos sangre pura por lo que yo también lo soy, mi padre piensa que los nacidos de Muggles no merecen ir a Hogwarts y que son solo escoria... - Dijo en voz baja y agachando la mirada.
- Oh... -Hermione también agacho la mirada, tenía la esperanza de haber encontrado un amigo.
- Pe...pero yo y mi madre no pensamos como él, solo fingimos delante de la gente para que no se enfade...yo y mis amigos siempre hemos sido obligados a fingir quien no somos...me gustaría mucho ser tu amigo – Dijo Draco levantando a mano esperando que Hermione se la estrechara.
- Y a mí me encantaría ser tu amiga, pero... ¿Me prometes que seremos amigos aun si tenemos que fingir que nos odiamos frente a los demás? ¿Aun si nos vemos obligados a insultarnos para mantener las apariencias? ¿Incluso si somos de casas rivales? – Le pregunto tomando suavemente su mano.
- Te lo prometo Hermione, esto será un secreto entre dragones – Sonrió Draco apretando la mano de Hermione quien le sonrió de vuelta y le devolvió el apretón como si sellaran la promesa más importante de sus vidas.
Estuvieron conversando animadamente de diversos temas hasta que finalmente llegaron a su destino: Hogwarts.
Ambos salieron junto a los demás estudiantes cuando vieron a un gran hombre que a Hermione le pareció gigantesco llamar a los de primer año, por lo que se encaminaron hacia hay, Hermione escucho decir a Harry que él hombre se llamaba Hagrid por lo que decidió acordarse del nombre, aunque dudada que pudiera olvidar a alguien como Hagrid, daba una primera impresión muy impactante como para olvidarlo fácilmente.
- ¡Los de primer año, escuchadme! ¡Iremos a Hogwarts atravesando el lago negro como es tradición, por lo que agrupaos en grupos de cuatro y coged una barca!
I eso hicieron, Draco y Hermione compartieron barca con Neville y un chico que parecía ser amigo de Draco, su nombre era Theodore Nott, parecía un buen muchacho, viajaron en silencio mientras miraban embelesados la majestuosidad del castillo frente a ellos.
Finalmente llegaron a un pequeño muelle donde desembarcaron.
- ¿Oye, ese no es tu sapo, chico? – Hagrid señalo a un sapo segundos antes de que Neville se lanzara a este.
- ¡Trevor!
- Bueno – Pensó Hermione risueña – Al menos Trevor ya ha aparecido
Hagrid llamo tres veces a la puerta y esta se abrió para darles paso al interior del enorme castillo.
Una vez dentro vieron a una mujer de pelo negro y túnica esmeralda con un rostro severo: Minerva McGonagall
- Los de primer año, profesora – Anuncio Hagrid cuando ya estuvieron todos.
- Muchas gracias Hagrid, ahora yo me ocupare de ellos – Dicho esto la bruja abrió las puertas que estaba detrás de ella.
McGonagall los guio entre las mesas del Gran Comedor mientras los alumnos estaban sin habla, el Gran Comedor era cinco veces un campo de fútbol profesional, el techo encantado para que pareciera el cielo nocturno, miles de velas levitando dándole calor y un toque hogareño al enorme lugar.
Se detuvieron delante de la mesa de profesores donde Hermione vio a Dumbledore y le sonrió para recibir una sonrisa amable del anciano, Hermione entonces se concentró en el discurso de la mujer que hablaba parada al lado de un taburete sobre el cual había lo que parecía un sombrero muy viejo.
- Bienvenidos a Hogwarts – Exclamo McGonagall para llamar la atención de los nuevos alumnos – El banquete dará inicio en unos momentos pero antes de que ocupéis vuestro lugar en el Gran Comedor deberéis ser seleccionados en una de las cuatro casas del colegio las cuales son: Gryffindor, Slytherin, Ravenclaw o Hufflepuff por lo que os pediré que cuando diga vuestro nombre paséis hacia el frente para que el sombrero seleccionador pueda...bueno, seleccionaros – Concluyo la mujer y con un gesto solemne se giró para observar al sombrero que de inmediato se movió y comenzó a cantar una canción sobre las virtudes de cada casa.
Una vez que termino la profesora McGonagall fue llamando a todos uno a uno: Abott, Nott Parkinson, Goyle, Crabbe, Bone, Bott...
- ¡Malfoy, Draco! – Draco no dudo ni parecía nervioso cuando se sentó en el taburete, el sombrero apenas le rozo un poco el pelo antes de gritar: ¡SLYTHERIN!
- ¡Weasley, Ronald! – Ron sí que iba un poco inseguro, pero apenas unos diez segundos como mucho el sombrero volvió a gritar: ¡GRYFFINDOR!
Al final ya solo quedaban Hermione y Harry y aunque el azabache hubiera preferido que la castaña pasara delante fue él el siguiente en subir bajo los murmullos de todos los que aún no sabían que el gran Harry Potter estaba en el colegio, él sombrero parecía indeciso, tardo unos buenos cuatro minutos mientras accedía a las suplicas de Harry antes de gritar: ¡GRYFFINDOR!
- ¡Y finalmente! ¡Granger, Hermione! – Hermione respiro hondo y miro hacia la mesa de las serpientes buscando la mirada de Draco, este con una mirada le dijo que pasara lo que pasara ellos seguirían siendo amigos, alentada por ello se sentó bajo la alegre mirada de Dumbledore que la miraba con curiosidad y suspicacia como lo hacía con todos los alumnos que se habían sentado ahí antes que ella, ella suponía que intentaba adivinar en que casa terminarían cada uno antes de que el sombrero lo gritara.
- Ahhhh, eres una niñita muy compleja ¿Verdad? – Dijo una voz dentro de su cabeza, en seguida se dio cuenta de que era la voz del sombrero seleccionador - ¿Y dónde te coloco yo? Puedo ver que eres muy inteligente, serias una gran Ravenclaw, también eres leal y de buen corazón, encajarías bien con los Hufflepuff, pero también puedo ver que eres orgullosa y astuta...tienes un amigo en esa casa ¿Verdad?...pero el fuego corre por tus venas...Gryffindor es una casa que refleja el valor y pasión de dicho elemento, pero lo más importante ¿Qué opinas tú? – Pregunto finalmente el sombrero después de haber reflexionado por unos segundos.
- No entiendo por qué nos separas en casas diferentes, con todo mi respeto sombrero seleccionador...no quiero que nadie me clasifique, yo puedo ser como quiera, nadie debería tener el poder de hacerme cumplir con unos estereotipos a los que no este de acuerdo o hacerme ver de una manera por el resto de mi vida – Hermione no dudo en hacerle saber al sombrero su opinión sobre la selección valerosamente, eso sí, sin perder su educación.
- Jajajaja, tienes valor al decir tan sinceramente y sin tapujos lo que piensas pequeña, eso me gusta, ahora ya sé exactamente dónde te pondré, si...
El sombrero se preparó a gritar ante la atenta mirada de todos pues se habían tardado más de lo esperado, pero al final simplemente grito: ¡GRYFINDOR!
Hermione le sonrió a Dumbledore quien aplaudía junto a los demás alumnos y profesores, se giró para ver a Draco quien le asintió con una sonrisa que confirmaba que todo estaba bien y se dirigió con paso seguro a la mesa de los leones quien la recibieron alegres mientras se sentaba al lado de un alto pelirrojo que resulto ser Percy Weasley, el hermano mayor de Ron.
- ¡Bienvenidos! – Esas fueron las palabras de Albus Dumbledore quien se había puesto en pie - ¡Bienvenidos a un nuevo año en Hogwarts! Antes de que dé comienzo el banquete quiero deciros unas palabras, y aquí están...¡Papanatas! ¡Llorones! ¡Baratijas! ¡Pellizco!...¡Muchas gracias! – Dijo con una alegría infinita volviéndose a sentar causando una alegre y cantarina risa en Hermione mientras la comida comenzaba a aparecer en la mesa.
- Está un poco loco ¿No? – Dijo Ron quien comenzó a prácticamente engullir todo lo que tenía a la vista.
- ¿Loco? ¡Es un genio! ¡El mejor mago del mundo! Aunque puede que un poco loco sí que este... - Percy reflexiono mientras le ofrecía patatas a Harry.
- A mí me parece que lo ha hecho para tranquilizar un poco a los nuevos, al menos a mí me ha alegrado y calmado el comentario tonto de Dumbledore – Comento Hermione mientras comía con elegancia y tranquilidad.
Finalmente, cuando el banquete se dio por finalizado los Perfectos de cada casa guiaron a los nuevos a su torre (En el caso de los Gryffindor), se encontraron con Peeves quien era el poltergeist de la escuela, todo un bromista pesado al parecer, finalmente llegaron a si destino y se encontraron delante del cuadro de una señora...gorda, de la dama gorda.
- ¿Cuál es la contraseña? – Pidió la señora con naturalidad.
- Caput draconis – Dijo Percy a lo que el retrato de la dama gorda se abrió dándoles paso a la sala común de la torre de Gryffindor.
A Hermione no le tomo mucho tiempo instalarse y prepararse para dormir, aunque le costó un poco ante la incertidumbre de lo que pasaría al día siguiente.
Solo podía decir que estaba emocionada y que se sentía en casa.
A la mañana siguiente Hermione despertó temprano, sintiendo una gran emoción, no tardo en vestirse y bajar casi corriendo las escaleras.
Se dirigió a paso tranquilo pero acelerado al comedor topándose con Nick Casi-decapitado al cual saludo con simpatía.
- Buenos días Sir. Nicolás – Dijo Hermione alegre mientras observaba la translucida imagen del hombre que había comenzado a flotar a su lado acompañándola - ¿Algo interesante que contar? – Pregunto ignorando el típico frio que se sentía cuando se estaba cerca de los fantasmas.
- Buenos días Señorita Granger, pues no, no mucho... pero te preocupes ya verás cómo en apenas una semana ya habrán muchísimas aventuras en el castillo – Comento el fantasma con jovialidad.
- Me alegra escuchar eso – Dijo mientras seguían avanzando.
Siguieron andando compartiendo una amena conversación hasta que se despidieron frente al comedor donde Nick Casi-decapitado se fue a hablar con la Dama Gris, el fantasma de Ravenclaw, y Hermione se fue a sentar para desayunar.
La mañana fue bastante tranquila por el momento, destacando en que la profesora McGonagall le dedico una de sus raras sonrisas cuando consiguió transfigurar en el primer intento una cerilla en una aguja.
Pero lo interesante ahora era la clase más temida...no por la materia en sí, sino por el profesor, ahora Hermione se dirigía hacia las frías mazmorras para su primera clase de pociones.
Haciendo una nota mental de abrigarse mas la próxima vez entro en el aula y saludo discretamente a Draco con una mirada la cual Draco devolvió con la misma discreción, pero con intensidad.
Todos se sentaron en sus sitios esperando la aparición del murciégalo de las mazmorras, como había escuchado a algunos estudiantes mayores llamarle. De golpe un portazo hizo que la castaña botara en su asiento por el susto.
- Estáis aquí para aprender el sutil arte de la elaboración de pociones – Dijo con voz fría mientras caminaba firmemente por el aula hasta colocarse delante de la pizarra donde miro con desdén a todos y cada uno de sus alumnos – Aquí habrá muy poco de tontos movimientos de varita y alguno de vosotros dudará que esto sea magia. No espero que entengas la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos...puedo enseñaros como embotellar la fama, preparar la gloria, hasta detener la muerte...si sois algo más que los alcornoques a los que habitualmente tengo que enseñar – Al concluir con sus palabras la clase estaba sumida en un profundo silencio y Hermione no pudo evitar pensar que por mucho que ese hombre digiera era obvio que le apasionaba la materia que impartía.
- ¡Potter! – Grito de pronto - ¿Qué obtendré si añado polvo de raíz de asfódelo a una infusión de ajenjo? – Hermione levanto enérgicamente la mano mientras que el pobre muchacho de ojos esmeraldas tenia cara de que le habían hablado en chino.
- No lo sé, señor – Contesto Harry
- Bha bha...es evidente que la fama no lo es todo – Dijo con burla – Vamos a intentarlo de nuevo ¿Dónde buscarías si te pidiera que me trajeras un beozar?
- No lo sé, señor – Volvió a responder el oji-verde mientras Hermione seguía agitando la mano mientras Draco sonreía tiernamente hacia la castaña y divertido hacia Potter.
- Parece que no has abierto el libro antes de venir ¿No es así, Potter?
Se notaba que Harry se estaba obligando a aguantarle la fría y oscura mirada a hombre frente a él mientras que Snape seguía haciendo caso omiso a Hermione.
- ¿Cuál es la diferencia, Potter, entre acónito y luparia?
- No lo sé, señor. Pero Hermione parece saberlo ¿Por qué no le pregunta a ella?
- Baje esa mano sabelotodo – Le dijo sombríamente a Hermione haciendo que esta obedeciera sin pensárselo dos veces – Para tu información, Potter, asfódelo y ajenjo producen una poción para dormir tan poderosa que es conocida como filtro de muertos en vida. Un beozar es una piedra sacada del estómago de una cabra, y sirve para contrarrestar la mayoría de los venenos, Y a lo que se refiere a acónito y luparia son la misma planta. Bueno, ¿Por qué no están tomando apuntes? – Después de esto Snape volvió hasta pararse delante del escritorio para seguir fulminando con la mirada a sus estudiantes
- Que sepa, Potter, que su casa perderá 10 puntos por esto – Dijo de golpe, después de unos segundos de silencio.
La clase después de todo esto fue más o menos normal hasta que el pobre Neville se equivocó de ingrediente he hizo explotar su caldero, lastimándose parte de la cara, y haciendo que Snape fastidiado mandara a Seamus a que lo llevara a la enfermería.
Después de la prácticamente fatídica clase de pociones Hermione suspiro mientras recorría el pasillo, esa tarde no tenía más clases lo que significaba un alivio después de esa clase, en eso pensaba cuando alguien le agarró del brazo para esconderla detrás de una de las tantas armaduras del castillo.
-¡¿Pero qu...?! ¡Draco! Menudo susto me has dado – Dijo Hermione tratando de normalizar su respiración después de ese susto.
- Lo siento, no era mi intención asustarte, solo quería disculparme por Snape, mi Padrino es así con todos – Le dijo Draco con una sonrisa de disculpa.
-¿¡El profesor Snape es tu Padrino!?
- Si, pero no creas que eso cambia mucho, es cierto que favorece mucho a los Slytherin, pero no quiero que te lo tomes como algo personal, en el fondo es un buen hombre, solo tienes que conocerlo de verdad, el problema es que él no se deja conocer – Explico el rubio encogiéndose de hombros.
- Vaya...lo tendré en cuenta..., pero hablando de algo más alegre, mañana tenemos nuestra primera clase de vuelo ¿Estas nervioso? – Pregunto emocionada.
- Jejeje la verdad es que un poco, pero yo ya he volado en escoba antes, ya verás cómo te gustará – Rio alegremente al ver el entusiasmo de su amiga, siempre lista para aprender algo nuevo.
...
(N/A: Sé que originalmente Hermione no es buena en vuelo, de echo parece que le tiene miedo a las alturas, pero en mi historia será todo un "Poquito" diferente)
Y efectivamente, al día siguiente se encontró sobre el suave césped del campo de Quidditch junto a sus compañeros de Gryffindor y Slytherin.
- Muy bien chicos, ahora quiero que todos os coloquéis al lado derecho de una escoba y...a la otra derecha Señor Longbottom, y digáis con voz fuerte y decidida ¡Arriba! – Indico la Señora Hooc.
No tardaron en oírse diferentes voces en diferentes tonos que gritaban "¡Arriba!", las escobas de Harry, Draco, Hermione y de otros pocos subieron hasta su mano, pero la euforia no duro mucho ya que el profesor Flitwitck llamo a la profesora.
- No quiero ver a nadie en el aire en el tiempo que no esté aquí ¿Me habéis entendido?
- Si Señora Hooc – Contestaron los alumnos a coro.
Pero después de estas palabras solo tardaron unos 8 segundos antes de que Neville (Que parecía que le perseguían las desgracias al pobre muchacho) perdiera el control de su escoba mientras miraba su recordadora pensativo, su escoba se elevó bruscamente haciendo que lanzara la recordadora mientras intentaba sostenerse.
Harry no lo dudo y se subió en su escoba, dando una patada voló hasta agarrar la recordadora al vuelo, pero Neville seguía sin poder controlar su escoba, chocó contra un árbol cercando tirando unos polluelos de lo que parecían crías de fénix.
En ese momento fueron tanto Draco como Hermione quienes actuaron (Los dos últimos elevándose con sus escobas), Draco consiguió aguantar a Neville con un poco de esfuerzo dejándole caer cerca del suelo mientras Hermione consiguió atrapar a las crías de fénix que gorgoteaban asustadas.
- Ya está – Les susurro Hermione a las crías – Solo ha sido un susto – Y con estas suaves palabras volvió a colocarlas y a asegurarlas en su nido para luego bajar donde sus compañeros que felicitaban.
Los Slytherin rodearon de halagos a Draco mientras Pansy se colgaba de su brazo y los Gryffindor abrazando a Hermione y dándole una palmada en la espalda a Harry, pero Hermione estaba muy ocupada en mirar a Pansy, sintiendo un desagradable sentimiento...podrían ser...¿Celos?
No, Draco era su amigo y tenía derecho a tener más amigas...pero entonces si Draco era su amigo ¿Por qué de este sentimiento de celos?
- ¿Es que no sabes cómo mantenerte en una escoba, Longbottom? – Dijo Pansy Parkinson burlonamente.
- Lo siento... - Susurro Neville bajando la mirada avergonzado.
- No pasa nada, ¿Te has hecho daño? – Pregunto Hermione colocándole una mano en el hombro para animarlo.
- No...
- Entonces todo está bien, por cierto, toma, tu recordadora – Dijo Harry dándole la recordadora.
- ¡Señor Potter! ¡Señorita Granger! – Grito la voz de la profesora McGonagall desde la entrada del estadio – Síganme por favor – Dijo y sin más decir se giró para comenzar a caminar en dirección al castillo.
Harry y Hermione se miraron sabiendo que se habían metido en un buen lio, Hermione busco la mirada de Draco y conecto con ella, Draco solo necesito una mirada para hacerle saber a la castaña que todo estaría bien y a Hermione ese simple gesto le basto para calmarse.
Al final, y para alivio de los dos Gryffindor, McGonagall no iba a castigarlos sino a proponerles, todo y ser demasiado jóvenes, a entrar en el equipo de Quidditch.
- ¿Entonces que dicen, muchachos? – Pregunto McGonagall mirando a los dos jóvenes.
- ¡Por supuesto que sí! – Dijo Harry con mucha emoción, le había encantado la sensación de volar y quería repetirla cuanto antes.
- Estoy segura que será un gran buscador Señor Potter, su padre jugo en el equipo cuando era estudiante y fue uno de los mejores buscadores que Hogwarts haya visto antes – Esas palabras parecieron animar aún más si es posible al chico de ojos verdes, pero Hermione era una historia completamente diferente - ¿Y usted Señorita Granger? Estoy segura que sería una gran cazadora – Dijo al ver la indecisión de la joven bruja.
- No lo sé...me gusta volar eso lo tengo claro, pero...el Quidditch me sigue pareciendo un deporte un poco peligroso, lo siento, prefiero observarlo en las gradas y poder volar en escoba libremente – Dijo Hermione, declinando educadamente la oferta.
McGonagall acepto la decisión de la joven, no antes de hacerle saber que, si cambiaba de opinión, cada año se hacían pruebas para el equipo.
Al salir ambos se encontraron con Ron quien esperaba a Harry y los tres se encaminaron a la sala común de Gryffindor mientras Harry le contaba al pelirrojo lo que McGonagall les había dicho.
Subían por las escaleras cuando de repente estas comenzaron a moverse hasta dejarlos en el tercer piso.
- Ho no...el tercer piso esta prohibido – Dijo Hermione volviendo a mirar donde las escaleras habían vuelto a moverse dejándolos ahí.
- Si, pero no tenemos más opciones – Dijo Ron encogiéndose de hombros.
Hermione siguió a los dos chicos hasta que se toparon con una puerta cerrada.
- Esta cerrada – Anuncio Harry
- Apartaos – Dijo Hermione sacando su varita del elástico de a fada donde solía dejarla y apuntando a la puerta - ¡Alohomora!
La puerta se abrió y los tres entraron, pero se arrepintieron al segundo de haber entrado...
Un enorme perro de tres cabezas gruño enfadado por la intromisión de los tres Gryffindor, Harry y Ron estaban paralizados mirando a la feroz criatura mientras que Hermione miraba fijamente las patas del animal. Parecía que había algo en el suelo...algo como una...¡Trampilla!
El perro soltó un furioso ladrido que fue suficiente como para que los tres leones salieran de su trance y se dieran cuenta totalmente de lo que estaba pasando
- AAAAAAHHHHH!!!!!!!!!! – Los tres gritaron a la vez que se giraban y volvían corriendo, corrieron hasta llegar a la sala común y jadear la contraseña.
- ¿Porque demonios ay una cosa así en el colegio? – Pregunto Harry mientras recuperaban el aliento.
- Porque es guardián de algo – Dijo Hermione quien se había recuperado rápidamente de la carrera.
- ¿Guardián de qué? – Pregunto Ron, aun alterado.
- ¿Es que no ponéis atención a nada? Debajo de las patas de ese ¿Cerbero? Había una trampilla – Explico mientras se giraba a ver las escaleras de los dormitorios.
- No le he mirado las patas, estaba muy ocupado mirándole las cabezas, por si no lo habías notado ¡Tenia tres! – Dijo Ron exasperado.
- Lo sé, así son los cerberos, en fin, yo me voy a dormir antes de que nos maten...o peor, que nos expulsen – Dijo mientras comenzó a subir por las escaleras de las chicas.
- Tiene que poner en orden sus prioridades... – Eso fue lo último que Hermione oyó antes de cerrar la puerta de su habitación rodando los ojos, pero eso sí, pensando en que podía ser lo que ese cerbero estuviera protegiendo.
La curiosidad mato al gato...o a los leones...
Esto que leeréis a continuación es una tontería sin sentido que se le ocurrió a una amiga mientras escribía el capítulo (Me he reído mucho Cintia <3)
- HOLA, SOY HARRY EL SUCIO
- ESPERA KHE, NO ERAS JARI POTA – DIJO SNAPE
- QUE NO, QUE ES HARRY EL SUCIO, QUE NO ME HE DUCHADO HOY
- ESO YA LO HE NOTADO POR EL OLOR CERDO, PERO TU APELLIDO ES POTA Y TE CALLAS, QUE ME QUISE TIRAR A TU MADRE Y LO SE
- OH SHIT MY NIGGA VEN AQUÍ QUE TE HAGO UN AVADA KEDAVRA – FINALIZÓ JARY
- HAHA FALLASTE WEÓN, CONVOCASTE A AVADA, EL POKÉMON
- SUDHVSKEHGLIS – DIJO AVADA
- AVADA IPACTRUENO – ORDENÓ JARY
- PERO ESO NO LO HACIA PIKACHU?? – ARGUMENTÓ SNAPE
- ESPERA, ¿ES UN POKEMON DE AGUA?
- NO IDIOTA SI TIENE MARACAS
- FUDFKUGSERKIHBLIG – SE QUEJÓ AVADA
- CÁLLATE – GRITARON AMBOS A LA VEZ
- OH – MUSITÓ – PUES OS WA MATAR
LANZÓ UN HECHIZO LETAL Y SE QUEDÓ CON SUS VARITAS. AÑOS MÁS TARDE, ACABÓ CON VOLDEMORT AKA EL QUE NO DEBE SER NOMBRADO. TUVO HIJOS CON LA LECHUZA DE JARY, HEDWIG, Y DOMINÓ EL MUNDO CON SUS MARACAS.
FIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIN
AH DESPUÉS ADOPTÓ UN GATITO
Espero que os haya gustado, comentad y votad y hasta pronto.
Espero que os haya gustado, compartid, comentad y votad si es que os ha gustado, eso me alienta a seguir.
Siento mucho la tardanza, pero ahora se me hace un poco complicado debido al instituto.
¡Hasta pronto!
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