Chapter 2
Habitación 89b – sexo y John.
Pared Sur – Pene de John.
Medidas estimadas.
-Basado en el lugar que ocupa en el pantalón de John cuando no está erecto: más grande que la medida normal.
-Basado en las dos diferentes ocasiones que entré al baño cuando John se estaba duchando (una vez, erecto): se confirma una longitud y circunferencia más larga de lo normal. La mano de John cubrió casi la mitad de la longitud erecta (No tuve tiempo de recopilar más información).
-Basado en el tacto (todos de ellos accidentales): John tiene la tendencia de apuntar hacia la derecha, haciendo más fácil adivinar el contorno de su pene.
Sensación:
Desconocida.
Sabor:
Desconocido.
En total (erecto, estimación para moldear un dildo): 5.7 pulgadas de longitud, 4.3 pulgadas de circunferencia.
**
Dos meses y trece días pasan, y fuera del hecho de que John había dejado de tener citas por completo, no muestra ninguna señal de estar más cerca de Sherlock. Aun así, Sherlock continúa experimentando. Ya no está seguro de que lo haga sólo por razones científicas, el placer que experimenta por el descubrimiento de cada nuevo juguete es la sólida prueba de que está disfrutando esto más de lo que había esperado. Las paredes de la Habitación 89 y 89b están siendo llenadas con nuevos datos y notas todos los días, y Sherlock continua escogiendo cuidadosamente los momentos del día en que puede entregarse al placer.
Está seguro de que John no tiene absolutamente ninguna idea de lo que está sucediendo dentro de las paredes del dormitorio de Sherlock. Sigue persiguiendo junto con Sherlock en las calles de Londres, continúa haciéndoles de cenar, sigue sentándose en su silla y escucha contento el violín de Sherlock. Dos meses y trece días pasan, y Sherlock acepta el simple hecho de que está enamorado.
"Antes de que te encierres ahí." John dice de repente, levantándose de su silla y acercándose al sofá, un dedo señalando hacia la frente de Sherlock. "Recuerda que hoy tengo el turno de la noche."
Sherlock rodó sus ojos. "¿Por qué insistes en tener un trabajo?"
"Porque de otra manera me volveré loco," John se ríe y lo mira durante varios segundos sin decir una palabra. Suspira. "Me iré después de la cena. ¿Has estado comiendo?"
Sherlock niega con la cabeza pero John no insiste. Sherlock escuche distraído por unos momentos, deleitándose con la familiaridad de John moviéndose por la cocina, antes de cerrar los ojos de nuevo. Sabe que debe esperar a que John se vaya y preferiblemente ir a su habitación, pero los escalofríos recorriendo desde sus dedos hasta su cuello le impiden moverse. Ha estado queriendo agregar nuevos datos a su palacio mental desde hacía días, y John se irá pronto, lo suficiente para que alivie la presión luego.
Abriendo la puerta de la Habitación 89. Sherlock inhala profundamente y comienza a calificar cada juguete que ha adquirido en los últimos meses.
Máquina para montar (calificación: 10/10)
-Ha hecho todo este experimento por completo mucho más fácil. Práctica y fácil de ocultar, la maquina me ha permitido probar cada juguete sin ocupar mis manos.
-Efecto secundario: He descubierto la alta sensibilidad de ambos de mis pezones (especialmente el derecho)
-Se puede colocar en diferentes superficies: cama, piso, silla.
-Me permite estimular la próstata más fácilmente con cada nuevo dildo.
-Hechos más notables: dolor en los muslos después de cada sesión; Hace más fácil imaginar a John penetrándome.
Juguetes vibratorios (calificación: 9/10)
-La estimulación de próstata mejoró considerablemente,
-Los dildos vibradores no son tan eficientes como los pequeños juguetes vibradores. Estos últimos son más fáciles de empujar y frotar contra mi próstata.
-He descubierto que una vibración ligera es más agradable, especialmente cuando pienso usar otro juguete para alcanzar el orgasmo.
-Hechos más notables: algunos vienen con un control remoto.
Dildo basado en las medidas de John (8/10)
-Después de una investigación más profunda, el dildo probablemente no sea lo suficientemente grueso.
-El estrechamiento inicial fue al principio desafiante, pero ninguno de los dildos que poseo me hace sentir tan lleno como este.
-Cuando lo combino con la máquina para montar, las fantasías casi me llevan al orgasmo sin ninguna estimulación adicional.
-Hechos más notables: ha aumentado enormemente la necesidad de tener sexo con John.
Sherlock da un paso hacia atrás, observando las notas nuevas fijadas en la pared. Ha vuelto a la misma tienda dos veces, y el dueño está empezando a conocerlo. Sherlock sigue escuchando a sus consejos, y actualmente está esperando una orden especial que le hombre le ha asegurado que le encantará. Sherlock cierra sus ojos, sintiendo el primer temblor de excitación abajo en su cuerpo. Todavía necesita dejar a un lado sus fantasías, y no podrá concentrarse si empieza a-
"¿Sherlock?"
Sherlock brinca de sorpresa, abriendo los ojos, y se da vuelta hacia un lado rápido. Su erección todavía es bastante visible a través de sus pantalones, así que Sherlock se hace bolita en el sofá cuando John se detiene frente a él otra vez.
"¿Está todo bien?"
Sherlock asiente, "Bien."
"Puse algunas sobras en el refrigerador, por si acaso," Se detiene pero Sherlock se niega a mirarlo, todavía no. Mantiene los ojos fuertemente cerrados, "Como sea, ya me voy. Trata de dormir un poco al menos." Sherlock no contesta pero escucha a John reír antes de decir. "Te veo mañana por la mañana."
Sherlock espera hasta que hasta que escucha la puerta cerrarse, y luego otros cinco minutos por si acaso, antes de darse la vuelta otra vez. Mira hacia el techo, respirando profundamente. Sherlock tienen exactamente catorce fantasías almacenadas referentes a la sala, y ser atrapado con una erección es la número cinco. Suspirando fuertemente, Sherlock se pone de pie, una mano ya frotando su erección dentro de su pantalón. Aun está sorprendido a veces de darse cuenta de cuanto le gusta el sexo, o al menos, lo que sabe de él. Anteriormente, la masturbación había sido más un inconveniente que cualquier otra cosa, pero ahora es algo que Sherlock disfruta y se complace en hacer.
El por qué es obvio, por supuesto.
Sin molestarse en cerrar la puerta, Sherlock se dirige al armario y remueve el fondo falso. Mira los diferentes juguetes, con la máquina para montar ya en mano, elige el último que compró. Largo, lo suficientemente grueso y algo rosado, Sherlock se había estado preguntando si podría tomarlo todo dentro de él desde que lo había comprado. Sonriendo, posiciona el dildo en la máquina para montar antes de colocarla en el centro de la cama.
Comienza despacio, desnudándose antes de acostarse con la botella de lubricante en su mano. Durante las últimas semanas, Sherlock ha estado explorando su propio cuerpo lentamente, tratando de conocerse más a sí mismo. Hasta el momento, Sherlock había descubierto que un simple toque en el cuello podía enviar una sensación de escalofrío por su espina dorsal. Raspar sus uñas contra su clavícula y sus pezones, hacía que su erección pulsase y que sus piernas temblaran por la anticipación. Frotar sus pezones entre dos dedos siempre hacia que sus caderas se movieran en su propia violación, y lo dejaba jadeando.
Normalmente, en este punto, Sherlock empuja sus dedos dentro, gimiendo suavemente ante la ya conocida intromisión. A pesar de estar acostumbrado a los juguetes, Sherlock sigue usando sus dedos primero, algunas veces encontrando nuevos sensibles lugares, otras veces solamente tentando su próstata hasta que no pueda resistir más. Pero hoy, Sherlock ya está sin aliento, desesperado por más, y añade dos dedos de una sola vez, empujándolos lo suficientemente profundo para hacerlo arquear su espalda sobre la cama.
"Hmm", gime, empujándolos dentro y fuera por un poco más de tiempo antes de ponerse de rodillas. Vierte un poco de lubricante directamente en el dildo, extendiéndolo sobre la longitud antes de ponerse encima de la máquina. Se apoya en sus dos manos, y Sherlock se sienta lentamente sobre el dildo, la cabeza hacia atrás ante el placer.
Se siente como si el dildo nunca terminara, y en el momento en que la cabeza golpea su próstata, tomándolo completamente por sorpresa, Sherlock no puede evitarlo pero gime en voz alta, el nombre de John escapando de sus labios. Ya está imaginando las manos de John en sus caderas, su aliento caliente contra su cuello y su erección llenándolo. Sherlock suelta las sábanas, manteniéndose perfectamente quieto en el juguete antes de alzarse lo suficiente para que sólo la cabeza estuviera adentro. Movió sus caderas, sus dos manos paseando sobre su pecho y su cuello mientras se arquea.
Te sientes tan bien, Sherlock.
"John, sí," Sherlock comienza a montar el dildo lentamente, sus muslos ya ardiendo por el esfuerzo. Se pierde en la fantasía, las manos de John ahora dejando marcas en su piel mientras observa a Sherlock montándolo. A John le encanta mirar, Sherlock está muy seguro de ello. John es un amante apasionado, cuida a la persona a la que le hace el amor, y Sherlock no quiere nada más que ser el sujeto de tal adoración.
Sherlock puede sentir su orgasmo acercarse rápidamente, el dildo golpeando su próstata con cada empuje. Por un momento, Sherlock está seguro de que puede correrse sin tener que tocarse. La fantasía del cuerpo de John presionado contra el suyo, de sus palabras susurradas a su oído haciéndole difícil concentrarse en otra cosa, pero sus dedos se están cerrando en su erección antes de pensarlo dos veces.
"Oh, dios, John, sí," Sherlock jadea, sus manos moviéndose rápidamente sobre su erección, y sus caderas golpeando hacia abajo contra la máquina. Ya está demasiado perdido, inconsciente de nada más que el placer alcanzando el climax mientras gime el nombre de John y se derrama sobre su propia mano. Oleadas de placer aun sobre él, Sherlock se deja caer en el colchón, un suave gemido escapando de él mientras el dildo se desliza fuera de él.
Toma exactamente 49 segundos el darse cuenta a Sherlock que ya no está solo, y 2 más para darse cuenta de que John está parado en la puerta. Tirando las sábanas encima de sí mismo lo más rápido que puede, Sherlock le da la espalda, su corazón latiendo y sus mejillas ardiendo cuando dice con su voz rasposa. "Vete."
Sherlock no necesita mirarlo para saber que John sigue ahí, observándolo. Un escalofrío recorre su cuerpo, sintiendo la mirada de John en él, recordándole que John lo había visto correrse gritando su nombre hacia unos minutos. "Por favor, vete."
Pero los pasos de John se escuchan dentro de la habitación, acercándose hasta que está de pie en frente de la cama. Sherlock mantiene los ojos fijos en el colchón. De todas las fantasías que había imaginado en su mente, ninguna de ellas había tenido tal sentimiento duro de vergüenza.
"Sherlock," susurra John, y la cabeza de Sherlock se levanta mientras lee la excitación desnuda en la voz de John. Sin una palabra, ambos se miran fijamente por varios segundos. Sherlock se permite enfrentar los hechos ante él. Los ojos de John están dilatados, su respiración es agitada y sus pantalones apretados por su erección atrapada en ellos, "Tú-"
John se detiene, su lengua sale para mojarse los labios y los ojos de Sherlock siguen el movimiento hambrientamente. Todavía está de rodillas, las sábanas envueltas firmemente alrededor de él, y aun así, nunca se había sentido más expuesto. La siguiente vez que John habla, su voz es apenas un susurro dentro de la habitación, "Pensé que tú no-"
Sherlock traga lentamente. "¿Qué no qué?"
Los ojos de John se encontraron con los suyos, "Pensé que no querías esto."
Docenas de preguntas pasan por la cabeza de Sherlock, solo una sale por sus labios, "¿No quería sexo?" Ha estado obsesionado con esto desde el principio desde el principio por haber deducido cuán importante era el sexo para John, y de repente Sherlock se había dado cuenta de que se estaba muriendo por saber si John lo quería a él, sexo o no.
"No," John respira, "Que no me querías."
Sherlock respira y se levanta de rodillas, la sábana cayendo sobre sus hombros desnudos, "Esa es la cosa más ridícula que he escuchado," dice, los labios de John se contraen en una sonrisa, "¿Cómo podría no quererte?"
John exhala fuerte, "Lo dijiste, esa primera cena, dijiste que te considerabas casado con tu trabajo. Siempre criticas las relaciones de las otras personas. Nunca mostraste ninguna señal."
"No tenía idea de mí mismo." Confiesa Sherlock, su corazón latiendo en sus oídos por la proximidad de John, "Apareciste y de pronto yo estaba viendo las cosas de manera diferente. Estaba asus-" Sherlock se detuvo, sonrojándose de nuevo mientras miraba a otro lado, pero la mano de John tomó su rostro, forzando a Sherlock a mirarlo.
"¿Estabas qué?" pregunta John, acercándose más, sus rodillas golpeando el marco de la cama, "Dime."
Sherlock busca en sus ojos, busca en su rostro, a lo largo de las líneas de alrededor de los ojos hasta el contorno de sus labios, pero sólo encuentra preocupación y algo más caliente, "Estaba asustado." Sherlock ve a John tenso, su mano cayendo a su lado pero Sherlock se apresura a tomar con la suya, "No de ti," dice rápidamente, "Tenía miedo de mi propia... mi propia inexperiencia en este asunto."
John frunce el ceño antes de mirar hacia la máquina que todavía está en la cama, y Sherlock está seguro de que se está sonrojando de nuevo, "Pero esto-"
"Experimento," Sherlock le interrumpe, "Quería estar preparado."
John lo mira de nuevo, respirando profundamente antes de preguntar, "¿Preparado para qué?"
Sherlock considera sus siguientes palabras durante un largo momento, sabiendo que podían alterar ambos de sus mundos en ese instante, pero se encuentra sonriendo cuando finalmente dice, "Para ti."
Los siguientes tres segundos son los más largos en la vida de Sherlock antes de que John este chocando sus cuerpos, forzando a Sherlock en su espalda mientras lo besa. Sherlock maniobra sus brazos para que queden libres de la sábana, ya desesperado por más, y mueve sus dedos por el cabello corto de John, aplicando más presión al beso. No es nada como lo que había recordado, nada como los cuatro castos y rápidos besos que había compartido con un extraño. Éste es John.
"Dios, Sherlock," John jadea cuando se separan, respirando el aire de cada uno. Sherlock lo mira fijamente, jadeando, y ve el reflejo de su propio deseo brillando en los ojos de John. "Dios, no tienes idea de cuánto quiero esto, cuánto te quiero."
Sherlock no puede evitar gemir ante las palabras, su cuerpo reacciona ante el cuerpo de John presionado contra el suyo. Se había corrido no hacía cinco minutos, pero su pene ya está endureciendo. John lo besa de nuevo, enredando sus dedos dentro del cabello de Sherlock y tirando lo suficiente como para que Sherlock grite entre el beso. Este es nuevo.
"Mierda, viéndote montar esta cosa," John gruñó, sus ojos oscuros, su lengua trazando el labio inferior de Sherlock, "Preparándote para mí."
"Sí," Sherlock jadea, "Tú."
"Mierda," John maldice otra vez antes de besarlo. Sherlock ya está seguro de que no podrá pasar otro día sin besar a John Watson "¿Cuándo-" John pregunta, todavía sin aliento.
"Poco después de que te mudaste," confiesa Sherlock, "En caso de que trataras de coquetear conmigo otra vez. Quería poder ser capaz de darte lo que querías."
Esto parece hacer a John detenerse, y mira a Sherlock por un largo momento antes de decir, "Tienes que entender, incluso si no hubieras hecho esto, incluso si no te gustaran este tipo de cosas, todavía estaría locamente enamorado de ti."
Sherlock siente que sonríe, incapaz de poner un nombre al sentimiento que se apodera de su mente y cuerpo, así que se inclina y captura los labios de John en un suave beso, tomándose el tiempo para aprenderse los labios de John de memoria. No está seguro de quién se mueve primero, pero lentamente la ropa de John está en el suelo y la sábana que aun cubría su cuerpo es lanzada lejos. Sherlock está dividido entre la necesidad de más y la necesidad de descubrir cada pulgada del cuerpo de John, pero al final, John decide por los dos, juntando sus caderas y empujando contra el cuerpo de Sherlock.
"Oh, dios, John," Sherlock gime ante la sensación de la erección de John (mucho más grande de lo que había pensado) deslizándose contra la suya. Sensaciones desconocidas le invaden, haciéndolo perder el aliento y retorcerse dentro de los brazos de John. "John, John."
"¿Cuántos?" John pregunta, y Sherlock tarda unos segundos en entender lo que John está preguntando.
"Siete," exhala, "Lo he probado todos."
"Oh, mierda," John gime, poniéndose más firmemente contra él, "¿Aquí?"
Sherlock asiente, mordiéndose el labio inferior. No tenía idea de que el sexo con alguien pudiera sentirse así. Es como si se entregara a John completamente, confiando en él y en todo lo que es. Sherlock nunca se había sentido más seguro.
"Quiero verte montar todos," John respira contra sus labios, y Sherlock gime, "¿Te imaginabas que era yo, follandote?"
Sherlock asiente de nuevo, "Sí, sí."
"Oh, dios, Sherlock, estuviste maravilloso. No podía quitar mis ojos de ti." John deslizó ambas manos por sus costados y sus caderas, trazando el contorno del trasero de Sherlock mientras empujaba las caderas de Sherlock hacia arriba. Sherlock reacciona rápidamente, los músculos de su entrada contrayéndose. "¿Todavía estás abierto para mí?" pregunta, con un dedo ya frotando la aún lubricada entrada de Sherlock antes de empujar hacia adentro, haciendo a ambos gemir fuertemente, "Oh, dios."
Sherlock está más que listo para él ahora, pero John se toma su tiempo deslizando sus dedos uno por uno dentro de Sherlock, estrechando su relajado agujero, y Sherlock disfruta cada segundo de ello. Los dedos de John son más cortos que los de él pero encuentra la próstata de Sherlock rápido, haciendo a Sherlock arquearse en la cama.
"John, por favor, John," Sherlock murmura, moviéndose contra los dedos de John.
"Dios, sí," John jadea, sacudiendo la cabeza, "¿Tienes-"
"Aquí," Sherlock lo interrumpe, entregándole la botella de lubricante, pero John frunce el ceño, "¿Qué?"
"¿Condón?"
Sherlock siente algo en su pecho ante el pensamiento del plástico entre John y él, y rápidamente responde: "Estoy limpio, completamente limpio, ¿Tú?" Ve la lucha interna en los ojos de John, y Sherlock lo sostiene, sellando sus labios de nuevo, "No necesitamos uno, John."
John continua besándolo con fuerza durante varios segundos antes de asentir, sacando sus dedos de y Sherlock gime ante la pérdida. Pero luego, John se sienta sobre sus talones, lubricando su erección y Sherlock no puede apartar la mirada. El pene de John es bastante cercano al dildo que había moldeado, excepto quizás por la circunferencia, y Sherlock siente le irresistible necesidad de probar.
"¿Bien?" John cuestiona, forzando a Sherlock a mirarlo.
Sherlock asiente, tomando un gran respiro mientras John se guiaba entre sus nalgas. Sherlock posa sus caderas más alto, tomándolo y su espalda se arquea cuando siente la cabeza de la erección de John dentro de él. Sherlock está acostumbrado a la intromisión ahora, sin embargo, esto se siente completamente nuevo. Puede sentir cada vena de la erección de John, sentirla pulsar dentro de él mientras John continua empujando, y Sherlock se pregunta si John estuviera de acuerdo en quedarse dentro de él para siempre.
"Sherlock, dios, Sherlock," John jadea, sus ojos mirando a su rostro, antes de mirar hacia su erección desapareciendo dentro de Sherlock. Sherlock mantiene sus ojos fijos en el rostro de John, mirando con asombro mientras puede ver cada emoción ahí.
John se recuesta encima de él una vez que está por completo dentro de él, permaneciendo inmóvil mientras se besan y se besan otra vez, hasta que Sherlock se está moviendo contra él. John sonríe dentro del beso y comienza a empujar lentamente, tomándose su tiempo y haciendo a Sherlock perder su mente igual lentamente. Nada pudo haberlo preparado para el sentir a John deslizarse fuera y dentro de él, y en el momento que John se da vuelta y se recuesta sobre su espalda y deja a Sherlock ponerse a horcajadas en su regazo, Sherlock sabe que este momento se quedará grabado en su memoria por un muy, muy largo tiempo.
"John," gime mientras se sienta sobre la erección de John, rotando sus caderas tentativamente hasta que encuentra su próstata, "¡John!"
"Sí, sí," John gime, "Así."
Sherlock apoya ambas manos sobre el pecho de John y comienza a empujar sus caderas hacia arriba y hacia abajo en la erección de John. No puede evitar el gemir y jadear, pero John está igual haciendo el mismo ruido, y Sherlock se embriaga con cada sonido. Ya está sintiendo a su orgasmo formarse cuando John empieza a empujar dentro de él, el sonido de sus cuerpos chocando resonando en el cuarto. El orgasmo de Sherlock los toma a ambos por sorpresa, su semen cayendo en el pecho de John sin ni un solo toque a su pene, "Oh, Sherlock, eso increíble. Tan jodidamente asombroso."
John aún está empujando adentro de él, y el cuerpo de Sherlock se contrae alrededor de él, cada rose contra su próstata haciendo que su cuerpo se contraiga por la hipersensibilidad. Se hace hacia abajo ante John lo suficiente para besarlo y sólo después de unos estocadas más, John se está corriendo dentro de él, sus gemidos atrapados dentro de la boca de Sherlock. Continúan besándose torpemente por varios segundos, John aún dentro de Sherlock pero pronto John los está moviendo a ambos a un lado, saliendo de él.
"Te amo," John murmura contra sus labios y Sherlock se permite el volver a decirlo, besando la sonrisa de John. No está seguro de cuánto tiempo permanecen así, cerca y besándose, pero justo cuando Sherlock está a punto de quedarse dormido, pregunta, "¿y tú turno de la noche?"
John se ríe, besando su frente antes de decir, "No te preocupes por eso, tendremos tiempo para hablar más tarde."
Sherlock asiente, bostezando, "No te vas ¿eh?"
"No," John susurra, "No voy a ninguna parte."
Sherlock se queda dormido, los brazos de John manteniéndolo cerca.
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Habitación 89b – sexo y John.
Pared Oeste – la reacción de John ante los juguetes.
-John ama los juguetes (realmente, realmente los ama)
-Como prometió, John me ha hecho montar cada uno de ellos durante los últimos meses, no dejándome correrme hasta que sea él el que me folle.
-He descubierto que a John también le gusta atraparme utilizándolos (Podría empezar un nuevo experimento sólo basado en ello)
-John ha empezado a ofrecerme juguetes ahora, algunos de los que no sabía. John se ha reído y ha accedido a mandar a hacer otro. Debería recibirlo hoy. Seguramente a John le gustaría llegar a casa esta noche y encontrarme ocupado con él en nuestra habitación.
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