ɴᴏʙᴏᴅʏ ʟᴏᴠᴇꜱ ᴍᴇ ʟɪᴋᴇ ʏᴏᴜ

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El alcohol inundaba la atmósfera impregnándose en los vestimentas sudorosas de cada persona en la pista de baile. Las luces neón rosadas y azules se movían en una danza eléctrica entre la multitud dificultando ligeramente la visión de todos en aquel lugar, sin embargo nadie prestaba atención a ello.

Solo danzaban entre ellos en busca de olvidar todo en una noche. Disfrutar el momento en medio del cataclismo universal que era allá afuera. 

En medio de la pista se encontraba aquel británico bailando con sus peores y mejores pasos, moviéndose de forma extraña y extravagante en medio de una multitud; su cabello azul brillante destellaba debajo de las luces incandescentes. Era la sensación de la fiesta, se podía notar con aquella sonrisa llena de picardía que surcaban sus labios. Lo sabia, todos lo sabían.

En un rincón, sentado en la orilla de un sofá con cara de pocos amigos el pelinegro observaba con el ceño fruncido la escena frente a él. Lentamente se cruzó de brazos queriendo asesinar a la primera persona que pasara enfrente, sin embargo cambio aquel deseo al observar que la joven asiática se sentaba en un sofá frente al de Niccals.

  — Heeey! ¿Por que no bailas Niccals? Estabas muy emocionado de venir... —  Dijo medio gritando debido a lo fuerte que estaba la música. Sus ojos oscuros se posaron en los del satanista el cual rápidamente desvió la mirada con impaciencia. Odiaba que lo mirara de esa forma, por alguna razón ella siempre sabia o al menos parecía entender los deseos de Murdoc.  

  —  Oh Cariño me estoy divirtiendo...—  Gruño haciendo un sonido gutural extraño mientras hacia un mohín rodando los ojos. El sarcasmo le salía naturalmente.— Solo míralo, pareciera que vino él solo el muy imbécil...— Gruño desviando su mirada asesina al británico que bailaba en medio de un par de chicas con las hormonas disparadas.

Noodle desvió sus ojos a la dirección del verdoso y sonrió con diversión al ver los evidentes celos del satanista. Pero era natural después de todo, el secreto que guardaban era evidente únicamente con los dos integrantes restantes de la banda. 

Hasta hace un par de meses atrás probablemente se hubiese sorprendido de aquella reacción celosa por parte de Murdoc, pero todo cambio exactamente el día que todos en la banda se reunieron.

Meses atrás

Noodle estaba leyendo una revista en medio de la pequeña sala de estar del estudio de grabación. A todos los habían citado para ver las letras de cada canción que cada uno de los cuatro compuso después de avisar que volvería la banda a los escenarios.

Únicamente ella y Murdoc llegaron a la hora predicha, siendo Russel y 2D los dos con pésimo sentido de puntualidad. Como siempre Niccals estaba echado en uno de los sofás totalmente desparramado en esté, su pie se movía de manera insistente contra el piso haciendo un sonido bastante desagradable con la suela de aquellas botas viejas. 

  —  Murdoc deja de hacer eso —  Murmuro la joven alzando la vista de su revista unicamente para depositarle una mirada asesina al verdoso quien solo hizo un par de gestos infantiles imitando la misma frase.

—  "Mirdic diji di hicir isi " ¡Mi tiempo es dinero princesa! No puedo permitirme tales cosas a estas alturas de mi vida — Dijo alzando su vista al techo soltando un pesado suspiro, posteriormente llevo su mirada a la joven. 

Por su mente paso el pensamiento de que notoriamente había crecido, y de ser aquella niña que llego en una caja de Fedex se convirtió en una mujer totalmente independiente. A pesar de que Noodle en ese momento llevaba unos shorts y ropa muy reveladora Niccals solo se limito a decirle.

  —  Ponte más ropa niña, no te críe con mis dotes nudistas —  Murmuro rodando los ojos, sin embargo ambos sonrieron debido a que de alguna forma eran iguales en algunos aspectos.  

A pesar de los años, y a pesar de todos los inconvenientes del pasado y las malas decisiones del Satanista, algo de lo que estaba orgulloso es que entre los tres idiotas lograron criar a Noodle y hacerla la mujer que es ahora, llena de éxito y sueños que el Satanista nunca imagino y tristemente quizá no logro. Noodle era todo aquello que Murdoc Niccals siempre quiso y era una gran satisfacción ver que al menos una parte de él estaba con ella, como algún padre adoptivo muy irresponsable pero que al menos en los últimos años dio lo mejor para ella. 

Aun recordaba aquella vez que Noodle logro contactar con Murdoc en medio de una transmisión dentro del submarino, aun no sabe como lo logró, pero esa chica era un mar de misterios. Aquella tarde se la pasaron conversando mientras Murdoc se alcoholizaba y reía con ella. Mas entrada la noche ella le confeso a Murdoc que se había enamorado, no dijo si había sido hombre o mujer pero que aquella persona le había roto el corazón. 

Esa noche Noodle lloro como una niña adolescente mientras hablaba con Murdoc, y el por primera vez sintió aquel malestar de un padre queriendo proteger a su hija. Y sí, Murdoc no es la clase de padre que desearía para Noodle, ese papel es para Russel, pero aun así deseaba abrazarla mientras sufría por aquella persona. 

[Aquí reproducen la canción del multimedia]  

Con lo ultimo que ocurrió en Plastic Beach y aquel suceso de la ballena tragándose al amor de su vida, Murdoc intento con todas sus fuerzas salir de aquella depresión. Paso un par de años buscando a la maldita ballena para destriparla y encontrar a Stuart sin mucho éxito. Se había rendido sin embargo cuando logro salir a la superficie y saber que estaban los cuatro integrantes vivos y relativamente bien por fin sintió una paz indescriptible. 

Quiza no logro madurar lo suficiente, aun seguía siendo un alcohólico y quizá mujeriego pero sabia a ciencia cierta que a la única persona que iba a amar en todo el maldito universo seria a Stuart Pot. 

El sonido de la puerta abriéndose trajo de vuelta al satanista a la realidad, dejando sus recuerdos en suspensión.

Todo en ese momento ocurrió como si de cámara lenta se tratase, el corazón del bajista dio un vuelco y notoriamente su ritmo cardíaco se acelero a niveles impresionantes. Noodle quien miraba todo perfectamente noto el secreto entre ambos y una sonrisa dulce se apodero de sus labios. 

El británico lentamente se hizo presente en el campo de visión de Murdoc, una sonrisa jovial se apoderaba de sus labios; fue en el momento que bajo su mirada para encontrarse con la de Niccals cuando todo se detuvo. Tantos años creyendo que jamas volverían a encontrarse, tantos meses llenos de agonía lo superaban únicamente con aquel momento. Todos había desaparecido, nadie ni nada más importaba. Solo ellos dos. 

Entonces todo parecía pasar a una velocidad impresionante, como se conocieron, la primera vez que Murdoc abrió su corazón a Stuart, contando le su pasado, aquellas noches de incendio en el Winnebago, la primera vez que pelearon, el encuentro con Petrov, el dolor de dejar a Stuart, el secuestro, la noche en que se volvieron a encontrar, el miedo de que aquella bala hubiese arrebatado a lo mas importante de Stuart y a aquella ultima frase que sellaba el amor entre ambos antes de la oscuridad. 

Y a pesar de que no dijeron una palabra, a pesar de que no hubo ningún contacto, a pesar de que no gritaron lo que sus corazones querían decir; ambos sonrieron el uno al otro siendo cómplices de aquel secreto que ambos resguardaron tantos años hasta el momento de gritarlo al mundo. 

Todo se resumía en aquella mirada para entender que quizá no solo había sido casualidad de que se encontraran en aquel accidente, no era casualidad que dos personas se encontraran entre millones, no era casualidad que ambos se amaran hasta lo más profundo de sus almas...

Actualidad

Aquella sensación volvió a su cuerpo, la primera vez que re-encontro a Stuart en aquella sala, el como esa conexión al pasar tantos años seguía latente. Y como si hubiese leído su mente Noodle le sonrió a Murdoc y susurro.

— Hazlo...— 

Nuevamente todo se detuvo, las piernas de Niccals actuaron por si solas, sus pasos apresurados comenzarón a caminar entre los cuerpos danzantes de las personas, por alguna razón sintio el viaje más y más largo por lo que parecía trotar empujando a la gente. El peliazul danzaba en medio de la pista con regozijo y jovialidad, tanto que hizo estrujar el corazón de Murdoc.

Cuando logro estar donde Stuart lo sujeto de la muñeca haciendo que detuviera su baile para que observara al satanista en confusión.

— ¿Raven? ¿Que ocu...—  El satanista no dejo que terminara la frase interrumpiéndolo abruptamente.

—  Stuart, la primera vez que te volví a ver en aquella sala debí haber hecho algo... siempre debí haberlo hecho...  No me dejes nunca.... Te amo Stuart — 

Murmuro y antes de que pudiese replicar acerco su rostro al contrario para depositar un beso lleno de necesidad; ya no le importaba nada ni nadie, no le importaba que en medio de aquel mar de gente observaran aquel beso. Todo se resumía en ese momento, en todos los detalles de esa extraña relación entre ambos. Fingiendo odio entre ambos para aparentar cosas. 

Fue entonces que entendió que paso todo ese infierno en el pasado para encontrarse con él, valía cada lagrima y cada momento únicamente para este momento... 

"El cuervo en su descenso vertiginoso al abismo trascendió los cielos y el espacio únicamente para encontrarse con su alma gemela, su persona quien lo esperaría hasta el final de los tiempos. No necesitaba más, solo a él."



Gracias por tanto, Espero que les guste mi regalo en compensación de todo el amor que ah recibido la historia. Merecían un final dulce en sus vidas. 

Con Amor, Zomnien.

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